martes, 28 de abril de 2026

El "niño perdío" ya es Doctor Cum Laude ¿Y ahora qué?

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Por textos como ¡Ahí va el niño perdío! (Velasco, 2007)[1], sabes que soy aquel pequeño que, en una tarde de primavera de los años sesenta, se quedó profundamente dormido entre las alcachoferas de las huertas de Ronda mientras todos lo buscaban con angustia, ganándose para siempre el apodo "niño perdío". Mi infancia no estuvo rodeada de pupitres, sino de campos, donde desde pequeñín asumí la dura tarea de ser pastor y recolector (Velasco, 2007)[2], para ayudar a cubrir las necesidades familiares. Aquellos días cuidando animales me enseñaron más sobre el comportamiento humano y los sistemas organizativos de lo que cualquier manual de gestión podría explicar hoy. Mi entrada en la escuela fue extemporánea y dolorosa; tuve que sobrevivir a lo que considero una auténtica "máquina trituradora de niños"[3], enfrentando la tartamudez y la sombra de la dislexia mientras otros me veían como alguien que no encajaba en el molde (Velasco, 2006)[4]. Pero gracias al sacrificio heroico de mi madre y al apoyo de las primeras becas de la democracia española, logré rebelarme contra ese destino previsible de exclusión. Me convertí en un aprendiz insaciable, un corredor de fondo que fue encadenando las especialidades de empresariales, económicas, administrador de fincas, gestor administrativo o derecho, a lo El "niño perdío" llegó a la universidad (Velasco, 2016)[5], convencido de que el "reseteo" neuronal y el reciclaje formativo son una obligación perenne, ya se tengan diez o setenta años. La historia es, en esencia, la de alguien que decidió rescatar su propio tiempo a través de querer beber un poco del infinito conocimiento en la que considero la verdadera "Universidad de la Vida".
Fuente de la imagen: ¡Ahí va el niño perdío (Velasco, 2007)
Hoy, tras décadas de estudio y múltiples reinvenciones, he conseguido la cima académica al defender la tesis doctoral[6], sobre la gobernanza y tecnología en el sector enoturístico, en la Universidad de Málaga (Noticias UMA)[7], con nota de Sobresaliente y Mención Cum Laude. Pero al alcanzar este horizonte, me sigo topando de frente con una barrera invisible pero afilada: el "dedo del Procusto Edadista" (Velasco, 2026)[8]. Siento cómo la estructura laboral de mi país actúa a menudo como una guadaña que intenta "recortar" o invisibilizar a los profesionales senior, ignorando que nuestras canas no son un signo de obsolescencia, más bien sabiduría aplicada, resiliencia y pensamiento crítico. Me niego a ser amputado profesionalmente por prejuicios ajenos en un mercado que supuestamente prefiere la uniformidad al brillo de la veteranía. Más allá de esta lucha filosófica contra el edadismo, convivo con la urgencia pragmática de tener que seguir contribuyendo activamente al presupuesto familiar; pues, como suelo decir con honestidad, el cúmulo de títulos apenas sirve para llegar a final de mes en una profesión donde intentar ser un "buen samaritano" (Velasco, 2016)[9] resulta harto complicado. He sido pastor, recolector, estudiante eterno y ahora doctor, pero la batalla por la dignidad y el sustento continúa en esta etapa de "vida lenta". Tras culminar el proceso investigador, me miro al espejo y planteo la reflexión más cruda de mi presente: ¿ahora qué? En una sociedad del conocimiento que paradójicamente desprecia la experiencia, la verdadera meta es demostrar que el impacto estratégico sigue siendo vital y que la carrera no es contra el reloj, va contra los marcos mentales que pretenden limitarme.
Fuente de la imagen: Soportando el dedo del Procusto Edadista (Velasco, 2026)
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[1] Velasco-Carretero, M. (2007). ¡Ahí va el niño perdío. Sitio visitado el 28/4/2026.
[2] Velasco-Carretero, M. (2007). Pastor y porquero. Sitio visitado el 28/4/2026.
[3] Velasco Carretero, M. (2016). Máquina trituradora de niños. Sitio visitado el 28/04/2026.
[4] Velasco-Carretero, M. (2006).El maltrato profesor-alumno”. Sitio visitado el 28/04/2026.
[5] Velasco-Carretero, M. (2016). El "niño perdío" llegó a la universidad. Sitio visitado el 28/4/2026.
[6] Velasco-Carretero, M. (2026). Lectura de Tesis: El Nuevo Horizonte del Enoturismo. Sitio visitado el 28/4/2026.
[8] Velasco-Carretero, M. (2026). Soportando el dedo del Procusto Edadista. Sitio visitado el 28/4/2026.
[9] Velasco-Carretero, M. (2016). Buenas personas. Sitio visitado el 28/4/2026.