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lunes, 2 de enero de 2023

Cambiando mi manera de pensar sobre cómo pienso

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En “Mecanismo Psicológico y Decisión Financiera[1] aparece referenciado Daniel Kahneman que, junto a Amos Tversky, sirvió de punto de apoyo a la Comisión Española del Mercado de Valores (CNMV), para afrontar el estudio y posterior conclusión de los “mecanismos psicológicos que intervienen en la toma de decisiones de inversión”, debido a que “para afrontar decisiones y sobrevivir a tanta actividad, el cerebro humano recurre, de manera inconsciente, a ciertos trucos o atajos mentales[2] que ayudan a simplificar la gran cantidad de procesos mentales que llevamos a cabo constantemente y a hacer más llevadera nuestra vida diaria. Gracias a estos trucos, el cerebro ahorra energía al no necesitar racionalizar cada elección que realiza”. Y es que, para Kahneman, “muchas de las decisiones que se adoptan en la vida diaria están basadas en este tipo de procesos mentales y se caracterizan por ser rápidas, automáticas e intuitivas”.

Te comento lo anterior porque uno de los regalos recibidos en mi día de santo ha sido el texto de Daniel “Pensar, rápido, pensar despacio”[3], donde intenta ofrecerme una perspectiva distinta del cerebro, explicándome los dos sistemas que modelan cómo pienso: el rápido e instintivo y el lento y deliberativo, así como dos percepciones de mi propio yo: la experiencia y el recuerdo.  A lo largo de las páginas, va destilando la capacidad, errores y desajustes del pensar rápido, implicándome en el análisis de cómo pienso y cuándo puedo confiar en mi intuición y cuándo no y de qué manera puedo aprovechar el beneficio de pensar pausadamente. Piensa Kahneman que "Pensando rápido, pensando despacio" va a cambiar para siempre mi manera de pensar sobre cómo pienso. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Pensar, rápido, pensar despacio”. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Mecanismo Psicológico y Decisión Financiera. 2017. Sitio visitado el 02/01/2023.
[2] También llamados heurísticos.
[3] Kahneman, Daniel. Pensar rápido, pensar despacio. Ed. Penguin Random House. 2012

miércoles, 2 de marzo de 2022

¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En relación a “Pensamiento complejo aplicado a la gestión[1], me pregunta David qué significa eso de “pensamiento complejo” a que hace referencia Hervé Serieyx en su libro, “El big bang de las organizaciones”[2], Pues bien, amigo, aprovecho la publicación de esta mañana para seguir las instrucciones del autor y, como decía el querido profesor de “El club de los poetas muertos”, subirme a la mesa, gritar ¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! y mirar el mundo desde la perspectiva del pensamiento complejo. Entiende Hervé que esta tendencia se da cuando “lo estable, lo circular, lo determinado es sustituido por la visión de un universo en devenir permanente donde se conjugan el orden y el desorden, el equilibrio y el desequilibrio, lo previsible y lo incognoscible, lo programable y las bifurcaciones aleatorias”.

Para el autor, este enfoque existencial trata de un pensamiento sutil que, reconociendo la utilidad del pensamiento tradicional para todo lo planificable, requiere un enfoque reflexivo que afronte lo esencial, lo confuso, lo imprevisible, lo incognoscible, diferenciando los elementos constitutivos de cada situación y reconociendo la esencia en su unión y la interdependencia entre el analista y el analizado. E. Morin[3] apunta tres principios en los que se basa este pensamiento, el dialogístico, que hace referencia a la dualidad en el seno de la unidad, la recursividad, que expresa el choque entre causa y efecto, y el hologramático, en el sentido de no concebir el todo sin conocer las partes y a la inversa, concluyendo que “el todo es a la vez más y menos que la suma de las partes”.

