viernes, 16 de octubre de 2026

Del papel al código: la justicia que viene

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Como miembro de los equipos de las secciones de Penal y Diversidad Funcional del Ilustre Colegio de la Abogacía Malagueña, durante la jornada del jueves y hoy viernes estoy teniendo la oportunidad de asistir al Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, participando en la vigésimo primera edición del Congreso Jurídico de la Abogacía Malagueña (Velasco, 2026)[1]. Esta cita conmemora los doscientos cincuenta años de trayectoria del Colegio de la Abogacía de Málaga, una institución nacida en el año 1776. Ante una oferta académica con más de treinta y cinco sesiones de trabajo, en esta ocasión he preferido orientar mi recorrido hacia aquellas materias que impactan de forma cercana en las finanzas de las personas y en la gestión de las administraciones públicas. En el campo del Derecho Financiero y Tributario, las exposiciones han abordado cuestiones muy concretas sobre el cobro de impuestos y las alternativas legales que existen cuando la ciudadanía no está de acuerdo con las valoraciones que realiza la Hacienda pública. Las presentaciones permiten revisar cómo se aplican tributos en las compras de viviendas por parte de ciudadanos extranjeros, además de analizar la fiscalidad aplicable en los trámites de residencia e inversión internacional. En el ámbito del Derecho Administrativo, los paneles se centran en la ordenación del territorio, el suelo rústico y los mecanismos con los que los ayuntamientos regulan el urbanismo, sumado a debates sobre las reglas de la contratación pública y la protección del patrimonio cultural de las ciudades[2].
Fuente de la imagen: XXI Congreso Jurídico de la Abogacía Malagueña. Sitio iurepost (Velasco, 2026)
A lo largo de ambos días de actividad presencial, el segundo gran eje de mi experiencia está siendo el aprendizaje en torno a la Inteligencia Artificial, un campo que la organización ha integrado mediante un espacio exclusivo denominado Sala IA con siete ponencias específicas. En estas sesiones estoy comprobando cómo los programas informáticos avanzados y los asistentes conversacionales están comenzando a redactar propuestas de borradores de documentos, organizar expedientes y facilitar las labores de búsqueda en los despachos profesionales. Las explicaciones intentan demostrar que estas herramientas digitales pueden ahorrar tiempo en tareas mecánicas, si bien exigen una supervisión humana permanente para evitar errores de interpretación o problemas en la privacidad de las personas. Diversos especialistas analizan los dilemas éticos que surgen cuando un sistema automatizado influye en la reputación de una persona o en una decisión legal, abriendo un debate directo sobre si conviene invertir más recursos en tecnología o en formar a nuevos abogados y abogadas. Estas dos jornadas de necesaria formación y reciclaje me están dejando una sensación clara de aprendizaje directo, pues estoy comprobando in situ cómo la tradición de dos siglos y medio se combina con la informática moderna, demostrando que las leyes superan la condición de teorías lejanas para convertirse en reglas totalmente vivas que buscan adaptarse a los cambios tecnológicos para proteger los derechos de toda la ciudadanía. Fuente de las imágenes: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, M. (2026). XXI Congreso Jurídico de la Abogacía Malagueña. Sitio iurepost. Visitado el 16/10/2026.
[2] No cabe duda que seguir estas ponencias ayuda a entender mejor los límites de la actuación estatal y el modo en que las normas fiscales condicionan el dinero de las familias y de las empresas.