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miércoles, 22 de febrero de 2017

Practicando Arbitraje, que no es poco

De izq. a dcha, Dña. Aurora Morazo Gómez, Vicepresidenta Ejecutiva del Tribunal de Arbitraje de Málaga (TAM), Dña. María Belén Villena Moraga, Directora de la Escuela de Práctica Jurídica, y Manuel Velasco Carretero
La foto que acompaña la realizó una compañera ayer, con motivo de formación en materia de Arbitraje, que tuvo lugar en el salón de actos del Colegio de Abogados de Málaga (España). De izquierda a derecha, Dña. Aurora Morazo Gómez, Vicepresidenta Ejecutiva del Tribunal de Arbitraje de Málaga (TAM), Dña. María Belén Villena Moraga, Directora de la Escuela de Práctica Jurídica, y el que te escribe. Después de la preceptiva introducción por parte de Aurora y Belén, la sesión se centró en la realización de una de las fases del arbitraje, en este caso la comparecencia inicial para fijar posiciones y cumplimentar los requisitos preliminares que marca la ley. Me tocó ejercer el papel de “instado” ante un enfervorizado y aplicado auditorio de más de ciento cincuenta compañeros y compañeras[1].

Ya la semana pasada, estuve asistiendo a la ponencia de la Doctora Dña. María Jesús Molina Caballero, sobre el mismo tema. Después de inventariar la normativa nacional e internacional en materia de arbitraje, la ponente se centró en la Ley 60/2003, de Arbitraje en España[2], que, según se recoge en su Preámbulo, se encuentra inspirada en la Ley Modelo elaborada por la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional[3], recomendada por la Asamblea General en su Resolución 40/72, teniendo en cuenta las exigencias de la uniformidad del derecho procesal arbitral y las necesidades de la práctica del arbitraje comercial internacional”. Siguiendo la recomendación de las Naciones Unidas, el legislador español incorpora los avances técnicos y atiende las nuevas necesidades de la práctica arbitral.

Según el legislador, la derogada Ley 36/1988 de Arbitraje, supuso, para la regulación y modernización del régimen de esta institución en el ordenamiento jurídico español, un innegable avance, registrándose durante su vigencia una notable expansión del arbitraje en mi país, incrementándose “el tipo y el número de relaciones jurídicas, sobre todo contractuales, para las que las partes pactan convenios arbitrales”, asentándose “el arbitraje institucional”, consolidando “prácticas uniformes, sobre todo en arbitrajes internacionales”; generando “un cuerpo de doctrina estimable” y normalizando “la utilización de los procedimientos judiciales de apoyo y control del arbitraje”. Pero resultaba “necesario impulsar otro nuevo e importante avance en la regulación de la institución mediante la señalada incorporación” de España al “elenco creciente de Estados” que habían adoptado la Ley Modelo antes referenciada, unido a la subsanación de “lagunas e imperfecciones”.

La Ley 60/2003 fue modificada por la Ley 11/2011, de 20 de mayo, que se completó con la Ley Orgánica 5/2011, de 20 de mayo, que reformaba a su vez la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial. Los fines de estas reformas no eran otros que mejorar la normativa de 2003 al tiempo que se estimulaba el uso de medios alternativos para la solución de conflictos. De esta manera, entre otras modificaciones, se elimina de un plumazo la competencia de la jurisdicción mercantil, se vincula la competencia territorial de la acción de anulación del laudo al lugar donde se dictó previamente, el actor puede presentar documentos adicionales o proponer práctica de la prueba, se prohíbe, salvo acuerdo de las partes, que el mediador no pueda ejercer de árbitro, se exige seguro de responsabilidad civil a los árbitros, o se requiere que el laudo sea motivado[4]
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[1] Gracias por las ovaciones y aplausos, deseando haber estado a la altura que se merecen como futuros promotores o titulares del ejercicio arbitral y de la abogacía.
[2] Si quieres acceder al documento, clickea AQUÍ. Sitio visitado el 22/02/2017.
[3] Ley Modelo de CNUDMI/UNCITRAL Sitio visitado el 22/02/2017.
[4] A continuación, te dejo un vídeo, alojado en Youtube, con el audio de la conferencia que el ingeniero y abogado D. Manuel Costa Mestanza, impartió hace unos años en el Colegio de Abogados de Sevilla, bajo el título “Tres razones para no hacer arbitraje en España”, donde analiza el por qué no progresa el arbitraje en este país como debiera. El ponente también es autor del libro titulado "El arbitraje para empresarios y abogados jóvenes paso a paso", que constituye una guía de las fases y determinaciones del arbitraje, tanto nacional como internacional.

martes, 15 de marzo de 2016

Negocio romántico

Fuente de la imagen: pixabay
En el texto “El amor en el trabajo[1] te comentaba sobre romances en la empresa. Pues bien, en el fin de semana pasado he hojeado el libro de Tim Leberecht, The Business Romantic: Give Everything, Quantify Nothing, and Create Something Greater Than Yourself[2], que traducido con mi ingles de los Montes de Málaga es algo así como “El negocio romántico: Dar todo, cuantificar nada y crear algo superior a uno mismo”. El autor reflexiona sobre la posibilidad de fidelizar a clientes y ampliar la cartera aplicando técnicas basadas en el romanticismo (Fuente de la imagen: pixabay). 

