viernes, 23 de junio de 2006

Hablar en público

Manuel Velasco Carretero (izq.) junto al periodista Antonio San José en la tertulia de "Las Mañanas de Cuatro". Imagen incorporada con posterioridad a la redacción del post.


Decía Juan Antonio Vallejo-Nájera (el tito de Colate, novio de Paulina Rubio), que a los españoles nos inculcan desde la niñez el pánico a hacer el ridículo y nos resulta difícil liberarnos de este complejo. Un cúmulo de situaciones favorecieron que desde pequeño tuviera dificultades en la expresión, sobre todo cuando había terceros. Poco a poco, con la ayuda de los amigos, algún que otro profesor en el instituto (gracias por su paciencia) y mi instintiva cabezonería por para superar ese contexto personal, posibilitaron que pudiera encadenar varias frases completas, sin entrecortarme encasquillarme. 

Ya en la facultad le tenía cogido el truquillo y cuando aventuraba alguna palabra que se me iba a encajar, procuraba dar un circunloquio que, en muchos casos, terminaba en fracaso rotundo. Decía mi profesor de químicas del instituto, que le apodábamos Falconeti: "Manolo, me sorprendes, lo mismo dices una genialidad que al segundo rebuznas una chorrada" (Ya no estás por aquí; eras buena gente, profesor). En el trabajo, tuve la suerte de convivir desde el principio con personas, primero en el restaurante, luego en el bufete de economistas y abogados. Hablaba poco pero, sin ser consciente de ello, era una esponja escuchando a los demás.
Manuel Velasco Carretero (de espaldas) junto al periodista Antonio San José en la tertulia de "Las Mañanas de Cuatro", dirigida por Concha García Campoy (drcha.). Imagen incorporada con posterioridad a la redacción del post.
Un-día un cliente necesitaba un profesor de economía y empresa y le dije:“Encarna, puedo hacerlo”. Imagino que las circunstancias (cercanía del inicio del curso, que le habían fallado ya dos aspirantes, etc.) obligaron a la buena de Encarna a elegirme, no sin antes advertirme el carácter provisional del puesto (precavida la mujer). Bueno, tiempo habrá en este blog de escribir las innumerables anécdotas sobre el referente; sólo expresar que ahí empezó un nuevo reto que también ayudó en la superación de mis límites.

Ya en la década de los noventa, los puestos de trabajo que tuve la suerte de disfrutar, me obligaron a conseguir unos mínimos niveles de expresión y ¡hasta hoy! Sin embargo, el destino te pone siempre en nuevas encrucijadas. Hace unos meses actué de ponente de un estudio de viabilidad de centro comercial abierto. Los socios de la consultora que me contrataron conocían mi trayectoria profesional desde hace años y el trabajo era interesante. Los prolegómenos sin problemas (salvo la última fase que me pilló en Granada y había dificultad en conciliar las agendas).

Llegó el día de la conferencia. Todo parecía ir a las mil maravillas. El equipo organizador y de protocolo funcionando a pleno rendimiento. Los altos representantes de la administración pública local, provincial y regional no fallaron, ídem con los representantes de las organizaciones empresariales, sindicales y sociales. El aforo de la sala a rebozar.

Manuel Velasco Carretero (izq.) junto al periodista Antonio San José en la tertulia de "Las Mañanas de Cuatro", dirigida por Concha García Campoy (dcha.). Imagen incorporada con posterioridad a la redacción del post.


Pero había algo que me estaba afectando sin darme cuenta. El lugar donde se desarrollaba el evento y el tema del que trataba la ponencia me traían recuerdos de una época en la que habité en esa zona, de los familiares que habían vivido allí y de su historia en sí. Llega el momento en que tengo que iniciar la conferencia y veo entrar a mi querido hermano en la sala. Me embargó una emoción que me trasladó de golpe a esa etapa en la que difícilmente podía articular palabra en público.

