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Alguna que otra seguidora y seguidor ha realizado la autoevaluación recogida en el contenido extra del recopilatorio (M. Velasco, 2025)[1]. Advierto que las respuestas correctas puntúan 0.5 y las incorrectas penalizan 0.2. Bromas aparte, parece que también ha gustado el cuento del final, titulado "El Refugio de la Integridad: La Senda de Sakamoto entre Vides y Algoritmos". Lo transcribo a continuación. "En la ciudad de Málaga, al filo del 31 de diciembre de 2025, Manu se encontraba en su pequeño despacho, rodeado de compendios técnicos y botellas que narraban la geografía de su país. Manu, economista y abogado dedicado al estudio de las ciencias jurídicas y sociales, siempre había creído en una máxima innegociable: «La garantía de una sociedad justa es una economía responsable». Esa tarde, mientras el sol de invierno se filtraba por las persianas, Manu rehojeaba su "brújula multidisciplinar", una recopilación de trescientas sesenta y cinco notas que documentaban los retos legales y tecnológicos del año que terminaba. De repente, una notificación iluminó la pantalla de su ordenador. Era una comunicación recibida a través del Sistema Interno de Información (SII), aquel "diario blindado" que él mismo había ayudado a implantar en un importante consorcio enoturístico. La persona informante, protegida por el anonimato técnico del cifrado de extremo a extremo, denunciaba una trama de corrupción que amenazaba con convertir un ecosistema enoturístico colaborativo en un simple «compliance de paripé».
Manu sintió una punzada de cansancio. En ese instante, abrumado por la incesante marea de noticias sobre conflictos globales y la ascensión de figuras autocráticas, cerró los ojos y pensó en Taro Sakamoto, aquel asesino legendario que solamente deseaba la paz de su tienda de conveniencia. «A veces quisiera ser como Sakamoto», murmuró para sí, anhelando un poder resolutivo capaz de neutralizar la maldad con la sencillez de una coreografía perfecta. Sin embargo, el deber del «guardián ético» le llamaba. Manu sabía que el riesgo de represalias era el mayor obstáculo para la integridad, por lo que debía actuar como un escudo protector para quien había alzado la voz. La denuncia señalaba a un "César" de la administración local, alguien que, olvidando que la justicia no solamente debe ser honrada sino parecerlo, estaba manipulando las licitaciones para un macro-proyecto de Inteligencia Artificial aplicado al desarrollo rural. Se trataba de una herramienta diseñada con GPT-4o que, en lugar de servir al interés general, fomentaba la dependencia psicológica y el sesgo algorítmico, similar a los trágicos casos detectados en otras jurisdicciones. Para desentrañar la verdad, Manu decidió realizar un viaje que maridara la técnica con la introspección. Primero se trasladó a su esencia primigenia en la Serranía de Ronda, aquel lugar donde los gallos tienen alma ancestral y actúan como centinelas del gallinero. Allí, entre los surcos de la tierra y el recuerdo de su infancia, se dio cuenta de que no podía luchar contra lo que no dependía de él.
Aplicó la "teoría Let Them" —«Déjalos/as»—: dejaría que los corruptores creyeran que el sistema era opaco, mientras él se concentraba en la acción real, en armar un argumento técnico impecable basado en el principio de legalidad y la transparencia. En una reunión secreta en una bodega de la Axarquía, rodeado del aroma a uva moscatel asoleada que daría vida al vino Piamater, Manu se reunió con un grupo de jóvenes investigadores de la Universidad de Málaga. Estas personas, expertas en Humanidades Digitales, le ayudaron a realizar un web scraping ético y un análisis de datos masivos para demostrar cómo el algoritmo del consorcio estaba siendo utilizado para desviar fondos públicos hacia empresas fantasmas. Fue un ejercicio de "investigación-acción participativa", donde el conocimiento universitario se transformó en un retorno tangible para la sociedad. Durante el proceso, Manu luchó contra su propio "síndrome del impostor", aquél que le susurraba que un profesor interino no podía enfrentarse a las estructuras de poder. Sin embargo, recordó las lecciones de neurociencia: el cerebro es plástico y la resiliencia es un mandato neurobiológico que se activa ante el reto. Armado con su "guía práctica legal-ambiental", desglosó cómo el proyecto vulneraba la Ley de Montes y el Plan Hidrológico Nacional, ignorando la protección de los sumideros naturales de carbono. El clímax llegó en un foro sobre ciberseguridad y buen gobierno celebrado en el Gran Hotel Miramar.
Allí, ante la presencia de autoridades y representantes de la Unión Europea, Manu presentó su informe. No utilizó la fuerza bruta, sino la fuerza de la razón y la "matematización del Derecho". Denunció el riesgo de una "administración defensiva digital" que utilizaba la opacidad de los algoritmos como una barrera burocrática para ocultar la ineficiencia. En ese momento, se sintió verdaderamente como Sakamoto: protegiendo a su comunidad no con armas, sino con la integridad y el rigor ético. La respuesta institucional fue inmediata. Lo que parecía un destino inevitable hacia la degradación ética del sector se transformó en una oportunidad para la mejora continua. Se activaron los protocolos de inspección de turismo y se iniciaron los procedimientos de responsabilidad patrimonial para indemnizar a los agricultores afectados. La balanza de la justicia, que a veces parecía inclinarse solamente hacia el castigo de los individuos, esta vez se dirigió con ejemplaridad hacia la persona jurídica responsable. Al finalizar la jornada, Manu regresó a su casa. Para celebrar la "victoria moral" y el fin del calvario investigativo, descorchó una botella de vino de Málaga y la compartió con el querubín. Mientras observaba a través de la ventana cómo la luz anaranjada del atardecer bañaba las colinas, reflexionó sobre la "crianza invisible": el arte de vincularse desde el afecto y la ausencia de trauma, construyendo un futuro donde sus descendientes pudieran habitar una Tierra más justa y equilibrada.
Manu comprendió que, aunque a veces quisiera poseer un poder sobrenatural para neutralizar el caos, su verdadera fortaleza residía en su compromiso diario. Cada nota escrita, cada tutoría impartida y cada reflexión técnica eran eslabones en una cadena de confianza fiscal y social. La paz del invierno se había ganado en el verano del esfuerzo. Se sirvió una copa de un reconfortante vino de la denominación de origen, sintiendo que, en la simplicidad de ese placer, residía la más sublime de las recompensas. El año 2025 terminaba, pero su legado como economista y jurista, depositado en sus sitios virtuales, era un recurso vivo para las generaciones venideras. Manu ya no necesitaba ser Sakamoto; bastaba con ser un ciudadano responsable en una sociedad que, gracias a personas como los visitantes estructurales o coyunturales de sus escritos, caminaba un poco más cerca de la integridad y la justicia". Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2025). Brújula multidisciplinar para un mundo en transición. Sitio visitado el 1/1/2026.