Según Leberecht, en esta era tecnológica que nos toca vivir, con sistemas expertos por doquier, donde todo queda registrado, mascado y direccionado, imaginable y calculado, la emoción por lo desconocido, insólito, distinto… se nos hace extraña, puesto que ya no se la espera. Ese sentimiento de enigma, vibración, destierro, soledad… empieza a ser un filón de oro para los marketenianos que lo utilizan para la promoción de productos o servicios vía estas técnicas de romance. Te dejo un vídeo, subido a Youtube por Thinking Digital, donde Tim reflexiona sobre su concepto de negocio romántico.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. El amor en el trabajo. 2011. Sitio visitado el 15/03/2016.
[2] Leberecht , Tim.The Business Romantic: Give Everything, Quantify Nothing, and Create Something Greater Than Yourself. Editorial HarperBusiness 2015.

viernes, 20 de noviembre de 2015

A tanto de resultados

Fuente de la imagen: pixabay
Comentó Mili que le supo a poco el post de ayer, “La industria del pleito[1] (Gracias, Mili). El caso es que tenía más material pero el tiempo acuciaba pasar a la siguiente tarea, así que terminé casi bruscamente, puesto que la temática está relacionada con el pacto de quota litis[2], que sólo definí apoyándome en el post de Marisa. Así que hoy va lo que falta, cruzando los dedos para que no se materialice aquello de “segundas partes nunca son buenas”, unido a que no soy amigo de este tipo de textos por entregas (I, II, III…). Por tanto, siguiendo con lo explicado por Tomás, comentarte también que hace ya un año y pico a un compañero, escaso de presupuesto y con una situación abocada a un litigio, le aconsejaron los servicios profesionales jurídicos a porcentaje de resultados. Cuál fue mi sorpresa cuando apuntó que el susodicho tanto por ciento propuesto era del sesenta por ciento. En mi experiencia particular, cuando he estado dirigiendo proyectos con presupuestos ajustados y ha sido necesario promover una demanda, lo que he visto razonable que te soliciten, como máximo, ha sido de un veinticinco por ciento en primera instancia y elevándose al 30% si hay que ir a segunda instancia, pero un sesenta por ciento lo considero excesivo o como escribía ayer: industria, por no hablar de usura. 

Según mis ideas claves, en los países de usanza romanista este pacto de quota litis legendariamente ha sido objeto de proscripción, por concebirse que bajo tal acuerdo se abriga un indudable menoscabo de ética profesional, transgrediendo llanamente la vergüenza del derecho de defensa, al cuestionar el valor objetivo de la función de la abogacía, introduciendo germen de la relativización del precio por los servicios prestados en aras de la competencia profesional. En mi país, el derogado artículo 16 del Código Deontológico (CD) distinguía dos tipos: En sentido amplio (que sí estaba permitido), que consistía en fijar honorarios alternativos en caso de éxito del asunto, junto al cobro de honorarios fijos que cubrieran costes del servicio, y en sentido estricto, que atendía solo a un porcentaje del beneficio que se pudiera obtener, tipo prohibido que desapareció en virtud de la STS de 4 de noviembre de 2008, dictada por la Sala Tercera del Alto tribunal, donde se confirmaba el criterio del Tribunal de Defensa de la Competencia, que en 2005 había sancionado precisamente al Consejo General de la Abogacía Española, entendiendo que la prohibición del mencionado pacto vulneraba la legislación sobre libre competencia y, por ello, debía considerarse nula de pleno derecho. 

En opinión de Tomás, el pacto de quota litis embute un germen de relativización en el ejercicio de la abogacía, acosada ahora por los siguientes peligros del tipo quiebra del principio de colegialidad, merma de la capacidad de competir de los despachos más pequeños, se resiente la dignidad en el ejercicio de la profesión, el abogado pierde su objetividad e independencia y se identifica con los intereses de parte afectada en el resultado del pleito, desvirtuación del fin social que inspira el ejercicio de la abogacía así como la tradicional cooperación de los abogados con la justicia, introduce en el sistema jurídico una fuerte competitividad entre abogados al estilo de la promovida en el adversary system litigation de los sistemas de common law y resentimiento de los intereses de los litigantes económicamente más débiles que actúen en estado de necesidad, al autorizar negociar un porcentaje del resultado del pleito, como si lo reclamado en juicio correspondiera a los abogados y no a sus clientes (Fuente de la imagen: pixabay). 
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[1] Velasco Carretero, Manuel. La industria del pleito. 2015. Sitio visitado el 20/11/2015.
[2] López Huguet, María Luisa. La remuneración ilícita de los abogados en Roma (unirrevista: http://blogs.unir.net/4251-la-remuneracion-ilicita-de-los-abogados-en-roma. ültima vez visitada: 19/11/2015): “Pacto de quota litis: Era el acuerdo de pagar al abogado como honorarios un tanto por ciento sobre el valor del litigio. Esta práctica, calificada por Ulpiano como “abominable” y contraria a las buenas costumbres, fue sancionada con la expulsión del ejercicio de la abogacía cuando la misma suponía una coparticipación en el resultado del litigio iniciado, pero no cuando era prometida post causam actam: como un suplemento de los honorarios desvinculado de la cuota del proceso pendiente. Ahora bien, la suma total percibida por el abogado no debía causar un grave perjuicio a su cliente ni superar el límite legal establecido (D. 17.1.6.7; D. 50.13.1.12; C.J. 2.6.5)”.

