martes, 10 de marzo de 2026

Altas Capacidades:El Talento entre la Sátira y el Silencio

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
La película "Altas capacidades" (2026), dirigida por Víctor García León y coescrita junto a Borja Cobeaga, se presenta en el Festival de Málaga como una mordaz comedia incómoda que disecciona las contradicciones de la clase media contemporánea frente al sistema educativo. La trama se centra en Alicia y Gonzalo, una pareja de firmes principios progresistas que se ve envuelta en un profundo dilema moral cuando su hijo, Fer, es identificado con altas capacidades intelectuales (AACC) y surge la oportunidad de inscribirlo en un colegio privado exclusivo. Lo que inicialmente parece una ventaja para el menor se transforma en un conflicto que pone a prueba los valores de justicia social de los progenitores, revelando la brecha entre sus convicciones ideológicas, el ambiente donde cohabitan y sus intereses personales. A través de una mirada irónica sobre la meritocracia y el clasismo, el filme utiliza la "comedia incómoda" para reflejar comportamientos sociales como la competitividad feroz entre familias y la ansiedad por asegurar el éxito académico a toda costa. En este escenario, el diagnóstico de "altas capacidades" actúa como un catalizador de rivalidades y discursos contradictorios, donde el talento es percibido más como un mecanismo de ascenso social y privilegio que como una realidad humana que requiere una atención integral.

Frente a la sátira cinematográfica del talento como instrumento de estatus, mi relación con las AACC[1], se fundamenta en un compromiso ético y práctico que trasciende la mera percepción formal. En lugar de la ansiedad retratada en la pantalla, mis reflexiones abordan temas como "el peso de una etiqueta" y la distinción crítica entre ser "listo o inteligente", buscando siempre una comprensión auténtica del potencial humano. La participación en organizaciones como la Asociación malagueña de Altas Capacidades Intelectuales (ASA) y la involucración en programas de la Universidad de Málaga[2], orientan hacia una vocación de apoyo real y de coordinación de personas inteligentes y creativas. Y es que el talento no es un campo de batalla para la exclusividad, es una "gimnasia intelectual" que debe cultivarse en el "Silencio Sagrado" para despertar de forma genuina, lejos de la mediocridad impuesta por el "Procusto Edadista". Propongo transitar "de la rivalidad a la coopetición", fomentando "ecosistemas mentales colaborativos" donde la excelencia se entienda con la "paciencia de los siglos" y la nobleza de lo bien trabajado. Considero que el talento requiere tiempo, ilusión y una aspiración constante hacia el esplendor para alcanzar un punto y seguido satisfactorio que aporte valor real a la persona y, por derivación, a la sociedad donde debe integrarse.
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[1] Documentada en blogdemanuel.com desde hace cerca de dos décadas
[2] Como los talleres "Mentor-Guíame AC-UMA".