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viernes, 7 de noviembre de 2025

Solamente: Tensión entre Norma, IA y Estilo Personal

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Observo cómo la lengua[1] modela y desestructura sus usos cotidianos, siendo un ejemplo claro de esta incesante mutación la trilogía de voces que giran en torno al concepto de exclusividad o limitación: "solo", "sólo" y "solamente". Es cierto que, en su función de adverbio con el significado de únicamente, "solo" y "solamente" son intercambiables, siendo esta última una forma más enfática o, si queremos, más solemne y extensa, quizás por ese sufijo -mente que la dota de un aire de formalidad. Históricamente, "sólo" con tilde diacrítica sirvió a quienes hablábamos y escribíamos la lengua para diferenciar sin ambigüedad este uso adverbial (solamente) del adjetivo (sin compañía), una distinción que, si bien la Real Academia Española (RAE) determinó no obligatoria[2], sigue generando un debate lingüístico que calienta los ánimos de puristas y pragmatistas por igual. Lo innegable es que la tendencia actual, impulsada por la economía del lenguaje y la omnipresencia de la comunicación digital rápida —hasta por los modelos de entrenamiento de las IAG[3], que parecen haber abrazado el conciso "no solo... sino también..." como patrón casi exclusivo—, ha inclinado la balanza de manera abrumadora hacia la forma breve, "solo"[4]. Esta preferencia por la sencillez ha relegado a "solamente" a un lugar más bien periférico, a una elección consciente que se siente deliberada, casi anacrónica, reservada a contextos formales o a quienes sienten una nostalgia gramatical por su cadencia y sonoridad.

Y, sin embargo, en este panorama de simplificación lingüística y desuso, practico el acto personal de resistencia o, mejor dicho, de preferencia consciente, que me lleva a utilizar "solamente", inclusive a sabiendas de que estoy navegando a contracorriente de la norma social y de la tendencia digital. Este gesto no lo catalogo como una incorrección, sino una reafirmación de la variedad y la riqueza del español, una elección estilística que pone el acento en el matiz y que se permite el lujo de ocupar un poco más de espacio y tiempo en la enunciación. Hay algo en ese solamente que me resuena con una precisión emocional o una cadencia rítmica que la forma monosilábica "solo" no logra capturar. Quizás sea un intento de recuperar la diferencia clara que la tilde en "sólo" intentaba sostener, una manera indirecta de asegurar que la intención de únicamente quede grabada sin fisuras en la mente de quien lee o escucha. Al abrazar el uso de "solamente", incluso con la consciencia de que la IAG o la juventud de la lengua lo están apartando, estoy ejerciendo mi libertad lingüística, honrando las múltiples formas que el español me ofrece para expresar la misma idea y, de paso, manteniendo viva una hermosa palabra que se resiste a ser solamente un recuerdo. En última instancia, todas estas variantes son válidas, pero es la elección personal de quien habla o escribe la que le otorga su verdadero peso y significado en el vasto universo de la comunicación. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Como ente vivo y dinámico.
[2] Desde la publicación de la Ortografía de la lengua española en 2010 y que posteriormente revisó para permitir la tilde opcional solo en casos de ambigüedad real.
[3] Inteligencias Artificiales Generativas.
[4] Mayoritariamente sin tilde.

lunes, 30 de mayo de 2022

Adjunto te envío el certificado...

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Si eres follower de este sitio conoces uno de los proyectos que estoy coordinando, relacionado con generación de contenidos para productos formativos de especialidades relacionadas con el emprendimiento, el marketing o el comercio internacional. Me gusta asignarme algún módulo de redacción y luego llega el “tío paco tirándome de las orejas”, es decir, la responsable de redacción y estilo con sus “demoledores informes”. Bromas aparte, los “dictámenes” de seguimiento siempre son bienvenidos y cierto que a veces se me escapa redactar en primera persona del plural, cuando la redacción para este tipo de trabajo debe ser en forma impersonal siempre.

Por lo demás, me anoté en la agenda "bichear" textos como el que he rehojeado en el fin de semana pasado, de Álex Grijelmo, “La Punta de la Lengua. Críticas con humor sobre el idioma y el Diccionario”[1], que me regalaron en 2005, cuando estaba de adjunto a la dirección de una corporación inmobiliaria[2]. Me he acordado de La Punta de la Lengua, porque recoge una colección de textos periodísticos y vicios de redacción comentados que, escribe el autor en la introducción, invitan a reflexionar sobre el poder manipulador del idioma y sobre la herencia cultural que estamos perdiendo cada vez que desaparece una palabra o cuando la transformamos hasta anularla.

Recordaba con claridad el capítulo dedicado a los “administrativismos” que, según Alex, solo sirven para levantar barreras entre los administradores y los administrados. El “potencialmente riesgoso”, los “equipos unipersonales” o el “PK 44”. Por ejemplo, utilizo mucho el “adjunto te envío”, comentándome Grijelmo que si lo escribo de esa forma, el adjetivo “adjunto” pasa a ejercer la función de adverbio, puesto que no complementa al nombre[3], sino al verbo[4]. Así que cuando se responde “adjunto te envío el certificado…”, la divergencia se desboca[5]. Parte de este texto se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “La Punta de la Lengua”. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Grijelmo, Álex. La Punta de la Lengua. Críticas con humor sobre el idioma y el Diccionario. Ed. Santillana. 2005.
[2] Mirador, del entorno de Aifos.
[3] Informe adjunto, certificado adjunto…
[4] Enviar adjunto.
[5] Al no coincidir ni siquiera ni el número ni el género.

lunes, 30 de agosto de 2021

Del pensamiento a la palabra

Fuente de la imagen: archivo propio
He estado grabando un tutorial para el alumnado de Trabajos Fin de Máster, TFMs, de una nueva edición de un máster en el que tengo la oportunidad de colaborar. Entre otras instrucciones, sugerencias y orientaciones, finalizaba el video insistiendo en la importancia de la ortografía y la gramática. En el texto “El valor de la norma[1] te confesaba que no soy precisamente un manojo de virtudes en lo que a la ortografía y gramática se refiere. Exceptuando la positiva influencia de las mágicas y reconfortantes lecturas de mi hermana mayor en el frio invierno de la niñez, tengo claro que haber empezado tarde en el colegio y, posteriormente, no prestar atención a la lectura y a la escritura, han sido factores que han condicionado la formación en esta materia fundamental para una comunicación efectiva.