Siguiendo a C. Walter[4], T, Stefan, O. Klimek y R. Hanel[5], un sistema complejo es un sistema compuesto por muchos componentes que pueden interactuar entre sí. Su comportamiento intrínsecamente es difícil de modelar debido a las dependencias, competencias, relaciones u otro tipo de interacciones entre sus partes o entre un sistema dado y su entorno. Los sistemas complejos contienen distintas propiedades que surgen de relaciones como la no linealidad, la emergencia, la adaptación y la retroalimentación, entre otras. En esa línea, para E. Morin[6], la complejidad responde al principio de unidad en diversidad, proponiendo caminar del pensamiento sistémico al pensamiento complejo a través de la física, la antropología y la sociopolítica. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Pensamiento complejo aplicado a la gestión. Sitio visitado el 02/03/2022.
[2]S erieyx, Hervé. El big bang de las organizaciones. Ediciones B. 1994.
[3] Morin, Edgar. Introduction à la pensé complexe. Ed. ESF. 1990.
[4] Walter Clemens. Complexity Science and World Affairs. SUNY Press, 2013.
[5] Stefan Thurner, Peter Klimek, Rudolf Hanel. Introduction to the Theory of Complex Systems, Oxford University Press, 2018.
[6] Edgar Morin. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO. 1999. Sitio visitado el 02/03/2022.

lunes, 25 de marzo de 2019

Piensa mejor

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace unos años, en “El cierre proactivo de la venta[1], te referenciaba el texto de Tim Hurson y Tim Dunne, Never Be Closing: How to Sell Better Without Screwing Your Clients, Your Colleagues, or Yourself[2], que traducido con mi inglés de los montes de Málaga es algo así como “Nunca cierre la venta, Cómo vender mejor sin lastimar a sus clientes, sus colegas o a uno mismo”, donde dejan a un lado esa trascendental y tradicional regla de las ventas, cerrar, para centrarse en un planteamiento, según los autores, mucho más eficaz: no cerrar nunca y pasarse más tiempo procurando que el cliente resuelva sus trabas o dificultades. 

Pues bien, en el fin de semana pasado he estado re-hojeando un texto de Hurson publicado anteriormente, que me recomendó Paco hace más de una década, Think Better: An Innovator's Guide to Productive Thinking[3], que traducido es algo así como “Piensa mejor: una guía innovadora para el pensamiento productivo”, donde el autor explica cómo construyo barreras internas en contra del pensamiento efectivo, identificando mis hábitos de pensamiento que limitan gravemente mi comportamiento profesional, desde la "mente de mono" hasta el "cerebro de cocodrilo". Luego, propone cómo puedo superar estas barreras. 

Para Tim, el pensamiento productivo es una actitud que me permitirá ver los problemas y convertirlos en oportunidades. Al final de este proceso disciplinado de intercambio de ideas, dispondré un plan de acción concreto, completo con plazos. Según Hurson, para crear el futuro, primero debo poder imaginarlo. El pensamiento productivo intenta cambiar las reglas del juego, ayudándome a entender con mayor claridad, a pensar con mayor creatividad y a planificar de manera más eficaz. Parte de este texto se ha editado también en el sitio BOOK-POST, bajo el título “Guía para el pensamiento productivo”. Fuente de la imagen: mvc archivo propio. 
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[1] Velasco Carretero, Manuel. El cierre proactivo de la venta. 2015. Sitio visitado el 25/03/2019.
[2] Tim Hurson y Tim Dunne. Never Be Closing: How to Sell Better Without Screwing Your Clients, Your Colleagues, or Yourself. Edit. Portfolio. 2014. 
[3] Tim Hurson. Think Better: An Innovator's Guide to Productive Thinking. Editorial McGraw-Hill Education. 2007.

lunes, 19 de febrero de 2018

Pensando, para variar

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Anda salpicado este sitio de momentos en los que he reflexionado sobre el arte de pensar[1]. En “Observación, reflexión y destreza[2], transcribía el pensamiento atribuido a la enfermera Florence Nightingale: “La observación indica cómo está el paciente; la reflexión indica qué hay que hacer; la destreza práctica indica cómo hay que hacerlo. La formación y la experiencia son necesarias para saber cómo observar y qué observar; cómo pensar y qué pensar”. En “La gestión de la forma de pensar[3], refería lo apuntado por el reportero Charles Duhigg, acerca de que la gestión de la forma de pensar es más importante de lo que realmente pensamos. Son las decisiones que tomamos, y no los instrumentos ni las ciencias aplicadas, lo que optimizan nuestra productividad. Para ser más inteligente, más rápido y mejor en todo lo que hacemos, debemos concentrarnos en la toma de mejores decisiones acerca de cómo pensamos. Duhigg intenta explicar cómo podemos mejorar en las cosas que hacemos, con menos estrés y sin sacrificar lo que más nos importa.

Te cuento lo anterior porque en el fin de semana pasado he estado re-hojeando el texto de Thomas Davenport[4], titulado Thinking for a Living: How to Get Better Performances And Results from Knowledge Workers[1], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “Pensar para ganarse la vida: cómo obtener mejor rendimiento de los trabajadores del conocimiento”. Investiga Davenport la forma de pensar, la forma de laborar y las motivaciones de los trabajadores y trabajadoras del conocimiento, ofreciéndome algunas lecciones para mejorar mi interacción con esos seres. Los consejos se distribuyen a lo largo de varios capítulos, desde lo que entiende por trabajador del conocimiento, hasta la cuestión relacionada con la propia gestión de estas personas, pasando la propuesta de clasificación a través de una matriz 2x2, procesos que realizan, habilidades que despliegan o su desempeño. Este texto también se ha editado en el sitio BOOKPOST, bajo el título “Pensar para ganarse la vida”. Fuente dela imagen: mvc archivo propio.
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[1] Textos como “Pensar, sentir, hacer”, “Pensar distinto” o “Pensando en clave de cambio”, son prueba de ello. Sitios visitados el 19/02/2018.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Observación, reflexión y destreza. 2016. Sitio visitado el 19/02/2018.
[3] Velasco Carretero, Manuel. La gestión de la forma de pensar. 2015. Sitio visitado el 19/02/2018.
[4] autor que ya te referencié en textos como “El sanitario” o “Recurso escaso”. Sitios visitado el 19/02/2018.
[1] Thomas H. Davenport. Thinking for a Living: How to Get Better Performances And Results from Knowledge Workers. Editorial: Harvard Business Review Press. 2005.

viernes, 14 de agosto de 2015

Soy lo que pienso

Fuente de la imagen: fancycrave1 en pixabay
Pensar diferente como garantía de éxito. Parafraseando al filósofo te diré esta mañana que “soy lo que pienso”, puesto que los pensamientos constituyen una trascendental fuente de energía psíquica que inunda constantemente mi estado de ánimo y mi discernimiento de la Realidad. Por lo anterior, es fundamental el[1] gobierno de mis pensamientos, adoptando nuevos hábitos de discernimiento para avanzar con paso firme y seguro en mi camino profesional y personal.

Ahora bien, siguiendo a Sergi Torres, la fórmula en la que pienso no es en clave creativa, sino asociativa, asociación de pensamientos que llegan de fuera, que creo son nuevos, a mis pensamientos antiguos, lo que me lleva a que ninguno de mis pensamientos realmente son nuevos, porque cada vez que me llega una información “nueva”, la asocio a toda mi comprensión de ese tema en concreto.

Y tiño de mi interpretación esa nueva idea, con lo que ya no tiene la capacidad de transformarme, sino de darme cuenta que la fuente de esa información que catalogo de “nueva” porque me llega del exterior es, realmente, una parte externa de mí mismo. Te dejo el vídeo cortesía de de Sergi Torres en Youtube, sobre la trampa de los pensamientos (Fuente de la imagen: fancycrave1 en pixabay).
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[1] Inteligente, cabal, recio, proactivo y continuo.