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miércoles, 29 de diciembre de 2021

Tiempos de cambio

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En “La primera inocentada que recuerdo[1], te contaba la primera inocentada que me hicieron y de la que tengo constancia mental. Desde aquel tiempo, me han hecho incontables inocentadas en ese día, tanto en la vida profesional como en la personal. Primero me cabreo pero luego me siento feliz por ser diana de ese tipo de flechas emocionales. Pues bien, el martes, Día de los Santos Inocentes, pensaba que las noticias de la aprobación de los presupuestos Generales del Estado y, simultáneamente, el Decreto Ley de reforma del mercado laboral español, eran inocentadas de los medios de comunicación. Pero no fue así.

De la primera crónica me hice eco en el sitio “Contable y Fiscal”, bajo el título “Presupuestos Generales del Estado español para 2022[2]. Después de volver del Senado con una enmienda, finalmente el Pleno del Congreso de los Diputados de mi país ha aprobado los Presupuestos Generales del Estado para 2022, con la votación de los cambios incorporados por el Senado al proyecto de Ley[3]. Una vez concluida la tramitación parlamentaria en la Cámara Baja, la Ley de Presupuestos Generales del Estado para el año 2022 se publicará en el Boletín Oficial del Estado y estará lista para su entrada en vigor el próximo 1 de enero.

Las claves de la segunda noticia las recogí ampliamente en el sitio “Educación, Formación y Empleo”, texto “Reforma estructural del mercado laboral español[4]. Con ese Decreto Ley se legisla el acuerdo alcanzado entre el Gobierno de España (GE), las organizaciones sindicales CCOO y UGT y las organizaciones empresariales CEOE y CEPYME, para reformar estructuralmente el mercado laboral. La nueva norma intentará cimentar un estadio de trabajo en el que la temporalidad se sitúe, por primera vez, en el entorno de los estándares europeos. Estamos ante tiempos de cambio. Fuente de la información: GE. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. La primera inocentada que recuerdo. 2006. Sitio visitado el 29/12/2021.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Presupuestos Generales del Estado español para 2022. 2021. Sitio Contable y Fiscal. Visitado el 29/12/2021.
[3] El Congreso ha ratificado por 281 votos a favor, 62 en contra y 1 abstención la enmienda aprobada por el Pleno del Senado sobre la promoción y difusión de las lenguas protegidas por la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias
[4] Velasco Carretero, Manuel. Reforma estructural del mercado laboral español. 2021. Sitio Educación, Formación y Empleo. Visitado el 29/12/2021.

lunes, 28 de junio de 2021

Quien se aleja de su casa ya ha vuelto

Fuente de la imagen: archivo propio
En ¿El secreto de Leibniz?[1] Te contaba el rumor acerca de que Leibniz, descubridor del cálculo infinitesimal e inventor del sistema binario, que solo utiliza dos signos y es usado hoy en día en casi todas las tecnologías informáticas, conoció el I Ching o Libro de las Mutaciones, que también se sirve de ese sistema de numeración, a través de una carta que le envió Joachim Bouvet, misionero jesuita en la China del siglo XVII. No sería de extrañar que ese texto adivinatorio, moral, filosófico y cosmogónico, fuera manejado no solo como base de su famoso procedimiento de cálculo y distribución, sino, también, en sus valiosas, numerosas y aún desperdigadas reflexiones, pronósticos, contribuciones.

El caso es que en el fin de semana pasado, de las dos versiones que andan cogiendo polvo en la estantería[2], he estado consultando la más antigua, de Richard Wilhelm, un trabajo más completo, con presentación y notas de D. J. Vogelmann, prólogos de C.G. Jung, Richard y Hellmut Wihelm y el poema de Jorge Luis Borjes “Para una versión del I King”, algunos de cuyos versos me tomo la libertad de transcribir a continuación: “El porvenir es tan irrevocable como el rígido del ayer. No hay una cosa que no sea letra silenciosa de la eterna escritura indescifrable cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja de su casa ya ha vuelto”. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “I Ching”.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. ¿El secreto de Leibniz? 2007. Sitio visitado el 28/06/2021.
[2] Wilhelm, Richard. I Ching. El Libro de las Mutaciones. 1976. Ed. Edhasa. Bergamino Donatella; Meldi, Diego. I Ching. Ed. Libsa. 2003.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Como un dios, un rey y un burro

Fuente de la imagen: archivo propio
Terminaba “Cogita differenter[1] referenciando el título del primer capítulo del libro de Guy Kawwasaki, “Reglas para revolucionarios”[2]: Piensa distinto (Cogita differenter). El texto cayó en mis manos a principios de este siglo, cuando andaba laborando en la comarca de Antequera (Ver "Si el vino viene, viene la vida"[3]) y lo he estado rehojeando en el fin de semana pasado. Opina Tinker Hatfield[4] en la contraportada que el libro se ha convertido para él en un referente, tratándose de un “Tao-Te-Ching empresarial con motor turbo, cargado de sabiduría y de sensatez, que defiende agresivamente la creatividad y el cambio”. Recomienda Hatfield su imprescindible lectura “para todo el que quiera abrir caminos y hacer negocios". 

