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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Me temo que no (y así nos va)

Fuente de la imagen: pixabay
Si eres follower de este sitio, por textos como “Ni lo uno ni lo otro”, “Juntos pero no revueltos”, ¿Laico o laicista? o “Características propias[1], conocerás mi interés por el binomio Derecho y Religión. La mecha prendió en las clases de José Luis, en el marco del Grado en Derecho. Tiempo después, terminada la graduación, me apunté a una especialización sobre “Derecho Eclesiástico del Estado”, coordinada por Joaquín Mantecón Sancho, Catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad de Cantabria (España), y Enrique Herrera Ceballos, también profesor de la misma especialidad. El día de Todos los Santos lo aproveché para darle un empujón casi definitivo a los apuntes y resto de documentación. En el curso estoy estudiando el concepto, principios informadores y fuentes del Derecho Eclesiástico del Estado; el estatuto jurídico y régimen de las Confesiones religiosas y de sus entidades; el contenido y la tutela del derecho fundamental de libertad religiosa; la enseñanza de la religión en el sistema educativo público; la asistencia religiosa en las Fuerzas Armadas, centros penitenciarios y hospitales públicos; financiación y régimen económico de las Confesiones, así como los efectos civiles del matrimonio contraído en forma religiosa.

Mientras subrayaba mentalmente lo que creía más interesante, me pregunté por qué en las instituciones universitarias no se complementa la formación reglada con educación en materia de Religiones y Filosofía. En ese sentido escribía Warren Bennis, poco antes de morir, en bloomberg.com, Does Religion Belong in the B-School Curriculum?[2], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “¿La religión tiene cabida en el plan de estudios de las escuelas de negocio?”, donde apuntaba la brega de las escuelas de negocio por conseguir el objetivo “mentes globales”, a base de clases por todo el mundo, aprendizaje de lenguas de Estados en vías de desarrollo, conocimiento de culturas desconocidas… pero nada de discernimiento sobre religiones. Seguro que también se preguntaría Bennis si realmente se puede conformar la mente del universitario o postgraduado en clave global, si el “magnífico” cuadro de expertos docentes que diseñan metodológicamente e imparten pedagógicamente los excelsos programas de estudios, no incorporan acciones formativas relacionadas directamente con la Filosofía y con el estudio de las Religiones esparcidas por el globo terráqueo. Me temo que no y así nos va (fuente de la imagen: pixabay).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Ni lo uno ni lo otro (2015), Juntos pero no revueltos (2015), ¿Laico o laicista? (2015), Características propias (2015). Sitios visitados el 02/11/2016.
[2] Bennis, Warren. Does Religion Belong in the B-School Curriculum? bloomberg.com 2013. Sitio visitado el 02/11/2016.

martes, 2 de agosto de 2016

¿Qué formación escojo?

Fuente de la imagen: pixabay
Estamos en época de descanso, para los que puedan permitírselo, y de estudio de propuestas para afrontar a partir de septiembre. Una de esas iniciativas, aconsejo que sea seguir reciclándose, bien con un curso, un máster, una jornada… Eso es lo que le trasladaba ayer a Mari Carmen[1]. Si eres follower de este sitio conocerás que en más de una ocasión he tratado el tema de la formación de postgraduado; “Cuestionando tu MBA[2] es buena prueba de ello. Sin ir más lejos, en ¿MBA Sí o No?[3] intenté ayudar al sobrino de Pepe, opinando que lo importante es que tuviera claro qué es lo que le gusta y si estimaba que este tipo de estudios post graduado le iban a completar su preparación, pero que no debe pensarse que va ser la panacea, puesto que no hay mejor universidad que la vida misma. A la vista de las noticias en mi país[4], estoy pensando en reciclarme como camarero, que no me fue tan mal en mi adolescencia (ver post "La Tregua"[5]), porque seguir las directrices de la Madre Teresa en esto de la consultoría es "harto difícil". 