Puede que la mayoría de los asistentes no detectaran mi calvario interior (un advenedizo, me llamarían), pero los que me conocen me preguntaron después ¿Qué te ha pasado Manolo? En cuestión de segundos tuve que sobreponerme de ese pescozón que te da de vez en cuando el destino. Ver a mi querido hermano mayor allí fue la gota que colmó mi vaso de emociones, humedeció mis ojos, oprimió mi garganta y resquebrajó mi firmeza y tenacidad con evocaciones del pasado.

Para Lina Sotis, el lenguaje es la primera cosa a través de la que se puede adivinar con bastante seguridad cómo es una persona. Hablar bien en público puede garantizar buenas notas en la escuela, abrirse paso en la vida, buenos puestos de trabajo, ocupar lugares honoríficos y, en síntesis, una condición necesaria en la escalera del triunfo continuo. Coincido con Gregorio García Maestro, en que la técnica más importante para hablar en público es ser uno mismo y no imitar o intentar ser otro. También escuchar con atención es necesario y, por supuesto, ponerse en el lugar del otro, tener un pequeño guión mental y estar sereno. Saludos.

4 comentarios :

  1. Y como te rehaces de una intervencion desastrosa teniendo de publico a tu jefe?

    Maria

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  2. María, Después de una intervención desastrosa ante tu jefe hay que elegir entre diferentes opciones según las circunstancias.

    Si es la primera vez tienes mas cancha:
    * "...Para ser la primera vez, he estado bastante mal, pero si no me despide, seguro que mejoraré: total, empeorar será difícil.."
    * "No me sentía igual desde el colegio: me hace tanta ilusion estar en la plantilla de esta empresa. Espero estar a la altura la próxima vez".
    * "La cosa ha estado mal, pero me he dado cuenta, y eso está bien. La próxima vez mejorará".
    * "Ahora que ya he echo el ridículo completo se me han pasado todos los nervios"
    * "Se que parezco idiota, pero usted no parece ser de los que se fían de las apariencias"

    En otras ocasiones tienes que tener en cuenta el 'crédito' que has conseguido atesorar por tu trabajo eficiente en la empresa y ello te autoriza a usar expresiones más o menos arriesgadas.

    * "Vaya Pifia!, menos mal que ha acabado"
    * "He decidido cortar para no hundir definitivamente la empresa"
    * "Como conclusión diré que cuando uno se encuentra mal, debería tomarse la baja en vez de hacer el ridículo como he hecho yo aquí".
    * "Les ruego que consideren este tema pues tras mi pobre exposición del mismo hay unas ideas cautivadoras que interesan a la empresa."
    * "Y ahora dejaré de llamar su atención sobre mis escasas capacidades oratorias para que puedan ustedes concentrarse en el tema de la charla explicado en el dosier adjunto".
    * "Si después de esta exposición tan accidentada El Sr. (nombre del Jefe) no me despide, tendré el placer de atender las muchas dudas que espero haberles creado en la direccion y teléfonos que aparecen en la pantalla".
    * "A pesar de mis torpes palabras, confio en que su inteligencia les hara ver la importancia del tema tratado".
    * "El mejor torero tiene una mala tarde. La mía ha sido esta".
    * "Le dije que tendríamos que haber hecho aquel curso de técnicas para hablar en público" (Con tu jefe nunca debes usar las palabras "expresión oral" para evitar malos entendidos)

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  3. Hola yo personalmente les recomiendo esta web http://conferencistas.org/ me ha ayudado mucho como profesional y como persona. Sus cursos y conferencias son de alto nivel. Ellos te enseñan a como perder el miedo escénico, hablar en publico, perdida del pánico escénico, lenguaje corporal, entre otros. Además es de alcance mundial para personas de habla hispana. Lo recomiendo ampliamente.

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  4. Gracias, María, Flavio y Roxana por vuestra visita y aportación.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel