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viernes, 7 de noviembre de 2025

Solamente: Tensión entre Norma, IA y Estilo Personal

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Observo cómo la lengua[1] modela y desestructura sus usos cotidianos, siendo un ejemplo claro de esta incesante mutación la trilogía de voces que giran en torno al concepto de exclusividad o limitación: "solo", "sólo" y "solamente". Es cierto que, en su función de adverbio con el significado de únicamente, "solo" y "solamente" son intercambiables, siendo esta última una forma más enfática o, si queremos, más solemne y extensa, quizás por ese sufijo -mente que la dota de un aire de formalidad. Históricamente, "sólo" con tilde diacrítica sirvió a quienes hablábamos y escribíamos la lengua para diferenciar sin ambigüedad este uso adverbial (solamente) del adjetivo (sin compañía), una distinción que, si bien la Real Academia Española (RAE) determinó no obligatoria[2], sigue generando un debate lingüístico que calienta los ánimos de puristas y pragmatistas por igual. Lo innegable es que la tendencia actual, impulsada por la economía del lenguaje y la omnipresencia de la comunicación digital rápida —hasta por los modelos de entrenamiento de las IAG[3], que parecen haber abrazado el conciso "no solo... sino también..." como patrón casi exclusivo—, ha inclinado la balanza de manera abrumadora hacia la forma breve, "solo"[4]. Esta preferencia por la sencillez ha relegado a "solamente" a un lugar más bien periférico, a una elección consciente que se siente deliberada, casi anacrónica, reservada a contextos formales o a quienes sienten una nostalgia gramatical por su cadencia y sonoridad.

Y, sin embargo, en este panorama de simplificación lingüística y desuso, practico el acto personal de resistencia o, mejor dicho, de preferencia consciente, que me lleva a utilizar "solamente", inclusive a sabiendas de que estoy navegando a contracorriente de la norma social y de la tendencia digital. Este gesto no lo catalogo como una incorrección, sino una reafirmación de la variedad y la riqueza del español, una elección estilística que pone el acento en el matiz y que se permite el lujo de ocupar un poco más de espacio y tiempo en la enunciación. Hay algo en ese solamente que me resuena con una precisión emocional o una cadencia rítmica que la forma monosilábica "solo" no logra capturar. Quizás sea un intento de recuperar la diferencia clara que la tilde en "sólo" intentaba sostener, una manera indirecta de asegurar que la intención de únicamente quede grabada sin fisuras en la mente de quien lee o escucha. Al abrazar el uso de "solamente", incluso con la consciencia de que la IAG o la juventud de la lengua lo están apartando, estoy ejerciendo mi libertad lingüística, honrando las múltiples formas que el español me ofrece para expresar la misma idea y, de paso, manteniendo viva una hermosa palabra que se resiste a ser solamente un recuerdo. En última instancia, todas estas variantes son válidas, pero es la elección personal de quien habla o escribe la que le otorga su verdadero peso y significado en el vasto universo de la comunicación. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Como ente vivo y dinámico.
[2] Desde la publicación de la Ortografía de la lengua española en 2010 y que posteriormente revisó para permitir la tilde opcional solo en casos de ambigüedad real.
[3] Inteligencias Artificiales Generativas.
[4] Mayoritariamente sin tilde.

lunes, 20 de febrero de 2023

Una pequeña concha que para el niño es un tesoro

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Como ya he referenciado en otras ocasiones, “Acerca del Sitio” se inicia con la recomendación del maestro de la historia Maktub, de Paulo Coelho, que decía que escribiera, "ya sea una carta o un diario", o unas notas, pero que escribiera porque escribir me acercaba “a Dios y al prójimo" y posibilita que entienda mejor mi rol en la vida. En línea con esa merced, en el fin de semana pasado he estado rehojeando el texto de José Luis Sampedro, con la colaboración de Olga Lucas, titulado “Escribir es vivir”[1]. El libro realmente es un compendio de conferencias del humanista, que impartió en el verano de 2003 en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. “No he venido aquí a hacer retórica, ni literatura… he venido aquí a VIVIR, a vivir cuando se me está acabando la vida y, por tanto, a disfrutarla más”. La docencia suscitó una multitudinaria asistencia y resultaron profundamente emotivas, dadas las circunstancias personales de salud en que se encontraban tanto Sampedro como su mujer Olga Lucas, quien, posteriormente, se encargó de verterlas en este libro.

Para la Asociación Amigos de José Luis Sampedro, los títulos de las conferencias, que son los capítulos del libro, sugieren el carácter poético del texto: Por la boca vive el pez, Los ríos que nos llevan, Un mundo en el desván, Más adentro en la espesura, Viaje a la libertad… El contenido, que recoge sus años de infancia en Tánger, su adolescencia en Aranjuez y su vida en Madrid, y también su obra como economista y escritor, recorre los duros escenarios de la guerra civil y la posguerra con un rico anecdotario de situaciones personales. Es maravilloso observar a través de este texto mágico y tan bello, la facilidad con la que trata el tema de la convivencia entre culturas y cómo le enriqueció personalmente. Todo el texto tiene un sabor a cuento leído en voz alta, el cuento de un niño que tan sólo ha querido encontrar una concha en la playa y ofrecérsela a su madre, una pequeña concha que para él es un tesoro. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book-post, bajo el título “Escribir es vivir”. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Sampedro, José Luis. Lucas, Olga. Escribir es vivir. Ed. Random House Mondadori. 2005.

jueves, 9 de abril de 2020

¿Por qué sigo cometiendo errores de expresión?

Fuente de la imagen: captura de pantalla de un instante de la webinar "Expresarse sin errores"
En “Dichosa redacción” te recordaba que empecé tarde a leer y a escribir, confesándote también que cada mañana te utilizo para someter el texto editado a tu observación y crítica (y si no lo sabes, entonces eres mi “conejillo de indias”). Ciertamente, la expresión escrita es importante. Me atrevo a pronosticar que en este párrafo seguro que estoy incumpliendo alguna que otra regla, inobservancia que detectaré más adelante con tu ayuda, procediendo a rectificar si las normas de estilo de la blogosfera lo permiten. En el mismo texto referenciado transcribí una experiencia que sufrí en mis propias carnes.