viernes, 10 de julio de 2015

El botón de los éxitos

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Antes de la primera burbuja tecnológica, ya escribió Tom Peters[1], que aquellos negocios soportados en el enfoque de mejora[2] de metodologías tradicionales, estaban de capa caída[3] y que lo que debía estilarse es la re-imaginación de los modelos organizativos y comerciales, a base de ideas originales y no remasterizadas de otras en desuso. 

Ahora bien, debo tener presente que sólo un porcentaje muy pequeño de las numerosas ideas que se me ocurran, podrán ser implantadas con éxito. Recuerdo ahora el postEl mejor diseño de la mejor idea[4], para trasladarte que también influye el cruce entre una interesante idea y el instante apropiado para desarrollarla. 

La cuestión se encuentra en generar continuamente representaciones de futuribles concepciones de negocio y ponerlas en prácticas una tras otra, dentro de un mínimo desorden y si los presupuestos y los riesgos a correr lo permiten. En el rosario de fracasos surge, de higo a breva, el botón de los siempre relativos éxitos.
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[1] El incombustible y sobreviviente.
[2] O reestructuración.
[3] Por no decir que iban cuesta abajo y sin frenos.
[4] Velasco Carretero, Manuel. El mejor diseño de la mejor idea. 2013. Sitio visitado el 10/07/2015.

domingo, 21 de junio de 2015

Tomar cartas en el asunto

Fuente de la imagen: mvc elaboración propia

Después de escuchar su historia, le trasladé que, si bien a nivel profesional o empresarial, no estamos a salvo del infortunio, que puede visitarnos en cualquier momento, con el objetivo de sortearlo debemos cultivar el reconocimiento de los códigos, rastro o pistas de su espantajo, comprendiendo el paradigma de dificultades o embarazos que pueden colocar a nuestra actividad profesional o negocio en el filo del precipicio. 

Por otro lado, cuando cometemos espinosos deslices en materia de liderazgo, economía, finanzas o dirección, es fácil que aparezca el infortunio, elemento que instruye las distintas atmósferas que lograrían poner en peligro una actividad productiva. Cuando presientes ese adverso ambiente, debes tomar cartas en el asunto cuanto antes, implementando los ajustes, reestructuraciones y saneamien-tos inexcusables (Fuente de la imagen: sxc.hu y mvc elaboración propia).

lunes, 13 de abril de 2015

Zoco dominical

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
La mañana del domingo la pasamos con unos amigos visitando el zoco dominical de la capital de la Costa del Sol. Hacía décadas que no paseaba por un mercadillo de este tipo, pero poco ha cambiado, salvo que la crisis propicia una mayor afluencia de oferentes y demandantes de productos de primera necesidad. Recordé las nociones que nos explicó la profesora de Derecho en materia de la venta ambulante, la cual se regula en mi país en los arts. 53 a 55 de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, LOCM[1], considerándose venta ambulante o no sedentaria la realizada por comerciantes, fuera de un establecimiento comercial permanente (art. 53 LOCM). Para el ejercicio de esta actividad será necesaria la obtención de autorización por el Ayuntamiento correspondiente (art. 54 LOCM).

Siguiendo los apuntes clave, como garantía ante posibles reclamaciones de los compradores el art. 55 LOCM exige que quienes ejerzan el comercio ambulante tengan expuesto en forma fácilmente visible para el público sus datos personales y el documento en el que conste la correspondiente autorización municipal, así como una dirección para la recepción de las posibles reclamaciones. Quiero pensar que probablemente la cantidad de personas que transitaban por los pasillos hizo que apenas detectara un par de comercios con estos requisitos. Igualmente, pocas cajas expendedoras de tickets o talonarios de facturas. En fin, supongo que debe primar la armonía comercial y la sensatez empresarial, pero los regentes de este gremio no deberían descuidar estos detalles, por bien del consumidor y del colectivo de comerciantes.
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[1] Ley 7/1996, de 15 de enero, de Ordenación del Comercio Minorista (en adelante, LOCM), modificada por Ley 3/2014, de 27 de marzo. https://www.boe.es/buscar/pdf/1996/BOE-A-1996-1072-consolidado.pdf

