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martes, 3 de febrero de 2026

San Modesto, baja del Cielo que sube "er Manué"

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Remite el querubín informe sobre mi supuesta personalidad, que ha elaborado conjuntamente con sus amistades y alguna “allegada”, jugando con las distintas herramientas que el social media pone a su disposición (se ve que han terminado exámenes y andan aburridos). Me catalogan de “Extravertido, Sensorial, Pensador y Juicioso” (ESTJ), frecuentemente denominado bajo los alias de "El Ejecutivo" o "El Supervisor", que constituye el cimiento de la estructura organizacional y social contemporánea, fundamentando su existencia en la búsqueda incesante del orden, la tradición y la eficiencia operativa. Para estos individuos, el entorno es un espacio que debe ser organizado y gestionado; por ello, en lugar de esperar a que los eventos ocurran, asumen el liderazgo para diseñar planes y supervisar que se ejecuten con precisión. Su carácter se define por una dedicación casi sagrada hacia el trabajo, el cual perciben como una obligación moral, cumpliendo siempre con sus promesas con una fiabilidad que les impulsa a ser puntuales y rigurosos en cada compromiso. Desde una perspectiva cognitiva, su funcionamiento interno está liderado por el Pensamiento Extravertido (Te), que actúa como motor principal para estructurar el mundo de forma lógica y alcanzar objetivos medibles. Esta función se complementa con su Sensación Introvertida (Si), una "biblioteca mental" de recuerdos y datos precisos que les permite recurrir a lo que ya ha funcionado con anterioridad, evitando perderse en teorías abstractas o filosofías que carezcan de una aplicación útil. En consecuencia, su pragmatismo y su honestidad los convierten en organizadores natos, brillando especialmente en campos que exigen autoridad y una gestión impecable de la logística, como la administración, el derecho y las fuerzas de seguridad.

Pero esta estructura mental rigurosa conlleva retos intrínsecos, principalmente relacionados con la inflexibilidad y la gestión del mundo subjetivo. Los ESTJ pueden mostrarse reacios a innovaciones que no se ajusten a su esquema establecido y, en ocasiones, su directividad puede ser percibida como brusquedad, ya que priorizan la optimización del resultado sobre las sutilezas sociales. Su talón de Aquiles es el Sentimiento Introvertido (Fi), su función inferior y "punto ciego", lo que les genera una notable dificultad con la vulnerabilidad y la expresión de emociones profundas, las cuales suelen ver como interferencias poco prácticas para la eficiencia. Esta desconexión emocional se traslada a sus relaciones personales, donde, aunque son defensores leales de su familia, prefieren manifestar su amor a través de actos de servicio estables y tangibles —como asegurar la estabilidad financiera o el mantenimiento de los bienes del hogar— en lugar de mediante gestos románticos de película. Resulta necesario entender que, bajo estrés extremo, este perfil puede verse superado por su función inferior, experimentando una crisis de hipersensibilidad o aislamiento social donde sienten que su incansable esfuerzo no es debidamente apreciado por los demás. A pesar de estas fricciones sentimentales, su capacidad para mantener una brújula moral fuerte y tomar decisiones difíciles bajo presión es lo que históricamente ha posicionado a muchos ESTJ como grandes líderes y directivos, capaces de mantener "el barco a flote" en las circunstancias más adversas. Así que “San Modesto, baja del Cielo que sube er Manué”. Bromas aparte ¡Ya me gustaría acercarme a ese perfil! (Muchas Gracias Querubín, amistades y allegada, por el divertido rato que he pasado leyendo el informe). Fuente de la imagen: mvc archivo propio.

domingo, 11 de enero de 2026

Soportando el dedo del Procusto Edadista

Fuente de la animación: rvs; regalo de cumple; el dedo del Procusto edadista
intentando aplastar 
Mi chibi peluche (M. Velasco, 2025)
La figura de Carlos Sainz padre, en su sexta década de camino vital desafiando la dureza extrema del Rally Dakar, o de Fernando Alonso, en la Fórmula 1 (M. Velasco, 2023)[1], es una bofetada de realidad frente al síndrome de Procusto (M. Velasco, 2004)[2], que impera en la estructura laboral de mi país. Y es que en muchas organizaciones este fenómeno actúa como una guadaña imperceptible: se intenta "recortar" o invisibilizar a los profesionales cuyas capacidades, experiencia o vitalidad exceden la norma establecida por una mediocridad imperante. En el caso de los senior —aquéllos que transitan por sus años cincuenta, sesenta, setenta...—, este síndrome se manifiesta a menudo como edadismo (M. Velasco, 2023)[3], una forma de discriminación que pretende encajarlos en un lecho de inactividad o irrelevancia simplemente por la fecha de nacimiento. Al igual que el bandido de la mitología griega (Procusto), algunos "seleccionadores" o "contratadores" tienden a descartar el talento que "sobresale" por veteranía, considerándolo erróneamente un lastre en lugar de un activo. Obviamente, esta actitud desaprovecha el conocimiento acumulado, al tiempo que empobrece a las empresas al privarlas de la perspectiva estratégica y la resiliencia que solamente se adquieren con el tiempo. Los éxitos de Fernando Alonso o de Carlos Sainz me recuerdan que la excelencia no tiene fecha de caducidad y que el verdadero peligro para una sociedad no es la edad de sus integrantes, se encuentra en la rigidez de las estructuras que prefieren la uniformidad gris al brillo de la experiencia.
Fuente de la imagen: Contra el edadismo: conocimiento, filosofía y emoción (M. Velasco, 2023)
Para quienes nos encontramos en estas décadas de madurez y sentimos el impulso —o la necesidad— de seguir activos en el mercado de trabajo, la motivación debe nacer de la firme convicción de que el talento es un flujo continuo que se perfecciona con los años, no un recurso que se agota. El conocimiento es el motor de la economía actual y éste no disminuye con las canas; al contrario, se transforma en sabiduría aplicada y capacidad de resolución. Mantenerse motivado en los sesenta, setenta… implica rebelarse contra el "lecho del Procusto" social, negándonos a ser amputados profesionalmente por prejuicios ajenos. Nuestra permanencia en el mercado es una contribución necesaria a la diversidad generacional que enriquece cualquier entorno. Debemos vernos a nosotros mismos como esos pilotos que, conociendo mejor que nadie la mecánica y el terreno, son capaces de sortear situaciones complejas que otros ni siquiera ven. La clave reside en transformar la experiencia en un valor diferencial inalcanzable para la juventud: la templanza (M. Velasco, 2022)[4], el pensamiento crítico (M. Velasco, 2025)[5]  y la red de contactos sólida (M. Velasco, 2006)[6]. Al final, la lección de Sainz, Alonso y de quienes defienden el valor del senior es clara: la verdadera carrera no es contra el reloj biológico, se dirige hacia los marcos mentales que intentan limitarnos. Nuestra motivación debe ser demostrar que, en la sociedad del conocimiento, la madurez es otra etapa de impacto estratégico y humano. Fuente de la animación: rvs; regalo de cumple; el dedo del Procusto edadista intentando aplastar Mi chibi peluche (M. Velasco, 2025)[7].
Fuente de la imagen:  Mi chibi peluche (M. Velasco, 2025)
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2023). Desde el proactivo e ilusionante número maestro 33. Sitio visitado el 11/1/2026.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2004). El síndrome de Procusto. Sitio Educación, Formación y Empleo. Visitado el 11/1/2026.
[3] Velasco-Carretero, Manuel (2023). Contra el edadismo: conocimiento, filosofía y emoción. Sitio visitado el 11/1/2026.
[4] Velasco-Carretero, Manuel (2022). Saboreando los minutos en modo "vida lenta". Sitio visitado el 11/1/2026.
[5] Velasco-Carretero, Manuel (2025). Lecciones olvidadas en un mundo polarizado. Sitio visitado el 11/1/2026.
[6] Velasco-Carretero, Manuel (2006). Networking. Sitio visitado el 11/1/2026.
[7] Velasco-Carretero, Manuel (2025). Mi chibi peluche. Sitio visitado el 11/1/2026.

lunes, 22 de septiembre de 2025

El escudo mental contra las noticias

Fuente de la imagen:   Sin miedo. Sitio book--post (M. Velasco, 2021)
Volver a hojear "Sin miedo" (referenciado en M. Velasco, 2021)[1], de R. Santandreu (2021)[2], este fin de semana ha sido un ejercicio de higiene mental necesario, casi un reflejo. Y es que con el constante bombardeo de noticias alarmantes en los medios de comunicación —guerras, genocidios, tensiones geopolíticas, emergencias climáticas y el pesimismo generalizado que parece haberse instalado como banda sonora de nuestro día a día—, es fácil sentir cómo el nivel de zozobra personal se dispara sin que uno se dé cuenta. El libro, que se propone como un método para superar la ansiedad, las obsesiones y cualquier temor irracional, se siente ahora más relevante que nunca. 

Se trata de aplicar sus cuatro pasos para una fobia concreta o un ataque de pánico aislado, pero, también, de adoptar una filosofía de la fortaleza frente al aluvión de factores externos diseñados para generar inquietud. Santandreu me obliga[3] a cuestionar la "terribilitis"[4] que la propia información mediática fomenta. Mientras leía de nuevo sobre la necesidad de desdramatizar y aceptar la incomodidad, pensaba en cómo el ciclo de noticias se lucra de mi sensación de fragilidad. El psicólogo me recuerda que, más allá de la gravedad objetiva de los acontecimientos globales, mi paz mental no puede depender de que el mundo exterior esté perfectamente ordenado. 

Mi verdadera libertad, insiste, reside en reconfigurar mi mente para ser "imperturbable" ante la incertidumbre, entrenando la musculatura psicológica para afrontar lo peor desde la aceptación y no desde la negación o la hipervigilancia. Releer sus ejemplos de superación, incluso los más extremos, después de consumir un telediario, actúa como un potente antídoto, devolviendo el foco a lo único que realmente puedo controlar: la calidad de mis propios pensamientos. Me invita, de manera urgente y necesaria, a construir una muralla interna contra ese miedo contagioso. Fuente de la imagen:  Sin miedo. Sitio book--post (M. Velasco, 2021), mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2021). Sin miedo. Sitio book--post. visitado el 22/09/2025.
[2] Santandreu, Rafael (2021). Sin miedo. Ed. Grijalbo.
[3] Con su estilo directo y, a veces, incluso brusco.
[4] Esa tendencia a convertir los problemas en catástrofes insuperables.

lunes, 21 de abril de 2025

Faro de Conexión Personal en un Mundo Digital

Fuente de la imagen:  Yo, mí, me, conmigo. Sitio book--post (M. Velasco, 2024)
Entre los libros que en la Semana Santa he rehojeado se encuentra el de I. Serrano (2024)[1], "Yo, mí, me, conmigo. La conexión en un mundo que se desconecta"[2], que en esta vorágine de un mundo cada vez más interconectado digitalmente pero paradójicamente desconectado a nivel personal, emerge como una guía para navegar por las complejidades de mi relación conmigo mismo y con mi entorno. "Yo, mí, me, conmigo" no se limita al diagnóstico, sino que también ofrece herramientas prácticas para la transformación, invitándome la autora a reflexionar sobre cómo la constante lluvia de distracciones e interferencias provenientes del exterior, especialmente a través de las redes sociales y otras tecnologías, está empañando la claridad de mi diálogo interno. El libro se presenta como luz que ilumina el camino hacia una comprensión más profunda de la auténtica autoestima y la empatía saludable, analizando los mecanismos que impulsan la resiliencia y el crecimiento personal tras las crisis vitales.

A través de ejercicios[3] la autora me sugiere nuevas formas de forjar vínculos satisfactorios y liberarme de aquellas relaciones que me restan energía y bienestar. Asimismo, explora la importancia vital de reconectar con la alegría inherente y un optimismo realista como motores de serenidad. Serrano me brinda claves para aprender a gestionar mis emociones de manera efectiva, potenciando así el conocimiento y la relación que mantengo con mi propio ser, mostrándome cómo, al comprender el poder intrínseco de mi mente, puedo tomar las riendas de mi bienestar emocional. Lejos de simplificar las interacciones humanas, intenta desentrañar la complejidad que subyace a cada una de las conexiones que me definen: la relación de pareja, los vínculos filiales, el entorno profesional y el tejido social en el que me desenvuelvo, ofreciéndome una perspectiva enriquecedora sobre cómo gestionar estas dinámicas de manera saludable, allanando el camino hacia la tan anhelada serenidad interior y exterior.
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[1] Serrano Rosa, Isabel (2024). Yo, mí, me, conmigo. Editorial Kitaeru Libros.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2024). Yo, mí, me, conmigo. Sitio book—post. Visitado el 21/04/2025.
[3] Como, por ejemplo, la práctica del desapego consciente, el cultivo de una empatía genuina o la conexión emocional profunda.

lunes, 14 de abril de 2025

El Impulso Final: Superando el Síndrome del Impostor

Fuente de la imagen: El síndrome de la impostora. Sitio book—post (M. Velasco, 2021)
El eco de las conversaciones y el bullicio estudiantil llenaban el amplio patio central de la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga, un espacio que tantas veces había transitado como estudiante de máster y que ahora me recibía en mi rol de docente. Fue allí, entre el ir y venir de la comunidad universitaria, donde la casualidad me brindó la oportunidad de saludar y conversar con Pedro, un rostro conocido con el que no hablaba desde 2018. A su pregunta sobre cómo me iba en la vida, compartí con entusiasmo la incursión en la docencia universitaria bajo la figura de profesorado sustituto interino (PSI). Le transmití la profunda satisfacción que me generaba esta experiencia en una universidad pública, escenario que hasta hace poco me resultaba casi utópico. Recordé cómo, a pesar de los comentarios alentadores de mi entorno profesional y personal, quienes veían en mí las capacidades necesarias, una sombra de duda me había acompañado durante años, pensando que la no terminación del doctorado en empresa y escasas publicaciones científicas me cerraba las puertas de la universidad pública, a pesar de contar con diversas especialidades universitarias en empresariales, economía y derecho, así como una trayectoria supuestamente consolidada en el ámbito empresarial, institucional y profesional, junto a artículos publicados en revistas especializadas y algún que otro libro técnico editado. Creo que, sin ser consciente entonces, navegaba en las aguas del conocido “síndrome del impostor”, esa sensación persistente de no merecer los logros. Fue la intervención providencial de Benjamín, compañero de aquellos años de mi primer programa de doctorado, quien, con su ánimo y confianza, me impulsó a presentar solicitud a las bolsas PSI de la Universidad de Málaga (Muchas Gracias, Benjamín). Con una dosis escasa de fe en mis posibilidades, pero siguiendo su consejo, aboné las tasas correspondientes. Poco tiempo después, una llamada inesperada me ofreció una sustitución en el departamento de Derecho Público de la UMA, confiando en mí su entonces directora del departamento y hoy Decana de la Facultad, Isabel (Muchas Gracias, Isabel). Y así, casi por sorpresa, se abrió ante mí un camino que hoy recorro con pasión, disfrutando cada instante de la enriquecedora labor de compartir conocimiento en la misma universidad en la que realicé mis primeros estudios universitarios. 

Aquella orientación de Benjamín fue, sin duda, un recordatorio de que, a veces, la confianza de otra persona es el empujón que necesitamos para atrevernos a explorar horizontes que erróneamente creíamos inalcanzables. Te cuento lo anterior porque también en el fin de semana he estado rehojeando el libro de E. Cadoche y A. de Montarlot (2020)[1], El “síndrome de la impostora” (M. Velasco, 2021)[2], donde las autoras se adentran en una cuestión crucial que afecta a un gran número de mujeres: la persistente falta de autoconfianza a pesar de sus logros y capacidades. Las autoras nos invitan a reflexionar sobre las arraigadas dinámicas de género que se manifiestan desde la infancia, evidenciando cómo las niñas a menudo internalizan dudas sobre su preparación académica, mientras que los niños tienden a externalizar el fracaso atribuyéndolo a factores externos. Esta disparidad en la percepción de la propia valía se perpetúa en la edad adulta, donde, a pesar de obtener mejores resultados académicos, muchas mujeres luchan contra una profunda inseguridad que impacta significativamente en su desarrollo profesional. Cadoche y Montarlot exploran la prevalencia de este fenómeno, que se caracteriza por una constante duda sobre el propio potencial y la creencia de que los éxitos alcanzados son fruto de la suerte o el engaño, en lugar de reconocer el propio talento y esfuerzo. A través de un análisis sutil, profundiza en las causas psicológicas subyacentes a esta falta de autoestima, desvelando cómo factores sociales y culturales contribuyen a su arraigo. Una de las revelaciones más significativas de "El síndrome de la impostora" es constatar que incluso mujeres que han alcanzado la cima en sus respectivos campos, como Michelle Obama, Angela Merkel o Margaret Atwood, han experimentado estas mismas dudas e inseguridades. Al compartir estas experiencias, el libro desmitifica la perfección y normaliza la lucha interna contra el autodesprecio, ofreciendo una perspectiva esperanzadora y empática. Lejos de ser únicamente un diagnóstico, la obra de Cadoche y de Montarlot se erige como una guía práctica para aprender a cultivar la autoconfianza y desarrollar la seguridad necesaria para alcanzar el éxito tanto en la vida profesional como personal[3]. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Cadoche, Elisabeth; Montarlot, Anne (2020). El síndrome de la impostora. Ediciones Península.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2021). El síndrome de la impostora. Sitio book—post. Visitado el 14/04/2025.
[3] A través de sus páginas, se encuentran herramientas y estrategias concretas para desafiar sus pensamientos autocríticos, reconocer su valía intrínseca y apropiarse de sus logros, liberándose así de las cadenas del síndrome de la impostora y abrazando su pleno potencial.

lunes, 7 de abril de 2025

Crianza Invisible: El Arte de Conectar

Fuente de la imagen: Atender lo invisible. Sitio book—post (M. Velasco, 2025)
Comienza B. Cazurro (2025)[1] "Atender lo Invisible"[2], con la frase: “Elena dio a luz una tarde de verano”. Texto sobre la crianza, reflexión sobre cómo me vínculo con el querubín desde espacios alejados del trauma. La autora me sumerge en un viaje introspectivo, explorando las complejidades de la comunicación y cómo los vínculos emocionales invisibles[3] moldean mis interacciones con la descendencia. Cazurro me insta a cuestionar la rapidez de ciertos diagnósticos psicológicos y a reconocer la singularidad de la sintomatología que cada persona desarrolla a lo largo del tiempo en respuesta a las experiencias vitales, siendo la clave para construir relaciones sanas con el linaje centrarme en sus necesidades, en prestar atención a lo que les sucede y en crear un entorno seguro donde puedan vincularse desde el afecto y la ausencia de trauma.

El libro procura ofrecerme herramientas para detectar aquellos aspectos que escapan a lo evidente, aquellos silencios que hablan más que las palabras, intentando ayudarme a comprender cómo mis propias heridas infantiles pueden influir en la forma en que me relaciono con el querubín, guiándome en el proceso de sanar esos vínculos para construir relaciones más auténticas y amorosas. "Atender lo Invisible", además de ser una guía de crianza, es una invitación de la autora a la autoconciencia y al crecimiento personal, recordándome que la paternidad y la maternidad son un viaje compartido, donde el amor, la empatía y la comprensión son estructuras básicas para construir un futuro más luminoso para los hijos e hijas y para mí mismo. Fuente de la información: libro de B. Cazurro. Fuente de la imagen: Atender lo invisible. Sitio book—post.
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[1] Cazurro, Beatriz (2025). Atender lo invisible. Editorial Planeta.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2025). Atender lo invisible. Sitio book—post. Visitado el 07/04/2025.
[3] Aquéllos que me condicionan desde mi propia infancia.

lunes, 31 de marzo de 2025

Vitamina Humana: El Poder de Conectar

Fuente de la imagen: Encuentra tu persona vitamina (M. Velasco, 2021)
En el fin de semana pasado he estado rehojeando el libro de M. Rojas (2021)[1] "Encuentra tu persona vitamina" (M. Velasco, 2021)[2], donde propone reflexionar sobre la trascendencia de las relaciones humanas en mi bienestar emocional. A través de sus páginas, incita a sumergirme en un viaje introspectivo que busca desentrañar los misterios del apego, la confianza y el amor y cómo estos influyen en mi felicidad. La autora introduce el concepto de "personas vitamina", a lo “ser que deja huella” (M. Velasco, 2022)[3], seres luminosos que irradian positividad y me reconfortan con su sola presencia. Son quienes me escuchan con empatía, celebran mis logros con genuino entusiasmo y me impulsan a ser mi mejor versión. En contraposición, existen las "personas tóxicas", “seres tóxicos” (M. Velasco, 2016)[4], aquéllos que drenan mi energía y me sumergen en un torbellino de emociones negativas. El libro explora las presumibles raíces de las heridas emocionales, muchas de las cuales se originan en la infancia y moldean la forma de relacionarnos en la edad adulta.

M. Rojas intenta guiarme en un proceso de autodescubrimiento, animándome a comprender mi historia emocional para sanar viejos patrones y construir relaciones más saludables, a la vez que me empuja a reflexionar sobre mis relaciones con los padres, hijos, pareja, amigos y compañeros de trabajo, enseñándome a identificar a las personas vitamina en mi entorno y a cultivar relaciones que me nutran y fortalezcan. También, me previene sobre las señales de alerta de las relaciones tóxicas, poniendo encima de la mesa herramientas para establecer límites y protegerme. En resumen, ofrece una guía para mejorar mis relaciones interpersonales, impulsándome a convertirme en persona vitamina para los demás, a la par que me recuerda que mi felicidad y la de quienes me rodean están intrínsecamente ligadas a la calidad de mis conexiones humanas. En este mundo cada vez más individualista y digital, "Encuentra tu persona vitamina" instiga a reconectar con mi esencia social, a valorar el poder curativo de las relaciones auténticas y a construir una red de apoyo que me permita florecer y hacer florecer.
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[1] Rojas Estapé, Marían (2021). Encuentra tu persona vitamina. Ed. Espasa.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2021). Encuentra tu persona vitamina. Sitio book—post. Visitado el 31/03/2025.
[3] Velasco-Carretero, Manuel (2022). Ser que deja huella. Sitio visitado el 31/03/2025.
[4] Velasco-Carretero, Manuel (2016). Seres tóxicos. Sitio visitado el 31/03/2025.

lunes, 24 de marzo de 2025

Laberintos del Alma: Mapas para Encontrar la Salida

Fuente de la imagen: ¿Por dónde se sale? (M. Velasco, 2023).
Las noticias que llegan de Gaza, Ucrania… así como las “circunvalaciones cerebrales” de algunos mandatarios, generan tensión y ocupación por trabajar por un futuro distinto y mejor para nuestros hijos e hijas. En el fin de semana pasado he estado rehojeando el libro "¿Por dónde se sale?"[1], de A. González (2023)[2], que se adentra en el complejo laberinto del malestar psicológico, ofreciendo una guía para aquellos individuos que se sienten perdidos en los recovecos del miedo, la angustia, las obsesiones y la ansiedad. La autora propone un viaje hacia la comprensión de estos estados mentales, hacia el descubrimiento de una salida, explorando la naturaleza del miedo, desentrañando sus raíces y señalando la seguridad como una clave fundamental para su superación. Sin embargo, la seguridad no es un destino fácil de alcanzar.

La psiquiatra sostiene que su desarrollo está íntimamente ligado a las experiencias de la infancia. Las personas que han sido cuidadas y han gozado de autonomía durante sus primeros años, cultivan un estilo de apego seguro, un escudo que les permite enfrentar las adversidades de la vida. Pero González no se limita a describir un ideal inalcanzable, reconociendo que muchos no han tenido la fortuna de crecer en un entorno seguro. Por ello, ofrece pautas y ejercicios prácticos, diseñados para cultivar la seguridad tanto en el interior de cada individuo como en sus relaciones interpersonales, invitando al emprendimiento de un camino de autodescubrimiento y sanación, donde la seguridad se convierte en la brújula que los guía hacia la libertad emocional. Fuente de la información: libro reseñado. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2023). ¿Por dónde se sale? Sitio book—post. Visitado el 24/03/2025.
[2] González, Anabel (2023). ¿Por dónde se sale?. Ediciones Planeta.

lunes, 17 de marzo de 2025

El arte de convertir la soledad en fortaleza

Fuente de la imagen: A solas. Sitio book—post (M. Velasco, 2020)
En el fin de semana pasado he estado rehojeando el libro de Silvia Congost (2019)[1], "A solas" (M. Velasco, 2020)[2]. Ciertamente, en la sociedad actual, la soledad se percibe a menudo como un estigma, un fracaso personal que debe evitarse a toda costa, sugiriéndome la autora desafiar esta percepción. A través de sus reflexiones y consejos, Congost me guía en un viaje hacia el autodescubrimiento y la aceptación de la soledad como una oportunidad para mi crecimiento personal, configurándose el libro como una oda a la vulnerabilidad, un recordatorio de que la soledad puede ser una fuente de fortaleza y autonomía, animándome a abrazar los silencios, a escuchar mi cuerpo y a conectar con mis emociones profundas, sugiriendo explorar los laberintos de la mente, observar mis pensamientos y comprender mis necesidades más íntimas.