Poco a poco intento subsanar las anteriores deficiencias de forma autodidacta, unas veces, y procurando prestar atención al rico léxico que me envuelve, en otras. Me dice una compañera que entiende bastante de redacción que todo se solventa con lectura comprensiva a raudales y observancia y entendimiento de las “reglas del juego” de la ortografía y gramática. En cuanto a qué aspecto es más decisivo en el ámbito universitario (el lenguaje, la voz, la comunicación no verbal, etc.), en “Como un cubo de rubik[2] estimé que todos forman un poliedro regular similar a ese todo mecánico tridimensional inventado por el escultor y profesor de arquitectura húngaro Ernő Rubik en 1974, cubo de rubik, donde todas las piezas del rompecabeza son importantes y dependiendo del proceso, procedimiento, juicio…

El caso es que en las programaciones de varias de las especialidades universitarias regladas que he tenido la oportunidad de realizar, incluían asignaturas relacionadas con la redacción y la expresión. Resaltar de los estudios de Derecho “Comunicación Oral y Escrita” y la Diplomatura de Empresariales con “Técnicas de Expresión” (En la Licenciatura de Económicas no recuerdo). De esta última asignatura todavía anda por la estantería uno de los libros de cabecera, “Curso de Redacción”[3], del pensamiento a la palabra, teoría y práctica de la composición y del estilo, de Martin Vivaldi, que en España ha tenido un relativo éxito, con más de treinta ediciones. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book--post, bajo el título “Teoría y práctica de la composición y del estilo”. Fuente de la imagen: archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. El valor de la norma. 2015. Sitio visitado el 30/08/2021.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Como un cubo de rubik. 2014. Sitio visitado el 30/08/2021.
[3] Martin Vivaldi, G. Curso de Redacción. Ed. Paraninfo. 1978.

jueves, 9 de abril de 2020

¿Por qué sigo cometiendo errores de expresión?

Fuente de la imagen: captura de pantalla de un instante de la webinar "Expresarse sin errores"
En “Dichosa redacción” te recordaba que empecé tarde a leer y a escribir, confesándote también que cada mañana te utilizo para someter el texto editado a tu observación y crítica (y si no lo sabes, entonces eres mi “conejillo de indias”). Ciertamente, la expresión escrita es importante. Me atrevo a pronosticar que en este párrafo seguro que estoy incumpliendo alguna que otra regla, inobservancia que detectaré más adelante con tu ayuda, procediendo a rectificar si las normas de estilo de la blogosfera lo permiten. En el mismo texto referenciado transcribí una experiencia que sufrí en mis propias carnes.

En cuanto a la expresión oral, me sucede casi lo mismo. En “Hablar en público” te contaba mis vicisitudes en la niñez y la adolescencia. Tanto para hablar como para redactar bien, hay que leer, escuchar, practicar y prestar atención a las reglas, sean de redacción o de expresión. Esas "perennes asignaturas pendientes" son las que obligan a formarme y reciclarme, siempre que tengo oportunidad, como en la mañana del miércoles, asistiendo a la webinar “Expresarse sin errores”, organizada por la Universidad Udima e impartida por la Doctora en Lengua Española -Investigación y Enseñanza-, Carolina Arrieta Castillo

Partiendo de la idea de que una buena expresión escrita refleja una mayor claridad de pensamiento, Carolina revisó las claves lingüísticas y discursivas necesarias para conseguir una expresión escrita correcta y adecuada a la situación de comunicación. Asimismo, repasó los principales errores que se cometen en trabajos académicos, redes sociales o medios de comunicación; reflexionando sobre los efectos que esos fallos tienen en la comunicación y facilitando una serie de trucos para evitarlos. En resumen, una mañana bien aprovechada en lo que a formación en expresión escrita. A continuación inserto el vídeo de la ponencia, alojado en Youtube cortesía de UDIMA.

martes, 3 de marzo de 2020

El derecho a comprender el lenguaje jurídico

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Si eres follower de este sitio, conocerás de sobra mi interés por la expresión y la comunicación en general y por la argumentación y la oralidad en temas jurídicos, perenne asignatura que intento aprobar[1]. Por ejemplo, en ¿Menos presunción y más agresión?[2] referenciaba la Comisión para la Modernización del Lenguaje Jurídico, en su momento promovida por el Ministerio de Justicia del Gobierno de España (MJ), que en su estudio “Lenguaje Jurídico en los Medios”[3] y en relación al uso de “presunto”, apuntaba que “la mayoría de las noticias acuden a la fórmula presunto autor[4] en la creencia de que con ese recurso satisfacen la exigencia de respetar la presunción de inocencia y, al mismo tiempo, se cubren ante eventuales demandas o querellas promovidas por los aludidos. La aceptación del término presunto ha sido tal que su uso no es sólo común en los medios de comunicación sino que lo encontramos incluso en resoluciones judiciales”. Más adelante, la Comisión llamaba “la atención sobre el hecho de que, desde el punto de vista de su significado jurídico, es del todo inadecuado calificar de “presunta” la autoría de un delito no enjuiciado. Ello es así porque, en el Derecho, lo que se presume es la inocencia y no la culpabilidad. Se produce, de este modo, la paradoja de que un término jurídico que debería afianzar el derecho del encausado a que se le considere inocente conduce al significado contrario: la expresión “presunto autor del delito” lo que presume es la culpabilidad. Desde una perspectiva jurídica, es incorrecto aplicar el término “presunto” a cualquier otra realidad que no sea la inocencia del encausado”. 

Pues bien, refresco los apuntes anteriores porque recientemente el titular del MJ, durante su participación en las jornadas sobre lenguaje jurídico organizadas por el Colegio de Registradores de España, se ha comprometido a retomar "con determinación e inmediatez" el trabajo realizado por la Comisión para la Modernización del Lenguaje Jurídico[5], que ya avanzó hace unas semanas en la presentación de las líneas del Plan de Justicia 2030 para la transformación del servicio público. Para el MJ, "la modernización de la Justicia exige una adaptación del lenguaje jurídico para romper los muros que la separan de la ciudadanía", En relación al binomio Justicia-Ciudadanía, entiende el MJ que "una justicia eficaz, equivale a una ciudadanía convertida en protagonista y centro de la actividad económica y social; y una ciudadanía fuerte genera necesariamente, una justicia cada vez más eficiente". Decidido a que el lenguaje no se convierta en un límite, el MJ reivindica "la comunicación como un bien público", sosteniendo que "debe estar a disposición de todos, ser universal y accesible". "La claridad de la expresión oral y escrita de los profesionales del derecho incrementa la seguridad jurídica, permite que las personas conozcan sus derechos y obligaciones, sepan cómo y ante quién hacerlos valer e incrementa la confianza y participación en las instituciones". Finalmente, sobre el derecho a comprender, reiteración de la exigencia de la Carta de los Derechos de los Ciudadanos ante la Justicia de 2002 reconociendo que "muchos de los derechos ahí reconocidos son, hoy por hoy, meras aspiraciones". "Eso ocurre con el derecho a comprender, hasta ahora solo aparece expresado en una Ley”. Fuente información: MJ.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Sobre oratoria y negociación (2017), A improvisar toca (2014), Como un cubo de rubik (2014), El valor de la norma (2015), Técnicas básicas (2014), Recursos retóricos (2014), Lógica y racionalidad de la ponderación (2017),  ¿Tecnolecto o ininteligible (2014). Sitios visitados el 03/03/2020.
[2] Velasco Carretero, Manuel. ¿Menos presunción y más agresión? 2018. Sitio visitado el 03/03/2020.
[3] Estudio de Campo: “Lenguaje Jurídico en los Medios”. http://lenguajeadministrativo.com/wp-content/uploads/2015/10/CMLJ-Lenguaje-en-los-medios.pdf Comisión para la Modernización del Lenguaje Jurídico, promovida por el Ministerio de Justicia del Gobierno de España. Última vez visitado: 03/03/2020. 
[4] De tal o cual delito.
[5] Dicho trabajo ya se impulsó en 2011 durante su etapa como secretario de Estado y cuyas conclusiones apenas tuvieron desarrollo tras el cambio de Gobierno.

miércoles, 5 de julio de 2017

Una Constitución para todos

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace cerca de once años, en el texto “No soy adivino[1], te contaba el concurso en el que participé, recién ingresado en la EGB. Lo que no te trasladé entonces es que el puesto que conseguí posibilitó la selección para concurrir a otro concurso de redacción que, semanas después, tuvo lugar en Algeciras (Cádiz, España), donde trasladaron a todo el alumnado elegido de la provincia de Málaga en un flamante autobús. La prueba propuesta, y que tuvimos que escribir in situ, trataba de una redacción sobre la “democracia” y las "constituciones". Desgraciadamente, imbuido como estaba el niño, hasta las cejas, diría, de lo que hasta entonces le había tocado vivir, es decir, etapa preconstitucional española, propició que no quedara entre los primeros. Su cabecita sólo contenía algunos retazos sobre el tema, que había visto en la televisión en blanco y negro de la vecina del primero, enjaretando como pudo, frases que configuraron un previsiblemente pobre texto. De vuelta en el autobús, le llegaron rumores de que algunos participantes sabían de antemano la temática que iban a proponer en el concurso, pero eso es otra historia.