Imitando la distribución de “La Guerra de las Galias”[5], el libro se divide en tres partes. La primera bajo el título “Crea como un dios”, donde el autor intenta explicar el modo de crear productos y servicios revolucionarios. El segundo bloque, “Ordena como un rey”, enfocado a cómo asumir situaciones y tomar decisiones difíciles, razonadas y estratégicas. Finalmente, “Trabaja como un burro”, incitando a la cultura del esfuerzo. Coincido con Guy en que sus mejores credenciales son las cicatrices de las batallas que ha librado contra la resistencia al cambio. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Reglas para revolucionarios”. Fuente de la imagen: archivo propio. 
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Cogita differenter. 2008. Sitio visitado el 16/11/2020. 
[2] Kawasaki, Guy. Reglas para revolucionarios. Ed. Martínez Roca. 2001. 
[3] Velasco Carretero, Manuel. Si el vino viene, viene la vida. 2005. Sitio visitado el 16/11/2020. 
[4] Tinker Linn Hatfield, Jr. Diseñador estadounidense de numerosos modelos de calzado deportivo Nike. 
[5] César, Julio. La Guerra de las Galias. “Gallia est omnis divisa in partes tres quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur” - La Galia está dividida en tres partes: una que habitan los belgas, otra los aquitanos, la tercera los que en su lengua se llaman celtas y en la nuestra galos (César no Incluye en esta división el país de los alóbroges, ni a la Galia Narbonense, que formaban ya parte de la provincia romana). Fuente: página de Javiercolomo.com Sitio visitado el 16/11/2020.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

A disrumpir, que es lo que pide la pandemia

Fuente de la imagen: geralt en pixabay
Al igual que las típicas “tormentas de verano” (véase “Serpiente de verano del curriculum sinsin", “A vueltas con los fraudes en las rebajas”, “Por partes, como las integrales” o “Tirados a la papelera”), en época de acentuada crisis, como la que estamos viviendo con motivo de la pandemia de la COVID-19, aparece en escena con más intensidad de la acostumbrada el término “disrupción”: sociedad disruptiva, educación disruptiva, emociones disruptivas… Así que “pongamos una nota de disrupción en la crisis pandémica”. Parafraseando el final de algunos textos que Teo edita en “Las recetas de la Abuela Juli” (por ejemplo, ver “Flan de huevo”): “A disrumpir[1], que es lo que pide la pandemia”. Fernando Bayón[2] apunta que “todas las personas que hablan de innovación utilizan la palabra disrupción, término del que se tiene una cierta idea pero que nadie sabe lo que realmente significa”. Bayón ubica los orígenes en el inglés “Disruptive”, que representa cualquier situación, elemento, actividad, comportamiento o decisión que produzca una ruptura brusca con la realidad o el entorno estable, y nos conduzca inexorablemente a un proceso de cambio, sea físico o no”. 

Hace más de una década, en el explícito “Tecnologías disruptivas”, recogía la polémica reflexión atribuida a Clayton Christensen[3], que las catalogaba como aquellas tecnologías o innovaciones que conducen a la aparición de productos o servicios, que utilizan preferiblemente una estrategia disruptiva frente a una estrategia sostenible (aquí la polémica), a fin de competir contra una tecnología dominante, buscando una progresiva consolidación en un mercado. Aunque inicialmente el termino proviene de la Economía, actualmente comienza a tener mucha importancia a la hora de plantear estrategias de desarrollo en los departamentos de I+D de muchas compañías. No estoy de acuerdo cuando se enfrenta la disrupción con la sotenibilidad, puesto que entiendo que no tiene que existir tal desafío en aquel estadio cognoscitivo en el que toda sostenibilidad implica, en algún momento, una perturbación brusca de censurables hábitos y continuas resoluciones ásperas, que rompen con lo pretérito en aras de la armonía razonable de las necesidades presentes, sin hipotecar el futuro de nuestra descendencia. 

Pienso que el término no se usa adecuadamente en algunos bloques temáticos, por ejemplo, cuando se dice “educación disruptiva”, “tecnología disruptiva” o “economía disruptiva”, puesto que una cosa es el cambio que produce la disrupción en sí y otra que esa modificación incluya en su definición el propio concepto “disruptivo”. Me explico un poco más. La “educación disruptiva” no debería llamarse así sino con un concepto que represente la senda de conocimiento que pretende practicar, sea este camino el papel protagonista del alumnado, llamado usuario, o la importancia de la tecnología. Por lo anterior, tendría más sentido que se llamara algo tan estrambótico como “educación gestionada por el usuario” (o “educación alumnática”) que “educación disruptiva”, porque cuando en el futuro se registre otra disrupción que propicie una nueva evolución o metamorfosis ¿se llamará “educación disruptiva II”? Análoga explicación podríamos aplicar a la “tecnología disruptiva”. Quizás, el uso correcto de la disrupción sería el que acertadamente propone Christensen: “proceso disruptivo” en educación, tecnología, economía… Fuente de la imagen: geralt en pixabay. 
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[1] “disrupción, disruptivo y disrumpir, términos adecuados”. Fundeo.es. Sitio visitado el 09/09/2020. 
[2] Bayón, Fernando. Disrupción. eoi.es. 2014. Sitio visitado el 09/09/2020. 
[3] Christensen, Clayton M. The innovator's dilemma: when new technologies cause great firms to fail. Boston, Massachusetts, USA: Harvard Business School Press. 1997.

lunes, 20 de marzo de 2017

Pensando en clave de cambio

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Por el texto “Quemando adrenalina[1], sabes que decidí quemar el sobrante de tristeza, tensión e indignación acumulada. También, el fin de semana pasado lo he dedicado a pensar un poco, para variar, re-hojeando el texto de John Maxwell, Thinking for a Change: 11 Ways Highly Successful People Approach Life andWork[2], que traducido[3] es algo así como “Pensando en un cambio: Once maneras con las que las personas triunfadoras encaran sus vidas profesionales y personales”. Este autor ya te lo he referenciado en otros momentos. 

En “Sólo aprendemos[4] apunté “Sometimes You Win--Sometimes You Learn: Life's Greatest Lessons Are Gained from Our Losses”[5], donde intenta explicar cómo convertir un revés en un paso adelante vía humildad, realidad, responsabilidad, mejora, esperanza, maestría, adversidad, cambio y madurez.  Igualmente, en “Leyes incuestionables del equipo[6], comenté el libro The 17 Indisputable Laws of Teamwork: Embrace Them and Empower Your Team[7], “Las diecisiete leyes incuestionables del trabajo en equipo: ejecutarlas y vigorizar al equipo”. 

Reflexiona sobre la trascendencia de la visión empresarial, la ética, los riesgos de la egolatría, el individualismo, los individuos podridos y la importancia del trabajo grupal en el sentido proactivo. En ese texto, el autor sigue la prédica aplicada en “Las veintiún leyes incuestionables del liderazgo”, en la que también se basa Thinking for a Change, intentando guiarme por la senda del dominio de la "buena meditación", detallando la practicidad de once tipos de pensamiento, incluyendo el reflexivo, el compartido, el creativo, el desinteresado y el grandioso.

Coincido con John en que la mejor forma de mudar de aires, evolucionar, avanzar… en mi vida, tanto la personal como la profesional, es patrocinar nuevas prácticas, costumbres... en el modo de pensar, puesto que, según el autor[8], las personas triunfantes y felices, cavilan diferente, en clave u onda distinta de las personas normales. Por tanto: a cambiar mi hábito de pensar. Pero ¿Cómo lo hago? Me da una serie de orientaciones, como la del "pensamiento céntrico" o las maneras de desgajar dificultades complejas vía el "pensamiento estratégico", o cómo entender el valor de explorar la peor de las situaciones a través del "pensamiento realista"[9].
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Quemando adrenalina. 2017. Sitio visitado el 20/03/2017.
[2] Maxwell C., John. Thinking for a Change: 11 Ways Highly Successful People Approach Life andWork. Editorial Center Street. 2005.
[3] Con mi inglés de los Montes de Málaga.
[4] Velasco Carretero, Manuel. Sólo aprendemos. 2014. Sitio visitado el 20/03/2017.
[5] Maxwell, C. John. “Sometimes You Win--Sometimes You Learn: Life's Greatest Lessons Are Gained from Our Losses”. Ediciones Ctr Street; Edición: New. 2013.
[6] Velasco Carretero, Manuel. Leyes incuestionables del equipo. 2016. Sitio visitado el 20/03/2017.
[7] Maxwell, John C. The 17 Indisputable Laws of Teamwork: Embrace Them and Empower Your Team. Editorial Thomas Nelson. 2003.
[8] Y quiero creérmelo.
[9] A continuación te dejo un audio del libro en inglés, subido a Youtube por el autor. 

viernes, 28 de octubre de 2016

Como una gacela

Fuente de la imagen: No está el mañana en el ayer escrito (M. Velasco, 2003)
Me estoy acordando de la historia de leones y gacelas que se le atribuye al ingeniero "SuperLópez" (José Ignacio López de Arriortúa) y que hace dieciséis años, te transcribía en el texto “No está el mañana en el ayer escrito[1]: "Todos los días en África se levanta un león, sabe que tiene que correr más que la gacela más rápida o morirá de hambre. Todos los días en África se levanta una gacela, sabe que tiene que correr más que el león más lento o morirá de hambre. Da igual que seáis leones o gacelas, cuando salga el sol lo mejor es que os encuentre corriendo”. 

Dejando a un lado que al león se cataloga como rey del "cotarro", reflexiono esta mañana sobre la agilidad de las gacelas, que en óptimas condiciones físicas les permite solventar situaciones complejas provocadas por el mejor de los leones[2], habilidad que, con la debida retroalimentación en el medio, posibilita el estilismo flexible y adaptativo del animal en el ecosistema donde habita. Lo anterior lleva a preguntarme si en este mundo cada vez más imprevisible e inestable ¿soy lo suficientemente flexible y adaptable como para seguir abriéndome paso en esa estructural selva, mientras aprovisiono recursos para sobrevivir? 

Si fuera capaz de asimilar ese estilismo flexible y adaptativo de los antílopes de cuello estilizado, desarrollaría mejor la capacidad de adecuarme a la continua permutación que nos rodea por doquier. No me queda otra alternativa que mimetizarme en gacela, centrándome en desarrollar una acentuada agilidad, mediante el aprendizaje en la experiencia cosechada a través de la singladura por la foresta hostil. Imagen incorporada posteriormente; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. No está el mañana en el ayer escrito. 2003. Sitio visitado el 28/10/2006.
[2] Según vi el miércoles en un documental sobre fauna salvaje y supervivencia en entornos hostiles.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Despedirse con estilo

Fuente de la imagen: pixabay
Hace once años, en el texto “Sentir un proyecto empresarial[1], te escribía las reflexiones acerca de la decisión de un amigo[2]. De esa experiencia aprendí y concluí que hay que comportarse debidamente, no ya por deferencia a los mandos superiores a los que se ha rendido pleitesía durante el tiempo de la colaboración, sino por una cuestión de ética y moralidad y respeto a todos los colaboradores y colaboradoras que seguirán comiendo del proyecto, así como terceros afectados[3]. Te cuento lo anterior porque me tomé un agradable café junto a un ex-colaborador que hacía un tiempo que no lo veía[4]. Andaba preocupado porque va a cambiar de trabajo y quería hacerlo con tacto y caballerosidad. Tal vez porque cuando lo conocí, yo estaba transitando de un trabajo a otro y en la migración tardé seis meses, desde que lo comenté al consejo de administración hasta mi despedida, con placa incluida, el caso es que me preguntó cómo debía enfocar la, según él, sensible cuestión. 

¿Qué le podía decir? Recordé cuando me he visto obligado a transitar por esos caminos y extracté como mejor pude. En primer lugar, es conveniente generar un dossier o informe lo más esmerado posible, que refleje todos los proyectos, tareas, programas, objetivos… en los que se está trabajando, recursos asignados, personas, plazos de entrega… Seguidamente, en el foro discrecional adecuado, se debe trasladar al inmediato superior la decisión tomada, de forma razonada, tanto en persona como por escrito (lo que se conoce carta de dimisión), entregándole también copia del informe escrupuloso redactado. Después, si las circunstancias lo permiten, informar en persona a los mandos colaterales y a los equipos de colaboradores, remitiendo, en su caso, emails de sincero agradecimiento a todas las personas que estime oportuno.