En cuanto a la expresión oral, me sucede casi lo mismo. En “Hablar en público” te contaba mis vicisitudes en la niñez y la adolescencia. Tanto para hablar como para redactar bien, hay que leer, escuchar, practicar y prestar atención a las reglas, sean de redacción o de expresión. Esas "perennes asignaturas pendientes" son las que obligan a formarme y reciclarme, siempre que tengo oportunidad, como en la mañana del miércoles, asistiendo a la webinar “Expresarse sin errores”, organizada por la Universidad Udima e impartida por la Doctora en Lengua Española -Investigación y Enseñanza-, Carolina Arrieta Castillo

Partiendo de la idea de que una buena expresión escrita refleja una mayor claridad de pensamiento, Carolina revisó las claves lingüísticas y discursivas necesarias para conseguir una expresión escrita correcta y adecuada a la situación de comunicación. Asimismo, repasó los principales errores que se cometen en trabajos académicos, redes sociales o medios de comunicación; reflexionando sobre los efectos que esos fallos tienen en la comunicación y facilitando una serie de trucos para evitarlos. En resumen, una mañana bien aprovechada en lo que a formación en expresión escrita. A continuación inserto el vídeo de la ponencia, alojado en Youtube cortesía de UDIMA.

viernes, 15 de febrero de 2019

Modernización normativa Derechos de Autor

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace unos meses, en el texto ¿La autoedición como solución?[1], reflexionaba sobre los derechos de autor en general y las censurables prácticas de esas otras mal llamadas editoriales, que enmascaran presuntos fraudes y trapicheos al autor, para, al final, si se tercia, liquidar “cuatro duros". Me preguntaba “¿quién le pone el collar al gato?” si en mi país el fraude salpica a la propia Sociedad General de Autores que, según el juez, asciende a cien millones de euros[2]. Lo anterior hace que fácilmente pueda imaginarse que detrás de contratos leoninos, donde el autor cobra en función de las ventas de su libro, y aunque la ley, en teoría, articula caminos para saber cuántos libros se han vendido, la realidad, desgraciadamente, es otra, porque es muy difícil, por no decir imposible, y, en todo caso, costoso y lento, conocer la verdad de las tiradas, y mucho menos las ventas digitales. Como muestra, la historia contada por E. Viñas en Valencia Plaza[3], o el explícito texto de V. Ríos en autoedítate.com: ¿Cómo detectar un timo en editoriales especializadas en coedición?[4] A buen entendedor… Como propone Vicente, más de un autor deberá ir sopesando la autoedición, autopromoción y, por derivación, autoventa. 

Recientemente, el Parlamento Europeo (PE), el Consejo de la Unión Europea (UE) y la Comisión Europea (CE), alcanzaron un acuerdo político sobre una nueva Directiva de derechos de autor que requerirá la aprobación final de ambas instituciones en las próximas semanas. Según la última institución,  las tecnologías digitales han transformado la forma en que el contenido creativo se produce, distribuye y accede. La nueva Directiva actualiza las reglas de copyright con esos cambios y la forma en que los usuarios acceden al contenido en línea. Por ejemplo, existen excepciones de derechos de autor en las áreas de educación, investigación y preservación del patrimonio cultural, pero los usos digitales no se anticiparon a las normas existentes, que se remontan a 2001. Por lo tanto, esto limita las posibilidades para los usuarios[5] para beneficiarse del potencial de las nuevas tecnologías. Además, el marco actual de derechos de autor de la UE no aborda los problemas surgidos en los últimos años en relación con la distribución de valor en el entorno en línea. La Directiva quiere crear un marco integral donde el material protegido por derechos de autor, los titulares de derechos de autor, los editores, los proveedores y los usuarios puedan beneficiarse de reglas más claras, adaptadas a la era digital. 

Para lograr este objetivo, la Directiva de derechos de autor se centra en tres objetivos principales: Oportunidades más amplias para utilizar material con derechos de autor para la educación, la investigación y la preservación del patrimonio cultural: las excepciones que permiten estos usos se han modernizado y adaptado a los cambios tecnológicos, para permitir usos en línea y a través de las fronteras. Mayor acceso transfronterizo y en línea para los ciudadanos a contenidos protegidos por derechos de autor: la Directiva contribuirá a aumentar la disponibilidad de obras audiovisuales en plataformas de vídeo a pedido, facilitará la digitalización y la difusión de obras que están fuera del comercio y que asegúrese de que todos los usuarios puedan difundir en línea con total seguridad jurídica copias de obras de arte que sean de dominio público. Finalmente, reglas de juego más justas para un mercado de derechos de autor que funcione mejor y que estimule la creación de contenido de alta calidad: un nuevo derecho para los editores de prensa en relación con el uso de su contenido por parte de los proveedores de servicios en línea.

O una posición reforzada de los titulares de derechos para negociar y ser remunerados para la explotación en línea de su contenido mediante plataformas de contenido cargadas por el usuario y reglas de transparencia relacionadas con la remuneración de autores. La propuesta de la Comisión tenía como objetivo aumentar la transparencia y el equilibrio en las relaciones contractuales entre los creadores de contenido[6] y sus productores y editores. La Directiva final contiene cinco medidas diferentes para fortalecer la posición de autores e intérpretes: un principio de remuneración apropiada y proporcionada para autores y artistas; una obligación de transparencia para ayudar a los autores e intérpretes a tener acceso a más información sobre la explotación de sus obras y actuaciones; un mecanismo de ajuste de contrato para permitir a los autores e intérpretes obtener una participación justa cuando la remuneración originalmente acordada se vuelve desproporcionadamente baja en comparación con el éxito de su trabajo o desempeño; un mecanismo para la revocación de derechos que permite a los creadores recuperar sus derechos cuando sus obras no están siendo explotadas; y un procedimiento de resolución de conflictos para autores e intérpretes. Fuente de la información: CE. 
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[1] Velasco Carretero, Manuel.  ¿La autoedición como solución? 2018. Sitio visitado el 15/02/2019.
[2] eldiario.es 2017. itio visitado el 15/02/2019.
[3] Viñas, Eugenio. Valencia Plaza. 2017. Sitio visitado el 15/02/2019.
[4] Ríos, Vicente. autoedítate.com, ¿Cómo detectar un timo en editoriales especializadas en coedición? 2017. Sitio visitado el 15/02/2019.
[5] Por ejemplo, establecimientos educativos, instituciones de investigación, bibliotecas.
[6] Autores e intérpretes.

