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| Fuente de la imagen: Gotas de lluvia (Velasco, 2012) |
Observar la naturaleza para encontrar soluciones a las necesidades cotidianas posee una larga trayectoria en la historia humana (Benyus, 1997): Biomímesis como método de diseño sostenible (Velasco, 2026). En lugar de inventar mecanismos artificiales muy complejos y costosos desde cero, los seres humanos podemos aprender de los diseños que los seres vivos han perfeccionado durante millones de años de evolución biológica (Bhushan, 2009). Esta forma de aprendizaje se traduce en aplicaciones prácticas asombrosas que facilitan nuestro día a día. Por ejemplo, al rediseñar la forma de los trenes rápidos para que hagan menos ruido al atravesar túneles estrechos, se imitó de manera directa la silueta del pico de una pequeña ave llamada martín pescador (Kulkarni, 2019). Del mismo modo, en el campo de la edificación, se han proyectado oficinas que consiguen regular su temperatura interior de manera natural, imitando la ingeniosa red de conductos de aire y chimeneas que las termitas construyen en sus nidos para protegerse del calor extremo del exterior sin recurrir a costosos equipos de climatización tradicionales (Knippers et al., 2016). Incluso en la medicina contemporánea, los científicos logran diseñar membranas para curar heridas graves en la piel analizando las sustancias adhesivas que emplean los mejillones para mantenerse pegados a las rocas marinas sometidas al fuerte oleaje (Ahn et al., 2015). De este modo, la naturaleza se convierte en una biblioteca abierta de opciones eficientes listas para ser analizadas y adaptadas en beneficio de la sociedad (Vincent et al., 2006).
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| Fuente de la imagen: mvc realizada con el recurso notebook |
A pesar de estas magníficas aplicaciones, la implantación masiva de estas tecnologías biológicas en las fábricas encuentra límites reales que la ingeniería actual todavía tiene dificultades para resolver de manera viable (Vincent, 2011). En ocasiones, nos maravillamos con las propiedades mecánicas de la seda de araña o de la concha de los abulones (Wang y Gupta, 2011), pero fabricar estos materiales avanzados a gran escala para el mercado general resulta sumamente complejo y costoso en la actualidad. De igual manera, existe la tendencia a imitar la apariencia externa o estética de las plantas y animales en los edificios, olvidando que el verdadero valor ecológico estriba en copiar cómo funcionan internamente sus ciclos biológicos de energía y materia sin generar desechos perjudiciales (Speck y Speck, 2019). Para superar estas trabas, se requiere coordinar el trabajo de biólogos, matemáticos y diseñadores en espacios de aprendizaje compartidos (Teixidó, 2025). La meta debe ser acoplar por completo las actividades fabriles a los ritmos naturales del planeta, sustituyendo los plásticos nocivos por compuestos biodegradables que se desintegren de forma natural y aprovechando directamente la energía del sol (Riechmann, 2014). Adoptando modelos teóricos modernos que coordinen los procesos físicos, químicos y geológicos de nuestro entorno, será factible planificar asentamientos urbanos que colaboren activamente en limpiar el aire y regenerar los ecosistemas que nos rodean (Turki y Arian, 2025). Fuente de las imágenes: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Ahn, B. K., Das, S., Linstadt, R., Kaufman, Y., Martinez-Rodriguez, N. R., Mirshafian, R., Kesselman, E., Talmon, Y., y Lipshutz, B. H. (2015). High-performance mussel-inspired adhesives of reduced complexity. Nature Communications, 6(1), 8663.
Benyus, J. M. (1997). Biomimicry: Innovation Inspired by Nature. William Morrow & Company.
Bhushan, B. (2009). Biomimetics: lessons from nature-an overview. Philosophical Transactions of the Royal Society A: Mathematical, Physical and Engineering Sciences, 367(1893), 1445-1486.
Knippers, J., Nickel, K. G., y Speck, T. (Eds.). (2016). Biomimetic research for architecture and building construction: biological design and integrative structures. Springer.
Kulkarni, A., y Saraf, C. (2019). Learning from Nature: Applications of Biomimicry in Technology. IEEE Pune Section International Conference (PuneCon), 1-6.
Riechmann, J. (2014). Tratar de vivir en el Antropoceno: Autolimitación y reconstrucción de la tecnosfera. Editorial Trotta.
Speck, T., y Speck, O. (2019). Emergence in Biomimetic Materials Systems. En L. H. Wegner y U. Lüttge (Eds.), Emergence and Modularity in Life Sciences (pp. 97-115). Springer.
Teixidó, M. (2025). Biomimesis: Imitar la naturaleza para mejorar la salud. MediaHub de la Fundación "la Caixa", Barcelona.
Turki, Y., y Arian, K. (2025). The Multimimicry Regenerative Model (MRM): A Unified Framework for Regenerative Design and Systems Innovation. Zenodo. http://doi.org/10.5281/zenodo.17559519.
Velasco-Carretero, M. (2026). Biomímesis como método de diseño sostenible. Sitio Economía Sostenible. Visitado el 3/9/2026.
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Vincent, J. F. V., Bogatyreva, O. A., Bogatyrev, N. R., Bowyer, A., y Pahl, A. K. (2006). Biomimetics: its practice and theory. Journal of the Royal Society Interface, 3(9), 471-482.
Wang, R., y Gupta, H. S. (2011). Deformation and Fracture Mechanisms of Bone and Nacre. Annual Review of Materials Research, 41(1), 41-73.

