viernes, 28 de julio de 2017

¡Que viva el empleo!

Si eres follower de este sitio, habrás detectado mi sensibilidad por todo lo que rodea al empleo y al paro en mi país. El desempleo y la precariedad laboral afecta a todas las edades, haciéndose más grande la brecha entre ricos y pobres y en peligro de extinción la clase media, si no ha desaparecido ya. En este marco social, ayer desayunamos con la buena noticia, difundida a bombo y platillo por los agentes económicos (como no podía ser de otra forma, dado el rosario de información sobre corrupción, testigos y cintas de vídeo), de la bajada récord del paro en España en el segundo trimestre, situándose el número total de parados por debajo de los cuatro millones por primera vez desde finales de 2008. La tasa de paro se reduce al 17,2%, parece ser la más baja desde el primer trimestre de 2009 y casi diez puntos menos desde el máximo. La mayor parte del empleo creado en el último año es a tiempo completo y se concentra en el sector privado. Otro dato que considero de interés es que los hogares con todos sus miembros activos en paro caen en 117.100, hasta 1,277 millones, la cifra más baja en casi ocho años

No cabe duda que las cifras de la Encuesta de la Población Activa (EPA), reflejan cierto dinamismo de la economía española, cuyo crecimiento supera el 3% en la primera parte del año, destacando la aceleración en el ritmo de creación de empleo. La ocupación aumentó en 375.000 personas en el segundo trimestre, frente a una subida de 271.400 hace un año. La mayor parte se ha concentrado en el sector privado y son empleos a tiempo completo, con contratos temporales (255.900 asalariados) e indefinidos (93.600). En términos anuales, se incrementa medio punto el ritmo de creación de empleo, hasta el 2,8%, con 512.300 nuevos ocupados, casi en su totalidad en el sector privado (98,3%), con trabajos a tiempo completo (443.300 más) en mayor medida que a tiempo parcial (69.000 más) y con más contratos temporales (299.700) que indefinidos (202.800). La tasa de temporalidad se sitúa en el 26,81%, superior en más de un punto a la de hace un año.

En cuanto a los datos de mi ámbito territorial de actuación, Andalucía, la comunidad autónoma ha liderado la bajada del paro. Pero en este momento de éxtasis, que coincide con el verano, no nos olvidemos que España sigue siendo el país de la Unión Europea con mayor cifra de desempleados en datos absolutos, la mayor parte de este incremento de contrataciones se ha realizado en el sector servicios (¡Ah! "la industria del turismo", sobre la que te escribía no hace mucho) y, en especial, la precariedad de las contrataciones, tanto en temporalidad como en retribución. Junto a estos interesantes datos de bajada del paro, la EPA debería profundizar e investigar comparativos decenales donde se observe, por ejemplo, la evolución de las cifras económicas relativas a los sueldos, tanto a nivel de medias absolutas como relativas, o la evolución del empleo, no en función de número de contratos, sino de horas contratadas. 

Tal vez, a la vista de esos nuevos comparativos, las reflexiones serían otras. Y es que laboralmente estamos tan mal en mi país, que nos da igual qué empleo, por lo que esta mañana no voy a fastidiar más la fiesta promovida por la "algarabía política y mediática de todos los colores"; hoy no importa "qué empleo", así que, parafraseando al presidente de este país cuando dijo eso de "Que viva el vino", titularé este texto con la frase: "Que viva el empleo" (fuente de la información: Ministerio de Economía del Gobierno de España; fuente de la imagen: pixabay).

jueves, 27 de julio de 2017

Mecanismo Psicológico y Decisión Financiera

Hace casi una década, en el texto “Una de cucarachas”, te escribía sobre la “teoría de la cucaracha”, ancestral proposición del mercado de capitales, que no tiene otra fácil definición que la similitud con las cucarachas; es decir, cuando se detecte una, seguro que hay muchas más. Trasladado a la Bolsa, el mercado hipotecario o las finanzas en general, cuando se genere un suceso económico de una dimensión anormal (las subprimes, por ejemplo), muy probablemente se registrarán más en un futuro próximo. Para evitar decisiones inadecuadas en estos temas, los expertos recomiendan informarse y asesorarse bien, puesto que en la mayoría de los casos son complejos productos que encierran presuntos efectos piramidales que conducen a un sablazo o timo en toda regla.

Me acordé de esta conjetura ayer, al hojear el folleto que me remitió Antonio (Gracias), y que, por si es de tu interés, te linkeo AQUÍ. Trata de una ficha confeccionada por la Comisión Española del Mercado de Valores (CNMV),  acerca de los “mecanismos psicológicos que intervienen en la toma de decisiones de inversión”. Y es que, según la CNMV, “a la hora de tomar decisiones de inversión, lo más importante es contar con la información adecuada sobre el producto financiero que deseamos contratar”. Pero también es importante “tener en cuenta los mecanismos psicológicos que intervienen en esa decisión, es decir, qué procesos mentales se siguen en la toma de las decisiones de inversión y qué errores o sesgos de nuestro modo de pensamiento pueden influir en ellas”. 

Apoyándose en los trabajos realizados por Daniel Kahneman y Amos Tversky, transcribe la Comisión que “para afrontar decisiones y sobrevivir a tanta actividad, el cerebro humano recurre, de manera inconsciente, a ciertos trucos o atajos mentales (también llamados heurísticos) que ayudan a simplificar la gran cantidad de procesos mentales que llevamos a cabo constantemente y a hacer más llevadera nuestra vida diaria. Gracias a estos trucos, el cerebro ahorra energía pues no necesita racionalizar cada elección que realiza. Muchas de las decisiones que se adoptan en la vida diaria están basadas en este tipo de procesos mentales y se caracterizan por ser rápidas, automáticas e intuitivas”.

Apunta la CNMV en el documento una serie de consejos a tener en cuenta en la toma de decisiones de inversión, como, por ejemplo, “evitar las modas y los gurús de turno, así como la toma de decisiones de inversión basadas en rumores o confidencias”, o “habituarse a buscar, demandar y leer de manera crítica y con suficiente antelación toda la información oficial que le debe suministrar su entidad para ayudarle a tomar decisiones de inversión fundadas. Termino transcribiendo la apreciación de Daniel Kahneman insertada en el folleto: “Tomar decisiones es como hablar en prosa, la gente lo hace todo el tiempo, lo sepa o no.” (Fuente de la imagen: pixabay).