martes, 15 de noviembre de 2016

Escribir para reforzar nuestra marca

Fuente de la imagen: pixabay
Hace unos días, me comentaba Encarna que ya estaba su nuevo libro en las librerías[1]. Si eres follower de este sitio, conocerás mi proactiva relación con la autora. Casi diez años han pasado de “La primera tarjeta de navidad[2], y en el postHablar en público[3] te apunté la frase que le contesté en la década de los ochenta del siglo pasado: “Encarna, puedo hacerlo”. En cuanto a la novela, serie “Reinos de Cristal”, por ahora consta de dos partes: “La comitiva del milagro”[4] y “La cánula áurea”[5]. Según la sinopsis, la historia comienza con la pregunta ¿Cómo hacer que el rey Enrique IV de Castilla, después de un fracasado primer matrimonio con Blanca II de Navarra -unión que terminó anulada por no consumación- y su prima, Juana de Portugal, engendren un hijo? Bueno, no te cuento más[6] y le deseo a Encarnación la mejor de las suertes.

En “Acerca de[7] te insinuaba que es bueno esto de escribir, que lo recomienda nada menos que el maestro de la historia Maktub, de Paulo Coelho, "ya sea una carta o un diario", novelas históricas, como Encarna, o unas notas en este blog, pero hay que escribir, porque nos "acerca a Dios y al prójimo" y posibilita entender mejor nuestro rol en la vida. No hace mucho, escribía Steve McKee en bloomberg, A Branding Exercise for Your Business: Write a Book[8], que traducido[9] es algo así como “Un ejercicio de marca para nuestro negocio: escribir un libro”, que resulta relativamente hacedero ironizar acerca de los “porrones” de libros de negocio vulgares que salen a la venta cada año, pero planificar un libro de negocios, aún cuando no se vaya a publicar, es un ejercicio útil para empresarios que buscan delimitar y redefinir mejor su marca y poner en el disparadero la demanda por sus productos o servicios.

Para ello, McKee desgranaba unas propuestas, como determinar el título del libro, debiendo centrarse en la cepa de la marca, idea o proyecto, describiendo su esencia en una plegaria o invocación. Es necesario huir de estereotipos del tipo “nuestra gente es lo más importante” o “nos preocupamos por tu futuro”. Hay que utilizar oraciones reflexivas, insinuantes, expresivas o alegóricas. Y es que elegir un buen título posibilitará el planteamiento de cuestiones sobre lo que en verdad queremos contar a nuestros clientes. Las respuestas reforzarán los elementos a los que posteriormente atribuiremos nuestro éxito institucional y formará parte de la amalgama de la cultura empresarial del proyecto, idea o negocio. A continuación te dejo un vídeo, subido a Youtube por Ediciones Alféizar Editorial, con una semblanza de “Reinos de Cristal” (Fuente de la imagen: pixabay).
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[1] ¡Felicidades! A ver si un alma caritativa tiene a bien dispensar un ejemplar- se avisa que son dos volúmenes.
[2] Velasco Carretero, Manuel. La primera tarjeta de navidad. 2006. Sitio visitado el 15/11/2016.
[3] Velasco Carretero, Manuel. Hablar en público. 2006. Sitio visitado el 15/11/2016.
[4] Abad Barragán, Encarnación. La comitiva del milagro. Ediciones Alféizar. 2016. 
[5] Abad Barragán, Encarnación. La cánula áurea. Ediciones Alféizar. 2016. 
[6] Entre otras razones, porque aún no la he leído.
[7] Velasco Carretero, Manuel. Acerca de. Sitio visitado el 15/11/2016.
[8] McKee, Steve. A Branding Exercise for Your Business: Write a Book. bloomberg. 2013. Sitio visitado el 15/11/2016.
[9]  Con mi inglés de los Montes de Málaga.

sábado, 2 de enero de 2016

Máquina trituradora de niños

Fuente de la imagen: rvs /16
Si eres follower de este sitio, conocerás mi extemporánea incorporación a la escuela, las malas notas en la EGB por esa inadaptación y el sufrimiento de la tartamudez. Eran otros tiempos en mi país, lo sé, y tuve la suerte de disfrutar de unas amistades, Vera, Vázquez, Melgar, Ana, Mili… que ayudaron mucho a superar esas dificultades, además de defenderme de la crueldad de parte del ecosistema relacional en el que convivía. Asimismo, en textos como “Me siento disléxico[1], te confesaba hace unos años que a veces me siento, eso, imposibilitado para leer y escribir como lo hace todo hijo de buen vecino. Incluso llegué a pensar que junto al shock de la incorporación al colegio, ésa era otra de las contrariedades que merodearon la infancia.

Lo anterior lo rememoro porque, recomendado por Milagros, he leído el artículo de Manuel Ansede en El País, “Descubre si tienes riesgo de dislexia en 15 minutos[2], sobre un juego para detectar la dislexia, creado por la lingüista española y disléxica Luz Rello. Dice Luz que esta dificultad para leer y escribir es una máquina trituradora de niños: “Se quedan por el camino pensando que son tontos y no valen”. Aplaudo técnicas como la de Rello, que permitan detectar la dislexia antes de que sea un verdadero problema. Termina Manuel transcribiendo la historia de Jodorowsky, que seguro has leído en alguna red social y que me permito también transcribirla una vez más:

“—Maestro, tengo un problema con mi hijo: me trajo las notas del colegio, una alta calificación en dibujo y una pésima calificación en matemáticas. — ¿Qué harás? — ¡Lo pondré de inmediato a tomar clases particulares con un profesor de matemáticas! —Necio, ponlo de inmediato a tomar clases particulares con un profesor de dibujo. Desarrolla su talento. Todos servimos para algo, pero no todos servimos para lo mismo”. El dibujo que acompaña al post es un regalo que me hicieron ayer, con motivo de la onomástica de los “manueles”, realizado por un peque de once años (Gracias) y que lo voy a utilizar para actualizar la imagen gráfica de mi social media particular.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Me siento disléxico. 2007. Sitio visitado el 02/01/2016.
[2] Ansede, Manuel. Descubre si tienes riesgo de dislexia en 15 minutos. El País. 2015. Sitio visitado el 02/01/2016.

martes, 13 de octubre de 2015

Dichosa redacción

Fuente de la imagen: parkyuha en pixabay
Si eres follower de este sitio conocerás que empecé tarde a leer y a escribir[1]. El caso es que la expresión y la redacción son fundamentales. Por ejemplo, hay que poner mucha atención a los signos de puntuación, de manera que al leer lo que escribimos, queremos decir lo que pensamos. Lo anterior lo sufrí en mis propias carnes. Te cuento. En una de las preguntas de una actividad puntuable del Grado en Derecho, respondí: "En este supuesto de sucesión abintestato, entraría en juego el derecho de representación en el caso de su hijo Javier, premoriente, a favor de su hija Mercedes (línea recta descendente), que recibiría el 100% de la herencia (División de la herencia por estirpe, art. 926 CC), del hijo de Mauricio (Javier), dado que Elena, su otra hija, ha renunciado (art. 982 CC)". Pero la contestación no era correcta porque, según la profesora, se estaba hablando de la herencia de Mauricio. Y ésta se debía dividir en 4 partes: 25% para cada hijo por derecho propio[2] y el otro 25%[3] sería para Mercedes y Elena por partes iguales[4]

Al final me recomendaba la profe que revisara el art. 928 CC. Y claro, lo repasé y volví a leer la respuesta corregida y la que yo había redactado. ¿Dónde estaba la diferencia? Antonio me sacó de la angustia y me sumió en la tristeza. Parte de la culpa la tenía el segundo paréntesis[5]. Si de mi respuesta quitamos el segundo paréntesis, la contestación quedaría: "En este supuesto de sucesión abintestato, entraría en juego el derecho de representación en el caso de su hijo Javier, premoriente, a favor de su hija Mercedes (línea recta descendente), que recibiría el 100% de la herencia del hijo de Mauricio…”. Con ese paréntesis lo que pretendía es añadir información a modo de aposición, pero el efecto fue una supuesta interpretación inadecuada de la respuesta, lo que, supongo, generó puntos menos en la valoración final de la actividad, puesto que en lo de la repudiación se refiere (renuncia de Elena), sigo remitiéndome a lo que establece el art. 982 CC, salvo que tú tengas otra mejor interpretación (Fuente de la imagen: parkyuha en pixabay). 
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[1] Y si no lo sabes, entonces eres mi “conejillo de indias”. También, habrás deducido que cada mañana te utilizo para someter el texto editado a tu observación y crítica.
[2] Carlos, Eva y María.
[3] Que es el que hubiera correspondido a Javier.
[4] Ambas porque repudiación no afecta.
[5] Hay que echarle la culpa a alguien.

domingo, 31 de mayo de 2015

Cómo escribo = Quién soy

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
La semana pasada, el equipo en el que me encuentro integrado para el desarrollo de acciones pro-bono a colectivos desfavorecidos, Fundación Fernando Pombo, terminó la resolución de un complicado caso. Además de las labores de investigación que todos los componentes del grupo tenemos asignadas, me tocó la tarea de redacción del dictamen final que me llevó, in extremis, el último día, al encaje contextual de un rosario interminable de retroalimentación generado por los compañeros a los textos que se iban conformando y que a través del email, wasap... me hacían llegar. Finalizado el calvario, le decía a Juan que no me sentía satisfecho del trabajo realizado, puesto que esa coma mal puesta, ese artículo díscolo o esa preposición insensata, puede afectar a la presentación, no poniendo en valor el brutal trabajo realizado por el equipo. Días después obtuvimos la excelente valoración de la coordinadora clínica y suspiré con cierta tranquilidad. Dejando a un lado las situaciones de estrés[1] o las consecuencias del directo[2], es indudable que hay que cuidar mucho la expresión escrita de nuestros trabajos. 

Te aconseja el maestro de la historia de Paulo Coelho (Marktub), que escribas, ya sea una carta o un diario... porque escribir te acerca al prójimo y, por derivación, al Creador: la palabra tiene poder. Hace unos días leía un artículo de S. Rincón en puromarketing.com, “Marca personal: dime cómo escribes y te diré quién eres[3], en el que se apuntaba lo que dejamos entrever de nuestra identidad en la forma de expresarnos a través de la escritura, puesto que la mayoría de los profesionales, por no decir todos, necesitan este medio de representación para relacionarse con sus públicos objetivos (colaboradores, clientes, instituciones…). Como decía Jesús, profesor de “Comunicación Oral y Escrita”, la palabra, la escritura y la presencia conforman la marca personal. Comenta Silvia los principales errores que, según ella, cometemos a la hora de escribir, preguntándose al final del texto si tú contratarías a una persona que hubiera redactado un escrito publicitario o de presentación o un post… con faltas de ortografía, ininteligible o que no aporta ningún valor a tus problemas (Fuente de la imagen: sxc.hu mvc).
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[1] Que pueden jugar malas pasadas en todos los aspectos.
[2] Como la situación de ahora mismo en la redacción de este post.
[3] Rincón, Silvia. Marca personal: dime cómo escribes y te diré quién eres. puromarketing.com 2015. Sitio visitado el 31/05/2015.

lunes, 9 de marzo de 2015

El valor de la norma

Fuente de la imagen: SamuelFrancisJohnson en pixabay
Si eres follower de este sitio habrás detectado que no soy precisamente un manojo de virtudes en lo que a la ortografía y gramática se refiere. Exceptuando la positiva influencia de las mágicas y reconfortantes lecturas de mi hermana mayor en el frio invierno de la niñez, tengo claro que haber empezado tarde en el colegio y, posteriormente, no prestar atención a la lectura y a la escritura, han sido factores que han condicionado la formación en esta materia fundamental para una comunicación efectiva. Poco a poco intento subsanar las anteriores deficiencias de forma autodidacta, unas veces, y procurando prestar atención al rico léxico que me envuelve, en otras.