Te cuento lo anterior, porque ayer Antonio me remitió (Gracias), información sobre la nueva edición del Concurso Nacional “Una Constitución para todos”, promovido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, por si le interesaba al querubín, correo que le reenvié. Según el Ministerio, el objetivo de este concurso es el de estimular y promover en los alumnos la reflexión acerca del valor y la importancia de nuestra Constitución. De esta forma, se podrán presentar trabajos en estas modalidades: Modalidad A: 1º A 3º de Educación Primaria. Modalidad B: 4º A 6º de Educación Primaria. Modalidad C: Educación Secundaria Obligatoria y Formación Profesional Básica. Modalidad D: Bachillerato, Formación Profesional de Grado Medio y FP de Grado Superior. El concurso va dirigido a todos los centros docentes españoles que imparten enseñanzas no universitarias, de tal forma que cada centro participante pueda presentar un máximo de tres trabajos.

Serán los directores los que presenten las solicitudes, a través del formulario de inscripción accesible por vía telemática en la sede electrónica del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. El plazo de presentación de solicitudes finaliza el 10 de octubre de 2017. En la presente convocatoria, habrá un premio por modalidad, que consiste en la entrega de un diploma acreditativo del conocimiento y significado de la Constitución. Se trata de un concurso nacido a partir de la Recomendación del Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre la Educación para la Ciudadanía Democrática. En ella, se afirma que esta educación es esencial para promover una sociedad libre, tolerante y justa y que contribuye a defender los valores y principios de la libertad, el pluralismo, los derechos humanos y el imperio de la ley, como fundamentos de la democracia.

De acuerdo con esa Recomendación, la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa, establece que uno de los principios en los que se inspira el Sistema Educativo Español es la transmisión y puesta en práctica de valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto y la justicia, así como que ayuden a superar cualquier tipo de discriminación. Podrán presentarse relatos o poesías. En cada redacción deberá constar el nombre del alumno, el curso educativo y el nombre del centro. Se presentarán en formato PDF y la capacidad máxima será de 5 Mb para cada uno de ellos. Si quieres acceder a las bases, requisitos, convocatoria y resto de especificaciones e inscripción, clickea AQUÍ. Al menos, ahora todos los participantes conocen previamente la temática (Fuente de la imagen: mvc archivo propio).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. No soy adivino. 2006. Sitio visitado el 05/07/2017.

martes, 13 de octubre de 2015

Dichosa redacción

Fuente de la imagen: parkyuha en pixabay
Si eres follower de este sitio conocerás que empecé tarde a leer y a escribir[1]. El caso es que la expresión y la redacción son fundamentales. Por ejemplo, hay que poner mucha atención a los signos de puntuación, de manera que al leer lo que escribimos, queremos decir lo que pensamos. Lo anterior lo sufrí en mis propias carnes. Te cuento. En una de las preguntas de una actividad puntuable del Grado en Derecho, respondí: "En este supuesto de sucesión abintestato, entraría en juego el derecho de representación en el caso de su hijo Javier, premoriente, a favor de su hija Mercedes (línea recta descendente), que recibiría el 100% de la herencia (División de la herencia por estirpe, art. 926 CC), del hijo de Mauricio (Javier), dado que Elena, su otra hija, ha renunciado (art. 982 CC)". Pero la contestación no era correcta porque, según la profesora, se estaba hablando de la herencia de Mauricio. Y ésta se debía dividir en 4 partes: 25% para cada hijo por derecho propio[2] y el otro 25%[3] sería para Mercedes y Elena por partes iguales[4]

Al final me recomendaba la profe que revisara el art. 928 CC. Y claro, lo repasé y volví a leer la respuesta corregida y la que yo había redactado. ¿Dónde estaba la diferencia? Antonio me sacó de la angustia y me sumió en la tristeza. Parte de la culpa la tenía el segundo paréntesis[5]. Si de mi respuesta quitamos el segundo paréntesis, la contestación quedaría: "En este supuesto de sucesión abintestato, entraría en juego el derecho de representación en el caso de su hijo Javier, premoriente, a favor de su hija Mercedes (línea recta descendente), que recibiría el 100% de la herencia del hijo de Mauricio…”. Con ese paréntesis lo que pretendía es añadir información a modo de aposición, pero el efecto fue una supuesta interpretación inadecuada de la respuesta, lo que, supongo, generó puntos menos en la valoración final de la actividad, puesto que en lo de la repudiación se refiere (renuncia de Elena), sigo remitiéndome a lo que establece el art. 982 CC, salvo que tú tengas otra mejor interpretación (Fuente de la imagen: parkyuha en pixabay). 
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[1] Y si no lo sabes, entonces eres mi “conejillo de indias”. También, habrás deducido que cada mañana te utilizo para someter el texto editado a tu observación y crítica.
[2] Carlos, Eva y María.
[3] Que es el que hubiera correspondido a Javier.
[4] Ambas porque repudiación no afecta.
[5] Hay que echarle la culpa a alguien.

domingo, 31 de mayo de 2015

Cómo escribo = Quién soy

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
La semana pasada, el equipo en el que me encuentro integrado para el desarrollo de acciones pro-bono a colectivos desfavorecidos, Fundación Fernando Pombo, terminó la resolución de un complicado caso. Además de las labores de investigación que todos los componentes del grupo tenemos asignadas, me tocó la tarea de redacción del dictamen final que me llevó, in extremis, el último día, al encaje contextual de un rosario interminable de retroalimentación generado por los compañeros a los textos que se iban conformando y que a través del email, wasap... me hacían llegar. Finalizado el calvario, le decía a Juan que no me sentía satisfecho del trabajo realizado, puesto que esa coma mal puesta, ese artículo díscolo o esa preposición insensata, puede afectar a la presentación, no poniendo en valor el brutal trabajo realizado por el equipo. Días después obtuvimos la excelente valoración de la coordinadora clínica y suspiré con cierta tranquilidad. Dejando a un lado las situaciones de estrés[1] o las consecuencias del directo[2], es indudable que hay que cuidar mucho la expresión escrita de nuestros trabajos. 

