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sábado, 24 de enero de 2015

Serenidad, valor y sabiduría

Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
Recientemente, he descubierto la “plegaria de la serenidad[1] y que, dependiendo de la versión y la traducción, dice algo así: Concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, el valor necesario para cambiar lo que sea capaz de cambiar y sabiduría para apreciar la diferencia entre lo que puedo y no puedo cambiar.

En el entorno de la negociación, es bueno recordarla de vez en cuando, cuando en la convulsión, la desesperanza o la perplejidad negociadora, intentamos encontrar el necesario punto de equilibrio y armonía entre nuestra agresividad y nuestra pasividad, dentro del camino de la necesaria asertividad que debe envolvernos en todo proceso negociador[2].
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[1] Atribuida al teólogo, filósofo y escritor estadounidense de origen alemán Reinhold Niebuhr, que la concibió sobre 1940.
[2] Fuente de la imagen: elaboración propia.

sábado, 3 de mayo de 2014

Congruente con las pretensiones

Fuente de la imagen: QuinceCreative en pixabay
Ajustada agenda la de ayer, con sentido acompañamiento en la misa de difunto del padre de una amiga incluido, pero como le decía por la tarde a Eduardo[1], no hay que quejarse. Y ya que estamos, interesante sesión la de Derecho Procesal Penal, donde estudiamos las cuestiones generales, esto es el concepto, la regulación, la naturaleza y las características del proceso jurídico particular, con la variedad de tipos o clases de procesos según el caso presentado, aunque existe el proceso llamado ordinario o sumario, que se diferencia de los restantes tipos o clases, en que contiene la regulación general, aplicable subsidiariamente al resto de procedimientos[2].

Por resaltar, además de la fase de instrucción (que me recordó el caso Nóos), lo que más me llamó la atención es lo relativo a la sentencia, que siguiendo las ideas claves, tiene que ser exhaustiva y motivada, o lo que es lo mismo, congruente con todas las pretensiones a resolver y contener los razonamientos o fundamentación de sus decisiones, en particular, sobre la valoración de la prueba, que dará lugar a la declaración de hechos probados, de la cual derivan la calificación jurídica y las consecuencias penales y civiles que correspondan.

Finalmente, los efectos de toda sentencia que adquiere firmeza, es decir, contra la que ya no cabe recurso, se denominan cosa juzgada, que se llama cosa juzgada formal por impedirse atacar su fallo que es definitivo por tanto y debe ser respetado y ejecutado, y cosa juzgada material, que impide un nuevo enjuiciamiento sobre los mismos hechos y contra la persona ya juzgada, en aplicación del principio “non bis in idem” (Fuente de la imagen: post: ¿Justicia sin verdad?). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: QuinceCreative en pixabay.
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[1] Que, por cierto, últimamente lo veo bastante en la televisión, en los tribunales de varios casos de rabiosa actualidad.
[2] Con permiso del abreviado, se entiende.

martes, 19 de noviembre de 2013

Vida y Trabajo

 Instantánea captada por Auxi, cuando ejercía de  secretario general de Cecap Andalucía Facep
Coincido con lo que escribe Vishal P. Rao en dumblittleman.com, “What is Your Ultimate Goal - Success in Life or Success in Business?” (¿Cuál es su objetivo final: el éxito en la vida o en los negocios?)[1] Cuando preguntas a una persona qué es lo más importante para ella, si el éxito en la vida o en los negocios, existe mucha probabilidad que conteste lo primero, pero si fuera así, no estaríamos todo el día pensando en el trabajo, actividad profesional o empresarial.

Ante tal evidencia, propone Vishal algo que hemos tratado en varias ocasiones en este blog: buscar la armonía entre ambas cuestiones, sorprendiéndonos de las positivas influencias y los equilibrios que se consiguen. Aconseja el articulista hacer lo que amamos, establecernos metas, delegar, evitar el tiempo extra en el trabajo, enfocarnos en lo importante y recordar que la fórmula es “vida y trabajo”, no “trabajo” o “vida”.

