La
Economía Azul (M. Velasco, 2018) no es simplemente una etiqueta moderna para las actividades marinas tradicionales; es una invitación a cambiar nuestra relación con el océano, viéndolo como una despensa inagotable y un sistema vivo que requiere equilibrio para seguir prosperando (
Hacia una Economía Azul Sostenible, M. Velasco, 2025). Este concepto, que se popularizó globalmente tras la cumbre de las Naciones Unidas Rio+20 en 2012, propone que es posible generar riqueza y empleo a través del mar sin destruir el capital natural que lo sustenta (Abid y Abid, 2025). En regiones como Iberoamérica y Europa, el modelo se ha vuelto necesario, ya que el océano aporta billones de dólares a la economía mundial y es el sustento directo de miles de millones de personas (Cardemil Winkler, 2023). Pero el reto actual es enorme: mientras la población mundial crece y demanda más alimentos y energía, nuestros mares enfrentan amenazas como la contaminación por plásticos y los efectos del cambio climático (Secretaría General Iberoamericana, 2024). Por ello, la Economía Azul busca que sectores como el turismo costero, la pesca y el transporte marítimo evolucionen hacia prácticas que protejan la biodiversidad marina, entendiendo que un ecosistema sano es, a largo plazo, mucho más productivo y rentable que uno degradado (Martínez, 2021).
Para que este equilibrio sea una realidad, la clave reside en la innovación y en nuestra capacidad de aprender a "leer" el mar de una manera distinta. No se trata solamente de crear robots submarinos o grandes parques eólicos en el océano, consiste en aplicar soluciones creativas que imiten a la naturaleza; por ejemplo, se están desarrollando arrecifes artificiales utilizando desechos de conchas recicladas mediante impresión 3D, lo que ayuda a regenerar la vida en las costas (Corbau et al., 2023). Igualmente, surgen modelos donde diferentes especies marinas se cultivan juntas para que los desechos de unas sirvan de alimento para las otras, eliminando la contaminación de forma natural (Abid y Abid, 2025). Pero este crecimiento acelerado de actividades en el mar conlleva el riesgo de que los sectores choquen entre sí, como cuando una zona de pesca tradicional compite con la instalación de nuevas fuentes de energía (Sumaila y Villasante, 2025). Para evitar estos conflictos y asegurar un futuro justo, es necesario lo que los expertos llaman "alfabetización oceánica", es decir, la necesidad de que toda la sociedad, y no solamente la científica, comprenda la importancia del mar en nuestras vidas (Almeida et al., 2025). Al final, la Economía Azul es como una apuesta por la inteligencia colectiva aplicada al cuidado de nuestro recurso más preciado: el agua que nos rodea.
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Bibliografía
Abid, S., y Abid, N. (2025). Advancing a sustainable blue economy through innovation: a systematic review. Discover Sustainability, 6(1092).
Almeida, M., Laranjeiro, D., Costa, R., Lillebø, A. I., y Vieira, H. (2025). Blue economy concepts are lagging behind in ocean literacy. Frontiers in Marine Science, 12(1648508).
Cardemil Winkler, M. (2023). La nueva Economía Azul. Serie Minutas, (44-23). Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.
Corbau, C., Nardin, W., Vaccaro, C., Vona, I., y Simeoni, U. (2023). Experimental design and field deployment of an artificial bio-reef produced by mollusk shell recycling. Marine Environmental Research.
Martínez Vázquez, R. M. (2021). Economía Azul como fuente de desarrollo en la Unión Europea. Revista de Ciencias Sociales, 27(4), 13-16.
Secretaría General Iberoamericana [SEGIB]. (2024). Informe sobre Economía Azul en Iberoamérica 2024.
Sumaila, U. R., y Villasante, S. (2025). Surging blue economy, increasing conflict risks and mitigation strategies. Frontiers in Marine Science, 12(1499386).