Te aconseja el maestro de la historia de Paulo Coelho (Marktub), que escribas, ya sea una carta o un diario... porque escribir te acerca al prójimo y, por derivación, al Creador: la palabra tiene poder. Hace unos días leía un artículo de S. Rincón en puromarketing.com, “Marca personal: dime cómo escribes y te diré quién eres[3], en el que se apuntaba lo que dejamos entrever de nuestra identidad en la forma de expresarnos a través de la escritura, puesto que la mayoría de los profesionales, por no decir todos, necesitan este medio de representación para relacionarse con sus públicos objetivos (colaboradores, clientes, instituciones…). Como decía Jesús, profesor de “Comunicación Oral y Escrita”, la palabra, la escritura y la presencia conforman la marca personal. Comenta Silvia los principales errores que, según ella, cometemos a la hora de escribir, preguntándose al final del texto si tú contratarías a una persona que hubiera redactado un escrito publicitario o de presentación o un post… con faltas de ortografía, ininteligible o que no aporta ningún valor a tus problemas (Fuente de la imagen: sxc.hu mvc).
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[1] Que pueden jugar malas pasadas en todos los aspectos.
[2] Como la situación de ahora mismo en la redacción de este post.
[3] Rincón, Silvia. Marca personal: dime cómo escribes y te diré quién eres. puromarketing.com 2015. Sitio visitado el 31/05/2015.

martes, 7 de octubre de 2014

Patentes y latentes

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En relación a la redacción científica, se le atribuye al biógrafo y estudioso de Shakespeare,
R. B. McKerrow, la siguiente recomendación: “Exponga sus hechos tan sencillamente como pueda, incluso audazmente. Nadie espera flores de elocuencia ni ornamentos literarios en un artículo de investigación”. Vía Juandon (Gracias), ayer descubrí el trabajo de Robert A. Day “Cómo escribir y publicar trabajos científicos”[1], cortesía de la Organización Panamericana de la Salud, dependiente de la Organización Mundial de la Salud. 

Dice el autor en el prefacio: “escribir bien un trabajo científico no es una cuestión de vida o muerte; es algo mucho más serio”. Así que, ante mis patentes y latentes deficiencias de expresión, me voy a poner las pilas para digerir las sugerencias y enfoques de Robert y seguir la recomendación de McKerrow. Si quieres acceder al texto, clickea AQUÍ[2], alojado en paho.org, en la sección “Publicaciones por tema” (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Robert A. Day. “Cómo escribir y publicar trabajos científicos”. The Oryx Press. 2005
[2] Link activo a fecha 07/10/2014.

miércoles, 7 de mayo de 2014

¿Tecnolecto o ininteligible?

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En el marco de la disciplina Comunicación Oral y Escrita, hace unos días estuve leyendo la Sentencia 543/03 de la Audiencia Provincial de Zaragoza (España). "Me topé de frente" con un ejemplo de lenguaje "tecnolecto" propio del ordenamiento jurídico español, aunque se podría catalogar como telegráfico o, más bien, escrito en un idioma ininteligible para el común de los mortales, ya que, más que un género textual específico y un estilo argumentativo, el léxico, la semántica, la morfología y la sintaxis utilizada obligan a pensar que se ha redactado en un código sólo descifrable mediante una máquina de conversión, de esas que utilizaban los espías, propiciando más que nunca lo que González Salgado define como la doble paradoja del lenguaje jurídico: del objeto y, en menor medida, del contenido (puesto que, en este caso, los desajustes de expresión alejan sobremanera de la “falsa precisión”). En primer lugar, creo que al usar frases excesivamente largas, sin tan siquiera puntuación estratégica (sobre todo comas), genera pérdida de referencia y faltas de concordancia, con rupturas de la estructura de la frase o alteración de su orden natural. En cuanto a los párrafos, observo un batiburrillo de desequilibrios entre párrafos-frase, párrafos-lata, incluso algún atisbo de párrafos escondidos. Ejemplo de párrafo-frase: Último párrafo del apartado CUARTO de los ANTECEDENTES DE HECHO: "Habiendo sido ponente en esta apelación el Ilmo. Sr. Presidente Don..."

Ejemplo de párrafo-lata y de párrafo-escondido: Se analiza el fundamento de derecho: “TERCERO: Se trata en el presente supuesto de un atípico contrato de reserva de plazas hoteleras en el que debe estarse a lo pactado por las partes y por las normas generales del derecho de obligaciones especialmente las normas sobre interpretación de los contratos (artículo 1281 y siguientes del Código Civil) aun cuando el contrato ciertamente contiene alguna cláusula oscura (véase la cláusula 2º in fine) la totalidad del mismo indica que nos encontramos ante un contrato de reserva de plazas garantizado, reserva de plazas pactada por ambas partes y que conlleva la obligación de abonarlas con independencia de su real ocupación así de hecho se ha abonado la totalidad de la garantía (pagarés con un importe de 30.000.000.- pesetas) sin que en el contrato se especifique causa alguna para su devolución o anulación fuera de la que se señala en su cláusula quinta que no prevé la anulación por la no ocupación de las plazas a salvo que fuera motivo imputable al establecimiento hotelero, no se pactó la obligación de remitir la lista al hotel por parte de la agencia de las habitaciones que se van a ocupar con cierta antelación a la llegada de los clientes, es decir, el denominado plazo "releasse" finalmente no consta acreditado que las plazas vacantes estuvieran ocupados por clientes distintos alegación que como indica la S.T.S. de 3-12-1992 correspondía acreditar a la agencia recurrente y por cuanto entender lo contrario conllevaría un quebranto económico notable para la entidad hotelera imposibilitada de disponer de tales plazas reservadas (S.T.S. 1-9.1999) de ahí que se garantizara con los pagarés hechos efectivos la totalidad de las mismas, en suma el recurso debe ser desestimado y la sentencia confirmada.”

Me atrevo a proponer la siguiente redacción alternativa: TERCERO.- El presente supuesto se trata de un atípico contrato de reserva de plazas hoteleras, que debe enmarcarse en lo pactado por las partes y por las normas generales del derecho de obligaciones, especialmente las relativas a la interpretación de los contratos (artículo 1281 y siguientes del Código Civil). Aún cuando el contrato contiene alguna cláusula oscura (véase la cláusula 2º in fine), su conjunto indica que nos encontramos ante un contrato de reserva de plazas garantizado, pactado por ambas partes, que conlleva la obligación de abonarlas con independencia de su real ocupación. De hecho, se ha acreditado la totalidad de la garantía (pagarés con un importe de 30.000.000.-pesetas), sin que se especificara causa alguna para su devolución o anulación, fuera de la que se señala en su cláusula quinta, que no prevé la anulación por la no ocupación de las plazas, salvo que el motivo correspondiera imputarlo al establecimiento hotelero. Tampoco se pactó la obligación por parte de la agencia de remitir al hotel, con cierta antelación a la llegada de los clientes, la lista de las habitaciones que se iban a ocupar, lo que en el argot turístico se denomina plazo "releasse". Finalmente, no consta acreditado que las plazas vacantes estuvieran ocupadas por clientes distintos, alegación que, como indica la S.T.S. de 3-12-1992, correspondía acreditar a la agencia recurrente. En todo caso, la imposibilidad de disponer de las plazas reservadas por el hotel, conllevaría un quebranto económico notable para la entidad hotelera (S.T.S. 1-9.1999), si no se compensara esta situación garantizando la reserva, de ahí la garantía de los pagarés hechos efectivos. Por todo lo anterior el recurso debe ser desestimado y la sentencia confirmada. - Fin de la propuesta. -

