domingo, 14 de junio de 2026

Un Viaje al Corazón de Sauveterre-de-Guyenne

Fuente de la imagen: Château Gandoy-Perrinat. Sitio vinopost (Velasco, 2026)
Recibir un regalo siempre es especial, pero cuando llega con el polvo del camino de las tierras de Burdeos y la emoción de una aventura reciente, el brindis adquiere una dimensión emocional única. Pepa y Manuel han regresado de una travesía por las rutas vinícolas francesas, viaje que sirvió de bautismo para su flamante coche nuevo, que parece haber devorado kilómetros de paisajes verdes con la misma elegancia con la que ellos han seleccionado este obsequio. En su recorrido por la emblemática región de Sauveterre-de-Guyenne, donde las bastidas medievales custodian un legado histórico incalculable, se toparon con la joya de la corona de la Familia Icard: el Château Gandoy-Perrinat (Velasco, 2026)[1]. El dominio vitivinícola, que se ha incorporado al patrimonio de esta estirpe de viticultores cuya tradición se remonta a 1790, representa el atributo de un Bordeaux Supérieur que huye de lo efímero, que nace de la solidez del suelo arcillo-calcáreo, reflejando una filosofía de trabajo donde el respeto por el terruño se impone sobre cualquier artificio moderno. La transición de la propiedad en 2020 no ha hecho más que revitalizar un saber hacer centenario, logrando que cada botella sea un testimonio de nobleza y carácter.
Fuente de la imagen: Château Gandoy-Perrinat. Sitio vinopost (Velasco, 2026)
Al descorchar este ejemplar de la añada 2024, lo primero que cautiva es su imponente presencia visual, definida por una capa carmín profunda y brillante que anticipa la intensidad de lo que está por venir. La interpretación que la familia hace de su tierra se traduce en un ensamblaje donde el Merlot aporta una redondez carnosa y generosa, mientras que el Cabernet-Sauvignon actúa como el arquitecto que otorga la estructura y solidez necesaria al conjunto. En nariz, el vino se despliega con una elegancia expresiva, ofreciendo un abanico aromático donde las frutas negras maduras conversan armoniosamente con matices especiados y un toque de madera o "boisé" delicadamente integrado. Al paladar, la experiencia es la de un tinto flexible, amplio y con cuerpo, pero con unos taninos que el tiempo ha sabido domesticar para ofrecer una textura sedosa. Su final largo y aromático lo convierte en el aliado para el lomo a las hierbas provenzales que degustamos. Gracias a la generosidad de Pepa y Manuel, este vino es el recuerdo líquido de un viaje compartido y el testimonio de una bodega que sabe embotellar la historia sin perder la frescura de la autenticidad. Fuente de las imágenes: mvc archivo propio.
_______________
[1] Velasco-Carretero, M. (2026). Château Gandoy-Perrinat. Sitio vinopost. Visitado el 14/6/2026.