martes, 29 de julio de 2014

Poder mental

Ya en 1997 Moss Kanter[1] tenía claro que las empresas de éxito son las que posibilitan la liberación del poder mental de sus colaboradores, siendo doble la labor del directivo, gerente o ejecutivo al frente de la dirección: mantener el tipo del negocio en el presente y programar el futuro, configurando la institución como una organización ansiosa de anticiparse, promover o afrontar al cambio, apoyándose en ese poder intelectual y espiritual de los empleados. 

Según Moss, no hay que cambiar por cambiar, unido a que excesivo cambio desestabilizaría ese poder mental y desmoralizaría a la empresa en su conjunto. Una organización sedienta de cambio debe favorecer que sus copartícipes labren: la imaginación ineludible para transformar; la actividad profesional para desenvolverse cabalmente y el enfoque colaborativo.

A su vez, una organización ávida de cambio instaura tres activos medulares para que se materialice el éxito futuro a través del poder mental de sus trabajadores y trabajadoras: conceptos, que juzgan nuevos productos o servicios más seductores y eficientes; competencia, que involucra las destrezas a lo bruto de los empleados y los escenarios organizacionales para transfigurarlos en valores comerciales; conexiones, en el sentido de relaciones claves para vigorizar los negocios, encontrar nuevas oportunidades y aprender del entorno (Fuente de la imagen: sxc.hu).

[1] “Rosabeth Moss Kanter on the Frontiers of Management”. Harvard Business Review Book Series. 1997

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