martes, 17 de febrero de 2015

El Cuento de la Naranja

Fuente de la imagen: rise-a-mui en pixabay
Leía ayer la resolución de una Audiencia Provincial respecto a una sentencia de un Juzgado y recordé el Cuento de la Naranja que Andrés nos comentó hace unos meses, cuando impartía el tema tres “Tipos de Negociación”. Siguiendo los apuntes, la negociación se inicia cuando hay diferencias en las posiciones que mantienen las partes. Si estas posiciones fueran coincidentes no haría falta negociar. También puede iniciarse una negociación empresarial cuando clientes y proveedores necesitan satisfacer sus necesidades: los clientes aprovisionarse y los proveedores vender sus productos y servicios. Es una cadena sin fin. Todos tenemos necesidad de negociar porque no somos autosuficientes. Para iniciar una negociación tiene que haber interés en alcanzar un acuerdo. Si una de las partes no tuviera esta voluntad de entendimiento no habría negociación. Según el profesor, cuando se negocia nos enfrentamos con necesidades, expectativas, objetivos, no con personas. Debemos separar con claridad el QUÉ del QUIÉN. No obstante, a veces la negociación se convierte en una lucha donde cada parte trata de imponer su voluntad, buscando obtener el máximo beneficio.

En cuanto al cuento, dicen que dos personas se atribuían la posesión de una naranja y ambos la necesitaban en su integridad, por lo que ninguno quería compartirla con el otro. Hasta tal punto estaba el conflicto que éste llegó a la Corte Suprema y el órgano judicial, después de escuchar los razonamientos y argumentos de las dos partes acerca de la propiedad, tenía decidida la solución de cortar el fruto por la mitad y darle a cada individuo una de las porciones, cuando uno de los miembros del jurado se levantó y preguntó que, además de ejercer el derecho a la propiedad, ¿Para qué querían la naranja en su totalidad? El primero respondió que para hacer un zumo, ya que por la variedad y madurez, con una mitad no era suficiente. El segundo apuntó que necesitaba la naranja para mondarla y utilizar la ralladura de la piel para elaborar un bizcocho de chocolate con ralladura de naranja. La moraleja de la historia es que no siempre la solución a priori más lógica, en este caso a estilo Salomón, es la más acertada. Si previamente las dos partes del conflicto hubieran reflexionando conjuntamente y sondeado otras opciones, enfoques o caminos, probablemente hubieran tropezado con la segunda solución, darle a una la piel y a la otra la pulpa. Te dejo un vídeo, subido a Youtube por Canal de volunteersimplicity. Imagen incorporada con posterioridad; fuente: rise-a-mui en pxabay.

sábado, 24 de enero de 2015

Serenidad, valor y sabiduría

Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
Recientemente, he descubierto la “plegaria de la serenidad[1] y que, dependiendo de la versión y la traducción, dice algo así: Concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, el valor necesario para cambiar lo que sea capaz de cambiar y sabiduría para apreciar la diferencia entre lo que puedo y no puedo cambiar.

En el entorno de la negociación, es bueno recordarla de vez en cuando, cuando en la convulsión, la desesperanza o la perplejidad negociadora, intentamos encontrar el necesario punto de equilibrio y armonía entre nuestra agresividad y nuestra pasividad, dentro del camino de la necesaria asertividad que debe envolvernos en todo proceso negociador[2].
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[1] Atribuida al teólogo, filósofo y escritor estadounidense de origen alemán Reinhold Niebuhr, que la concibió sobre 1940.
[2] Fuente de la imagen: elaboración propia.

sábado, 3 de enero de 2015

Proactividad Vs Reactividad

Fuente de la imagen: mvc archivo propio,
Si bien cada negociación es diferente y cada momento de ella también, por lo que no existe un estándar o esquema predefinido, sí se podría conceptualizar dos estilos de negociación externa: la competitiva y la cooperativa. Según mis apuntes de Técnicas de Negociación del Grado en Derecho, la primera intenta conseguir rápidamente un acuerdo, sin preocuparse en tratar de establecer una relación a medio plazo con la otra parte. A su vez, la negociación cooperativa averigua un acercamiento paulatino con el interlocutor, jugando un papel trascendente la relación personal. 