La autora comparte su propia experiencia, rompiendo con los tabúes y mitos que rodean a la soledad y mostrándome que estar solo no tiene por qué ser sinónimo de infelicidad o fracaso, sino de una oportunidad para construir una relación sólida conmigo mismo. A través de sus palabras, Congost me intenta enseñar a transformar la soledad en un espacio de libertad y autoconocimiento. "A solas" es un libro que me incita a la reflexión, a la introspección y al crecimiento personal, recordándome que la verdadera liberación se encuentra en la aceptación de mí mismo, junto a la capacidad de estar solo y en la valentía de enfrentar mis miedos, animándome a vivir una vida plena y auténtica, sin depender de la aprobación o compañía de otros. Fuente de la información texto referenciado. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Congost, Silvia (2019). A solas. Ed. Zenith.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2020). A solas. Sitio book—post. Visitado el 17/03/2025.

lunes, 2 de enero de 2023

Cambiando mi manera de pensar sobre cómo pienso

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En “Mecanismo Psicológico y Decisión Financiera[1] aparece referenciado Daniel Kahneman que, junto a Amos Tversky, sirvió de punto de apoyo a la Comisión Española del Mercado de Valores (CNMV), para afrontar el estudio y posterior conclusión de los “mecanismos psicológicos que intervienen en la toma de decisiones de inversión”, debido a que “para afrontar decisiones y sobrevivir a tanta actividad, el cerebro humano recurre, de manera inconsciente, a ciertos trucos o atajos mentales[2] que ayudan a simplificar la gran cantidad de procesos mentales que llevamos a cabo constantemente y a hacer más llevadera nuestra vida diaria. Gracias a estos trucos, el cerebro ahorra energía al no necesitar racionalizar cada elección que realiza”. Y es que, para Kahneman, “muchas de las decisiones que se adoptan en la vida diaria están basadas en este tipo de procesos mentales y se caracterizan por ser rápidas, automáticas e intuitivas”.

Te comento lo anterior porque uno de los regalos recibidos en mi día de santo ha sido el texto de Daniel “Pensar, rápido, pensar despacio”[3], donde intenta ofrecerme una perspectiva distinta del cerebro, explicándome los dos sistemas que modelan cómo pienso: el rápido e instintivo y el lento y deliberativo, así como dos percepciones de mi propio yo: la experiencia y el recuerdo.  A lo largo de las páginas, va destilando la capacidad, errores y desajustes del pensar rápido, implicándome en el análisis de cómo pienso y cuándo puedo confiar en mi intuición y cuándo no y de qué manera puedo aprovechar el beneficio de pensar pausadamente. Piensa Kahneman que "Pensando rápido, pensando despacio" va a cambiar para siempre mi manera de pensar sobre cómo pienso. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Pensar, rápido, pensar despacio”. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Mecanismo Psicológico y Decisión Financiera. 2017. Sitio visitado el 02/01/2023.
[2] También llamados heurísticos.
[3] Kahneman, Daniel. Pensar rápido, pensar despacio. Ed. Penguin Random House. 2012

lunes, 10 de mayo de 2021

¿Quién era el esposo?

Fuente de la imagen: archivo propio
En "El niño perdío llegó a la universidad"[1] te confesaba mis preferencias cuando estudiaba el curso de orientación universitaria (COU), que no eran otras que la Biología. Asimismo, en “El Trespalacios[2] te referenciaba algún que otro texto de la inacabada carrera de Psicología. Pues bien, en el fin de semana pasado he estado rehojeando el libro de Rosenzweig y Leiman, “Psicología Fisiológica”[3], texto de cabecera de la asignatura del mismo nombre.

Pero ¿Qué es la Psicología Fisiológica? Cuentan los autores aquella leyenda de la India, referenciada también por Thomas Mann[4] y Reinaldo Spitaletta[5], donde la bella Sita, atraída por un comerciante, esposo, y un herrero, mejor amigo, que, posteriormente, yacen con las cabezas cortadas en el templo de la divinidad Kali, es instruida por la diosa para devolver la vida a sus amores, confundiéndose en la colocación de las cabezas en los cuerpos.

¿Quién era el esposo? El cuento profundiza en tal embrollo, reflexionando sobre cómo cada cabeza afecta al cuerpo y viceversa. A partir de ahí, los autores reconocen, por un lado, que la identidad individual, la personalidad y los talentos son principalmente funciones del cerebro y, por otro, las influencias que ejercen sobre el sistema nervioso otros sistemas corporales, como, por ejemplo, las glándulas endocrinas.

Rosenzweig y Leiman exploran las formas en que los estados y procesos corporales producen y controlan la conducta y el modo en que esta influye sobre los sistemas corporales. El objetivo de los autores es proveer un conjunto coherente de las principales ideas e investigaciones en la materia. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Psicología Fisiológica”. Fuente de la imagen: archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. El "niño perdío" llegó a la universidad. 2016. Sitio visitado el 10/05/2021.
[2] Velasco Carretero, Manuel. El Trespalacios. 2021. Sitio visitado el 10/05/2021.
[3] Rosenzweig, Mark R. y Leiman, Arnold I. “Psicología Fisiológica”. 1992. Ed. McGrawHill.
[4] Mann, Thomas. The trabsposed heads. A legend of India. 1941. Ed. Knopf.
[5] Spitaletta, Reinaldo. Las cabezas trocadas: placer a tres pieles. 2019. El Mundo. Sitio visitado el 10/05/2021.

lunes, 1 de febrero de 2021

El Trespalacios

Fuente de la imagen: archivo propio
En textos como “Orgulloso y Agradecido[1] o “El niño perdío llegó a la universidad[2], de pasada te comentaba mi calvario estudiando en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Una de las carreras damnificadas fue Psicología. Pero también guardo buenos recuerdos de estos estudios, sobre todo de algunos de los textos que tuve que trabajar, a modo de refuerzo y, en algunos casos, único material de repaso.

Siguiendo con el hábito de reseña de libros hojeados en el fin de semana, en este primer lunes de febrero, toca escribir sobre uno de ellos, que en el relacional ámbito de alumnado reducido en el que me movía (en aquellos tiempos adolecíamos de las posibilidades conectivas actuales: solo el teléfono fijo y la cafetería cercana a la delegación de la UNED en Málaga), lo conocíamos como “El Trespalacios”, en honor de su autor, José Luis Fernández Trespalacios, “Psicología General I”[3].

De formato austero, como casi todos los textos recomendados por la UNED, pero no así en lo que al precio se refiere, ya que costaba 4.200 de las pesetas de entonces, el manual se dividía en cuatro partes, una primera, introductoria, con la definición de psicología general, científica, el método… una segunda donde se trabajaba la psicofísica así como el estudio de los tiempos de reacción, una tercera parte dedicada al aprendizaje y, finalmente, una cuarta donde se estudiaba lo relativo a la percepción.

En cuanto al autor, destacar que fue el primer decano de la Facultad de Psicología de la UNED y el constructor del plan de estudios, uno de los pioneros de España. Hace más de 36 años, la UNED fue la segunda universidad española que dispuso de una Facultad de Psicología. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Psicología General”. Fuente de la imagen: archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Orgulloso y Agradecido. 2018. Sitio visitado el 01/02/2021.
[2] Velasco Carretero, Manuel. El niño perdío llegó a la universidad. 2018. Sitio visitado el 01/02/2021.
[3] Fernández Trespalacios, J.L. “Psicología General I”. Ed. Gráficas Maravillas. 1986.

domingo, 11 de octubre de 2020

A vueltas con la resiliencia

Fuente de la imagen: elaboración propia
En momentos de crisis, como el que estamos pasando consecuencia de la pandemia, se ponen de moda conceptos como “resiliencia”, manejados por expertos en emociones, psicología…, se editan libros, artículos… en boca de tertulianos, docentes… hasta efímeras tendencias twitteras, wasaperas… En el texto editado en 2012 bajo el título “En clave resiliente”, recogía la definición de John Fleming y Robert Ledogar[1], como esa psicología positiva que trata de la capacidad de afrontar la adversidad, saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal. Un año después, en 2013, texto “Resiliencia Vs Estrés”, rescaté la doctrina de María Angélica Kotliarenco[2]: ese proceso dinámico, constructivo, de origen interactivo, sociocultural que conduce a la optimización de los recursos humanos y permite sobreponerse a las situaciones adversas, manifestándose en distintos niveles del desarrollo, biológico, neurofisiológico y endocrino en respuesta a los estímulos ambientales[3]

Para Cristine Stephens e Ian Terte[4], en el marco psicológico la resiliencia es la capacidad de afrontar una crisis mental o emocional o de volver rápidamente al estado anterior a esa situación. Robertson, Coopers y otros[5], apuntan que se hace presente cuando la persona utiliza procesos y comportamientos mentales para promover los activos personales y protegerse de los posibles efectos negativos de los factores estresantes. Esa persona desarrolla capacidades psicológicas y de comportamiento que le permiten mantener la calma durante el caos, superando la crisis sin consecuencias negativas a medio o largo plazo. No todo son parabienes al concepto y existe doctrina en contra; por ejemplo, Reid y Evans[6] entienden que las políticas de resiliencia pueden hacer que la responsabilidad de la respuesta al desastre recaiga sobre los individuos en lugar de los esfuerzos coordinados públicamente. A continuación te dejo un tutorial que gira en torno a esta temática. Fuente de la imagen: elaboración propia.
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[1] Fleming, John; Ledogar, Robert J. Resilience, an Evolving Concept: A Review of Literature Relevant to Aboriginal Research. Ed. Pimatisiwin 2008. Sitio visitado el 11/10/2020. 
[2] Kotliarenco, María Angélica; Cáceres; Fontecilla, Marcelo. Estado de Arte en Resiliencia. Organización Panamericana de la Salud. 1997. 
[3] Lo anterior nos llevó a reflexionar sobre lo interesante que podría ser enseñar a las personas a entender la tensión, el estrés, las situaciones agobiantes… como oportunidades, de forma que puedan reaccionar, al menos en positivo y solventar el problema en el largo plazo, sin necesidad de fármacos y otras sustancias reparadoras que te pueden resolver la cuestión transitoriamente, pero no te la eliminan al completo, resurgiendo a la vuelta de la esquina. 
[4] Stephens, Christine; de Terte, Ian. Psychological Resilience of Workers in High-Risk Occupations. Stress and Health. 2014. 
[5] Robertson, Ivan T.; Cooper, Cary L.; Sarkar, Mustafa; Curran, Thomas. "Resilience training in the workplace from 2003 to 2014: A systematic review" . Journal of Occupational and Organizational Psychology. 2014. Sitio visitado el 11/10/2020. 
[6] Evans, Brad; Reid, Julian. Resilient Life: The Art of Living Dangerously. Malden, MA. Polity Press. 2014.

lunes, 17 de agosto de 2020

El problema fue mío

Fuente de la imagen: archivo propio
Sí, lo reconozco, estos momentos de confesión contigo, son realmente de liberación. Yo también he leído “El Monje que vendió su Ferrari”[1], de Robin Sharma. Pero si eso fuera poco, también hojeé “Las 8 claves del liderazgo del monje que vendió su Ferrari”[2]. Ahí no queda la cosa; como el hombre es el único animal que tropieza tres veces con la misma piedra, poco después cayó “Sabiduría cotidiana del monje que vendió su Ferrari”[3]. En fin, eran aquellos tiempos (finales del siglo pasado, principios de este), en los que me dio por leer autoayuda “por un tubo”. No entiendo por qué no caí  en la cuenta de que era complicado que el "prota" de la "exitosa" trilogía, un abogado con “veintipoco” años, hubiera tenido tantas experiencias traumáticas y, a la vez, gratificantes en lo económico para dejarlo todo y meterse a monje. 

¡Tonterías las justas! Pero el problema no es de Sharma, que se lo montó muy bien escribiendo y vendiendo; el problema fue mío que le compré no un libro sino tres. Y es que casi una década después empecé a caer en las disconformidades a nivel general de los libros de autoayuda y las discordancias de Sharma en específico, desde que unos magníficos monjes que atesoran el secreto de la felicidad (eso sí, eterna), se la otorguen a un presunto embrión de tiburón del asfalto, jubilado apresuradamente por un infarto de miocardio que, en un plis plas, descubre al sabio de turno que atesora el "gran secreto de la Vida", de supuesto "camping" en una naturaleza francamente inhóspita, por no decir irrespirable. Pues ¡Vaya casualidad! ¿No te parece?  

Pero si eso no fuera ya estrambótico de por sí (o como dirían los presentadores del programa de telerealidad ¡Esto es increíble! - That's Incredible!), todavía chirría más que una sabiduría ocultada durante miles de años, se transfiera a un presunto “tontolaba” que pasaba por allí. Y a todo eso y mucho más se une la impresión de que estoy frente a la televisión dominical cuando salen anuncios de galería del coleccionista y similares, en el sentido de que se presenta un “popurrí” de problemas y un rosario de insinuadas soluciones casi sin dar tiempo a respirar y a precios inigualables (tres libros). Este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “El monje que vendió su Ferrari”. Fuente de la imagen: archivo propio. 
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[1] Sharma, Robin S. “El monje que vendió su Ferrari”. Editorial Mondadori, 2003.
[2] Sharma, Robin S. “Las 8 claves del liderazgo del monje que vendió su Ferrari”. Editorial Mondadori, 2003.
[3] Sharma, Robin S. “Sabiduría cotidiana del monje que vendió su Ferrari”. Editorial Mondadori, 2004.

domingo, 16 de agosto de 2020

¡Señor, sí, Señor!