En cuanto al "archiverbalismo", observo la redundancia: “debemos confirmar y confirmamos”. Puede ser sustituida por un simple confirmamos, y la inconexa frase con presunta perífrasis incluida: “Así por esta nuestra Sentencia, de que se unirá testimonio al rollo, lo pronunciamos mandados y firmamos”. Texto alternativo que podría ser el siguiente: Así, por el pronunciamiento de esta sentencia, testimonio que se unirá al rollo, se redacta y firma en la fecha ut supra. Es destacable la desbandada de los signos de puntuación y la acentuación ortográfica, unido al uso inapropiado de mayúsculas (“S”entencia). Ejemplo: “PRIMERO.- La parte demandada en su recurso frente a la Sentencia de instancia sostiene (artículo 458 Ley de Enjuiciamiento Civil) que esta resolución no ha interpretado correctamente el contrato de reserva de plazas hoteleras de fecha 29-XI-2001 suscrito entre las partes especialmente en cuanto a la cláusula segunda -2 segunda 3 y segunda 5, que revela el espíritu del contrato (artículo 1281 al 1284 del Código Civil) concluyendo que el precio final estipulado esta supeditado al consumo que se realiza de las habitaciones contratadas no se trata de un precio cerrado y garantizado, así como del testimonio Sr. Luis María que atestigua que las habitaciones no ocupadas eran alquiladas a terceros.” 

Se propone la siguiente redacción: PRIMERO.- En su recurso frente a la sentencia de instancia (artículo 458 Ley de Enjuiciamiento Civil), la parte demandada sostiene que esa resolución no ha interpretado correctamente el contrato de reserva de plazas hoteleras, de fecha 29-XI-2001 suscrito entre las partes, especialmente en cuanto a la cláusula segunda 2, segunda 3 y segunda 5, que revela el espíritu del contrato (artículo 1281 al 1284 del Código Civil), concluyendo que el precio final estipulado se encuentra supeditado al consumo que se realiza de las habitaciones contratadas y no se trata de un precio cerrado y garantizado, así como del testimonio del Sr. Luis María, que atestigua que las habitaciones no ocupadas eran alquiladas a terceros.” Otro ejemplo: “FUNDAMENTOS DE DERECHO CUARTO.- Pudiendo tener cierta justificación el presente recurso a la vista de lo dudoso de algunas cláusulas pactadas en el contrato litigioso procede no hacer especial declaración sobre las costas ocasionadas por el recurso (artículo 398 Ley de Enjuiciamiento Civil).” Se propone la siguiente redacción: “CUARTO.- A la vista de lo dudoso de algunas cláusulas pactadas en el contrato litigioso, el presente recurso puede tener cierta justificación, por lo que procede no hacer especial declaración sobre las costas ocasionadas (artículo 398 Ley de Enjuiciamiento Civil).”

Dentro del abuso de gerundios, se detecta en al apartado “FALLAMOS” la conjugación “desestimando”, resultando más adecuada la forma verbal “desestimamos” o “se desestima”. El gerundio compuesto o perfecto "habiendo sido", utilizado en la frase final de los ANTECEDENTES DE HECHO, al tener "perfectivo" (es decir, que expresa una acción acabada): ¿por qué no utilizar “fue ponente en esta apelación…” 0, abusando del gerundio, “siendo ponente…”? Finalmente, se descubren palabras utilizadas incorrectamente o a las que se dota de significados impropios, en un claro intento de huir de la vulgaridad que, sin embargo, lleva a incurrir en la incorrección. Por ejemplo: “VISTOS los artículos citados y demás de general y pertinente aplicación.” Texto alternativo propuesto: En vista de los artículos citados y del resto de normativa legal de aplicación. O bien: En vista de los artículos citados y del resto del ordenamiento jurídico de aplicación. Te animo a que me rectifiques o mejores las redacciones propuestas (Fuente de las imágenes: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.

martes, 29 de abril de 2014

Cuidada redacción

Fuente de la imagen: archivo propio
Después de la participación en el instructivo foro sobre la corrección lingüística en los textos jurídicos (ver post "Lo imprescindible"[1]), me queda claro que una de las destrezas necesitada con mayor énfasis por los profesionales de la justicia es su capacidad de comunicarse con otras personas y, en concreto, a través de la escritura. En este sentido, reflexiono acerca de la importancia del reforzamiento inicialmente en la universidad y, posteriormente, de forma continua o reciclaje profesional, promovido en los colegios profesionales y por el propio Consejo General del Poder Judicial, en aspectos didácticos relacionados con el desarrollo de habilidades y géneros deseables a toda persona que se consagre a la justicia. Una orientación pedagógica adecuada posibilitará una formación continua e integral del profesional en el proceso de escritura como medio efectivo de comunicación, salpicando de claridad, lógica y coherencia los textos jurídicos, dentro del respeto a los procedimientos específicos de aplicación en materia procesal y a las reglas de ortografía y gramática imperantes en cada momento.

En relación a la situación de la enseñanza del Derecho en Chile, en 2012 los profesores Rodrigo Coloma[2] y Claudio Agüero[3], en su estudio “Los abogados y las palabras”[4], opinaban que el delicado estado por el que atravesaba la enseñanza del derecho en Chile, hacía necesario revisar en profundidad la manera en que se abordaban los aprendizajes que suponían la lectura y escritura de textos. Parece que un número significativo de los jóvenes que iniciaban los estudios de derecho en ese país, no lograban adquirir oportunamente muchos de los aprendizajes previstos en sus respectivos planes de estudios. Proponían los autores un trabajo focalizado y contextualizado con los estudiantes, abordando asuntos de naturaleza semántica, gramatical y pragmática del lenguaje del derecho. No asumir aquello implicaría más dificultad para que, los que hoy en día son estudiantes, lleguen a comprender y a construir una clase de textos y discursos, que les resultarán claves para insertarse en un futuro en la comunidad disciplinaria conformada por jueces y abogados.

Puede que la situación apuntada para el caso de Chile sea similar a lo sucedido en otros países, como España; es decir, si no se prepara adecuadamente al alumnado en cuestiones tales como la redacción o la claridad, tendremos abogados, jueces, magistrados, secretarios judiciales, que se comunican a través de un lenguaje sólo inteligible “por y para” ellos mismos, pero no “para y por” el resto de los mortales. Tal vez disciplinas en materia de redacción y estilo, dentro de la configuración del programa de grado, trabajan en esa necesaria línea de formación complementaria en redacción y estilo apuntada por los profesores chilenos. Por otro lado, como escribe Martín Vivaldi[5], la inteligencia de los latinos es rápida, asimilamos velozmente la esencia de la cuestión en cualquier actividad, profesión o empresa que desarrollemos; con mayor o menor acierto procuramos ceñirnos a los itinerarios formales estipulados en los procesos y nos lanzamos apresuradamente al trabajo comunicativo, sin pararnos en cuestiones tales como el estudio del perfil de los terceros afectados por nuestro documento, organizar las ideas en un borrador, la presentación escrita o la revisión final, lo que en muchos casos deriva en abstracción corporativa y resultados comunicativos mediocres, cuando no ineficientes. Evidentemente, el jurista no se libra de esta insuficiencia o carencia que se tiende a catalogar de estructural y transversal en cualquier especialidad del Derecho. 