Otro aspecto importante es, dentro de la oferta existente y del presupuesto que se disponga, elegir bien el producto formativo. En “Pagar la novatada[6] profundizaba sobre esta cuestión, apoyándome en la experiencia de Milagros y de Fausto y su vía crucis en formación especializada, injertándoles mi propia experiencia en aquellos momentos, año 2007, cuando ejercí de profesor en colegio de economistas en materia de la reforma contable española. En aquella experiencia, el alumnado, que no era tonto, a pesar de que el nuevo plan de contabilidad se aprobó a final de ese año, ya desde el primer momento (abril-mayo-junio) me exigió que me definiera y que me arriesgara, sobre todo, en la elaboración de supuestos prácticos, siendo conscientes todos/as del carácter transitorio, puesto que la normativa aún no estaba aprobaba y trabajábamos con borradores, del conocimiento que se labraba. 

Posteriormente, a la inteligente pregunta de un alumno sobre qué tipo de formación futura debería elegir de la previsible avalancha de oferta que se recibiría a partir de septiembre, le respondí que se estudiara no sólo el perfil de los ponentes o tutores, sino, también, el enfoque eminentemente práctico de las jornadas, seminarios y cursos. Respecto al perfil, se debe preguntar qué experiencia práctica en la materia tienen los ponentes. En cuanto al enfoque práctico, aconsejaba estudiar concienzudamente el programa y solicitar, también, alguna parte del texto práctico, para hacerse una idea previa. Y es que la mayoría de las veces nos guiamos por el efecto deslumbrante de la organización que patrocina el evento formativo, sea una firma de de reconocido prestigio, una institución de renombre en materia de educación, o una corporación de derecho público, y damos por hecho que será excelente. 

Recientemente, en el postCómo elegir una buena formación en Cumplimiento Normativo[7] transponía nuevamente mi parecer a la hora de decidir la formación y el lugar. Con la entrada de la Ley 1/2015[8], han proliferado por doquier cursos, jornadas e incluso congresos, organizados por entidades variopintas, desde instituciones universitarias, hasta colegios profesionales, pasando por bufetes de abogados, consultoras, escuelas de negocio y otros centros de formación, ofreciendo el conocimiento en las modalidades presenciales y on line. A la hora de elegir una formación hay que escrutar con alma de Sherlock Holmes el plan de estudio, la metodología y el claustro de profesores. El valor del claustro se encuentra en perfiles especializados junto a una experiencia contrastada y ¡Ojo! con las “figuras” o “estrellas” que aparecen relacionadas en el programa, a modo de gancho, y luego no aparecen por ningún otro lado, participando en el floreado “consejo asesor” y poco más[9] (Fuente de la imagen: pixabay).
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[1] Espero, haber ayudado.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Cuestionando tu MBA. 2010. Sitio visitado el 02/08/2016.
[3] Velasco Carretero, Manuel. ¿MBA Sí o No? 2011. Sitio visitado el 02/08/2016.
[4] Que se configura como el "rey de copas", por los puestos de trabajo en el sector turístico en general y en los bares en particular.
[5] Velasco Carretero, Manuel. La Tregua. 2006. Sitio visitado el 02/08/2016.
[6] Velasco Carretero, Manuel. Pagar la novatada. 2007. Sitio visitado el 02/08/2016.
[7] Velasco Carretero, Manuel. Cómo elegir una buena formación en Cumplimiento Normativo. Sitio Compliance. 2016. Visitado el 02/08/2016.
[8] Ley 1/2015 de 30 de marzo de reforma del Código Penal, en vigor el 1 julio de 2015.
[9] A continuación te dejo un vídeo doméstico sobre cómo elegir formación especializada, en específico en materia de Compliance.

lunes, 4 de agosto de 2014

Lo que no enseñan

Fuente de la imagen: SimonAlpha en pixabay
Interesante sobremesa la que disfruté ayer, escuchando a Paqui, Antonio, Germán y Conchi charlar sobre un tema que, si eres follower de este sitio, no pecarás de ignorancia porque te lo he comentado en más de una ocasión: lo que enseñan y no enseñan en las escuelas de negocio. Textos como “
¿Sólo responsabilidad moral?”, “Subempleados”, “Menos estrellas y más estrellados”, “En la copa del árbol”, “A buenas horas...”, “Cuestionando tu MBA”, “El Negocio de las Escuelas de Negocio“ o “Hijos de papá[1], son buena prueba de ello. 

En “Desconectadas de la realidad[2] te escribía la percepción de que los programas de estas escuelas de “alto rendimiento” no consiguieran modelar a ejecutivos para acercarse a los rasgos en educación, nivel de formación, experiencia, habilidades intelectuales, incluso físicas (vida sana) y mentales (armonía interior), del líder que se necesita para navegar en la globalización, con altas dosis de ética, moralidad y sustentabilidad. 

A duras penas consiguen moldear, a lo sumo, perfiles de funcionarios, centrados en la burocracia, gestión y ganancias a costa de EREs, concurso de acreedores y recortes por doquier, además de expertos en lobbies y otros grupos de presión. Si bien no albergo dudas sobre la importancia de los estudios reglados y no reglados en el día a día de cualquier profesional, directivo, mando intermedio, emprendedor… tampoco vacilo al pensar que otros conocimientos, también trascendentales y que podríamos catalogar con suma prudencia como “experiencia”, "ética" y "moralidad", todavía no se orientan, ni tan siquiera se tutelan, en las escuelas de negocio. 

En este sentido, hace más de un cuarto de siglo Mark McCormack[3] apuntaba interesantes reflexiones a partir de lo que no enseñaban en la Escuela de Negocios de Harvard, por ejemplo, “cómo conocer mejor a los clientes”, ya que el éxito empresarial estriba en un conocimiento textual acerca de cómo reaccionarán las personas frente a una decisión, bien sea al comprar un producto o en la propia negociación, por lo que mientras más se conozca al interlocutor, será más sencillo propiciar un clima en el que se manifieste prósperamente. 

Otra muestra puede ser todo lo que envuelve al arte de vender, poniendo en práctica reflexivamente habilidades que conocemos instintivamente y que hemos utilizado a medida que progresábamos. Sin embargo, en los negocios estamos siendo siempre evaluados para determinar lo bien que lo hacemos. Finalmente, La mayoría de los procesos involucrados en la creación de un negocio dependen de que escuchemos nuestro sentido común y de que convirtamos la teoría en práctica (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: SimonAlpha en pixabay.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. ¿Sólo responsabilidad moral? (2012), Subempleados (2014), Menos estrellas y más estrellados (2012), En la copa del árbol (2012), A buenas horas... (2012), Cuestionando tu MBA (2010), El Negocio de las Escuelas de Negocio (2007), Hijos de papá (2006). Sitios visitados el 04/08/2014.
[3] Velasco Carretero, Manuel. Desconectadas de la realidad. 2013. Sitio visitado el 04/08/2014.
[3] Mark McCormack. “What They Don't Teach You At Harvard Business School : Notes From A Street-Smart Executive”. Ediciones Bantam Books. 1988.

jueves, 9 de enero de 2014

Subempleados

Fuente de la imagen: dudu19 en pixabay
Como continuación de un debate que mantuvimos sobre las expectativas laborales del alumnado de las escuelas de negocio, me remitió ayer Antonio link al artículo de Elizabeth Rowe en BusinessWeek, “College Business Majors Top the Underemployed List[1] (Gracias), - Los estudiantes universitarios de negocios encabezan la lista de subempleados - en el que se hace mención a una macro investigación realizada en Estados Unidos de América, destacando el top 10 de los desempleados o precariamente empleados asignado a los graduados en este tipo de instituciones docentes.

La ficha técnica del estudio considera a los precariamente empleados “underemployed[2], aquellos posgraduados que trabajan en empleos que no requieren esos estudios o especializaciones. Una persona en esa situación tiene 8,2 más de probabilidades, más propensa, a estar underemployed que el perfil universitario promedio. Los mejores estudios son los de ingeniería, informática y estadística. Otros[3] tienen peores cifras de empleo precario, pero no se incluyeron en el ranking por escasear laboralmente (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: dudu19 en pixabay.
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[1] Rowe, Elizabeth. College Business Majors Top the Underemployed List. BusinessWeek. 2013. Sitio visitado el 09/01/2014.
[2] Subempleados.
[3] Como diseño de moda, danza, gestión hotelera o turismo.

sábado, 8 de junio de 2013

Desconectadas de la realidad

Fuente de la imagen: McElspeth en pixabay
Con tanto desbarajuste esta semana (ver post ¡Qué digo motos!)[1], se me ha escapado la noticia del ERE de la escuela de Negocios ESADE, clasificada por The Economist  (Which MBA?[2]) como una de las mejores del mundo por la calidad de sus programas educativos para directivos, (leída en El Mundo: Esade presenta un ERE para despedir a 60 trabajadores[3]). 
Si eres un seguidor de este sitio, sabrás mi opinión sobre los MBAs y similares (para recordar, clickear en búsqueda parcial)[4]

Según Jason Daley (Entrepreneur: Is an MBA Still Necessary?[5]), en la actualidad, la mayoría del sector comercial y académico de EEUU piensa que los estudios de posgraduado han desconectado del mundo empresarial. En España ni te cuento. Las juntas pensantes de esas instituciones, al igual que los equipos de redacción de los ¿Quién es quién? (Ver post "El juego de quién es quién"[6]), publicados periódicamente en los medios de comunicación, no caen (o no quieren caer) que otro mundo profesional, laboral y empresarial también es posible y de hecho, existe.

Parece como si los programas de estas escuelas de “alto rendimiento” no consiguieran modelar a ejecutivos que se acerquen a los rasgos en educación, nivel de formación, experiencia, habilidades intelectuales, incluso físicas[7] y mentales[8], del líder que se necesita para navegar en la globalización, con altas dosis de ética, moralidad y sustentabilidad. A duras penas consiguen moldear, a lo sumo, perfiles de funcionarios, centrados en la burocracia, gestión y ganancias a costa de EREs, concurso de acreedores y recortes por doquier, además de expertos en lobbies malos y otros grupos de presión (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: McElspeth en pixabay.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. ¡Qué digo motos! 2013. Sitio visitado el 08/06/2013.
[2] The Economist. Which MBA? 2013. Sitio visitado el 08/06/2013.
[3] Espinosa, Óscar. Esade presenta un ERE para despedir a 60 trabajadores. El Mundo. 2013. Sitio visitado el 08/06/2013.
[4] Búsqueda realizada el 08/06/2013. La búsqueda se va actualizando conforme al funcionamiento del buscador.
[5] Daley, Jason. Is an MBA Still Necessary? Entrepreneur. 2012. Sitio visitado el 08/06/2013.
[6] Velasco Carretero, Manuel. El juego de quién es quién. 2012. Sitio visitado el 08/06/2013.
[7] Vida sana.
[8] Armonía interior.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Buena nueva

Fuente de la imagen: archivo propio
Ayer recibí una buena nueva, vía comunicado de la Escuela de Organización Industrial, comúnmente conocida en mi país como EOI, notificándome la homologación de mi perfil profesional para la prestación de servicios docentes en las especialidades de Emprendeduría, Estrategia, Contabilidad y finanzas, Habilidades directivas y Organización de Empresas. Deseo estar a la altura profesional que dicha institución de enseñanza se merece. No te oculto que por razones profesionales y personales, me satisface dicha habilitación. La primera vez que escuché hablar de la EOI fue a un familiar, allá en los inicios de la década de los setenta del siglo pasado. Trabajaba el joven en la administración de una pyme del sector agroindustrial y anhelaba estudiar en esa escuela de ingenieros. También, recuerdo que me obsequió con la cajita donde venía la cinta de la máquina de escribir que utilizaba en su trabajo. 

Más tarde, ya en la Escuela de Empresariales y después en la Facultad de Económicas, eran frecuentes las alusiones a la EOI por parte de los profesores. La entidad como tal fue fundada en 1955, en base al acuerdo alcanzado entre los Ministerios de Educación e Industria, siendo la primera escuela de negocios de España y una de las primeras de Europa. En todos estos años han caminado junto a la modernización de la economía e industria española, siendo protagonistas de algunos hitos importantes en la formación de directivos en Hispanoamérica, como, por ejemplo, que en 1976 comenzaran a impartirse los Programas Medioambientales, cuando entonces nadie daba un duro por el Medioambiente, siendo la primera Escuela de Negocios Medioambiental que concede un título reconocido oficialmente. Te dejo un vídeo, subido a Youtube por eoimedia, recogiendo una síntesis de sus cerca de sesenta años de historia. Si quieres ver más vídeos, con sus numerosas acciones y actividades, clickea AQUÍ.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Menos estrellas y más estrellados

Fuente de la imagen: aitoff en pixabay
En estos momentos de crisis e incertidumbre, buenas noticias para los directivos, empresarios, técnicos expertos, deportistas… veteranos. Ayer, por la tarde, en una reunión informal, me confirmaron que algunas escuelas de negocio están abriendo sus puertas claustrales a personas del mundo empresarial e institucional, curtidos profesionales de la gestión, la dirección, la gerencia,… que durante su vida laboral han bregado en multitud de frentes, lidiado tropecientas crisis y resurgido de las cenizas, como ave fénix, otras tantas.

Por lo visto, hasta el momento estos perfiles no han sido valorados y, por derivación, escasamente invitados a sus aulas, ya que esos espacios formativos, hasta hace poco tiempo, eran ocupados por estrellas, impartiendo clases magistrales. Pero en este cambio de época que vivimos, las escuelas de negocio parece que, queriendo u obligadas por las circunstancias, están sustituyendo el chip y la moda va a ser “menos estrellas y más estrellados”.

Me parece bien. No tengo nada en contra de los directivos estrella, con un expediente inmaculado de éxitos, concatenados uno tras otro. Pero me atrevo a decir que el 99% del tejido empresarial e institucional de mi país no es 100% de algodón o de pura lana virgen. Y ahora la crisis pone más fácil la argumentación de ese noventa y nueve por ciento. Lo raro o excepcional, por no decir imposible, es encontrar a una dirección general exenta de problemas y bendecida en cada una de las decisiones tomadas a lo largo y a lo ancho del camino transitado.

Así que si tienes entre 50 y 99 años (los límites del intervalo son subjetivos) y tu currículo está plagado de experiencias traumáticas o sensibles, que en tu DAFO las catalogabas como una debilidad a nivel interno y una amenaza en el marco externo, la nueva época da la vuelta a la tortilla y puedes sentir internamente una reconocida fortaleza y externamente valorar una tremenda oportunidad. Por lo que no te extrañe que te llamen de unos de estos centros de alto rendimiento para impartir un módulo, una charla, unas jornadas, staff pedagógico… retribuido, por supuesto (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: aitoff en pixabay.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

En la copa del árbol

Fuente de la imagen: archivo propio
Después de la jornada de trabajo matutina, dado que por motivos profesionales el descanso vacacional de este año ha sido distinto al de otros (deseando resarcirme más adelante, si se puede, claro), la tarde de ayer me la tomé de asueto y decidí incorporarme a la peña de amistades que habían quedado en el Parque Acuático Mijas[1], para despedir eso, las vacas de agosto de los que han podido disfrutarlas plenamente.

No sé si será porque era por la tarde o por septiembre o por la crisis, el caso es que me encontré el recinto con menos personal y clientela que en otras ocasiones. Tampoco me gustó que desde las cinco y pico estuvieran recordando por megafonía la hora de salida (las seis) y quince minutos antes cerraran los grifos y empezaran a invitar para que nos saliésemos de las piscinas. ¡Jopé! ¡Que he pagado baño hasta las seis!

Por lo demás, resalto la proactiva charla con varios estudiantes acerca de qué hacer después de la licenciatura o del máster. Difícil cuestión y debate. Lo tenemos crudo todos y ellos más. Les sugerí que localizaran prácticas interesantes relacionadas con su especialidad, pero sin cerrar puertas a otras usanzas colaterales. Que su mente fuera una esponja y estuviera abierta y que por mucha facultad o escuela de negocio, la mejor universidad es la propia Vida.

Me preguntaron qué haría yo si tuviera sus edades. Intenté ponerme en su lugar y me imaginé dándole caña a los idiomas en países extranjeros y buscando experiencias no en divisiones de multinacionales o entidades estrellas o de exitosos emprendedores, sino en empresas con dificultades o pequeñas unidades de negocio, cuyos líderes y equipos trabajan como ese grupo de pájaros bregando en la copa de un árbol cimbreado por un fuerte viento.

Ahí, al lado de ese puesto de gerencia, directivo, secretaría general, coordinador, ejecutivo… y sus respectivos equipos, lidiando los imponderables, despropósitos… tomando decisiones, rectificando y volviendo a rectificar, mientras de la chistera no sólo salen conejos, sino, también, liebres, cerdos, serpientes y alimañas (fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Parque Acuático Mijas. 2009.  Sitio visitado el 05/09/2012.

sábado, 18 de agosto de 2012

¿Sólo responsabilidad moral?

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Si eres un asiduo de este sitio, recordarás que en más de una ocasión he escrito directa o indirectamente sobre las escuelas de negocio[1]
Pues bien, como ya viene siendo habitual en los últimos años, ayer pasé la última hora de la tarde en una caseta de la Feria de Málaga, con directivos, contactos que laboran en varios de estos centros nacionales e internacionales de alto rendimiento formativo. Como no podía ser de otra forma, recuperamos la crítica[2] sobre la responsabilidad de las escuelas de negocio en la crisis que nos acucia, al adoptar y formar en sus clases magistrales a muchos de los sujetos que nos han llevado al pozo de miseria y despropósito. 

Esta vez, los tres respetados contactos, con mucho estilo se lanzaron a la yugular del que te escribe. ¿Las escuelas de negocio no son responsables de las acciones de estos individuos? Se puede analizar y puede que lleven razón. Pero lo que es indiscutible es que estas instituciones docentes deberían encauzar la formación y el reciclaje que imparten, hacia la consecución de una armonía entre los objetivos mercantiles de la organización para la que el alumnado trabaje, su masa de colaboradores/as, los que ponen el capital y, por supuesto, el ámbito social donde la empresa actúe. Pero mi argumentación sigue siendo la misma. 

Puse un último ejemplo. Bankia no sólo ha disfrutado durante años del presunto favor y corresponsabilidad política, siendo el instrumento financiero del gobernante de turno, fuera conservador o progresista, también ha tenido el apoyo de una parva de auditores, abogados, tasadores y consultores que con sus acciones, dictámenes u omisiones han consolidado la masacre. ¿Y dónde se han masterizado la mayoría de estos energúmenos? Tienes la respuesta en la mente. Termino con la referencia de que algunos de los empresarios más exitosos, con Steve Jobs a la cabeza, no pasaron por una escuela de negocio[3].
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[1] Ver búsqueda parcial. Realizada el 18/08/2012.
[2] Ta recogida anteriormente en este blog.
[3] Noticia en AmericaEconomia – (Fuente de la imagen: sxc.hu).

viernes, 17 de febrero de 2012

A buenas horas...

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace ya unos años, enero de 2007, más de 250 responsables de escuelas de negocio de todo el mundo, se reunieron en el IESE para debatir sobre el impacto de sus academias privadas en un mundo cambiante, la expansión de las actividades de formación o la necesidad de impulsar el espíritu emprendedor (M. Velasco, 2007)[1].

Escribe C. Sánchez(2012) en El País, “Examen de conciencia en las escuelas de negocio[2] que la crisis financiera ha puesto en tela de juicio la formación impartida a los directivos de élite. Años después de su famosa reunión, este tipo de instituciones andan preocupadas porque la crisis también les afecta y responden con clases de ética, liderazgo y códigos deontológicos.

Hemos escrito en este blog largo y tendido sobre la responsabilidad de las escuelas de negocio en el mundo financiero que tenemos, por lo que no voy a ser más pesado. Sólo se me ocurre el refrán: “A buenas horas mangas verdes”. Si puedes, descansa en este fin de semana que empieza lluvioso en mi ámbito territorial de actuación[3].
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[1] Velasco Carretero, Manuel. El negocio de las escuelas de negocio. 2007. Sitio visitado el 17/02/2012.
[2] Sánchez-Silva, Carmen. Examen de conciencia en las escuelas de negocio. El País. 2012. Sitio visitado el 17/02/2012.
[3] Imagen incorporada con posterioridad, fuente: mvc archivo propio.

domingo, 31 de enero de 2010

Cuestionando tu MBA

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace unos años, un grupo de personas barajó mi perfil para dirigir la delegación de una escuela de negocios de reconocido prestigio, que iba a instalarse en mi provincia. La escasez de un idioma inglés fluido, actuó de barrera y motivo de descarte. La idea me atraía. Recuerdo que le gustó a mis proponentes las reflexiones sobre los nuevos modelos de enseñanza de cómo hacer negocios en las escuelas de ídem. Pero supongo que mi inglés de los Montes de Málaga no les convenció.

