miércoles, 28 de septiembre de 2016

La lucha contra la mediocridad

Por enésima vez, vía wasap me llegó ayer el texto “El triunfo de los mediocres”, atribuido a insignes personajes, desde Juan José Millas a Vargas Llosa, pasando por Forges, pero la autoría parece que es del periodista y escritor David Jiménez (ver “El artículo que creí haber escrito”). Reflexiona el autor sobre la mediocridad de mi país, texto que suscribo al cien por ciento y que me tomo la libertad de transcribir algunos de sus párrafos: “Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza. Mediocre es un país que ha permitido fomentado celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad”.

Sí, David, ayer sentí nuevamente la amenza de ese sentimiento que expresas al final: “marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad”. ¿Cómo luchar contra esa impresión? ¿Cómo mantener el ánimo cuando percibes la mediocridad por doquier? Y en esta crisis económica, política y social que desde hace ya demasiados años nos engulle, más difícil aún mantener el tipo. Pero es en estos dilatados momentos de sufrimiento operativo cuando no debemos tirar la toalla y, por el contrario, activar nuestra fuerza interior, pensando que existen otras personas como nosotros y que, en todo caso, debemos trabajar por conseguir otro mundo distinto y mejor. A mí me viene bastante bien inspirarme en el camino transitado por otras personas, la claridad de los fines que quiero conseguir y la constancia por lograrlo. A continuación te dejo un vídeo, subido a Youtube por Gestionindependiente, donde se reflexiona sobre cómo terminar con la mediocridad y el conformismo (Fuente de la imagen: pixabay).

martes, 27 de septiembre de 2016

No, no es lo mismo

Me acordé del juego de palabras “no es lo mismo decir - me rio en el baño - que - me baño en el río”, y de algunos versos de la canción de Alejandro Sanz: “no es lo mismo ser que estar; no es lo mismo estar que quedarse ¡Qué va! No es lo mismo arte que hartar; no es lo mismo ser justo que ¡qué justo te va! No es lo mismo basta que va a estar; ni es lo mismo, decir, opinar, imponer o mandar las listas negras, las manos blancas... no es lo mismo, no gana el que tiene más ganas … no sé si me explico, que hoy nadie quiere ser igual, qué más te da, no es como un ismo... es instinto”. El recuerdo me vino a la mente cuando escuchaba a mi interlocutor decir que “no es lo mismo - ver a los colaboradores producir – que –la producción de los colaboradores”. A pié de post te dejo la canción, alojada en Youtube por Alejandro Sanz. También, hace unos años, edité un texto titulado "No es lo mismo".

Esa expresión realmente se encontraba en el contexto de una respuesta a la cuestión que previamente le habían realizado acerca del control de sus trabajadores y trabajadoras, que estaban dispersados por la geografía andaluza. No le importaba tanto controlar si fulanito y menganita están en el trabajo como el trabajo realizado. Pregunté si el mismo tratamiento a los trabajadores y trabajadoras desperdigados en distintos puntos de la comunidad autónoma, lo recibían también los colaboradores de las oficinas centrales, instaladas debajo del ala noble donde se ubicaba su kilométrico despacho, puesto que entiendo que el estilo de organización debería ser el mismo, con independencia que se esté en modo “teletrabajo” o “en las Indias” que en sedes centrales o fijas (Fuente de la imagen: pixabay).