Es por ello sumamente importante la preparación, la elaboración y la posterior revisión de los textos, ya sea en una demanda, contestación a la demanda, alegaciones… de los letrados de las partes, o un auto, sentencia… incluso diligencias, del Poder Judicial en general y de los jueces y secretarios judiciales en específico. Finalmente, para un profesional de la justicia, cada uno de los elementos de la preparación, la elaboración y la revisión, se deberán tener en cuenta en la consecución de una redacción eficiente. La importancia de uno u otro dependerá del contexto de la redacción, del horizonte argumentativo o divulgativo a conseguir, del usuario del documento y, por supuesto, de las habilidades innatas y aprendidas del redactor. En mi opinión, para un abogado el objetivo de una cuidada redacción, dentro del procedimiento comunicativo judicial, no debe ser tanto la mejora de su proceso personal de escritura y, consecuentemente, tener más éxito y ganar un mayor número de casos, como la del logro de la excelencia en la interpretación del documento redactado por parte de los receptores o destinatarios del mismo y como derivación de su profesional tutela de los legítimos intereses de defensa o acusación, según corresponda, del representado (Fuente de la imagen: sxc.hu). Fuente de la imagen: archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Lo imprescindible. 2014. Sitio visitado el 29/04/2021.
[2] Profesor Adjunto de las facultades de Derecho de las universidades Alberto Hurtado y Católica de Temuco (Chile). Doctor en Derecho.
[3] Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral de Chile y miembro del Centro de Desarrollo Docente de la Universidad de Valparaíso. Doctor en Ciencias Humanas, Magíster en educación y Abogado.
[4] LOS ABOGADOS Y LAS PALABRAS. UNA PROPUESTA PARA FORTALECER COMPETENCIAS INICIALES EN LOS ESTUDIANTES DE DERECHO. Revista de Derecho. Universidad Católica del Norte, Año 19 -N° 1, 2012 pp. 39-69
[5] G. MARTÍN VIVALDI. “Curso de redacción. Del pensamiento a la palabra. Teoría y práctica de la composición y del estilo”. Edit. PARANINFO. 1980. Pág. 432.

miércoles, 23 de abril de 2014

Lo imprescindible

Fuente de la imagen: archivo propio
José Antonio González Salgado[1] en su artículo “La elección lingüística como fuente de problemas jurídicos"[2], escribía que “bastaba con poner en el cajetín de búsqueda de cualquier base de datos de jurisprudencia española las palabras ambigüedad o imprecisión para encontrar un buen número de sentencias en las que ciertas elecciones lingüísticas han ocasionado algún problema jurídico.” En el marco de la disciplina Comunicación Oral y Escrita, desde primeros de mes ando enfrascado en el foro propuesto por Jesús, sobre la corrección lingüística en los textos jurídicos.

Según Elena de Miguel[3], la naturaleza fallida desde el punto de vista comunicativo y su escaso atractivo para el receptor de los textos jurídicos-administrativos, “tienen serias repercusiones de orden social, en la medida en que es muy difícil que un ciudadano común no se enfrente en algún momento de su vida a la redacción o a la interpretación de un texto de este tipo. El mismo joven o adolescente que se aburre con el estudio de este tipo de textos pronto ingresará en la etapa de administrado adulto y pasará a convivir de manera constante con textos de tipo jurídico-administrativo, dado que en éstos se regulan las relaciones entre los miembros de una misma comunidad, entre ellos y la Administración y entre los distintos órganos de la Administración, y al aparato del Estado es muy difícil sustraerse". 

Entiende Elena que "Así, es posible que nuestro hipotético joven y feliz estudiante se vea obligado a redactar, por vez primera de verdad y no como un ejercicio en el aula, por ejemplo, una reclamación sobre la nota obtenida en la prueba de selectividad. Tendrá entonces oportunidad de comprobar el desajuste existente entre la normativa y el impreso que debe rellenar”. Por su parte, F. Vilches[4], sobre el “Texto y contexto en el lenguaje administrativo[5], apuntaba que existen tantos lenguajes administrativos como sectores diferenciados hay en la Administración Pública, pudiéndose hablar de un lenguaje administrativo fiscal, otro laboral, militar, diplomático, etc., cada uno de los cuales cuenta con un léxico específico, característico de la actividad concreta llevada a cabo en el sector, a manera de “subsistemas” que operan sobre un sistema común, que es el lenguaje administrativo general.

Me queda claro que si alguna vez llego a ser abogado o jurista, tendré que vigilar el lenguaje que utilice, pero después de un manojo de asignaturas superadas echadas a las espaldas y la lectura de unas cuantas sentencias, me choca bastante que tanto abogados como jueces, fuera de serie en sus cometidos, no se den cuenta de la importancia de los términos, las puntuaciones, la gramática (y en algunos casos la propia ortografía). Tal vez todo sea consecuencia de la desolación filológica general que nos envuelve por doquier. Termino con la siguiente frase, atribuida a la jueza Manuela Carmena Castrillo: “Para que se nos obedezca, es imprescindible que se nos entienda” (Fuente de la imagen: elaboración propia). 
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[1] Doctor en Filología y asesor lingüista de Uría Menéndez.
[2] González Salgado, José Antonio. La elección lingüística como fuente de problemas jurídicos. Revista de Llengua i Dret, núm. 55, 2011, p. 57-79.
[3] Miguel de, Elena. El TEXTO JURÍDICO-ADMINISTRATIVO: ANÁLISIS DE UNA ORDEN MINISTERIALUniversidad Autónoma de Madrid. 2000. Sitio visitado el 23/04/2014.
[4] Director del Departamento de Lengua Española de la Universidad Rey Juan Carlos.
[5] Vilches Vivancos, Fernando. Texto y contexto en el lenguaje administrativo. Toledo. 2009. Sitio visitado el 23/04/2014.

sábado, 12 de abril de 2014

Silencio y Palabras

Tarde llego a la cita. El motivo: ayer trasnoché viendo la película, sugerida por Jesús hace unas semanas, “La vida secreta de las palabras”, de Isabel Coixet, con Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Leonor Watling, Sverre Anker Ousdal, Steven MacKintosh, Eddie Marsan, Julie Christie y Daniel Mays. Te transcribo la sinopsis: En una plataforma petrolífera, aislada en medio del mar, donde sólo trabajan hombres, ha ocurrido un accidente. Una mujer solitaria y enigmática que intenta huir de su pasado va hasta allí para cuidar de un hombre que se ha quedado temporalmente ciego. Entre ambos nace una extraña intimidad, llena de secretos, verdades, mentiras, humor y dolor. Ninguno saldrá indemne de esta relación que marcará sus vidas para siempre. Una película sobre el peso del pasado. Sobre el silencio repentino que se produce antes de las tormentas. Y sobre todas las cosas, sobre el poder del amor incluso en las más terribles circunstancias. La sesión comienza con esta cita: “En el fondo hay pocas cosas, Millones y millones de litros de agua, rocas y gas, afecto, sangre, 100 minutos, 1000 años, cenizas, luz, ahora, ahora mismo, hace un rato. ¿Os lo he dicho antes, verdad? Hay muchas cosas: silencio y palabras.”