Fuente de la imagen: skeeze en pixabay
Se le atribuye a Steve Jobs la siguiente reflexión: “Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otra persona. No te dejes atrapar por el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás silencien tu propia voz interior. Y lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dice tu corazón y tu intuición. De algún modo, ellos ya saben lo que quieres llegar a ser. Todo lo demás es secundario”. La traigo a colación porque es el texto que acompaña al resultado del test de personalidad de 16Personalities que, después de mucho insistir, cual ratón de laboratorio me lo ha pasado el querubín en este fin de semana. 

Una vez leído el dictamen, no se me ocurrió otra cosa que decir ¡Señor, sí, Señor! ya que la calificación de “comandante” me hizo reír. Acompaño link al perfil, por si quieres “bichearlo”. Reconociendo el buen rato que hemos pasado con la experiencia, tengo mis dudas sobre la efectividad de estas evaluaciones estandarizadas en línea, si bien el procedimiento de valoración está basado en el indicador MBTI[1], cuestionario introspectivo de auto-informe que indica preferencias psicológicas diferentes sobre cómo las personas perciben el mundo y toman decisiones. La prueba intenta asignar cuatro categorías: introversión o extraversión, sensación o intuición, pensar o sentir, juzgar o percibir. 

Dice el resultado que los comandantes son líderes natos, poseyendo carisma, confianza personal y proyectando autoridad de forma que todo el mundo se una en la búsqueda de un objetivo común. Para este perfil la felicidad se encuentra en la alegría de conseguir metas, puesto que desean retos, ya que creen firmemente que con el tiempo y los recursos suficientes pueden conseguir cualquier meta, cualidad que hace que se conviertan en líderes. En fin, calificación que respeto pero que no termina de cuadrarme, sobre todo en la parte de “racionalidad a veces despiadada”. Me quedo con el buen momento disfrutado. Fuente de la imagen: skeeze en  pixabay. 
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[1] Myers, Isabel Briggs with Peter B. Myers. Gifts Differing: Understanding Personality Type. Mountain View, CA: Davies-Black Publishing. 1995.

lunes, 10 de agosto de 2020

Mucho individualismo y poca socialización

Fuente de la imagen: archivo propio
Otro de los textos cuyo hojeo cayó en la etapa que me dio por leer libros de superación personal y autoayuda (ver “Curioso y supuestamente rentable compendio”), fue “El Poder del Ahora”, de Eckhart Tolle[1], que me ha apetecido rehojear en el fin de semana pasado. Me sugiere en la reseña que para adentrarme en el contenido tengo que dejar atrás mi mente analítica y mi falso yo, el ego. De esa forma tendré la opción de elevarme a una mayor altura y respirar un supuesto aire más ligero, conectando con la esencia indestructible de mi Ser: “la Vida Una omnipresente, eterna, que está más allá de la mirada de formas de vida sujetas al nacimiento y a la muerte”. 

Es un viaje en el que el autor pretende guiarme, eso sí, mediante presuntas frases simples y un básico formato cuestión-propuesta. Escribo “presuntas frases sencillas” porque creo que no son tan sencillas o bien el lenguaje es más complejo de lo que a priori parece. Laberinto de metáforas, más bien, que obliga, dependiendo de la problemática pasada o futura, a ponerme en modo Albus Dumbledore (Harry Potter) o Gandalf (El Señor de los Anillos), para interpretar las expresiones que se conforman en el texto y que, si lo has leído, me dirás, es ligero resumirlo en una sola frase “vive el ahora”, a lo carpediem (o “Vive el momento”), pero irremediablemente se tiende a ello. Recurriendo al refranero “Para ese viaje no se necesitan tantas alforjas”, pensarás, y no te quito parte de razón. 

Reconozco que no es proterva la técnica de exiliar los pensamientos molestos, ya estén ubicados en el pasado  o en el futuro; ahora bien (y aquí difiero radicalmente con el autor), el “ahora” también está conformado por situaciones presumiblemente incómodas generadas algunas de ellas por “ese mirar a otro lado” en el pasado de cara al futuro o no racionalizar y aceptar experiencias acaecidas. Finalmente, me preocupa tanta destilación de egoísmo, en detrimento de la sociedad, o, lo que es lo mismo, mucho individualismo y poca socialización. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “El poder del Ahora”. Fuente de la imagen: archivo propio. 
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[1] Tolle, Eckhhar. El Poder del Ahora. Editorial Gaia Ediciones. 2006.

lunes, 3 de agosto de 2020

¿No querías sopa? Pues toma “Atrévete a ganar”

Fuente de la imagen: archivo propio.
Parafraseando al refranero “¿No querías caldo? Pues toma dos tazas”, escribiré ¿No querías sopa de pollo para el alma? Pues toma “Atrévete a ganar”. Y es que los autores de “Sopa de pollo para el alma, que te reseñé en “Curioso y supuestamente rentable compendio”, Jack Canfield y Mark Victor Hansen, pareciéndole poco el primer libro, atacaron de nuevo con “Atrévete a ganar”[1] (curiosamente, la edición que tengo del texto es anterior a la edición del otro, obviamente de editorial distinta). Como no me gusta dejar secuelas pendientes, lo he estado rehojeando en el fin de semana pasado. 

Después de preguntarme cómo me va, los autores siguen convencidos que la vida tiene mucho que ofrecerme si me atrevo a intentar conseguirlo (que no es sino una obviedad más), si bien analizan uno de los factores que piensan impide que realice mis sueños: el miedo, ofreciéndome en las páginas un supuesto programa para que desarrolle confianza y autoestima que permita creer en mí mismo, de forma que pueda enfrentarme a los miedos y disfrutar de una vida libre de temores. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Atrévete a ganar”.  Fuente de la imagen: archivo propio.
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[1] Jack Canfield y Mark Victor Hansen. Atrévete a ganar. Ediciones B.1998.

lunes, 1 de junio de 2020

La auténtica felicidad

Fuente de la imagen: archivo propio
Define Martin E. P. Seligman[1] la “psicología positiva” como ese estudio científico del funcionamiento humano positivo y el progreso en múltiples niveles que circunscribe las dimensiones orgánica, personal, relacional, institucional, cultural e integral de la vida. Seligman[2] propone la combinación de vida placentera, comprometida y con significado para tener felicidad. Y es que la teoría del bienestar[3] procede de un progreso de la teoría de la auténtica felicidad, unida a la apreciación de una emoción positiva, "estar contento", y se basa en lo que elijo sentir por su valor intrínseco. El autor entiende que mi felicidad estriba en el presente y está amarrada a mi estado de ánimo de ese momento. 

