jueves, 19 de abril de 2018

Neurociencia y primer aprendizaje

Si eres follower de este sitio sabes que de vez en cuando te doy la caña con temas relacionados con la neurociencia. Textos como ¿Juiciosa o manipuladora?, “Neuroeconomistas”, “Como una mariposa”, “Cómo disfrutar de un buen día”, “Transfiriendo felicidad”, “Psicoeconomía”, “Reconfiguración” o “Neuroliderazgo”, son buena prueba de ello. En “Neurodidáctica”, te trasladaba la experiencia de un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Techonolgy (MIT), en Boston, que colocaron a un universitario de 19 años un sensor electrodérmico en la muñeca para medir la actividad eléctrica de su cerebro las 24 horas durante siete días. El experimento arrojó un resultado inesperado: la actividad cerebral del estudiante cuando atendía en una clase magistral era la misma que cuando veía la televisión; prácticamente nula. Los científicos pudieron probar así que el modelo pedagógico basado en un alumno como receptor pasivo no funciona. En España también han aparecido estas nuevas corrientes que quieren modernizar la enseñanza, y entre ellas, la neurodidáctica. Aclarar que la neurodidáctica no es una metodología, sino un conjunto de conocimientos que está aportando la investigación científica en el campo de la neurociencia y su relación con los procesos de aprendizaje. Antes solo se podía observar el comportamiento de los alumnos, pero ahora, gracias a las máquinas de neuroimagen, podemos ver la actividad cerebral mientras realizan tareas y esa información sirve a los profesores y pedagogos para decidir qué métodos son los más eficaces.

Pues bien, recientemente, en la inauguración del I Congreso de Educación Infantil y Neurociencia que organiza el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de mi país, centrado en esa etapa de la educación, se ha asegurado que el desarrollo del cerebro es un proceso permanente, pero que alcanza su mayor crecimiento durante la primera infancia, situando en ese momento en el que hay que "aprovechar para que los escolares reciban una adecuada estimulación y así alcanzar la mejor experiencia". Según el Ministerio, el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión Europea adoptaron en noviembre de 2017 el llamado Pilar Europeo de los Derechos Sociales, que establece el compromiso del conjunto de los líderes de la UE para respaldar y promover 20 principios que ayudan a ofrecer derechos más efectivos para los ciudadanos. Entre ellos, despunta el de los niños, que tienen derecho a una educación y cuidado de la primera infancia de buena calidad. Por esa razón, se ha centrado en esa etapa, porque los primeros años son los más formativos para el desarrollo de competencias y capacidades de aprendizaje e influyen en gran medida en las perspectivas educativas y de empleabilidad posteriores, conduciendo a un mayor logro de habilidades básicas y es una potente medida de prevención para el abandono escolar temprano. Ya en 2016, el Ejecutivo presentó el Plan Nacional de Neurociencia aplicada a la Educación para promover la mejora de la calidad en la educación y establecer un profundo cambio metodológico en las aulas españolas basado en el conocimiento de todos los procesos neurocognitivos implicados en el aprendizaje, así como para fomentar la prevención de las dificultades de aprendizaje desde las edades tempranas, dando especial relevancia a la etapa de Educación Infantil y Educación Primaria. 

Según este plan, la neuropsicología se ha desarrollado en el ámbito clínico y aporta nuevos conocimientos sobre el funcionamiento cerebral y los procedimientos para superar los trastornos y mejorar el aprendizaje. Estos conocimientos y los avances de tomografía cerebral, junto a la necesidad de erradicar el fracaso escolar y mejorar la calidad educativa, han favorecido la aplicación de la Neuropsicología en el ámbito de la educación.Las razones para ello son: la educación requiere la incorporación de los fundamentos y avances científicos que mejoren la realidad educativa y, al mismo tiempo, doten de profesionalidad y prestigio al ámbito educativo; cada uno de los alumnos con fracaso escolar y trastornos del aprendizaje permanece muchas horas diarias en el centro educativo y puede realizar programas con base neuropsicológica que le ayuden a mejorar los procesos de aprendizaje que necesite; y se ha comprobado que los centros educativos en los que los equipos directivos, los equipos de orientación psicopedagógica y los docentes conocen y aplican la neuropsicología obtienen mejores resultados, se previenen las dificultades del aprendizaje y se mejora el rendimiento escolar (Fuente de la información MECyD.  Fuente de la iamgen: pixabay).

miércoles, 18 de abril de 2018

Calificaciones básicas de datos personales

Promovido por Beatriz y Antonio, la tarde la pasé en un foro privado de empresarios y empresarias, en la falda de Sierra Blanca, conferenciando durante cuatro intensas horas sobre la protección de datos de carácter personal en mi país a nivel general y el Reglamento Europeo de Protección de Datos (RGPD) en específico. Es bueno que el tejido empresarial se conciencie de la importancia de la protección de datos y, en este caso, cumplimiento de la normativa europea de aplicación. Pero esta mañana de miércoles del cuarto mes del año juliano y gregoriano, no voy a escribirte sobre el RGPD (tiempo habrá en este año), sino de algunas calificaciones concretas en materia de “datos personales” que considero básicas y que a estas alturas de la película deberían estar claras en la mente del empresariado de mi país. Para ello me aprovecharé de textos que he editado con anterioridad en el sitio Protección de Datos, contenido que también uso en los cursos, conferencias y jornadas en los que colaboro. 

Empezaré por algo tan familiar como es mi identificación personal. En el texto “El DNI como dato de carácter personal” apuntaba el artículo 1 del Real Decreto 1553/2005, de 23 de diciembre, por el que se regula en España la expedición del documento nacional de identidad y sus certificados de firma electrónica, que establece en su apartado 1 que el “Documento Nacional de Identidad es un documento personal e intransferible emitido por el Ministerio del Interior que goza de la protección que a los documentos públicos y oficiales otorgan las leyes. Su titular estará obligado a la custodia y conservación del mismo”. El punto 3 dice que dicho “Documento tiene suficiente valor, por sí solo, para acreditar la identidad y los datos personales de su titular que en él se consignen, así como la nacionalidad española del mismo”. Finalmente, el punto 6 nos recuerda que “ningún español podrá ser privado del Documento Nacional de Identidad, ni siquiera temporalmente, salvo en los casos y forma establecidos por las Leyes en los que haya de ser sustituido por otro documento”. Por tanto, sobran más palabras. 

Sigo con otros datos cotidianos: mi dirección postal y mi número de teléfono. En “Datos de teléfono y dirección postal” utilizaba el informe 427/2010 de los servicios jurídicos de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), que se pronunciaron ante la cuestión de, si conforme a lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999, el tratamiento limitado a los datos de número de teléfono y dirección postal, sin incorporar los datos de nombre y apellidos del interesado, se encontraba sometido a las normas de protección de datos; es decir, si podría considerarse que un fichero en que se incorporen los datos señalados contiene datos de carácter personal. Según la AEPD, el artículo 3 a) de la Ley Orgánica 15/1999 se limita a indicar que “cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables”. Además, el artículo 5.1 o) de dicho texto añade un nuevo concepto: el de persona identificable, considerando como tal “toda persona cuya identidad pueda determinarse, directa o indirectamente, mediante cualquier información referida a su identidad física, fisiológica, psíquica, económica, cultural o social”, añadiendo que “una persona física no se considerará identificable si dicha identificación requiere plazos o actividades desproporcionados”. Concluyeron que el tratamiento conjunto de una dirección postal con el número telefónico permitirá obtener información sobre la persona, sin que ello conlleve la realización de esfuerzos desproporcionados. 

¿Qué pasa con mi dirección de email? En el texto “El correo electrónico como dato de carácter personal”, transcribía parte del informe 261/2012 del gabinete jurídico de la AEPD, que nos recuerda que es un criterio constante de la Agencia el considerar el correo electrónico como dato de carácter personal, encuadrable en la definición genérica y en consecuencia mencionado entre los datos de carácter personal en el art. 2.2 RDLOPD. Se destacan los informes de 6 y 25 de octubre de 2004, afirmando el primero de ellos: “La dirección de correo electrónico se forma por un conjunto de signos o palabras libremente elegidos generalmente por su titular, con la única limitación de que dicha dirección no coincida con la correspondiente a otra persona. Esta combinación podrá tener significado en sí misma o carecer del mismo, pudiendo incluso, en principio, coincidir con el nombre de otra persona distinta de la del titular”. ¿Y con la IP? En “El carácter personal de una dirección IP” traía a colación el informe jurídico 327/2003 de la AEPD, donde se instruye sobre diversas cuestiones referentes a la consideración como dato de carácter personal de una dirección IP de acuerdo a lo establecido en la Ley Orgánica 15/1999, donde se consideró que la IP es siempre un dato que identifica a un tercero por lo que sería un dato de carácter personal. 

Y para terminar ¿Cómo clasificamos las matrículas de los vehículos? En “Dato de carácter personal de las matrículas de vehículos” hacía mención al informe 425/2006 de la AEPD, donde los servicios jurídicos se pronunciaron sobre el concepto de dato de carácter personal de las matrículas de vehículos. Se solicitó el parecer de la AEPD acerca de “la naturaleza de los datos contenidos en la placa de matrícula de un vehículo y el nivel de protección exigido por la Ley de dichos datos”. E n primer lugar, la AEPD analizó si los datos de la placa de matrícula de un vehículo han de ser considerados como datos de carácter persona. En ese sentido, el artículo 2.1 de la Ley Orgánica establece que “La presente Ley Orgánica será de aplicación a los datos de carácter personal registrados en soporte físico, que los haga susceptibles de tratamiento, y a toda modalidad de uso posterior de estos datos por los sectores público y privado”. Por su parte, el artículo 3 a) de dicha Ley añade que se entenderá por datos de carácter personal “cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables”. Se concluyó que la matrícula es un dato de carácter personal, al estar incorporado a un fichero (Fuente de la imagen: pixabay).