Para Itziar Laka, catedrática de Lingüística de la UPV, las palabras tienen una vida secreta, oculta a nuestros sentidos. En una conferencia impartida en la bcbl (te la dejo al final del post), ayudándose de la literatura y la ciencia, intenta revelar algunos de estos secretos: ¿De qué están hechas las palabras? ¿Desde cuándo existen? Para Itziar, aunque parezca que las palabras están hechas de sonidos o de letras, esto es solo una ilusión. Las palabras son parte esencial de los seres humanos desde el origen de nuestra especie, quizá incluso antes. En los humanos, las palabras se organizan en sistemas de una capacidad expresiva casi ilimitada, esencialmente distintas de otros sistemas de comunicación animal. Aunque algunos animales como los pájaros cantores tienen diferentes lenguas y dialectos, sólo los humanos somos bilingües o políglotas. El bilingüismo resulta ser una característica exclusivamente humana, cuyos efectos en la mente pueden detectarse en los primeros meses después de nacer y perduran hasta los últimos años de nuestras vidas (fuente: sinopsis de la conferencia).

miércoles, 9 de abril de 2014

Recursos Retóricos

Fuente de la imagen: rvs
Intensa tarde la de ayer. En el marco de la disciplina Comunicación Oral y Escrita, las dos últimas sesiones pedagógicas me han predispuesto a sensibilizarme aún más sobre la importancia de la equilibrada redacción de los párrafos, las frases, las palabras, los signos de puntuación… hasta la presentación del texto. ¡Uf! Espero seas condescendiente con mi autodidactismo, porque a los problemas del directo que apuntaba en el postPor si las moscas[1] acerca de que un post es algo así como un reducido texto consumido en el contexto efímero de la blogosfera y bajo la presión o los embarazos del riguroso directo, se une el desconocimiento de las profundidades en materia de expresión vía escritura. Prometo aprovechar las clases para mejorar en mi comunicación escrita contigo.

Por resaltar algo del programa, apunto lo relativo al uso de "recursos retóricos" para lograr una redacción correcta y que llame la atención. En este sentido, existen unos principios generales, que van desde el manejo por parte del redactor de un lenguaje conocido, utilizar paradigmas, modelos y ejemplos relacionados con el entorno habitual y la realidad que envuelve al que escribe, hasta la descripción directa, pasando por la utilización de un tono personal y el empleo de técnicas como el sarcasmo, la sátira o el compás. Finalmente, cuidar la presentación mediante generosos márgenes, tamaño de letra adecuado, interlineado o sangrado, no abusar de la negrita, uso de índices, títulos cortos y atractivos, etc. (Fuente de la imagen: dibujo realizado por el peque rvs).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Por si las moscas.2014. Sitio visitado el 09/04/2014.

martes, 25 de marzo de 2014

Técnicas básicas

Fuente de la imagen: elaboración propia
En el marco de la disciplina Comunicación Oral y Escrita, agradable sesión formativa la de ayer, que versó acerca de la preparación en el proceso de redacción. Pensaba que lo importante en la elaboración de un texto era la redacción en sí, pero para personas autodidactas o poco experimentadas en la escritura[1], cobran importancia los actos preparatorios como garantía de establecimiento nítido de los elementos, características y cuerpo del contenido, así como la revisión de lo escrito.

Disertó Jesús[2] sobre cómo enfrentarse a una página en blanco, el surgimiento de las ideas, con las técnicas básicas del cubo y de la estrella, y la organización de éstas, con su esquema decimal y sus mapas conceptuales para conseguir una unidad de contenido, tanto para el texto como para sus divisiones y subdivisiones. 

Formalmente desconocía el cubo y la estrella como prácticas para la generación de ideas. La primera, parte del análisis de una cuestión a partir de los lados de un cubo: análisis, descripción, relación, comparación, argumentación y aplicación (incorporaría el cuestionamiento y la retroalimentación, pero ya no sería un cubo). 

La segunda destreza parte de los vértices de una estrella de ocho puntas para realizar las siguientes preguntas: ¿Qué? ¿Cuál? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cuántos? (Dibujo elaboración propia a partir de la ideas claves del tema).
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[1] Como el que te está escribiendo ahora.
[2] Jesús Díaz del Campo Lozano. Profesor Titular, Adjunto al Vicerrector de Investigación y Secretario Comité Ética de UNIR.

jueves, 2 de enero de 2014

Mi libertad de expresión

Fuente de la imagen: elaboración propia
Parafraseando el dicho “a nadie le amarga un dulce”, para nada me afligen los piropos y los ánimos a seguir contactando contigo cada mañana a través del blog, requiebros que se intensifican cada cierto tiempo con motivo de los recopilatorios, el último, como sabes, ¿Y aún hay más?[1] Sin embargo, las críticas constructivas son esperadas y bienvenidas. Hace ahora un año, en relación al texto “Navegando a contracorriente[2], vía email recibí un comentario aparentemente no tan favorable, pero sí práctico. Para resumirlo, se me ponía de vuelta y media, catalogándome de parcial y, sobre todo, pésimo escribiente, por no decir noticiero de tres al cuarto. Superada la indignación inicial, medité sobre el tema y respondí al correo, con extensión gmail. Empecé transcribiendo lo recogido en el apartado “Acerca de[3]: “Desde que me inicié en la blogosfera en 2003, con distinto acierto procuro escribir pequeñas historias, pensamientos, reflexiones técnicas y todo lo que creo interesante para aportar un grano de valor a esta vida y generar perspectivas de futuro proactivo para los herederos de esta casa que es la Tierra.”

Por supuesto que no soy imparcial, para eso se supone que está el buen periodismo. Y si eres un seguidor de este sitio habrás comprobado que tampoco soy escritor. Evidentemente, no me considero ni periodista ni mucho menos escritor. A lo sumo, aspirante a blogger que, con distinto acierto en cuanto a la redacción y ortografía, intenta opinar, contar, reflexionar, confesar… siempre desde el respeto y la verdad. Tampoco pretendo provocar ¡Faltaría más! Sólo desde la honestidad y el compromiso, me afano en aportar y contactar contigo o, al menos, es lo que intento en cada alba. En cuanto a la libertad de expresión, aprovechando los conocimientos adquiridos en la disciplina de Derechos Fundamentales y su Protección Jurisdiccional, aprendí que el artículo 20 de la Constitución Española proclama, entre otros, el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Transcribiendo algunas ideas claves, en mi país, al menos hasta el momento, todas las personas son titulares de la libertad de expresión, incluso los extranjeros, las personas jurídicas y los menores de edad. 