Ayer, mientras observaba al querubín estudiar los determinantes, pronombres personales, adjetivos… me acordé del vídeo “Ortografía, el valor de la norma”, que me gustó y que lo recomendaron, hace ahora casi un año, en la disciplina “Comunicación Oral y Escrita”. Teudiselo Chacón Berruga, profesor Lingüística General de la UNED, presenta a la ortografía como algo vivo que forma parte del quehacer diario y cuyas normas y su cumplimiento hace posible la unidad de una lengua compartida por un porrón de millones de personas. Te lo dejo a continuación. Imagen incorporada con posterioridad; fuente: SamuelFrancisJohnson en pixabay

miércoles, 22 de octubre de 2014

En base a...

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
El otro día José Luís me tiró de la oreja por haber utilizado la locución “en base a”, derivándome al Museo de los Horrores del Centro Virtual Cervantes donde, efectivamente, la frase es de las peor manejadas, junto a “a nivel de”. En mi descargo, parece que son modos muy utilizados hoy en día, sobre todo en el ámbito periodístico. 

Se considera una locución preposicional incorrecta por no estar justificado el uso de las preposiciones "en" y "a". La Real Academia de Española afirma que podría provenir del facsímil italiano "in base a". Por lo visto, “en base a” procede del lenguaje forense y, en su lugar, deberían emplearse construcciones del tipo: “basándonos en”, “basándose en”, “sobre la base de”, “en relación con”, “por”. 

La Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en la pág. 167 de su “Guía Práctica del Español[1], lo deja bien claro y Leonardo Gómez Torrego, en su “Manual del español correcto” (Madrid, Arco Libros, 1992, Fuente: El Museo de los Horrores)[2], despliega distintos ejemplos ilustrativos. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1]  Universitat Oberta de Catalunya. Guía Práctica del Español.
[2]  Gómez Torrego, Leonardo. Manual del español correcto.  Ed. Arco Libros, 1992.

martes, 7 de octubre de 2014

Patentes y latentes

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En relación a la redacción científica, se le atribuye al biógrafo y estudioso de Shakespeare,
R. B. McKerrow, la siguiente recomendación: “Exponga sus hechos tan sencillamente como pueda, incluso audazmente. Nadie espera flores de elocuencia ni ornamentos literarios en un artículo de investigación”. Vía Juandon (Gracias), ayer descubrí el trabajo de Robert A. Day “Cómo escribir y publicar trabajos científicos”[1], cortesía de la Organización Panamericana de la Salud, dependiente de la Organización Mundial de la Salud. 

Dice el autor en el prefacio: “escribir bien un trabajo científico no es una cuestión de vida o muerte; es algo mucho más serio”. Así que, ante mis patentes y latentes deficiencias de expresión, me voy a poner las pilas para digerir las sugerencias y enfoques de Robert y seguir la recomendación de McKerrow. Si quieres acceder al texto, clickea AQUÍ[2], alojado en paho.org, en la sección “Publicaciones por tema” (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Robert A. Day. “Cómo escribir y publicar trabajos científicos”. The Oryx Press. 2005
[2] Link activo a fecha 07/10/2014.

viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Y escribe en cursiva?

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Cuenta Pablo Doberti en su artículo “
Escuela en cursiva[1], publicado en agosto de 2013 en huffingtonpost.es, que ante un comentario acerca de la enormidad de Borges y la admiración que Pablo sentía por el escritor, su hija le preguntó ¿Y escribe en cursiva? Ayer me acordé de esta referencia cuando un compañero me trasladaba su tristeza porque en el colegio donde tiene a su hijo, se paran más en cómo escribe (la buena letra) que en lo que escribe (el contenido). Parece que una caligrafía perfecta es el objetivo de algún que otro profesorado, presuntamente retrógrado. 

Que conste que a fuerza de tortazos, tirones de orejas y coscorrones a porrillo, conseguí una escritura decente, pero me concentraba tanto en hacerla bien, por miedo al maltrato y al suspenso, que olvidaba el conocimiento que tenía que trasladar vía escritura, por lo que, igualmente, suspendía. No. Esa situación no la quiero para los peques de hoy en día, más aún cuando el avance de la tecnología propicia que desde hace décadas la caligrafía pierda importancia a una velocidad sin precedentes. Pero ¡Dale! Todavía pululan presuntos “profesionales” del “enseñar a “aprender” que viven anquilosados en las escuelas de los siglos XVIII y XIX[2]

Y aprovechándome de Pablo, vía “Escuela neurótica[3], publicado en julio de este año, leo la reflexión de Alonso González de Gregorio, de la consultora de educación The Gregorian Manor House, sobre el anquilosamiento de la educación actual en cubrir necesidades formativas de la anterior revolución industrial, en vez de centrarse en el mañana, cocinando hornadas de alumnado con aroma de emprendedores y gestionadores de sus respectivos tiempos, junto a profesores que actúan como guías en la inmensidad del conocimiento[4] (Fuente de la imagen: sxc.hu). Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Doberti, Pablo, Escuela en cursiva. huffingtonpost. 2013. Sitio visitado el 26/09/2014.
[2] Sugerí al amigo que junto a su pareja abrieran una ventana de reflexión acerca de si ese colegio era el adecuado para su hijo. 
[3] Doberti, Pablo, Escuela neurótica. huffingtonpost. 2014. Sitio visitado el 26/09/2014.
[4]  Si puedes, recarga pilas en este fin de semana.

viernes, 11 de julio de 2014

Los papeles cambian

Fuente de la imagen: archivo propio
Según los apuntes de Comunicación Oral y Escrita[1], existe la idea generalizada de que la clave para lograr un buen escrito está en la redacción y, en segundo término, en la revisión del texto, pero para un aspirante a comunicador como el que te escribe[2], la preparación es fundamental, ya que en la medida en que se establezcan con claridad los elementos, características y estructura básicos del texto, mucho más fácil me resultará después plasmarlo en el gestor de texto[3]. Con esto llego a que leer y escribir en los tiempos en que vivimos[4], es radicalmente distinto a tan solo hace unas décadas.

