miércoles, 21 de septiembre de 2016

Despedirse con estilo

Hace once años, en el texto “Sentir un proyecto empresarial”, te escribía las reflexiones acerca de la decisión de un amigo, en este caso relacionada con la dimisión de su puesto. De esa experiencia aprendí y concluí que hay que comportarse debidamente, no ya por deferencia a los mandos superiores a los que se ha rendido pleitesía durante el tiempo de la colaboración, sino por una cuestión de ética y moralidad y respeto a todos los colaboradores y colaboradoras que seguirán comiendo del proyecto, así como terceros afectados (clientes, proveedores…) y a la cultura empresarial de la institución. Te cuento lo anterior porque me tomé un agradable café junto a un ex-colaborador que hacía un tiempo que no lo veía. Es un buen profesional y me alegro que no le falten oportunidades laborales. Andaba preocupado porque va a cambiar de trabajo y quería hacerlo con tacto y caballerosidad. Tal vez porque cuando lo conocí, yo estaba transitando de un trabajo a otro y en la migración tardé seis meses, desde que se lo comenté al consejo de administración hasta mi despedida, con placa incluida, el caso es que me preguntó cómo debía enfocar la, según él, sensible cuestión. 

¿Qué le podía decir? Recordé cuando me he visto obligado a transitar por esos caminos y extracté como mejor pude. En primer lugar, es conveniente generar un dossier o informe lo más esmerado posible, que refleje todos los proyectos, tareas, programas, objetivos… en los que se está trabajando, recursos asignados, personas, plazos de entrega… Seguidamente, en el foro discrecional adecuado, se debe trasladar al inmediato superior la decisión tomada, de forma razonada, tanto en persona como por escrito (lo que se conoce carta de dimisión), entregándole también copia del informe escrupuloso redactado. Después, si las circunstancias lo permiten, informar en persona a los mandos colaterales y a los equipos de colaboradores, remitiendo, en su caso, emails de sincero agradecimiento a todas las personas que estime oportuno.

Otro aspecto que debe cuidarse es el periodo de desconexión y, si procede, entrega del testigo. Dejándose llevar por la corriente, es decir, por las decisiones de los mandos superiores y por el protocolo de transición que se active, es conveniente mantener reuniones informativas con los colaboradores directos, resolviendo todas las dudas y cuestiones que se planteen en relación a los proyectos, tareas… recogidas en el informe elaborado. Finalmente, es de estilo ponerse a disposición de los equipos y mandos, manteniendo el contacto en redes sociales, email… dependiendo del nivel de relación profesional o personal con cada sujeto. De esta forma, se deja el puesto con estilo y sin perder los lazos porque quién sabe si mañana se cruza una reincorporación. En mi caso, en más de una ocasión he tenido la oportunidad de volver a trabajar en varias ex-empresas (Fuente de la imagen: pixabay).

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