Asimismo, el Tribunal Constitucional ha llamado a veces libertad de opinión al derecho del artículo 20.1.a) (SSTC 104/1986, 171 y 172/1990, 176/1995), pero generalmente lo designa como libertad de expresión en sentido estricto (STC 51/1989) o lo identifica directamente con la libertad de expresión a secas (STC 199/1987). De esta forma, el Tribunal diferencia la protección de los pensamientos, las ideas y las opiniones, o sea los mensajes cuyo contenido primordial son juicios de valor, de la libertad de información, que tiene por objeto la información veraz, que son los mensajes consistentes ante todo en descripciones no valorativas, es decir, la mera narración de hechos. Así que, hasta que la Providencia me lo permita y la motivación, la fuerza, los recursos pedagógicos y medios la infraestructura técnica me acompañen, seguiré contactando contigo a través de este medio de comunicación, por muy pésima que sea mi redacción o poca chicha de contenido que se critique, siempre que a ti no te importe y te aporte valor. En todo caso y como mínimo, el post nos sirve de excusa para renovar cada día nuestros lazos virtuales ¡Ah! ¡Y si se tercia, esperan más recopilatorios! Hasta mañana, D. M.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. ¿Y aún hay más? 2013. Sitio visitado el 02/01/2014.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Navegando a contracorriente 2012. Sitio visitado el 02/01/2014.
[] Velasco Carretero, Manuel. Acerca de. 2003. Sitio visitado el 02/01/2014.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Barra borracha

Fuente de la imagen: blackstarvideo en pixabay
Si eres un seguidor de este sitio, conocerás mi interés por asentar en la mollera todo lo relacionado con la ortografía y la gramática (ver postCambios polémicos[1]). Los desajustes educativos que padecí en la niñez generaron una falta de base en acentuación, puntuación, lingüística, redacción… Deficiencias que aún persisten (seguro que en algún momento te habrás dato cuenta) y que intento atenuar leyendo, practicando y prestando atención. Esta mañana te voy a escribir sobre la barra oblícua [/], también llamada barra inclinada (no confundir con "|"). Una amiga la llama "barra borracha". Es un signo de puntuación que consiste en una línea diagonal que se traza de arriba abajo y de derecha a izquierda (Fuente: J. Hartaman)[2]

Junto con la arroba [@], la barra inversa [\] y otros signos, ha presenciado un gran crecimiento de uso debido a su utilización en Internet. Su utilización es amplia: en abreviaturas (C/, s/n), en expresiones con valor preposicional (km/h, m/s), en la expresión numérica de las fechas (día/mes(año), para ofrecer dos opciones (verdadero/falso), en matemáticas para el significado de "dividido entre" (24/4 = 24 dividido entre 4), en informática se utiliza en la mayoría de los sistemas operativos para separar los directorios (/win/local/fotos)… Y por supuesto en leyes, decretos, documentos, informes, series, códigos, etc., con una función similar. 

Cuando me aparecía la barra en estas frases, la significaba también en la lectura. Por ejemplo: Real Decreto 25/1995, decía expresaba: “Real Decreto veinticinco barra mil novecientos noventa y cinco”. Pues bien, decía indicaba ayer mi profesor de Procesal que no hay que leer la barra, con lo que la lectura sería: “Real Decreto veinticinco (supongo que habrá que realizar una pausa) mil novecientos noventa y cinco”. Lo dicho, todos los días se aprende algo, en este caso de ortografía (fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: blackstarvideo en pixabay.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Cambios polémicos. 2010. Sitio visitado el 21/09/2013.
[2] Ortografía de la lengua española. Barcelona: Larousse, 2010. Pág. 296 y ss.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Claro y breve

Manuel Velasco Carretero en el hotel Málaga Palacio, cuando participaba en la junta directiva de 
Facep (Cecap Andalucía), en funciones de secretario general
Me ha parecido interesante el artículo de Raquel Vidales en El País, “Cero en expresión oral[1]. Coincido con Vidales en casi todo lo que ha escrito. Resalto la opinión de Antoni Gutierrez-Rubi, sobre la intervención del príncipe Felipe ante el COI: “No solo fue profesional, como siempre lo son los discursos de la Casa Real, sino también emocionante. Primero, por su íntima implicación con el deporte y los Juegos Olímpicos. Y segundo, porque estuvo conviviendo con la delegación y eso aumentó su motivación”.

Si eres un seguidor de este blog, conocerás mi vía crucis particular con la comunicación. En el postHablar en público[2], te relataba parte de ese camino, intentando superarme y avanzar día a día en la expresión oral y escrita. Escribir y hablar claro y breve es mi perenne objetivo que, por ahora en el blog, casi nunca lo consigo, porque a mis limitaciones se unen los problemas del directo, ya que una vez que se publica, salvo errores fragantes flagrantes de ortografía (qué mejor ejemplo que escribir "fragantes", de fragancia, en vez de "flagrante", de evidencia), o de expresión (habrás observado la letra tachada en algunas notas), no es de estilo modificar un texto editado previamente en la blogosfera.

Creo que, en general, todos los profesionales deben saber hablar y escribir decentemente y, en específico, aquéllos de los sectores educativos y empresariales, necesitados de elaborar informes, ponencias, dictámenes, exhibiciones, manifestaciones, edictos, cartas, disposiciones y todo tipo de publicaciones. Espero ansiosamente la asignatura “Comunicación Oral y Escrita”, impartida por el doctor en Periodismo D. Jesús Díaz del Campo Lozano (tengo previsto matricularme en 2014, D.M.). Te dejo una foto, que me realizaron en febrero de 1996 en el hotel Málaga Palacio, cuando participaba en la junta directiva de Facep (Cecap Andalucía), en funciones de secretario general.
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[1] Vidales, Raquel. Cero en expresión oral. El País. 2013. Sitio visitado el 14/09/2013.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Hablar en público. 2006. Sitio visitado el 14/09/2013.

viernes, 10 de mayo de 2013

De poco sirve

Fuente de la imagen: captura de pantalla, archivo propio
Sobre “descripción”, apunta la profesora Brenda Corchado en corchado.org[1]: “Describir” es como "pintar con palabras". Como todo buen pintor, la selección de colores y la técnica utilizada determinará la forma en que el receptor capte el mensaje comunicativo. Esto sugiere que en la descripción se debe tener sumo cuidado en la selección de las palabras precisas que nos lleven a imaginar lo descrito”. ¿A qué viene lo anterior? Porque todavía hoy observo desajustes gramaticales en las pomposas plantillas “personalizadas” con las que los Google+, Xing, Facebook, Linkedin… de turno presentan nuestros perfiles. Así, después de currar la incorporación de los datos profesionales y personales, el producto final parece un churro, como el texto de la imagen que, a título de ejemplo, te dejo arriba, que empieza hablando en primera persona (“Trabajo” en…), pasa en la segunda línea a tercera persona (“Estudia” en…) y en la misma frase, vuelve a primera persona (“Vivo” en...). Si quieres acceder al perfil, clickea AQUÍ.

Claro. ¿Qué pensará un empleador, cliente o institución, a la vista de la redacción, descripción, exposición... del perfil? ¿Qué imagen estoy dando? O la otra red social que me está todo el momento incitando a que solicite la relación de tal o cual perfil, y cuando me decido a requerir contactos a, por ejemplo, los compañeros y compañeras de universidad, genera un mensaje diciendo que ha bloqueado la cuenta porque se ha usado indebidamente esa herramienta y a saber qué frase le envía a la persona con la que quería contactar (omito taco). A más inri, intento comunicarme con la administración del sistema para averiguar qué ha pasado o quién ha denunciado y por qué, y me tropiezo con un muro infranqueable. En fin. Como epílogo, termino con la frase de la Dra. Matilde Albert, a la que llego vía Corchado, recogida en su libro “Redacción y Estilo”[2]: "De poco sirve tener unas magníficas ideas si no se dispone del instrumento apto para expresarlas debidamente". Si puedes, recarga pilas en este fin de semana.
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[1] Sitio web de la profesora Brenda Corchado. corchado.org. 2002. Visitado el 10/05/2013.
[2] Albert Robatto, Matilde, Redacción y Estilo. 1984. Editorial Marle.