Cambian no sólo los papeles del escritor, sino también, del docente o formador, del profesional... y por supuesto del lector, oyente o visualizador de todo lo virtual Como complemento a esta idea, te dejo un vídeo, subido a Youtube cortesía de Educar Portal, con una entrevista a Daniel Cassany, acerca de la lectura y la escritura en tiempos de Internet y que se encuentra en los recursos pedagógicos del tema de la asignatura. Si puedes, lo necesitas y te apetece, recupera fuerzas en este fin de semana. Texto rectificado posteriormente. Imagen incorporada con posterioridad; fuente: archivo propio.
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[1] Del Grado en Derecho.
[2] Poco experimentado en redacción técnica.
[3] Del blog.
[4] La era de Internet.

miércoles, 23 de abril de 2014

Lo imprescindible

Fuente de la imagen: archivo propio
José Antonio González Salgado[1] en su artículo “La elección lingüística como fuente de problemas jurídicos"[2], escribía que “bastaba con poner en el cajetín de búsqueda de cualquier base de datos de jurisprudencia española las palabras ambigüedad o imprecisión para encontrar un buen número de sentencias en las que ciertas elecciones lingüísticas han ocasionado algún problema jurídico.” En el marco de la disciplina Comunicación Oral y Escrita, desde primeros de mes ando enfrascado en el foro propuesto por Jesús, sobre la corrección lingüística en los textos jurídicos.

Según Elena de Miguel[3], la naturaleza fallida desde el punto de vista comunicativo y su escaso atractivo para el receptor de los textos jurídicos-administrativos, “tienen serias repercusiones de orden social, en la medida en que es muy difícil que un ciudadano común no se enfrente en algún momento de su vida a la redacción o a la interpretación de un texto de este tipo. El mismo joven o adolescente que se aburre con el estudio de este tipo de textos pronto ingresará en la etapa de administrado adulto y pasará a convivir de manera constante con textos de tipo jurídico-administrativo, dado que en éstos se regulan las relaciones entre los miembros de una misma comunidad, entre ellos y la Administración y entre los distintos órganos de la Administración, y al aparato del Estado es muy difícil sustraerse". 

Entiende Elena que "Así, es posible que nuestro hipotético joven y feliz estudiante se vea obligado a redactar, por vez primera de verdad y no como un ejercicio en el aula, por ejemplo, una reclamación sobre la nota obtenida en la prueba de selectividad. Tendrá entonces oportunidad de comprobar el desajuste existente entre la normativa y el impreso que debe rellenar”. Por su parte, F. Vilches[4], sobre el “Texto y contexto en el lenguaje administrativo[5], apuntaba que existen tantos lenguajes administrativos como sectores diferenciados hay en la Administración Pública, pudiéndose hablar de un lenguaje administrativo fiscal, otro laboral, militar, diplomático, etc., cada uno de los cuales cuenta con un léxico específico, característico de la actividad concreta llevada a cabo en el sector, a manera de “subsistemas” que operan sobre un sistema común, que es el lenguaje administrativo general.

Me queda claro que si alguna vez llego a ser abogado o jurista, tendré que vigilar el lenguaje que utilice, pero después de un manojo de asignaturas superadas echadas a las espaldas y la lectura de unas cuantas sentencias, me choca bastante que tanto abogados como jueces, fuera de serie en sus cometidos, no se den cuenta de la importancia de los términos, las puntuaciones, la gramática (y en algunos casos la propia ortografía). Tal vez todo sea consecuencia de la desolación filológica general que nos envuelve por doquier. Termino con la siguiente frase, atribuida a la jueza Manuela Carmena Castrillo: “Para que se nos obedezca, es imprescindible que se nos entienda” (Fuente de la imagen: elaboración propia). 
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[1] Doctor en Filología y asesor lingüista de Uría Menéndez.
[2] González Salgado, José Antonio. La elección lingüística como fuente de problemas jurídicos. Revista de Llengua i Dret, núm. 55, 2011, p. 57-79.
[3] Miguel de, Elena. El TEXTO JURÍDICO-ADMINISTRATIVO: ANÁLISIS DE UNA ORDEN MINISTERIALUniversidad Autónoma de Madrid. 2000. Sitio visitado el 23/04/2014.
[4] Director del Departamento de Lengua Española de la Universidad Rey Juan Carlos.
[5] Vilches Vivancos, Fernando. Texto y contexto en el lenguaje administrativo. Toledo. 2009. Sitio visitado el 23/04/2014.

miércoles, 9 de abril de 2014

Recursos Retóricos

Fuente de la imagen: rvs
Intensa tarde la de ayer. En el marco de la disciplina Comunicación Oral y Escrita, las dos últimas sesiones pedagógicas me han predispuesto a sensibilizarme aún más sobre la importancia de la equilibrada redacción de los párrafos, las frases, las palabras, los signos de puntuación… hasta la presentación del texto. ¡Uf! Espero seas condescendiente con mi autodidactismo, porque a los problemas del directo que apuntaba en el postPor si las moscas[1] acerca de que un post es algo así como un reducido texto consumido en el contexto efímero de la blogosfera y bajo la presión o los embarazos del riguroso directo, se une el desconocimiento de las profundidades en materia de expresión vía escritura. Prometo aprovechar las clases para mejorar en mi comunicación escrita contigo.

Por resaltar algo del programa, apunto lo relativo al uso de "recursos retóricos" para lograr una redacción correcta y que llame la atención. En este sentido, existen unos principios generales, que van desde el manejo por parte del redactor de un lenguaje conocido, utilizar paradigmas, modelos y ejemplos relacionados con el entorno habitual y la realidad que envuelve al que escribe, hasta la descripción directa, pasando por la utilización de un tono personal y el empleo de técnicas como el sarcasmo, la sátira o el compás. Finalmente, cuidar la presentación mediante generosos márgenes, tamaño de letra adecuado, interlineado o sangrado, no abusar de la negrita, uso de índices, títulos cortos y atractivos, etc. (Fuente de la imagen: dibujo realizado por el peque rvs).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Por si las moscas.2014. Sitio visitado el 09/04/2014.

martes, 25 de marzo de 2014

Técnicas básicas

Fuente de la imagen: elaboración propia
En el marco de la disciplina Comunicación Oral y Escrita, agradable sesión formativa la de ayer, que versó acerca de la preparación en el proceso de redacción. Pensaba que lo importante en la elaboración de un texto era la redacción en sí, pero para personas autodidactas o poco experimentadas en la escritura[1], cobran importancia los actos preparatorios como garantía de establecimiento nítido de los elementos, características y cuerpo del contenido, así como la revisión de lo escrito.

Disertó Jesús[2] sobre cómo enfrentarse a una página en blanco, el surgimiento de las ideas, con las técnicas básicas del cubo y de la estrella, y la organización de éstas, con su esquema decimal y sus mapas conceptuales para conseguir una unidad de contenido, tanto para el texto como para sus divisiones y subdivisiones. 

Formalmente desconocía el cubo y la estrella como prácticas para la generación de ideas. La primera, parte del análisis de una cuestión a partir de los lados de un cubo: análisis, descripción, relación, comparación, argumentación y aplicación (incorporaría el cuestionamiento y la retroalimentación, pero ya no sería un cubo). 

La segunda destreza parte de los vértices de una estrella de ocho puntas para realizar las siguientes preguntas: ¿Qué? ¿Cuál? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cuántos? (Dibujo elaboración propia a partir de la ideas claves del tema).
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[1] Como el que te está escribiendo ahora.
[2] Jesús Díaz del Campo Lozano. Profesor Titular, Adjunto al Vicerrector de Investigación y Secretario Comité Ética de UNIR.

jueves, 2 de enero de 2014

Mi libertad de expresión

Fuente de la imagen: elaboración propia
Parafraseando el dicho “a nadie le amarga un dulce”, para nada me afligen los piropos y los ánimos a seguir contactando contigo cada mañana a través del blog, requiebros que se intensifican cada cierto tiempo con motivo de los recopilatorios, el último, como sabes, ¿Y aún hay más?[1] Sin embargo, las críticas constructivas son esperadas y bienvenidas. Hace ahora un año, en relación al texto “Navegando a contracorriente[2], vía email recibí un comentario aparentemente no tan favorable, pero sí práctico. Para resumirlo, se me ponía de vuelta y media, catalogándome de parcial y, sobre todo, pésimo escribiente, por no decir noticiero de tres al cuarto. Superada la indignación inicial, medité sobre el tema y respondí al correo, con extensión gmail. Empecé transcribiendo lo recogido en el apartado “Acerca de[3]: “Desde que me inicié en la blogosfera en 2003, con distinto acierto procuro escribir pequeñas historias, pensamientos, reflexiones técnicas y todo lo que creo interesante para aportar un grano de valor a esta vida y generar perspectivas de futuro proactivo para los herederos de esta casa que es la Tierra.”

Por supuesto que no soy imparcial, para eso se supone que está el buen periodismo. Y si eres un seguidor de este sitio habrás comprobado que tampoco soy escritor. Evidentemente, no me considero ni periodista ni mucho menos escritor. A lo sumo, aspirante a blogger que, con distinto acierto en cuanto a la redacción y ortografía, intenta opinar, contar, reflexionar, confesar… siempre desde el respeto y la verdad. Tampoco pretendo provocar ¡Faltaría más! Sólo desde la honestidad y el compromiso, me afano en aportar y contactar contigo o, al menos, es lo que intento en cada alba. En cuanto a la libertad de expresión, aprovechando los conocimientos adquiridos en la disciplina de Derechos Fundamentales y su Protección Jurisdiccional, aprendí que el artículo 20 de la Constitución Española proclama, entre otros, el derecho a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. Transcribiendo algunas ideas claves, en mi país, al menos hasta el momento, todas las personas son titulares de la libertad de expresión, incluso los extranjeros, las personas jurídicas y los menores de edad. 

Asimismo, el Tribunal Constitucional ha llamado a veces libertad de opinión al derecho del artículo 20.1.a) (SSTC 104/1986, 171 y 172/1990, 176/1995), pero generalmente lo designa como libertad de expresión en sentido estricto (STC 51/1989) o lo identifica directamente con la libertad de expresión a secas (STC 199/1987). De esta forma, el Tribunal diferencia la protección de los pensamientos, las ideas y las opiniones, o sea los mensajes cuyo contenido primordial son juicios de valor, de la libertad de información, que tiene por objeto la información veraz, que son los mensajes consistentes ante todo en descripciones no valorativas, es decir, la mera narración de hechos. Así que, hasta que la Providencia me lo permita y la motivación, la fuerza, los recursos pedagógicos y medios la infraestructura técnica me acompañen, seguiré contactando contigo a través de este medio de comunicación, por muy pésima que sea mi redacción o poca chicha de contenido que se critique, siempre que a ti no te importe y te aporte valor. En todo caso y como mínimo, el post nos sirve de excusa para renovar cada día nuestros lazos virtuales ¡Ah! ¡Y si se tercia, esperan más recopilatorios! Hasta mañana, D. M.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. ¿Y aún hay más? 2013. Sitio visitado el 02/01/2014.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Navegando a contracorriente 2012. Sitio visitado el 02/01/2014.
[] Velasco Carretero, Manuel. Acerca de. 2003. Sitio visitado el 02/01/2014.