Me he acordado de esta, siempre, enriquecedora experiencia porque ayer, charlando con un político[1], me trasladaba que estas escuelas de altísimo nivel también tienen su cuota de responsabilidad en la recesión que estamos viviendo, en el sentido de que sus disciplinas gerenciales, han contenido muchas de las técnicas, enfoques y acciones de toda índole, que han propiciado la monumental crisis, sobre todo en sectores como el financiero o el inmobiliario, siendo la clave del fracaso de empresas por doquier. 

Parece que los planes de estudio de estas colmenas de altos directivos tendrían que adaptarse a las nuevas realidades económicas, financieras y sociales que demanda la gestión empresarial, rediseñando sus MBAs. De entrada, deberían disponer de una asignatura que se llamara “Crisis”, estudiando a fondo, por profesores objetivos, el ridículo y la ineficacia de los modelos organizativos, comerciales y financieros que años o, incluso, meses eran impartidos en sus propias aulas (imagen de gifmania.com).
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[1]  Del ámbito local, que recientemente ha finalizado uno de esos cursos de postgrado.

jueves, 25 de enero de 2007

El Negocio de las Escuelas de Negocio

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Más de 250 responsables de escuelas de negocio de todo el mundo, se reúnen reunieron en el IESE para debatir sobre el impacto de sus academias privadas en un mundo cambiante, la expansión de las actividades de formación o la necesidad de impulsar el espíritu emprendedor[1]. Parece que estos decanos también están preocupados por el ridículo porcentaje del sexo femenino en sus claustros. En el post A qué estáis esperando (M. Velasco, 2006)[2], expresaba que desde el año 1994 abogaba por una formación de calidad para la totalidad del sector de la enseñanza privada no reglada en España, donde los bloques de temas que hoy debate este colectivo de reputados representantes, también eran actualidad, incluido el papel de las tecnologías en la formación. 

En La Universidad del Éxito (M. Velasco, 2007)[3] apuntaba que una de las prioridades de la ley Orgánica de Universidades (LOU) es que la Universidad aumente su capacidad de transferir el resultado de sus investigaciones a la sociedad. Pienso que con el nuevo marco docente dibujado por la LOU, sobre todo en lo que a los créditos de postgrado se refiere, estas empresas privadas de formación deberían plantearse iniciar, de alguna forma, la transmisión transparente y efectiva del alcance y logro de sus trabajos e investigaciones a la sociedad, incluido a los países pobres o zonas más subdesarrolladas ¿Sí? Me temo que este aspecto difícilmente va a ser deliberado ¿No? (Formato de texto modificado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.
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[1] Leído en la pág. 48 de la Gaceta de los Negocios de 25/01/07.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2006). A qué estáis esperando. Sitio visitado el 25/01/2007.
[3] Velasco-Carretero, Manuel (2007). La Universidad del Éxito. Sitio visitado el 25/01/2007.

domingo, 14 de mayo de 2006

Hijos de papá

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
He leído en el suplemento Negocios dominical[1], de un diario local un reportaje sobre la empresa familiar, con un artículo acerca de la perpetuidad de este perfil empresarial y la afluencia de “hijos de” en las escuelas de negocio, así como los programas específicos de alguna de ellas sobre esta cuestión. En mi vida profesional he tenido dos experiencias de gestión en este tipo de organizaciones: en un grupo empresarial del sector de la distribución[2] y en un grupo constructor y promotor[3]. He aprendido mucho en esos dos estilos y costumbres directivas. En la primera organización, cuatro de “los hijos de” trabajaban en la empresa, uno de ellos bajo mi responsabilidad; en la segunda “el hermano de” dependía colateralmente, dentro del proceso de reestructuración que pretendía implantar. He procurado percibir siempre al profesional, su realidad actualidad, su potencialidad y su encaje en la cultura empresarial del negocio, pero sin dejar a un lado su situación personal o, en este caso, familiar. ¿Qué es una empresa familiar? Coincido con aquellas corrientes de pensamiento que van en la dirección de que es un asunto de participación en la empresa, ejerciendo el control en la gestión, con unos determinados valores y cultura empresarial y con perspectivas de continuidad en las generaciones futuras de la familia. 

