martes, 3 de febrero de 2026

San Modesto, baja del Cielo que sube "er Manué"

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Remite el querubín informe sobre mi supuesta personalidad, que ha elaborado conjuntamente con sus amistades y alguna “allegada”, jugando con las distintas herramientas que el social media pone a su disposición (se ve que han terminado exámenes y andan aburridos). Me catalogan de “Extravertido, Sensorial, Pensador y Juicioso” (ESTJ), frecuentemente denominado bajo los alias de "El Ejecutivo" o "El Supervisor", que constituye el cimiento de la estructura organizacional y social contemporánea, fundamentando su existencia en la búsqueda incesante del orden, la tradición y la eficiencia operativa. Para estos individuos, el entorno es un espacio que debe ser organizado y gestionado; por ello, en lugar de esperar a que los eventos ocurran, asumen el liderazgo para diseñar planes y supervisar que se ejecuten con precisión. Su carácter se define por una dedicación casi sagrada hacia el trabajo, el cual perciben como una obligación moral, cumpliendo siempre con sus promesas con una fiabilidad que les impulsa a ser puntuales y rigurosos en cada compromiso. Desde una perspectiva cognitiva, su funcionamiento interno está liderado por el Pensamiento Extravertido (Te), que actúa como motor principal para estructurar el mundo de forma lógica y alcanzar objetivos medibles. Esta función se complementa con su Sensación Introvertida (Si), una "biblioteca mental" de recuerdos y datos precisos que les permite recurrir a lo que ya ha funcionado con anterioridad, evitando perderse en teorías abstractas o filosofías que carezcan de una aplicación útil. En consecuencia, su pragmatismo y su honestidad los convierten en organizadores natos, brillando especialmente en campos que exigen autoridad y una gestión impecable de la logística, como la administración, el derecho y las fuerzas de seguridad.

Pero esta estructura mental rigurosa conlleva retos intrínsecos, principalmente relacionados con la inflexibilidad y la gestión del mundo subjetivo. Los ESTJ pueden mostrarse reacios a innovaciones que no se ajusten a su esquema establecido y, en ocasiones, su directividad puede ser percibida como brusquedad, ya que priorizan la optimización del resultado sobre las sutilezas sociales. Su talón de Aquiles es el Sentimiento Introvertido (Fi), su función inferior y "punto ciego", lo que les genera una notable dificultad con la vulnerabilidad y la expresión de emociones profundas, las cuales suelen ver como interferencias poco prácticas para la eficiencia. Esta desconexión emocional se traslada a sus relaciones personales, donde, aunque son defensores leales de su familia, prefieren manifestar su amor a través de actos de servicio estables y tangibles —como asegurar la estabilidad financiera o el mantenimiento de los bienes del hogar— en lugar de mediante gestos románticos de película. Resulta necesario entender que, bajo estrés extremo, este perfil puede verse superado por su función inferior, experimentando una crisis de hipersensibilidad o aislamiento social donde sienten que su incansable esfuerzo no es debidamente apreciado por los demás. A pesar de estas fricciones sentimentales, su capacidad para mantener una brújula moral fuerte y tomar decisiones difíciles bajo presión es lo que históricamente ha posicionado a muchos ESTJ como grandes líderes y directivos, capaces de mantener "el barco a flote" en las circunstancias más adversas. Así que “San Modesto, baja del Cielo que sube er Manué”. Bromas aparte ¡Ya me gustaría acercarme a ese perfil! (Muchas Gracias Querubín, amistades y allegada, por el divertido rato que he pasado leyendo el informe). Fuente de la imagen: mvc archivo propio.