domingo, 20 de febrero de 2011

Arroba

Fuente de la imagen: elaboración propia
Si eres un asiduo y sufridor lector de este sitio, sabrás de mi experiencia[1] cuidando ganado, arando y, en resumen, muchas de las labores agrícolas y ganaderas. 
Una de ellas consistía en la recolección de las manzanas y los peros (Velasco, 2010)[2] de Ronda (Málaga, España). Se introducían en cajas de madera, que posteriormente fueron de plástico, para luego llevarlas a la plaza de abastos o entregárselas al intermediario de turno. Las cajas eran pesadas en una romana habilitada al efecto. La unidad de medida era la arroba, @, que equivalía a la cuarta parte de un quintal, es decir 11,50 kilogramos (un quintal son 46,04 kg), si bien en algunas zonas, como Aragón (España), equivalía a 12,5 kg. Años después, me encontré la @ en la maquinilla que me regaló una tía de mi padre y donde aprendí de forma autodidacta a escribir a máquina, método que no te recomiendo, ya que terminé de dudoso mecanógrafo,  escribiendo con sólo dos dedos, costumbre que ahora no puedo quitarme.

Tuvieron que pasar otras dos décadas, año 1995, para volver a encontrarme con la @. Estaba el símbolo en la dirección de correo electrónico, separando el nombre de la organización empresarial donde laboraba, del dominio de internet. Ya te escribí en el post Tecno-austeridad (Velasco, 2010)[3]  sobre el uso de la @ en los teclados de ordenadores. Hoy lo refresco de nuevo, debido a que durante unos días he tenido fastidiado el dedo índice de la mano izquierda, consecuencia de un infortunado corte con un cuchillo jamonero. La parte positiva de esta incomodidad es que he vuelto a ser consciente del tremendo uso que actualmente le damos a la “arroba” y que todavía los diseñadores de teclados no hayan caído en esta cuenta. Excepto en algunos móviles, sigo pulsando simultáneamente dos teclas para escribir este símbolo ya universal, cuando lo fácil sería reagrupar otros signos casi no utilizados y con un solo toque anotar @[4]. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1]  Allá por los años de la infancia, finales de la década de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado.
[2] Velasco-Carretero, M. (2010). Qué bueno que estaba. Sitio visitado el 20/02/2011.
[3] Velasco-Carretero, M. (2010). Tecno-austeridad.  Sitio visitado el 20/02/2011.
[4] Imagen del símbolo; fuente:imagenes-gratis.net

domingo, 19 de diciembre de 2010

Cambios polémicos

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Sudor y más de un cogotazo me costó aprender ortografía y si eres un sufrido lector de este blog, comprobarás que todavía "resbalo" en ocasiones. Con la nueva ortografía española que recientemente se ha difundido, atrás queda el trabajo de asimilar la acentuación de los pronombres, de la “o” entre cifras, o del Sólo o Solo (ver texto[1]).

Hay cambios que no los veo lógicos, como eliminar la tilde de “sólo” de solamente, que se hacía para diferenciar de “solo” de soledad, o el de no acentuar los pronombres demostrativos, o no acentuar la “o” entre cifras, no los entiendo. Otros, como que la "i griega" se llame "ye", "quorum" por "cuórum" o eliminar los guiones, sí les veo sentido. 

Lo de decir adiós a los latinismos y las locuciones latinas lo aplaudo. Lo de no acentuar “guión”, “truhán”, “crié”... me va a costar asimilarlo. Finalmente, acuerdo total con los “maestros” de la gramática en enterrar como letras del alfabeto la "ch" y la "ll"[2]. En fin. Habrá que aprender las nuevas normas y aplicarlas (dibujos de gifsanimados.com)[3].
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[1] Velasco Carretero, Manuel.  ¿Solo o sólo?. 2007. Sitio visitado el 19/12/2010.
[2] En todo caso, parece que estas modificaciones van a ser polémicas.
[3]  Imagen incorporada posteriormente; fuente: mvc archivo propio.

lunes, 21 de junio de 2010

La palabra tiene poder

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace ya unos años, en el textot de presentación de este recopilatorio de blog, “Iniciamos el camino bloguero” (M. Velasco, 2003)[1], donde me comprometía a escribirte historias, pensamientos y todo lo que creyera interesante para aportar un grano de valor a esta vida y generar perspectivas de futuro proactivo para los herederos de esta casa que es la Tierra, anotaba como referente el pensamiento que Paulo Coelho nos dejaba en Maktub y que hoy te vuelvo a transcribir: 
"Dice el maestro: Escribe. Ya sea una carta o un diario, o unas notas mientras hablas por teléfono, pero escribe. Escribir nos acerca a Dios y al prójimo. Si quieres entender mejor tu papel en el mundo, escribe. Procura plasmar tu alma por escrito, aunque nadie lo lea; o, lo que es peor, aunque alguien acabe leyendo lo que no querías. El simple hecho de escribir nos ayuda a organizar el pensamiento y a ver con claridad lo que nos rodea. Un papel y un bolígrafo hacen milagros, curan dolores, consolidan sueños, llevan y traen la esperanza perdida. La palabra tiene poder”.

Refresco esas notas porque vía Cruz Coaching, me he topado con el portal Articulo.org, herramienta de marketing para autores, empresas o webmasters. Según las instrucciones, se pueden enviar artículos sobre el segmento del mercado en el que te mueves, incluyendo al final información sobre tu página o negocio y un enlace en tu perfil. También se pueden remitir artículos sin fines comerciales, simplemente para dar a conocer tu trabajo. De esta forma, puedes dar más audiencia a tus aportaciones, sin gastos de publicidad y sin la inversión de tiempo que conlleva. Dicen los promotores que mantienes todos los derechos sobre tus escritos y puedes retirarlos del portal cuando estimes oportuno. He realizado la prueba, subiendo algunas notas e incorporando enlaces. Han cumplido lo que prometían. Incluso, el blog ha recibido visitas extras desde esa web. Te dejo un vídeo[2] explicativo, subido a Youtube por articuloorg. Que tengas una proactiva semana profesional. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2003). Iniciamos el camino bloguero. 2003. Sitio visitado el 21/06/2010.
[2] Sitio visitado el 21/6/2010.