Evidentemente, el enfoque proactivo o reactivo de las partes, juega también un importante papel en el vaivén de esa cooperación o competición que se practique. Te dejo un dibujo de un barco bregando contra el viento, donde las velas, en cooperación con el aire a favor, propician el ganar ganar, frente a la menor colaboración de la fuerza en contra, que hace que las desplegadas velas ganen en el continuo empuje a la nave. Abajo, en el embravecido mar, se encuentra el peligro, tanto si se ignora o evita como si se acomoda a su pujanza: en ambos caso, se pierde. 
Fuente de la imagen: mvc archivo propio.

jueves, 6 de noviembre de 2014

RSE y Negociación

Fuente de la imagen: geralt en pixabay
Si eres follower de este sitio, habrás detectado en más de una ocasión las referencias a la Responsabilidad Social Corporativa (RSC)[1]. Textos como “
Responsabilidad Social Corporativa”, “Debate sobre RSC”, “Contabilidad de Objetivos Sociales”, “Hoja de ruta”, “A vivir de la RSC” o “El negocio de la RSC[2] son buena prueba de ello. Pues bien, el martes, en el marco de la disciplina Técnicas de Negociación del Grado en Derecho, Andrés nos apuntó la importancia de la RSC como parte fundamental del proceso negociador, donde las partes involucradas pueden seguir un “código ético o deontológico” o todo lo contrario. Según las ideas claves, las empresas son cada vez más conscientes de la importancia de incorporar la RSC como parte de su estrategia de negocio. 

El éxito comercial y los beneficios a medio y largo plazo para sus accionistas, están cada día más relacionados con un comportamiento ético y sostenible en el tiempo, siendo conscientes de manera progresiva de la contribución a un desarrollo sostenible y favorecer, al mismo tiempo, su crecimiento económico, incrementar su competitividad y garantizar la protección del medio ambiente y los intereses de sus consumidores y clientes. En todo caso, la RSC constituye un objetivo común, perfectamente asumible en términos de corresponsabilidad por parte de todos los actores que, de una manera u otra, contribuyen a su efectividad.

Sólo a través de este esfuerzo común será una realidad. Actualmente sigue siendo un fenómeno en construcción cuyo ámbito se está conformando en diferentes planos de la realidad económica y social: las relaciones laborales es uno de ellos, a través de los Códigos de Conducta o de Buenas Prácticas, como prácticas empresariales voluntarias y unilaterales que afectan a derechos u obligaciones de los trabajadores y no a las memorias de sostenibilidad, los informes sociales o las acreditaciones, que no afectan al contenido de la relación laboral (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: geralt en pixabay.
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[1] O Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
[2] Velasco Carretero, Manuel. Responsabilidad Social Corporativa (2006), Debate sobre RSC (2008), Contabilidad de Objetivos Sociales (2006), Hoja de ruta (2010), A vivir de la RSC (2007), El negocio de la RSC (2010). Sitios visitados el 06/11/2014.

jueves, 18 de septiembre de 2014

¿Camino o negocio?

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En la tarde del martes pasado asistí a la primera sesión de la disciplina “Técnicas de Negociación”, impartida por Andrés, dentro de la programación del grado en Derecho de la Universidad Internacional de la Rioja-UNIR (España). Albergaba con impaciencia el inicio de esta materia y no dudo que en estos meses voy a ser una esponja absorbiendo todos los conocimientos que el doctor en Ciencias de la Educación, por la Universidad de Valencia, tenga a bien transferir al alumnado. Ya te iré contando.


Como decía el profe en la presentación, nos pasamos todo el día negociando, no sólo en el trabajo, sino en casa y a veces incluso con uno mismo. A nivel profesional, del rosario de experiencias que te podía trasladar, sonsaco esta mañana dos: la compra de una maquinaria de almazara, que te comenté en el postPonerme colorado[1], y la negociación de la distribución de los Donuts (cuando eran del día) que te apunté en “Parece que fue ayer[2] (esa batalla entre David y Goliat en la que al primero le falló la honda).

En cuanto a lo personal, te dejo las imágenes de algunos trozos del penúltimo convenio que he firmado con el peque, con motivo de la gestión del “control parental” de la consola de videojuegos. Después de casi un mes de reuniones preparatorias, redactamos una propuesta de acuerdo, del cual te dejo un trozo, no sin antes estar a punto de romperse las negociaciones en más de una ocasión. Finalmente, cedí en un aspecto puesto que se compensaba en otra manifestación (Fuente de la imagen del encabezado: sxc.hu).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Ponerme colorado. 2012. Sitio visitado el 18/09/2014.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Parece que fue ayer. 2006. Sitio visitado el 18/09/2014.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Quimérica fábula

Fuente de la imagen: rvs-2012
Terminó el fin de semana pasado por agua que hemos soportado en mi ámbito territorial de actuación, Málaga (España). Lo he aprovechado para ver películas en familia (ver post "Tarde de cine"[1]) y terminarme algunos libros de esos que sus autores o los editores catalogan de auto ayuda. No estoy de acuerdo con esa clasificación: todos los libros ayudan o no, depende de qué y de quién.

En fin. Enfocamos el segundo semestre de este noviembre, que se me está pasando rapidísimo, queriendo trasladarte la quimérica fábula a la que le dimos vueltas ayer por la tarde: "Si tengo una gran iluminación acerca de un proyecto empresarial o profesional, el triunfo llegará solo". Falso. Por muy buena que sea la concepción, la idea, importa un pimiento si no sé darle forma y encarrilarla. 

Evidentemente, también tengo que estar súper motivado, pero aún así no es suficiente. Salvo excepciones, hoy necesito saber cómo se debe ejecutar, contar con un grupo de gente competitiva y competente que crea en el proyecto, plan de inversión, desarrollo económico… y un poco de suerte. El dibujo es de un peque de ocho años. Que esta semana te sea proactiva en lo laboral, profesional, empresarial o institucional, según te venga bien.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. arde de cine. 2012. Sitio visitado el 19/11/2012.

domingo, 29 de julio de 2012

Otro modelo de negocio

Fuente de la imagen: geralt en pixabay
Sobremesa aprovechada la de ayer. De cháchara, junto a un manojo de buena gente, como viene siendo habitual en este periodo estival, alrededor de una barbacoa de verduras y de vinos de Málaga y Sierras de Málaga. Y el mismo tema general recurrente en estas fechas, la crisis, pero en el caso de los modelos de negocios que practicamos. Estos momentos de incertidumbre están fagocitando a empresas y profesionales que no han sabido adaptar sus instituciones o despachos a la cruda realidad, dejando de ser competitivos, tanto en precio como en calidad de servicio.

Algunos "listillos" pensaban que su ecosistema político, su hábitat empresarial, su entorno mediático, sus organizaciones arbitrarias y pandilleras y sus auto creídos “qué guapo somos y qué tipos tenemos”, iban a salvarles del tremendo desaguisado en el que estamos. La administración pública no tiene dinero, así que se les acabó el chollo a esos impropiamente considerados empresarios o profesionales que han vivido de un uso fraudulento de las ayudas y subvenciones, del clientelismo político y de la estafa continua.

Pero si algo bueno tiene este desbarajuste, te lo escribía hace unos años en el post ¿Necesitamos una recesión?[1] cuando se me tachaba de loco por pensar que íbamos a caer en una recesión brutal. Sí. En estos periodos se descartan las empresas poco competitivas y se acaba con los excesos de prosperidades anteriores, dejando la economía más sana, más saludable. Para que no te pille la depresión con el paso cambiado, antes de nada, tu organización tiene que ser adaptable, maleable, flexible.

Asimismo, observa y analiza cómo se mueve aquella competencia que en la época de bonanza se ha mantenido al margen de maniobras censurables moralmente o que no ha entrado en tejemanejes[2]. Aprende y copia esos modelos de comportamiento y organización. También, es necesario preguntar a tu cartera de clientes lo que no le gusta del producto que fabricas o el servicio que ofreces. Esa información es muy valiosa para adaptar tu actividad empresarial o profesional a este cambio de época (fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: geralt en pixabay.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. ¿Necesitamos una recesión? 2008. Sitio visitado el 29/07/2012.
[2] Ya sabes, que se encuentren en las antípodas de entornos pseudomafiosos políticos, empresariales, culturales, religiosos...

lunes, 16 de julio de 2012

Qué hacer

Fuente de la imagen: ignartonosbg en pixabay
Ayer, estuve en casa de un contacto amigo, que nos invitó a una barbacoa y unos baños en su espléndida piscina (Gracias). Como es micropyme, autónomo y minorista, sin ánimo de ser petardo, expresé mi preocupación por todo lo que se le viene encima a este perfil empresarial o profesional, recordando el anuncio de telefonía donde la rara avis seguía trabajando mientras el médico le curaba. Tampoco me sorprendió la respuesta, en el sentido de un palo más en la rueda de la bicicleta, aunque éste, más que un palo es un tronco de enormes dimensiones: más IVA, 24 horas... Ya en debate, preguntó qué hacer: mantener el tipo, cerrar, economía sumergida… Negro futuro le espera, como a todos.  Cierto que a río revuelto, ganancia de pescadores, pero es muy difícil responder. No sólo se necesitan datos del sector, de la empresa… También hay que disponer de una bola de cristal para emitir una opinión técnica. No, en serio, es muy complicado. 

Después de facilitarme algunos parámetros económicos, financieros, técnicos, comerciales y operativos de su negocio, me aventuré: debe ampliar su oferta y combinación de productos y servicios, de forma que el cliente reciba planteamientos super personalizados, a precios de economía de subsistencia, ya que la clase media tiene todas las papeletas de reducirse sustancialmente o desaparecer. En el actual y futuro marco económico y social, los consumidores analizaremos con mucho detenimiento qué comprar, por lo que el comerciante o profesional tiene que tener mucho cuidado en el diseño de los productos y servicios que pone a la venta. Si consigue satisfacer al cliente de forma distinta al resto de los comercios de su ámbito territorial de actuación, tiene menos posibilidades de fracasar.  En cuanto al valor de lo que se vende ¡Uy! En menudo terreno movedizo me meto. No engañarse. Calcular el precio de forma razonable, con criterio económico, y modularlo conforme a la evolución de los acontecimientos comerciales.

Y llega Internet. A difundir nuestro negocio en la Red y, si procede o se tercia, a vender on line, desde un producto hasta un servicio. Casi todo tiene cabida. No olvides que estamos ante un cambio de época y que desgraciadamente los recortes acelerarán esa transición. Al final, los mayas van a tener razón con lo del fin del Mundo que conocemos, en el año 2012. Finalmente, le comenté otras ideas marketinianas, como la colaboración con entidades sociales, escuchar y ofrecer ayuda variopinta, en función de las posibilidades y preparación del equipo, a los clientes con los que vaya estableciendo una relación sólida de confianza, realizar microacciones en el establecimiento (dependiendo del tipo de negocio, desde música en directo hasta charlas magistrales), o invitando a una barbacoa. Que esta semana te sea beneficiosa en lo laboral, empresarial, profesional o institucional (fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: ignartonosbg en pixabay.

martes, 26 de junio de 2012

¿Cuándo es el momento?

Fuente de la imagen: annca en pixabay
En el postMadrecita mía, déjame como estaba[1], te contaba el chiste de un impedido de la mano derecha, que fue a ver a la Virgen de Lourdes y del milagro que se obró, que no fue del agrado del abnegado y sorprendido solicitante. Ayer por la tarde, escuché a un compañero consultor, aconsejar a su cliente de la necesidad de un cambio de rumbo en su negocio. Decía que era el momento, consecuencia de la crisis económica que padecemos. 

De vuelta al hogar, reflexioné acerca de cuándo es el momento más idóneo y si tenía sentido la justificación que mi contacto dio: la crisis. En situación normal, es decir, hace una década o un poco menos, tenía que transcurrir entre cuatro y seis años, para que el emprendedor, empresario, gerente o ejecutivo, se planteara un cambio de rumbo en su proyecto empresarial. Pero, claro, ahora no es lo mismo. Sin embargo, no debemos perder el norte. 

Hay que ser habilidosos, porque todo cambio de rumbo acarrea incremento del riesgo, por mucha desazón que tengamos hoy. Por otro lado, no hay que perder de vista la rentabilidad del negocio. Si éste puede seguir siendo rentable aplicando incluso unos ajustes aquí y allá, para adaptarse a la nueva realidad, tal vez el dicho del chiste “Madrecita mía, déjame como estaba”, cobra más importancia aún (fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: annca en pixabay.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Madrecita mía, déjame como estaba. 2011. Sitio visitado el 26/06/2012.

jueves, 3 de mayo de 2012

De todo sabe

Fuente de la imagen: Aitof en pixabay
En relación al postA lo Indiana Jones[1], el contacto Federico (Gracias) me traslada que hoy en día el gerente tiene que saber hacer de todo (me recuerda el postEl maestro Liendre[2]). La maleabilidad, resistencia, elasticidad, tolerancia y, en síntesis, flexibilidad, es para el ejecutivo como agua de suave lluvia para el campo de mi Andalucía.

En parte, coincido con Federico. En este cambio de época, los especialistas tienen cada vez más difícil poner en marcha una empresa. No sólo deben dominar aquello de lo que son expertos, sino tener conocimiento de todo lo que rodea al negocio (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: Aitof en pixabay.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. A lo Indiana Jones. 2012. Sitio visitado el 03/05/2012.
[1] Velasco Carretero, Manuel. El maestro Liendre. 2011. Sitio visitado el 03/05/2012.

jueves, 5 de enero de 2012

Cuestión de estilos

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Antes de escribirte el post, he acabado de hojear el texto “Negociar con ventaja: Estrategias de negociación para gente razonable”[1], de Richard Shell (editorial Antoni Bosch, vía Librería Rayuela). Te resalto esta mañana la reflexión de Shell cuando una persona cooperativa se encuentra con una competitiva. Siguiendo el refrán “Cree (o piensa) el ladrón que todos son de su condición”, los individuos cooperativos piensan que toda la gente es bienhechora o, como diría un amigo, humana (o la tautología "personas humanas"). 

Esta creencia beneficia cuando dos cooperativos se sientan a negociar, pero perjudica cuando un cooperativo se enfrenta a un competitivo. En ese caso, si el cooperativo utiliza su enfoque, lleva las de perder o no llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes.  El cooperativo pone encima de la mesa información, colaboración, oferta adecuada y propuesta interesante de acuerdo. El competitivo, pensando que tiene a otro competitivo enfrente, cree que lo anterior es solo un camino para distraerle, por lo que recurre a sus tácticas bélicas, finalizando con planteamientos difíciles de acordar.

Sugiere Richard que antes de empezar la negociación, se analice al interlocutor y, dependiendo de su catalogación, definir el planteamiento inicial y el desarrollo de la posible capitulación o consecución del acuerdo. Ten en cuenta que un cooperativo sí puede ponerse el traje de un competitivo, pero un competitivo difícilmente asumirá el papel de un colaborativo, porque pensará que todos son de su condición (fuente del dibujo:imagenes-gratis.net). Imagen incorporada posteriormente; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Richard Shell. Negociar con ventaja: Estrategias de negociación para gente razonable. 2005. Ed. AntoniBosch.

domingo, 6 de febrero de 2011

Madrecita mía, déjame como estaba

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Se cuenta el chiste de un impedido de la mano derecha que fue a ver a la Virgen de Lourdes.  Cuando estaba frente a ella, en un atisbo de fe, le dijo: “Madre, te pido que me pongas las dos manos iguales”. La Divina Madre se apiadó de él y obró el milagro. El detalle fue que la mano izquierda quedó imposibilitada, al igual que la derecha. Cuando el susodicho se dio cuenta de la situación, con lágrimas en los ojos gritó. “Madrecita mía, déjame como estaba”. Tarde te escribo esta mañana. Ayer tocó cena en casa con unos colaboradores y amigosEn la sobremesa nos quedamos hablando de qué hacer este año y el que viene en un proyecto en el que trabajamos. La actividad ha tenido un primer periodo de éxito comercial y operativo que ha superado todas nuestras expectativas. Ahora nos planteamos crecer o quedarnos como estamos. 

Lo que debemos tener claro es que no es posible hacer lo que queremos hacer sin asumir ciertos riesgos.  Sí, siempre podemos reducir el riesgo decidiendo que no queremos progresar, lo que es una opción respetable y lógica, pero no es la que nos hace feliz.  ¿Debo tener miedo al riesgo? Si quiero crecer, no debería. No es posible prosperar sin tomar riesgos. Pero si existen resquicios de sospecha o duda, entonces debería aprender a bregar con el mismo, reduciéndolo a cifras y determinando más objetivamente si me atrevo a seguir adelante con el negocio o, por el contrario, “Madrecita mía déjame como estoy”. Te dejo la imagen de un ventanal con la aparición de la Virgen María a Bernardette, en Lourdes (fuente: Wikimedia Commons). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Fértil punto de encuentro

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Ayer[1] me pregunte el significado del inicio y mantenimiento de una actividad empresarial[2]. Sí, a priori puede parecer absurda la cuestión[3]. Antes y hoy, los propietarios manejaban y manejan el cotarro vía la administración corporativa. La mano de obra era y es considerada como “coste”[4]. Los más atrevidos, tratan a sus clientes como “tontos”, a las empresas proveedoras como meras participadas de su “corporación” y a su ámbito territorial de actuación como tablero de un cada vez más temerario juego. Hoy[5], el talento y el tiempo de los colaboradores es un activo que va cobrando importancia en el balance social y económico.

Quedando en un segundo plano la transitoriedad del papel de los trasnochados y fanáticos directivos y empresarios de ese ayer que se va difuminando. Concluí que la actividad empresarial entre dos o más partes, sean éstas personas o instituciones públicas o privadas, debe ser concebida como un fértil punto de encuentro, foco o vientre materno que concibe el proyecto empresarial o profesional, basado en el respeto y la empatía, generador de prosperidad, responsabilidad y prodigalidad, no sólo a los intervinientes de forma directa, sino también a su entorno próximo (dibujo de imagenes-gratis.net). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Después de finalizar una reunión profesional, mientras transitaba camino del hogar.
[2] De un negocio entre dos o más partes.
[3] Procuraré aportarte más reflexión.
[4] Y poco más.
[5] En este mundo de contradicciones e intangibilidades.

sábado, 28 de agosto de 2010

Entre Pinto y Valdemoro

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El artículo de A.B. en El País, “Parques temáticos en Crisis[1], me sirve de excusa para contarte dónde he estado estos días. Invitado por unos clientes, nos hemos desplazado al Parque Warner[2], en Madrid (España), situado entre Pinto y Valdemoro, en San Martín de la Vega.

No percibí crisis del negocio, todo lo contrario. En cuanto a los precios, llegado un momento, pensé que a nuestro anfitrión le iban a cobrar hasta para hacer pipí. Dice A.B. que en 2008 este parque ya ha dado beneficios. El caso es que los peques pasan unas jornadas agradables.

Nos reservaron habitación en Pinto, en el hotel Posadas de España[3], que me gustó; por el wifi no tienes que pagar suplemento, va incluido en el precio. A la noche paseamos agradablemente por Pinto. Cenamos decentemente en la cafetería Gran Vía, donde se nos trató muy bien (llevábamos unas pulseras identificativas de la Warner). Te dejo una de las muchas fotos que me hicieron. En cuanto al dicho "Entre Pinto y Valdemoro", sugiero visites Anécdotas, donde se recogen las versiones más extendidas.
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[1] Balager, Artur. “Parques temáticos en Crisis”. El País. 2010.  Sitio visitado el 28/08/2010.
[2] Sitio visitado el 28/08/2010.
[3] Sitio visitado el 28/08/2010.