Dice el redactor de la crónica periodística que en nuestro país el 65% del total de empresas son familiares y que el 25% de las empresas más grandes del país son familiares. Sí, un porcentaje altísimo de nuestro tejido empresarial son pequeños negocios, luego los datos van en sintonía. Ahora bien, lo que no estoy totalmente de acuerdo es que se coloque la teoría y la docencia específica, en torno a la idea de empresa familiar como sistema económico, en un lugar cardinal o preferente en la microeconomía y en la propia sociedad. Tiene su importancia, pero no más que otros contextos de gestión empresarial. Cierto que existen unas situaciones comunes, fundamentalmente convivencia de la familia en el negocio, profesionalización de la gestión y problemática de la sucesión; pero pregunto: ¿no existen dificultades en la convivencia igual o más graves en el resto de las empresas? ¿y problemas con la formación, el reciclaje y la cualificación profesional? ¿Cuántos ineptos pensamos se encuentran al frente de verdaderos emporios mercantiles, económicos y sociales? Me atrevería a afirmar en este foro que un porcentaje altísimo (por no decir 100% ) de los problemas que se le adjudican a la empresa familiar son inconvenientes de todos los negocios. 

Todavía en la empresa en general existen problemas de comunicación, transposición de papeles directivos, resistencia a la formación y al reciclaje, desconfianza en la delegación de funciones, celos, enfoques distintos de dirección, dificultad para separar la vida profesional de la familiar, etc. En cuanto a la temida máxima de que sólo el 15% de las empresas familiares llega a la tercera generación, lamentablemente no puedo ahora comparar este dato con el porcentaje del total de empresas y el porcentaje de las empresas que se cataloguen como no familiares, pero no me resisto a expresar la corazonada de que puedo llevarme una sorpresa, en el sentido del trágico final de muchísimas empresas, sean o no catalogadas “familiares”[4]. Estimo que en todas las empresas con idea de pervivencia en el futuro[5], deben diseñar la sucesión de sus líderes formales[6], de sus equipos troncales, incluso de sus asesores externos[9]. Por eso pienso que las escuelas de negocios[7] siempre han estado llenas de “hijos de” todo tipo de familias y que inculcar habilidades y crear valores interesa a todos, sean o no hijos de sus padres empresarios. 

Un amigo[10], me dijo hace unos años que lo de la “empresa familiar” es una buena idea de marketing para dichos negocios de formación[8] y que en todas las empresas de educación privada, regladas y no regladas, hay muchos “hijos de”, tengan o no programas o cátedras específicas. Sí me consta que algunas disponen de módulos específicos en cada uno de los master o cursos de especialización, por ejemplo, si yo, “hijo de mi padre y de mi madre” voy a realizar un master en Gestión de Empresas Inmobiliarias, en el programa me incorporan un módulo sobre la empresa familiar[11]. Saludos. P.D. Si hay alguna persona que pueda pensar que la tengo tomada con las escuelas de negocios, expreso que no es cierto. Admiro la aportación intelectual que este tipo de instituciones y los postgrados en la Universidad pública y privada traslada a los empresarios y personas que quieren incorporarse al mercado laboral en puestos de responsabilidad. Me quedé en los programas de doctorado en Dirección Estratégica de la Empresa (1990-1993) y en varios cursos de especialización en escuelas de negocios, pero tengo anotado en mi planificación formativa[12], realizar un master en Gestión Comercial y Marketing[13], [14].
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[1] Diario Sur. 4 de mayo de 2006.
[2] con una facturación anual cercana a los 100 millones de euros, 1991-1993.
[3] con una facturación anual que rondaba los 42 millones de euros, 2004-2005.
[4] Datos del Registro Mercantil –RM- y de Hacienda para aquellos negocios no obligados a inscribirse en el RM.
[5] Que el negocio supere al equipo que lo creó.
[6] Y, también los informales.
[7] y las universidades privadas de management.
[8] También me dijo para las organizaciones empresariales.
[9] Más de un caso me consta de empresas abocadas al cierre por el desgaje de varios profesionales externos.
[10] Profesor reconocido en una escuela de negocios del norte de España
[11] Sucesión, convivencia, etc.
[12] Para cuando ahorre algunos euros.
[13] Y cuando perfeccione mi inglés de los Montes de Málaga, cursar una especialización en comercio internacional o, como se dice ahora, global.
[14] Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu.