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| Fuente de la imagen: Habita tu piel. Sitio book—post (Velasco, 2025) |
Tras alcanzar la cima de la academia universitaria con la defensa de la tesis doctoral, es inevitable que el eco de los aplausos dé paso a un vacío punzante resumido en la pregunta: ¿y ahora qué?[1]. El "niño perdío", aquél que una vez durmió entre alcachoferas y sobrevivió a la "máquina trituradora" de una escuela que no comprendía su ritmo, se encuentra hoy en un nuevo horizonte en el que el camino académico choca contra el muro invisible del edadismo. En este tránsito, donde la veteranía es a menudo ignorada por un mercado que prefiere la uniformidad, surge la tentación de seguir encadenando logros para validar nuestra existencia. Pero al rehojear en el fin de semana pasado el libro de León (2025)[2] “Habita tu piel” (Velasco, 2025)[3], comprendo que ese impulso por la "reinvención perpetua" puede ser otra forma de desconexión. La autora recuerda que, desde la infancia, se suele configurar una personalidad diseñada para satisfacer expectativas ajenas y evitar la desaprobación, silenciando una voz interior que queda sepultada bajo el ruido de las exigencias sociales y profesionales. El doctorado es un hito de resiliencia, pero no debe convertirse en una máscara más que me impida habitar mis atributos más genuinos.
El libro de León pretende convertirse en una guía de regreso al hogar interior justo cuando la incertidumbre laboral y personal amenaza con desregular el sistema nervioso. En lugar de empujarme a alcanzar una "mejor versión" para encajar en los marcos mentales de una sociedad que desprecia la experiencia, la propuesta central es reconocer que lo que soy ya es suficiente. Para quien ha sido pastor, recolector, estudiante eterno y ahora doctor, el verdadero reto no reside en otra batalla por el sustento o la dignidad externa, debe estar en el acto de rebeldía que supone habitar la propia piel con calma y presencia. Las enseñanzas de la psicóloga me sugieren reparar las partes heridas por años de lucha y a utilizar herramientas de regulación emocional para recuperar la seguridad en mí mismo, lejos de la urgencia del cronómetro. Al final, este retiro literario me enseña que el mapa para navegar el "después de la tesis" no se encuentra en nuevos manuales de gestión, anida en la valentía de despojarse de las presiones externas para abrazar lo simple y lo auténtico. Volver a mí mismo, integrando al niño que fui con el ser de hoy, es el reto que puedo intentar después de estos últimos tres años dedicados a la investigación.
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[1] Velasco-Carretero, M. (2026). El "niño perdío" ya es Doctor Cum Laude. Sitio visitado el 15/6/2026.
[2] León, A (2025). Habita tu piel. Kitaeru, Libros.
[3] Velasco-Carretero, M. (2025). Habita tu piel. Sitio book—post. Visitado el 15/6/2026.