Otro aspecto que debe cuidarse es el periodo de desconexión y, si procede, entrega del testigo. Dejándose llevar por la corriente, es decir, por las decisiones de los mandos superiores y por el protocolo de transición que se active, es conveniente mantener reuniones informativas con los colaboradores directos, resolviendo todas las dudas y cuestiones que se planteen en relación a los proyectos, tareas… recogidas en el informe elaborado. Finalmente, es de estilo ponerse a disposición de los equipos y mandos, manteniendo el contacto en redes sociales, email… dependiendo del nivel de relación profesional o personal con cada sujeto. De esta forma, se deja el puesto con estilo y sin perder los lazos porque quién sabe si mañana se cruza una reincorporación. En mi caso, en más de una ocasión he tenido la oportunidad de volver a trabajar en varias ex-empresas (Fuente imagen: pixabay).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Sentir un proyecto empresarial. 2005. Sitio visitado el 21/09/2016.
[2] En este caso relacionada con la dimisión de su puesto.
[3] Clientes, proveedores… y a la cultura empresarial de la institución.
[4] Es un buen profesional y me alegro que no le falten oportunidades laborales. 

viernes, 20 de mayo de 2016

Multipotencialidad / Multipotentialite

Fuente de la imagen: pixabay
Me pidió ayer Javier un historial profesional actualizado, porque quiere circularlo la semana que viene entre los miembros del comité de dirección de tal bufete jurídico (muy agradecido, Javier), por si el perfil encaja en una nueva línea de actividad. Mientras repasaba los datos publicados en Linkedin (si quieres acceder a mi cuenta pública, clickea AQUÍ), cavilé en la cantidad de saraos empresariales, laborales, profesionales e institucionales en los que he tenido la oportunidad de colaborar, ya fuera estructural o coyunturalmente. Ese curriculum, si lo hubiera cogido un headhunter o consultora de selección de la década de los setenta, ochenta o, incluso, noventa del siglo pasado, seguro que hubiera ido directamente a la papelera porque entonces un directivo, ejecutivo, profesional… con muchos cambios de proyectos, empresas… se valoraba en negativo ¿Culito de mal asiento?[1] No lo sé, pero el caso es que en general estaba como mal visto. Sin embargo, hoy, lejos de ser una mancha en el historial, se valora positivamente, siempre, claro está, que exista una razonada y coherente explicación de todos los hitos o experiencias.

En ese sentido, J. Butcher, en Financial Times, My messy CV shows a little knowledge can be far from dangerous[2], que traducido con mi ingles de los Montes de Málaga es algo así como “Mi desordenado curriculum vitae, con un poco de conocimiento en muchas materias, puede estar lejos de ser un peligro para mi búsqueda de empleo”, mantiene la tesis que las personas que han hecho muchos "bolos" laborales[3], se encuentran más proclives al cambio y los intervalos de uno a tres años en un proyecto o, incluso, simultaneando varios proyectos, es de lo más habitual, sobre todo a los que laboramos en sectores como la tecnología, las finanzas o el marketing. Igualmente, eso de estudiar hasta los veinte y pico ya es historia. Ahora a reciclarse durante toda la vida. Según Jessica, todo este planteamiento[4], ese aprender continuo, aceptación del cambio, adaptación a los distintos entornos que se nos van presentando, facilitación del intercambio de conocimiento… se conoce como multipotencialidad (multipotentialite), término embutido por Emilie Wapnick. Te dejo un vídeo, subido a Youtube por TEDx Talks, con unas reflexiones de Emilie sobre el tema (Fuente de la imagen: pixabay).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. ¿Culito de mal asiento? 2007- Sitio visitado el 20/05/2016.
[2]  Butcher, Jessica. My messy CV shows a little knowledge can be far from dangerous. Financial Times. 2016. Sitio visitado el 20/05/2016. 
[3] También  empresariales o profesionales.
[4] O enfoque curricular.

viernes, 12 de febrero de 2016

¿Futuro preestablecido?

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Cuando sin haber cumplido mi primera década en este mundo, y andando pastoreando y "porquereando"[1] en la Serranía de la Ronda profunda de la niñez, un buen día me desconectaron de lo cotidiano[2], para ir a visitar a unos familiares, que vivían en una pedanía aledaña a la capital de la comarca. Recuerdo que entré en las oficinas administrativas de una almazara, industria del aceite, y allí me regalaron una caja de una cinta de tinta de máquina de escribir, la cual utilicé posteriormente como habitáculo para caracoles. Años después, una tía de mi progenitor me regaló una Olivetti letrera 32 (ver post Tecno-austeridad[3]). Terminada la corta y desastrosa EGB, sin saber realmente por qué, estuve a punto de apuntarme a la rama administrativa de la Formación profesional de aquellos tiempos. Por suerte, mis amigos me convencieron para que me fuera con ellos al instituto, a realizar el BUP, puesto que entonces la Formación Profesional en mi pueblo dejaba mucho que desear. Terminado el COU, decidí centrarme en la hostelería, la cual la había ejercido durante los veranos anteriores en San Sebastián (ver post La Tregua[4]). Pero un día de final de septiembre, después de hablar por teléfono con una amiga de Ronda, replanteé mi decisión, cogí un avión y volví a Andalucía ¿Adivinas en qué estudios superiores pude matricularme? Seguro que sí. Sólo pude inscribirme en primero de Ciencias Empresariales. ¡Ja!

- Una y otra vez temas administrativos - (Pensarás). Sí, puede dar la impresión que mi futuro estaba preestablecido ¿No? Creo que son casualidades, demasiadas tal vez, pero casualidades al fin y al cabo, si bien el sino o sambenito de “administrativo, financiero, contable, auditor, gestor, secretario…” se me ha colgado en más de una ocasión, pero alguna fuerza interior ha logrado en estas décadas cambiar una y otra vez el presunto futuro predefinido por terceros. Igualmente, toda empresa, institución, proyecto, proceso, incluso tarea, al igual que el tránsito laboral, profesional o íntimo de una persona, a veces parece que tiene un norte profetizado, escrito de antemano. Ahora bien, si se consigue mutar y mejorar lo pensado o preestablecido, previsiblemente acontecerán situaciones distintas, no previstas y siempre atrayentes y fructuosas, aunque no fáciles o factibles a priori. Lo personal que te he contado en el párrafo anterior, me lleva a reflexionar que el cometido que mi "yo interior" establezca, se va a armonizar con el discernimiento de las circunstancias que me envuelven. Igualmente, la manera en que se desenvuelven esos acontecimientos, dependerá del lenguaje futurista utilizado conmigo mismo y en la interacción con mi entorno, porque ese proactivo idioma con el que leo el futuro, transformará la forma en la que realmente las cosas presentes ocurran (Fuente de la imagen: mvc archivo propio).
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[1] De "porquero", cuidador o guardador de cerdos (puercos).
[2] Entre ovejas, cabras, gallinas, cerdos, conejos, perros, gatos, yeguas, mulos…
[3] Velasco Carretero, Manuel. Tecno-austeridad. 2010. Sitio visitado el 12/02/2016.
[4] Velasco Carretero, Manuel. La Tregua. 2006. Sitio visitado el 12/02/2016.

martes, 10 de noviembre de 2015

Hacia lo distinto e ilusionante

Fuente de la imagen: pixabay
Puedo disfrutar de una estructura organizativa pulida, eficiente… pero si no visualizo un futuro, una meta, un objetivo… no vale nada esa organización empresarial perfecta, por lo que deberé meditar seriamente hacia dónde quiero ir como emprendedor, empresario, gerente, director… y, por derivación, hacer caminar a la empresa, departamento, división… hacia ese horizonte.

Seré consciente que en ese escabroso tránsito, previsiblemente, la estructura pulcra que admiro, deberá transmutarse, reconvertirse, adaptarse… para conseguir el objetivo, por lo que probablemente no sea ya tan eficiente, pero sí en camino de transformarse hacia lo distinto, lo rentable, lo eficaz, lo ilusionante. Y en ese proceso de evolución, metamorfosis, mutación, reforma, innovación… tendré que prescindir de recursos que no aporten valor en la nueva visión, apartando el grano de lo ya convertido en farfolla. 

Y me desharé de esa paja, que ocupa mucho volumen físico y, sobre todo, espiritual, por la cantidad de lazos apasionados con el pasado convertido en historia.  Y brotarán emociones por doquier, debiendo estar preparado psíquicamente para no desfallecer en esa abrumadora tarea.  Y asumiré la diferente cultura empresarial que se va conformando, transmitiéndola a cada rincón del nuevo hábitat productivo fecundado. 

Y progresaré con paso firme y mirada ilusionada, transmitiendo ese sentimiento a todos los colaboradores y colaboradoras que me rodean, retroalimentándonos, robusteciéndonos y consolidándonos en el ya no tan exótico y sí diferente y próximo ecosistema organizativo (Fuente de la imagen: pixabay).

viernes, 5 de junio de 2015

Reconocer el inmovilismo intelectual

Fuente de la imagen: mvc elaboración propia
Si eres follower de este sitio probablemente sabrás que se me llena la boca hablando de cambio. Textos como “Cambio de paradigma”, “Cambio de tercio”, “Ajustar o cambiar” o “Sensible al cambio[1] son buena prueba de ello. Pues, a pesar de esa presunta predisposición a la mudanza de ideas, permutación o, en el peor de los casos, “trapicheo”, cuando menos me lo espero, me encuentro anquilosado en posturas excesivamente conservadoras o acomodado en artificiosos statu quo, ya sean profesionales, educacionales o sociales.

Pero de vez en cuando, tengo la suerte de caer en esa cuenta de inmovilismo o flojera mental ante lo nuevo. Ayer fue uno de esos días. Corriendo de un lado para otro, en ese continuo movimiento hacia alguna parte reflexioné sobre la cuestión y la necesidad de, una vez más, reconocer el inmovilismo intelectual y, otra vez, propiciar el salto o empujarme fuera de mi zona de relativo confort, como garantía de pervivencia a medio plazo. 

A continuación te dejo un vídeo con algunos de los magistrales mensajes de Emilio Duró (del que ya te inserté una conferencia en el postEl que tiene cara tonto, es tonto[2]), subido a Youtube por tuvidaencine Pepo Madruga. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Cambio de paradigma (2014), Cambio de tercio (2014), Ajustar o cambiar (2014), Sensible al cambio (2014). Sitios visitados el 05/06/2015.
[2] Velasco Carretero, Manuel. El que tiene cara tonto, es tonto. 2011. Sitio visitado el 05/06/2015.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Un Cambio de paradigma

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Si me obsesiono con mis competidores, se acrecienta el riesgo a caer en el grave error de copiar consciente o inconscientemente sus estrategias empresariales, lo que provoca que, además de que sea mi competencia la que establezca las reglas, se materialice el dicho "quien da primero, da dos veces", unido a que el imitador siempre va rezagado, barriendo las migajas. Disciplinas como la psicología social y de las organizaciones, pueden aportarme respuestas y orientarme a soluciones, a los retos de innovación continua y a una modificación de paradigma, todo ello en un contexto de competitividad extrema, de cambios constantes y globalización por doquier.

Pero puede que no te sorprenda la propuesta de Michel Robert[1], que aprovechando su experiencia en estas lides, defiende no tomar en cuenta a la competencia hasta que ésta se convierta en insignificante. ¿Cómo llevarlo a cabo? Mediante el conocimiento de la fuerza interior de la organización que, llegado el caso, puede mover montañas, orientarse al desarrollo de parcelas de excelencia, el uso continuo de enfoques innovadores y, si es necesario, promover una alteración legal de las reglas del juego. Te dejo un vídeo[2], subido a Youtube por UNED, con una serie de técnicas para el cambio y la innovación en las empresas[3]. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Robert, Michel
. “The Power of Strategic Thinking : Lock In Markets, Lock Out Competitors: Lock In Markets, Lock Out Competitors”.  MCgraw-hill. 2000.
[2] Última vez consultado el vídeo: 10/09/2014.
[3] Fuente de la imagen: instantánea del vídeo.

domingo, 31 de agosto de 2014

El enfoque

Fuente de la imagen: mvc archivo porpio
En el episodio 1 de la Guerra de las Galaxias, “La amenaza fantasma”, Qui-Gon Jinn le dice a Anakin al salir de Coruscant en dirección a Naboo: "Tu enfoque determina tu realidad"[1]. Frase similar es la que Daniel Goleman, que ya aparece referenciado en algunos textos de este blog (“Dejar al descubierto tus intimidades[2], “Nueva transparencia[3]…), apuntaba en la sección “La Contra” de La Vanguardia de hace unos meses[4] y sobre la que gira su texto Focus[5], que terminé de hojear ayer. Efectivamente. Aquéllos que cultivan meditación inteligente, consiguen una maximización de su rendimiento profesional, empresarial, institucional o personal. 

Sin embargo, la capacidad de atención continua que propone Goleman es una rara avis en el día a día de algunos de nosotros. Y no pensemos que “focus” es una habilidad innata de unos cuantos elegidos. Todo lo contrario, puesto que el enfoque actúa de forma similar a la musculatura de las personas, por lo que si trabajamos esa perspectiva y orientación consciente, se vuelve tensa, fuerte, eficaz, productiva, pero si practicamos en exceso el “sillón ball”, se vuelve flácida, improductiva, desluciéndose, desvigorizándose. Te dejo un vídeo, subido a Youtube por PortaldelCoaching[6]. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Fuente. Wikiquote. Sitio consultado el 31/08/2014.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Dejar al descubierto tus intimidades. 2006. Sitio visitado el 31/08/2014.
[3] Velasco Carretero, Manuel.  Nueva transparencia. 2009. Sitio visitado el 31/08/2014.
[4] Edición impresa de La Vanguardia del veintiocho de noviembre de dos mil trece. Última vez verificado link: 31 de agosto de 2014.
[5] Goleman, Daniel. “Focus: The Hidden Driver of Excellence”. Editorial Harper Collins. 2013. 
[6] Con una entrevista a Daniel Goleman, sobre “Focus: como desarrollar la atención para alcanzar la excelencia".

sábado, 16 de agosto de 2014

Pescando ideas

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace unas semanas, en Poder mental[1], te apuntaba la reflexión de Moss Kanter[2] acerca de que las empresas de éxito son las que posibilitan la liberación del poder mental de sus colaboradores, siendo doble la labor del directivo, gerente o ejecutivo al frente de la dirección: mantener el tipo del negocio en el presente y programar el futuro, configurando la institución como una organización ansiosa de anticiparse, promover o afrontar al cambio, apoyándose en ese poder intelectual y espiritual de los empleados. Traigo a colación lo anterior porque el extinto Marsh Fisher[3], cofundador de Century21 y creador de The ideafisher[4], pescando ideas, publicaba en 1995 que el indiscutible utensilio para las actividades empresariales era, sin lugar a dudas, la creatividad, siendo su particularidad o naturaleza esencial.

La llamada “reflexión por asociación”, proceso de pensamiento que aplica la mente para generar ideas, pudiendo ser esgrimido para actividades empresariales, profesionales o institucionales tan variopintas como el desarrollo de un plan de negocio, definir un producto o servicio, concebir un programa de marketing, resolver un problema en materia de recursos humanos, etc. Fisher recomienda atarearse con la mente, fructificando nuestras maestrías congénitas para afrontar cualquier reto por complejo o difícil que sea. Una vez conseguido ese nivel de hábito productivo mental, propiciaremos la creación de valor añadido único[5] (Fuente de la imagen: sxc.hu). La imagen se ha incorporado con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Poder mental. 2014. Sitio visitado el 16/08/2014.
[2] “Rosabeth Moss Kanter on the Frontiers of Management”. Harvard Business Review Book Series. 1997
[3] Fisher, Marsh. “The Ideafisher: How to Land That Big Idea-And Other Secrets of Creativity in Business”. Ediciones Petersons. 1995
[4] Sitio visitado el 16/08/2014.
[5] Marsh, a ver si en este cambio de época en la que estamos, siguen estando de actualidad esos enfoques mentales creativos que configurabas a finales del siglo pasado.

martes, 29 de julio de 2014

Poder mental

Fuente de la imagen: Tumisu en pixabay
Ya en 1997 la profesora de negocios de la universidad de Havard, Moss Kanter[1], tenía claro que las empresas de éxito son las que posibilitan la liberación del poder mental de sus colaboradores, siendo doble la labor del directivo, gerente o ejecutivo al frente de la dirección: mantener el tipo del negocio en el presente y programar el futuro, configurando la institución como una organización ansiosa de anticiparse, promover o afrontar al cambio, apoyándose en ese poder intelectual y espiritual de los empleados. 

Según Moss, no hay que cambiar por cambiar, unido a que excesivo cambio desestabilizaría ese poder mental y desmoralizaría a la empresa en su conjunto. Una organización sedienta de cambio debe favorecer que sus copartícipes labren la imaginación ineludible para transformar; la actividad profesional para desenvolverse cabalmente y el enfoque colaborativo.  A su vez, una organización ávida de cambio instaura tres activos medulares para que se materialice el éxito futuro a través del poder mental de sus trabajadores y trabajadoras. 

Estas tres herramientas o planteamientos organizativos son: conceptos, que juzgan nuevos productos o servicios más seductores y eficientes; competencia, que involucra las destrezas a lo bruto de los empleados y los escenarios organizacionales para transfigurarlos en valores comerciales; conexiones, en el sentido de relaciones claves para vigorizar los negocios, encontrar nuevas oportunidades y aprender del entorno (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: Tumisu en pixabay.
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[1] Rosabeth Moss Kanter "On the Frontiers of Management”. Harvard Business Review Book Series. 1997.

viernes, 25 de julio de 2014

El reto disruptivo

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Según la Real Academia Española, disruptivo o disruptiva, del inglés disruptive, es un adjetivo con el significado “que produce ruptura brusca”, parecido a transgresión. Se definen tecnologías disruptivas aquellas tecnologías o innovaciones transgresoras que conducen a la desaparición de productos o servicios y que utilizan preferiblemente una estrategia disruptiva frente a una estrategia sostenible, a fin de competir contra una tecnología dominante buscando una progresiva consolidación en un mercado[1].

Según Clayton Christensen[2], las empresas deben ser diestras en la respuesta ante las tecnologías disruptivas, dando los pasos necesarios para predecir los progresos tecnológicos. Sin embargo, la presión por obtener altos rendimientos produce en muchos casos poca o nula inversión en esas lides y, por derivación, investigación y puesta en marcha de tecnologías disruptivas. Te dejo un vídeo, subido a Youtube por SPRI, con la disertación de Javier Eguíluz sobre tecnologías disruptivas o cómo la tecnología reta a los negocios[3] (Fuente de la imagen: Wikimedia Commons).
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[1] Bohmer, Richard, & Kenagy, John. Will Disruptive Innovations Cure Health Care? Harvard Business Review. 2000.
[2] Clayton Christensen. “The Innovator's Dilemma: When New Technologies Cause Great Firms to Fail”. Editorial: Harvard Business School Press. 1997.
[3] En el marco de #i2014, jornada organizada por el Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno Vasco, a través de SPRI, desarrollada el 23 de Mayo de 2014 en el Auditorio del Parque Científico y Tecnológico de Bizkaia, evento dirigido a profesionales que utilizan internet y las nuevas tecnologías en cualquier ámbito, fundamentada en más de 50 casos de estudio y demostraciones prácticas en directo, contenidos de utilidad para estar al día en las nuevas posibilidades que ofrece internet y las nuevas tecnologías.

viernes, 14 de marzo de 2014

La dirección estratégica

Fuente de la imagen: elaboración propia, parte del flujograma recogido en el apartado "Iniciativas", de Consultoresenlared
Si eres follower de este sitio, conocerás mi interés desde hace más de una década por todo lo que envuelve a la consultoría estratégica. Han pasado veintidós años y pico cuando realicé el programa de doctorado sobre Dirección Estratégica y en el post de febrero de 2003, “Consultoría Estratégica[1], además de definirla, apuntaba que mira más allá que la consultoría habitual y se plantea cuestiones trascendentales para el futuro de la institución. Taman H. Powell y Duncan N. Angwin escriben en MitSloan, “The Role of the Chief Strategy Officer[2], que la dirección estratégica realmente es un puesto de nueva creación que va adquiriendo importancia en muchas empresas. Inventarían en su texto cuatro prototipos de dirección estratégica: consultoría interna, especialización, coaching y agente del cambio. En mi opinión, dependiendo del tipo de consultoría interna o de especialización, podrá ser catalogada como dirección estratégica o no. Me explico. Si a nivel interno o externo se necesita un técnico o consultor en impuestos, estamos ante una asesoría tradicional, no estratégica. El quid de la cuestión se encuentra en la promoción y ejecución de estrategias que tengan relación con el todo empresarial o partes significativas de sus fines y objetivos. Asimismo, y con todo respeto a los autores, el modelo de coaching, por la propia definición y uso del servicio profesional, no lo percibo como dirección o consultoría estratégica, sino como catalizador o facilitador. 

Son los receptores del trabajo del coach los que verdaderamente ponen en marcha o desarrollan estrategias, por lo que no confundamos términos. En cuanto a “agente del cambio”, refresco lo que expresé en el año 2000 (recogido en el post ¿Eso dije?[3]): “Me dedico a la generación de caos controlado o desequilibrio dinámico, con un ancho de banda determinado, dependiendo del caso real, y catalizador de emociones profesionales y empresariales, para una óptima gestión del perenne cambio que necesita hoy la empresa donde colaboro y, por derivación, la propia Sociedad”. Aquí coincido con Powell y Angwin, ya que los profesionales de la consultoría o dirección estratégica operan a través de las unidades de negocio, activando y garantizando que las estrategias se ejecuten de manera constante, franca y sincera, trabajando proactivamente en la culminación de las directrices de cambio. La empresa o la institución pública debería escoger a su dirección estratégica, sea ésta interna, externa o más o menos especializada, dependiendo de la situación estratégica en la que se encuentre y al estadio organizativo, social o mercadotécnico futuro al que quiere llegar o posicionarse (Fuente de la imagen: elaboración propia, parte del flujograma recogido en el apartado "Nuestros Servicios" "Iniciativas", de Consultoresenlared[4]).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Consultoría Estratégica. 2003. Sitio visitado el 14/03/2014.
[2] Taman H. Powell y Duncan N. Angwin. “The Role of the Chief Strategy Officer. MitSloan. 2012. Sitio visitado el 14/03/2014.
[3] Velasco Carretero, Manuel. ¿Eso dije? 2010. Sitio visitado el 14/03/2014.
[4] Sitio visitado el 14/03/2014.

lunes, 17 de febrero de 2014

Lo demás son paparruchas

Fuente de la imagen: archivo propio
Por las maniobras orquestales en la oscuridad de los partidos políticos en España, se perciben elecciones a la vuelta de la esquina, al Parlamento Europeo, creo. Intento inventariar a los nominados y me invade el sentimiento “mismo perro, distinto collar”[1], no logrando desterrar o, al menos, atenuar esa creciente desconfianza hacia todo lo que huele a político, hacia la incompetencia de las instituciones que nos gobiernan y a la espiral reactiva de conjetural corruptela y prevaricación que envuelve a la mayoría de las direcciones políticas de todos los servicios públicos, sean éstos estatales, comunitarios, provinciales o locales, recolectando hoy más peso que nunca el dicho “piensa mal y acertarás”[2].

Incluso, si viviéramos en la utopía, es decir el político hiciera el trabajo para el que ha sido elegido por la ciudadanía, existiera separación real de los Poderes del Estado, etc., en este cambio de época que nos toca vivir, cabría meditar si la clase política en general y sus “líderes” en específico, tienen alguna experiencia en la gestión del cambio. En mi opinión, un perfil político ducho en estas lides, por supuesto, debe contar con un plan consensuado previamente, pero tiene que ganarse al personal a través de continuas dosis de seriedad, responsabilidad, transparencia y, sobre todo, honestidad.

En síntesis, dejar a un lado el cliché de “político” hacia el que la corrupción y los tejemanejes ha empujado desde los albores de la democracia española y que los nuevos representantes orienten todo su ser público a la ideología “servicio a la comunidad”. Cuando lo consigan, sin saberlo ni importarles, se consolidarán como verdaderos líderes. Eso es lo que necesita la sociedad española, ese tipo de líderes políticos en todos los ámbitos territoriales y sectoriales. Lo demás son paparruchas. ¡Ah! No te olvides que padecemos la gestión de los distintos gobiernos por los representantes que nos merecemos, ya sea por nuestras acciones u omisiones[3].
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[1] Ver post de igual título: Velasco Carretero, Manuel. Mismo perro, distinto collar. 2013. Sitio visitado el 17/02/2014.
[2] Lo siento por los justos, que haberlos seguro que los hay, pero pagan éstos por pecadores.
[3] Que esta semana te sea beneficiosa en lo laboral, profesional, empresarial o institucional.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Alimento de guepardo

Fuente de la imagen: No está el mañana en el ayer escrito (M. Velasco, 2003)
Hace más de once años, en mayo de 2003, terminaba el postNo está el mañana en el ayer escrito” (M. Velasco, 2003)[1], transcribiéndote la siguiente frase, atribuida a SuperLópez (José Ignacio López de Arriortúa): "Todos los días en África se levanta un león, sabe que tiene que correr más que la gacela más rápida o morirá de hambre. Todos los días en África se levanta una gacela, sabe que tiene que correr más que el león más lento o morirá de hambre". "Da igual que seáis leones o gacelas, cuando salga el sol lo mejor es que os encuentre corriendo”Ayer me acordé de este texto al hojear el artículo de Andrew R. McIlvaine (2013) en el sitio Human Resource Executive:“The Importance of Agility[2].

 En el actual mundo en que vivimos, etéreo, inseguro, enredado, confuso, inhumano, putrefacto y deshonesto, en opinión de McIlvaine, cobra importancia la agilidad, adaptabilidad, flexibilidad, de los perfiles laborales, profesionales, empresariales o institucionales. ¡Ojo! Esta presteza es algo más que la pericia para florecer entre contextos turbios, oscuros o imprecisos. Es también la capacidad de adaptar un estilo personal o exclusivo a las penurias  y despropósitos de los individuos que nos rodean, estando accesible a desiguales configuraciones y perspectivas. Si no somos ágiles, adaptables, flexibles… nos espera un futuro como el de la gacela de la imagen: alimento de guepardo[3].
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[1] Velasco Carretero, Manuel. No está el mañana en el ayer escrito. 2003. Sitio visitado el 11/09/2013.
[2] Mcllvaine, Andrew R. The Importance of Agility. Human Resource Executive. 2013. Sitio visitado el 11/09/2013.
[3] Fuente de la imagen: sxc.hu. Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Suerte les deseo

Fuente de la imagen: archivo propio
La reunión de ayer sobre la nueva orientación de la dirección comercial en las empresas de formación, me recordó el libro de James A. Belasco (sí, Velasco, con “B”) que compré en 1992: “Enseñar a bailar al elefante”[1] (Plaza & Janes). Lo he rescatado de la estantería para escribirte la sinopsis. El texto trata cómo los altos ejecutivos deciden dar nuevas orientaciones a sus proyectos empresariales. Belasco ofrecía un “porrón” de ejemplos de instituciones privadas y públicas que sobrevivieron utilizando técnicas iguales o similares a las desgranadas en su libro.

Se me quedó en la mente el relato del elefante encadenado (historia también atribuida a Jorge Bucay), sobre por qué los elefantes domados se quedan quietos. Los domadores atan a los animales jóvenes con gruesas cadenas que a su vez penden de clavadas estacas. Los elefantes viejos, con un sencillo brazalete alrededor de la pata sin ninguna atadura, no escaparán, a pesar de que con la edad disponen de una brutal fuerza para arrancar de cuajo la madera. 

Escribía James que al igual que el ejemplo de los paquidermos, existen organizaciones atadas por costumbres que posibilitaron un relativo “éxito” en el pasado pero que, sin querer darse cuenta, son el germen del fracaso futuro. En resumen. Estos elefantes del sector de la consultoría en formación llevan años intentando aprender a bailar las melodías comerciales actuales, pero por mucho tubo de ensayo, no atinan. Suerte les deseo (fuente de la imagen: freepik.es). Imagen incorporada posteriormente; fuente: archivo propio.
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[1] Belasco, James A. Enseñar a bailar al elefante. Plaza & Janes. 1992.