Observarás que en la foto que te dejo en el encabezamiento tengo unos años menos (y también unos kilos menos). La instantánea la captó la responsable de Relaciones y Comunicación, Auxi, cuando era secretario general de Cecap Andalucía Facep, allá por el año 1996. En aquellos tiempos, recién finalizada la reorganización de la Confederación Española, Cecap, que me hizo sacrificar todo un verano en Madrid, ya había empezado a reflexionar sobre lo que nos comenta P. Rao.
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[1] Vishal P. Rao. What is Your Ultimate Goal - Success in Life or Success in Business.  dumblittleman.com. 2013. Sitio visitado el 19/11/2013 (link actualizado).

domingo, 7 de julio de 2013

No regar melones al mediodía

Fuente de la imagen: archivo propio
Anoche terminé de releer “El arte del Liderazgo”[1], de Thomas Cleary. Llevo días un tanto desorientado y me cuesta concentrarme, sobre todo en el estudio, así que al principio de la semana decidí leer algo de zen. Ahora estoy casi igual que el lunes, pero con propósitos de enmienda. La lectura me ha servido para caer en la cuenta que lo que me pasa es que intento hacer muchas cosas en igual o menor tiempo y eso a medio plazo sólo es bueno para que empiece a rendir peor. Por otro lado, como parece que no debo lacerarme ante los demás, ya sea cliente, proveedor, colaborador, jefe… pues… 

¡Hala!  A seguir llenando el saco de irritación.  Menos mal que te tengo a estas horas del alba para desahogarme un poco, a modo de terapia. En cuanto al libro, lo compré en el año 1995[2], cuando me repitió el “avenate” de la lectura de filosofía, autoayuda e inteligencia emocional. El autor se basa en las enseñanzas de los maestros del budismo zen. Después de tantos años cogiendo polvo en la estantería, el nuevo hojeo ha dibujado en mi cara sonrisas, al no tomarme la lectura tan circunspecto y serio como hace dieciocho años. 

La óptica mental hoy es distinta y eso está bien. Tal vez, como dice la moraleja del capítulo 180 (Anales de la Montaña del Norte), el quid de la cuestión se encuentre en no regar melones al mediodía. Te transcribo el párrafo final: “¿Acaso no es una cuestión de apreciar lo que está más allá de toda medida? Es lo mismo que regar melones al mediodía. Me temo mucho que los que saben se rían, así que no lo haré” (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: archivo propio.
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[1] Cleary, Thomas. El arte del Liderazgo Ed. EDAF. 1995.
[2] Me costó mil seiscientas de las antiguas pesetas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Familia y trabajo

Fuente de la imagen: ¿Cómo está tu familia? (M. Velasco, 2006)
Muy tarde llego hoy a la cita matutina contigo. El motivo del retraso no es otro que el disfrute de momentos con la familia, tanto ayer tarde como en esta mañana. Ciertamente, el largo tiempo que dedico a la actividad laboral, profesional y empresarial puede reducir o peligrar la calidad de atención que les presto. 
Tampoco es cuestión de compensar a tus seres queridos con regalos de todo tipo. Con esa estrategia, al tiempo que consientes, resabias y estropeas a tu descendencia, pierdes la oportunidad de educarles en el ahorro, el sacrificio y el trabajo para alcanzar lo que se quiere. 

En mi caso, estoy intentando involucrar al querubín en lo que hago profesionalmente, por dos razones. La primera para que capte dónde estoy parte del día y el porqué no estoy. La segunda para que perciba que la dedicación al trabajo puede ser cordial, reconstituyente, animada e interesante. Por encima de todo lo anterior, se encuentra el cumplir la palabra. Si quedas con tu pareja a tal hora, cumple. Si te comprometes con tu descendencia en ir al cine, cumple. Si no cumples, la distancia entre ellos y tú se acrecienta y la relación se difumina y zozobra[1]
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[1] Si estás en mi país, que disfrutes de esta corta semana de diciembre (dibujo de imagenes-gratis.net). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc.