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| Fuente de la imagen: Chirimoya. Sitio gastropost (Velasco, 2022) |
Regresando del mercado con las primeras chirimoyas (Velasco, 2022) de la temporada en la cesta, acudió a la memoria el recuerdo de la infancia en la Serranía de Ronda, donde este árbol no echó raíces, al menos en la huerta de los ancestros (que yo recuerde). En aquellas tierras serranas, frías e inaccesibles para especies de requerimientos térmicos suavizados, el niño desconocía esta joya botánica procedente de los valles interandinos de Perú y Ecuador (Scheldeman, 2002). Su nombre deriva de la voz quechua chirimuya, acuñada por los incas para definir aquellas semillas que germinaban en los altiplanos, lejos del calor sofocante de la costa (Linneo, 1753; Morton, 1987). Descubrí este fruto en la edad adulta, aprendiendo que su expansión hacia la costa andaluza se produjo antes de mediados del siglo XVIII, encontrando en las franjas litorales de Granada y Málaga un enclave ideal caracterizado por la ausencia de heladas (Farré Massip et al., 1999; Gardiazabal y Rosenberg, 1993). Hoy, mientras contemplo la piel verde con escamas lisas y la forma acorazonada típica de la variedad 'Fino de Jete' (Farré Massip et al., 1999), aprecio la fragilidad de su epidermis, propensa al pardeamiento ante cualquier roce ligero durante el transporte (González-Vega, 2013; Morton, 1987)[1].
Al hendir el cuchillo y dividirla en dos mitades, emerge una pulpa blanca, cremosa y densa que rodea las semillas oscuras brillantes (González-Vega, 2013). Degustando la primera cucharada, la textura blanda evoca la frescura de un helado natural, liberando un dulzor equilibrado con matices sutilmente ácidos que recuerdan a una mezcla armónica entre plátano, piña, fresa y papaya (Popenoe, 1945; Morton, 1987). Ahora comprendo que el escritor Mark Twain calificara la chirimoya como la fruta más deliciosa conocida por los hombres (Twain, 1866), o que el botánico Seemann la considerase una obra maestra de la Naturaleza capaz de superar al mango o la piña (Popenoe, 1945). Más allá del placer palatológico que reconforta el paladar, este alimento aporta un elevado porcentaje de agua, carbohidratos digestivos, fibra dietética y potasio, acompañados de cantidades apreciables de vitamina C y vitaminas del complejo B (Reyes García et al., 2017). Disfrutando despacio de cada bocado, retirando con la cuchara las pepitas negras que se desprenden holgadamente de la carne blanquecina (González-Vega, 2013), transformé esta adquisición culinaria en un ritual de gratitud hacia una tierra capaz de brindar semejante deleite a quienes lo descubrimos tarde en la vida. Fuente de la imagen: mvc.
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[1] Según Gardiazabal y Rosenberg (1993), cada ejemplar evoca la compleja biología de una especie cuyas flores hermafroditas requieren la intervención de pequeños coleópteros Nitidulidae o la paciente labor de la polinización manual para asegurar el cuajado del fruto.
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Bibliografía
Farré Massip, J. M., Hermoso González, J. M., & Guirado, E. (1999). Techniques of cherimoya cultivation in Spain. Acta Horticulturae, 497, 91–118.
Gardiazabal, F., & Rosenberg, G. (1993). El cultivo del chirimoyo. Facultad de Agronomía, Universidad Católica de Valparaíso.
González-Vega, M. E. (2013). Chirimoya (Annona cherimola Miller), frutal tropical y sub-tropical de valores promisorios. Cultivos Tropicales, 34(3), 52–63.
Linnaeus, C. (1753). Species Plantarum (Vol. 1). Laurentii Salvii.
Morton, J. F. (1987). Cherimoya. En Fruits of warm climates (pp. 65–69). Creative Resource Systems.
Popenoe, W. (1945). The underdeveloped field of tropical fruits. En C. M. Wilson (Ed.), New crops for the New World (p. 17). The MacMillan Co.
Reyes García, M., Gómez-Sánchez Prieto, I., & Espinoza Barrientos, C. (2017). Tablas peruanas de composición de alimentos (10.ª ed.). Ministerio de Salud, Instituto Nacional de Salud.
Scheldeman, X. (2002). Distribution and potential of cherimoya (Annona cherimola Mill.) and highland papayas (Vasconcellea spp.) in Ecuador (Tesis doctoral). Universiteit Gent.
Twain, M. (1866). Kau and Waiohinu in Kilauea, June, 1866. The Sacramento Daily Union.
Velasco-Carretero, M. (2022). Chirimoya. Sitio gastropost. Visitado el 19/9/2026.
