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| Fuente de la imagen: Hacia una empresa algorítmicamente responsable (Velasco, 2022) |
Por un momento piensa que estás contándole un secreto a un amigo en un banco del parque, pero sin que lo sepas, hay un micrófono oculto que envía cada una de tus palabras a empresas de publicidad. Ésta es, básicamente, la realidad que enfrentan millones de usuarios al interactuar con asistentes de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT, Claude o Grok: Revelan riesgos estructurales privacidad en productos IAG (Velasco, 2026). Según investigaciones, más de un tercio de la población europea ya utiliza estas herramientas para tareas personales, educativas o laborales, llegando a ver en la IA a un "confidente" en el que depositan información sumamente íntima, como síntomas médicos o secretos de su empresa (Girish et al., 2026). El problema fundamental, según el estudio LeakyLM, es que estas plataformas no son cajas cerradas; por el contrario, están conectadas a rastreadores de terceras empresas (como Meta o Google) que "escuchan" la interacción. El riesgo principal reside en los llamados "enlaces permanentes" o permalinks, que son las direcciones web de nuestras conversaciones. Si estos enlaces son públicos por defecto —como sucede en plataformas como Grok—, cualquier rastreador que capture esa dirección puede, en teoría, leer el contenido completo de lo que hemos escrito, exponiendo desde nuestras preocupaciones de salud hasta nuestra identidad digital (Girish et al., 2026).
Lo que resulta más preocupante para un usuario común es que las herramientas tradicionales de protección, como los bloqueadores de anuncios o el simple hecho de pulsar "rechazar cookies", no siempre funcionan en este nuevo ecosistema. Los investigadores han descubierto que algunas plataformas de IA ignoran las preferencias de privacidad del usuario y siguen enviando datos a servicios de análisis de forma automática (Girish et al., 2026). Además, las empresas han desarrollado métodos de rastreo "invisible" que ocurren directamente entre sus propios servidores y los de las agencias de publicidad, saltándose por completo cualquier medida de seguridad que tengamos instalada en nuestro navegador (Girish et al., 2026). Esta situación nos deja en una posición de vulnerabilidad, donde nuestras reflexiones y consultas más privadas se convierten en combustible para el mercado de la publicidad personalizada sin que apenas tengamos control sobre ello. La solución propuesta por los expertos no es dejar de usar la IA, es exigir un cambio radical en su diseño: las conversaciones deben ser privadas desde el primer momento y las empresas deben dejar de esconder estos flujos de datos tras un lenguaje técnico confuso. Mientras tanto, la recomendación más segura es actuar con cautela y recordar que, en el mundo digital actual, lo que le decimos a una máquina rara vez se queda solamente entre nosotros y el algoritmo (Girish et al., 2026).
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Bibliografía
Girish, A., Oliveira, G., Suarez-Tangil, G., García Herrero, J., Sanchez, M., Vallina-Rodriguez, N., y Jackevičius, T. (2026). LeakyLM — AI Assistants Are Leaking Your Conversations. IMDEA Networks Institute.
Velasco-Carretero, M. (2026). Revelan riesgos estructurales privacidad en productos IAG. Sitio Protección de Datos. Visitado el 19/6/2026.
