sábado, 5 de septiembre de 2026

El festín de la memoria: morder un melocotón

Fuente de la imagen:  Melocotón. Sitio gastropost (Velasco, 2025)
El aroma de la infancia suele estar ligado a sabores puros de la tierra, como aquellas ciruelas (Velasco, 2015), recolectadas en los huertos familiares de la Serranía de Ronda, donde encaramarse a la copa del árbol para buscar las piezas más maduras constituía el mayor tesoro de la juventud. En relación con el texto “Sabor y memoria: el viaje de la ciruela” (Velasco, 2026), un familiar me recordó que también de niño me "hinchaba" de comer melocotones en la huerta de los ancestros ubicada en la Serranía de Ronda. Cierto. También subía por el melocotonero para localizar los ejemplares más jugosos, clavando los dientes mientras el jugo me corría por el cuello. Cierto. El deleite de hincar los dientes en la pulpa fresca, sintiendo el abundante jugo resbalar por la piel, representa un vínculo directo con una tradición agrícola sumamente antigua en la península ibérica. Esta herencia hortícola de muchos siglos se conecta en último término con la domesticación primitiva de la especie Prunus pérsica (melocotonero) en la cuenca del río Yangtsé en China, datada en el período Neolítico en torno al año 6000 a.C. (Zheng, Crawford y Chen, 2014). Desde estas regiones asiáticas, el frutal comenzó una dispersión que alcanzó Persia y posteriormente el continente europeo; la antigua ciudadanía romana ya apreciaba su frescura durante el primer siglo de nuestra era, inmortalizando su figura en las pinturas murales descubiertas en las excavaciones arqueológicas de Herculano antes de la erupción del volcán Vesubio (Sadori et al., 2009). De este modo, la travesura infantil bajo el sol se une a un vasto recorrido histórico y cultural.

La inolvidable experiencia de morder una de estas drupas directamente de la rama tiene un sustento botánico muy claro, ya que la pulpa del melocotón en estado crudo contiene aproximadamente un ochenta y ocho por ciento de agua, otorgándole una frescura inigualable (United States Department of Agriculture, 2019). La dulzura que satura las papilas gustativas del recolector proviene principalmente de la sacarosa, la cual representa cerca del cincuenta y siete por ciento de los azúcares totales presentes en la pulpa, distribuyéndose el porcentaje restante entre azúcares más simples como la glucosa y la fructosa (Atkinson, Foster-Powell y Brand-Miller, 2015). Además, las investigaciones confirman que el momento ideal para la cosecha es la maduración natural en el propio árbol, debido a que el desarrollo de nutrientes valiosos como el ácido ascórbico o vitamina C se interrumpe tras la separación de la planta, registrando valores superiores en frutos madurados de forma natural frente a los recolectados previamente (Harvard Center for Health, 2010). Este proceso biológico culmina con la emanación de un olor característico y sumamente atrayente, originado por la conjunción de más de un centenar de compuestos volátiles, entre los que destacan alcoholes, ésteres y aldehídos que varían según cada variedad (Sánchez et al., 2012). Así, saciar el apetito con un fruto recién desprendido en el huerto andaluz constituye un deleite sensorial perfecto, respaldado por una asombrosa riqueza química que ha cautivado a diversas sociedades desde tiempos inmemoriales. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Atkinson, F. S., Foster-Powell, K., y Brand-Miller, J. C. (2015). Glycemic index and glycemic load for 100+ foods. Harvard Health Publications.
Harvard Center for Health. (2010). Healthy and Sustainable Food. The Center for Health and the Global Environment. Harvard Medical School.
Ibn al-'Awwam, Y. (1864). Le livre de l'agriculture d'Ibn-al-Awam (kitab-al-felahah) (J.-J. Clement-Mullet, Trad.). A. Franck. (Trabajo original publicado en el siglo XII).
Sadori, L., Allevato, E., Bosi, G., Caneva, G., Castiglioni, E., Celant, A., Di Pasquale, G., Giardini, M., Mazzanti, M., Rinaldi, R., Rottoli, M., y Susanna, F. (2009). The introduction and diffusion of peach in ancient Italy. En J.-P. Morel y A. M. Mercuri (Eds.), Plants and Culture: Seeds of the Cultural Heritage of Europe (pp. 45–60). Edipuglia.
Sánchez, G., Besada, C., Badenes, M. L., Monforte, A. J., y Granell, A. (2012). A Non-Targeted Approach Unravels the Volatile Network in Peach Fruit. PLoS ONE, 7(6).
United States Department of Agriculture. (2019). Nutrient table for raw nectarine per 100 g. FoodData Central.
Velasco-Carretero, M. (2015). Ciruela. Sitio gastropost. Sitio visitado el 5/9/2026.
Velasco-Carretero, M. (2025). Melocotón. Sitio gastropost. Sitio visitado el 5/9/2026.
Velasco-Carretero, M. (2026). Sabor y memoria: el viaje de la ciruela. Sitio visitado el 5/9/2026.
Zheng, Y., Crawford, G. W., y Chen, X. (2014). Archaeological Evidence for Peach (Prunus persica) Cultivation and Domestication in China. PLoS ONE, 9.