jueves, 27 de julio de 2017

Mecanismo Psicológico y Decisión Financiera

Hace casi una década, en el texto “Una de cucarachas”, te escribía sobre la “teoría de la cucaracha”, ancestral proposición del mercado de capitales, que no tiene otra fácil definición que la similitud con las cucarachas; es decir, cuando se detecte una, seguro que hay muchas más. Trasladado a la Bolsa, el mercado hipotecario o las finanzas en general, cuando se genere un suceso económico de una dimensión anormal (las subprimes, por ejemplo), muy probablemente se registrarán más en un futuro próximo. Para evitar decisiones inadecuadas en estos temas, los expertos recomiendan informarse y asesorarse bien, puesto que en la mayoría de los casos son complejos productos que encierran presuntos efectos piramidales que conducen a un sablazo o timo en toda regla.

Me acordé de esta conjetura ayer, al hojear el folleto que me remitió Antonio (Gracias), y que, por si es de tu interés, te linkeo AQUÍ. Trata de una ficha confeccionada por la Comisión Española del Mercado de Valores (CNMV),  acerca de los “mecanismos psicológicos que intervienen en la toma de decisiones de inversión”. Y es que, según la CNMV, “a la hora de tomar decisiones de inversión, lo más importante es contar con la información adecuada sobre el producto financiero que deseamos contratar”. Pero también es importante “tener en cuenta los mecanismos psicológicos que intervienen en esa decisión, es decir, qué procesos mentales se siguen en la toma de las decisiones de inversión y qué errores o sesgos de nuestro modo de pensamiento pueden influir en ellas”. 

Apoyándose en los trabajos realizados por Daniel Kahneman y Amos Tversky, transcribe la Comisión que “para afrontar decisiones y sobrevivir a tanta actividad, el cerebro humano recurre, de manera inconsciente, a ciertos trucos o atajos mentales (también llamados heurísticos) que ayudan a simplificar la gran cantidad de procesos mentales que llevamos a cabo constantemente y a hacer más llevadera nuestra vida diaria. Gracias a estos trucos, el cerebro ahorra energía pues no necesita racionalizar cada elección que realiza. Muchas de las decisiones que se adoptan en la vida diaria están basadas en este tipo de procesos mentales y se caracterizan por ser rápidas, automáticas e intuitivas”.

Apunta la CNMV en el documento una serie de consejos a tener en cuenta en la toma de decisiones de inversión, como, por ejemplo, “evitar las modas y los gurús de turno, así como la toma de decisiones de inversión basadas en rumores o confidencias”, o “habituarse a buscar, demandar y leer de manera crítica y con suficiente antelación toda la información oficial que le debe suministrar su entidad para ayudarle a tomar decisiones de inversión fundadas. Termino transcribiendo la apreciación de Daniel Kahneman insertada en el folleto: “Tomar decisiones es como hablar en prosa, la gente lo hace todo el tiempo, lo sepa o no.” (Fuente de la imagen: pixabay).

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