Lo anterior viene a cuento porque durante el fin de semana pasado he estado rehojeando el texto de Martin E.P. Seligman, “la auténtica felicidad”[4], donde intenta aprovisionarme de los utillajes para equilibrar mis talantes más positivos y desplegarlos, con la finalidad de optimizar manifiestamente mi vida y la de las personas que me rodean. En lugar de concentrarse en el estudio y tratamiento del padecimiento mental, la psicología positiva pone el foco en mis fortalezas como humano, que me permiten aprender, disfrutar, estar alegre, ser generoso, solidario y optimista. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Psicología positiva”. Fuente de la imagen: archivo propio. 
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[1] Seligman, Martin E. P. Csikszentmihalyi, Mihaly. Positive psychology: An introduction. American Psychologist. 2000. 
[2] Seligman, Martin E. P.. Authentic happiness : using the new positive psychology to realize your potential for lasting fulfillment. Free Press. 2002. 
[3] Seligman, Martin E. P. Flourish : a visionary new understanding of happiness and well-being (1st Free Press hardcover ed edición). Free Press. 2011
[4] Seligman, Martin E. P. La auténtica felicidad. Editorial Vergara. 2003.

miércoles, 15 de abril de 2020

Psy Cap en la gestión de crisis de la COVID-19

Fuente de la imagen: Engin_Akyurt en pixabay
Hace más de una década, en “Capital psicológico”, me apoyaba en la definición de este concepto a partir de un artículo de la entonces decana de Psicología del Instituto de Empresa, Cristina Simón, con Wharton University, leído en América Economía, como ese “conjunto de características positivas de personalidad que desplegamos en la vida profesional y que, puestas al servicio de los contextos de trabajo, pueden marcar una diferencia en los resultados obtenidos”. Además de la motivación orientada al cumplimiento de un objetivo y la confianza en la resolución positiva de acontecimientos futuros, hay que tener capacidad de afrontar sostenidamente condiciones adversas o arriesgadas, lo que se llama resiliencia, y, finalmente, autoconfianza, es decir, seguridad en las propias capacidades para conseguir las metas propuestas. Según Cristina, la resiliencia y el optimismo realista, pueden ayudar a mejorar la percepción de la crisis económica, al adoptarse una visión optimista de las circunstancias, que mejore la situación de la persona en el largo plazo. 

Con lo cual, entramos en lo que se conoce como “capital psicológico positivo”, que Luthans y Youssef[1] lo definen como “el estado positivo y de desarrollo de un individuo que se caracteriza por una alta autoeficacia, optimismo, esperanza y resistencia”. Y es que, según los autores, durante décadas, la psicología se ha asociado principalmente con el tratamiento de enfermedades mentales, aunque otras áreas de investigación y aplicación han existido desde sus orígenes. A finales del siglo XX, un nuevo enfoque en psicología ganó popularidad: la psicología positiva, el estudio del funcionamiento humano óptimo, que el psicólogo Martín Seligman[2] lo encauza como ese intento de responder al sesgo sistemático inherente al énfasis histórico de la psicología en la enfermedad mental más que en el bienestar mental, principalmente enfocándose en dos objetivos psicológicos olvidados pero clásicos: ayudar a las personas y realización plena del potencial del ser humano. 

Siguiendo con Luthans y otros, a partir de construcciones de psicología positiva e investigación empírica, se determinaron cuatro recursos psicológicos para cumplir mejor con los criterios de inclusión científica del conportamiento organizacional positivo: esperanza, eficacia, resiliencia y optimismo, calificándolos como “capital psicológico” o “PsyCap”. En un reciente seminario web (webinar), organizado por la Universidad Udima, el experto José Manuel Chamorro Laborda[3] trató sobre las organizaciones positivas y la importancia de desarrollar el Capital Psicológico de las personas, abordando el concepto de "Psy Cap" y su repercusión en las empresas y en sus resultados. Coincido con la organización del seminario que la crisis desencadenada por el Covid-19 ha modificado todos los escenarios previstos, generando elevados niveles de incertidumbre y desconcierto en las personas. Cierto que ahora más que nunca, se necesitan organizaciones positivas, que identifiquen y potencien el capital psicológico de sus empleados. A continuación inserto el vídeo de la ponencia, alojado en Youtube cortesía de UDIMA. Fuente de la imagen: Engin_Akyurt en pixabay.
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[1] Luthans F., y Youssef, CM. Gestión del capital psicológico humano, social y ahora positivo: Invertir en las personas para obtener una ventaja competitiva. Edit. Dinámica organizacional, 2004. 
[2] Seligman, Martín. Felicidad auténtica: uso de la nueva psicología positiva para realizar su potencial de cumplimiento duradero. Nueva York: Free Press. 2002. 
[3] Consultor en Gestión de Personas. Profesor de postgrado. Psicólogo Organizacional.

lunes, 17 de febrero de 2020

Influencer, influencer...

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
El domingo compartí en el muro de Facebook un texto aportado por Pepe y que transcribo a continuación: “No te creas tanto por tener a muchos detrás de ti… el mercado se llena cuando la carne es barata”. El amigo aclaraba: “Este post va dirigido a los youtubers/ influencers y demás especímenes de la fanrándula punto net que entienden o concluyen que la cantidad es sinónimo de naturaleza o esencia”. Coincido con Sarria en su reflexión. No obstante no todo es obsceno en el concepto influencer. Hace más de una década estuve hojeando el texto de Robert B. Cialdini, Influence: The Psychology of Persuasion[1], que traducido con mi inglés oriundo de los Montes de Málaga es algo así como “Influencia: psicología de la persuasión”, entendiendo que la influencia se practica desde antaño, cuando nuestros ancestros "platicaban" en torno a una hoguera (y más allá). 

Cialdine intentaba explicarme la psicología de por qué las personas aceptamos ser influenciadas y cómo aplicar estos entendimientos. Trabaja seis principios universales, cómo usarlos para convertirme en un "persuador" experto y cómo defenderme de los nocivos “influencers”. Los seis principios son: reciprocidad, compromiso y consistencia, prueba social, autoridad, gusto y escasez. Apuntaba Robert que estos principios me llevarán a un cambio personal profundo y actuarán como una fuerza impulsora para mi éxito. A ver si es verdad. Termino con una frase del anuncio de la humorista Ana Morgade para su espacio de radio "Yu: no te pierdas nada", de Europa FM: Influencer, influencer... Parte de este texto también se ha editado en el sitio book--post, bajo el título “La psicología de la persuasión”. Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Influence: The Psychology of Persuasion. Editorial Harper Collins, 2006.