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jueves, 13 de mayo de 2021

Aprovechar la singularidad estratégica y cultural

Presentación ponentes conferencia “La empresa familiar frente al reto de la sucesión”, Abante Asesores
En “Más allá de las buenas prácticas[1], referenciaba el libro de John Ward, Unconventional Wisdom: Counterintuitive Insights for Family Business Success[2], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga, es algo así como “La sabiduría no convencional: ideas anticonceptivas para el éxito de la empresa familiar”, donde entiende el autor que las empresas familiares prosperan persiguiendo estrategias no convencionales. Debido a que son impulsadas ​​por los valores y piensan a muy largo plazo, adoptan enfoques no populares con la moda actual de gestión o con el enfoque organizativo de la mayoría de las empresas. Esa es la clave de su ventaja competitiva. Sin embargo, para Ward, las empresas familiares deben encontrar maneras de atender simultáneamente las necesidades empresariales y las metas familiares, que requieren prioridades y principios muy diferentes. Como resultado, deben pensar paradójicamente y encontrar ideas que las empresas de un solo propósito no necesitan contemplar. Deben atreverse a ser diferentes.

Me acordé de la reflexión de Ward en la tarde del miércoles, mientras, invitado por Rafael[3] (Gracias), asistí a la conferencia organizada por Abante bajo el título “La empresa familiar frente al reto de la sucesión”. Agradable sesión que comenzó con una interesante disertación técnica por parte de Belén[4] y Pablo[5] acerca de los retos a los que se enfrenta una Empresa Familiar para suceder con éxito a la primera y segunda Generación. Seguidamente, Ignacio[6] y Santiago[7], intentaron responder a la cuestión ¿Cuáles son los retos sucesorios a los que se enfrenta una Empresa Familiar de la tercera Generación en adelante? Coincido con los ponentes y con John en que el negocio familiar requiere un sistema de gobierno diferente, pero debe ser uno que pueda ser controlado. En síntesis, una tarde bien aprovechada en lo que a formación y reciclaje profesional se refiere, retumbando en mi mente a estas horas del alba la idea del autor de esa “sabiduría no convencional necesaria para aprovechar la singularidad estratégica y cultural de un negocio familiar con garantía de éxito duradero”.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Más allá de las buenas prácticas. 2017. Sitio visitado el 13/05/2021.
[2] Ward, John. Unconventional Wisdom: Counterintuitive Insights for Family Business Success. Editorial Wiley. 2005.
[3] Rafael Romero Moreno. Director de Abante en Málaga / Asesoramiento financiero y gestión patrimonial.
[4] Belén Alarcón Medina. Directora Asesoramiento Patrimonial a Personas y Grupos Familiares Abante.
[5] Pablo Márquez de Prado Nieto. Partner, Corporate Advisory en Abante.
[6] Ignacio Osborne Cólogan. Presidente Grupo Osborne.
[7] Santiago Satrústegui. Investment Advisor. CEO Abante.

lunes, 27 de marzo de 2017

Más allá de las buenas prácticas

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Si eres follower de este sitio, seguramente recordarás que en más de una ocasión he escrito sobre el binomio empresa - familia. Desde el visitado, y también criticado, “Hijos de papá”, hasta “Cuarto y mitad de empresa familiar”, pasando por "Network Marketing”, “Constelaciones” o “Ya tenemos bastante[1], son buena prueba de ello. Asimismo, por "Derivada de famulus" y "La Familia"[2], conoces mi reflexión y respeto por el término “Familia”. Incluso, en “De vuelta al PPF[3], reflexionaba sobre la cultura del protocolo familiar, lo que en el Real Decreto 171/2007, por el que se regula la publicidad de los protocolos familiares, se denominaba shareholders agreement.

Te comento lo anterior porque, escuchando a Chuck Berry[4], el fin de semana pasado estuve re-hojeando el libro de John Ward Unconventional Wisdom: Counterintuitive Insights for Family Business Success[5], que[6] es algo así como “La sabiduría no convencional: ideas anticonceptivas para el éxito de la empresa familiar”. Entiende el autor que las empresas familiares prosperan persiguiendo estrategias no convencionales. Debido a que son impulsadas ​​por los valores y piensan a muy largo plazo, adoptan enfoques no populares con la moda actual de gestión o con el enfoque organizativo de la mayoría de las empresas. Esa es la clave de su ventaja competitiva. 

Sin embargo, para Ward, las empresas familiares deben encontrar maneras de atender simultáneamente las necesidades empresariales y las metas familiares, que requieren prioridades y principios muy diferentes. Como resultado, deben pensar paradójicamente y encontrar ideas que las empresas de un solo propósito no necesitan contemplar. Deben atreverse a ser diferentes. El negocio familiar requiere un sistema de gobierno diferente, pero debe ser uno que pueda ser controlado. A través de las páginas, intenta John ofrecerme la sabiduría no convencional necesaria para aprovechar la singularidad estratégica y cultural de un negocio familiar con garantía de éxito duradero[7]
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Hijos de papá (2006), Cuarto y mitad de empresa familiar (2013), Network Marketing (2012), Constelaciones (2008), Ya tenemos bastante (2013). Sitios visitados el 27/03/2017.
[2] Velasco Carretero, Manuel. Derivada de famulus (2013), La Familia (2006). Sitios visitados el 27/03/2017.
[3] Velasco Carretero, Manuel. De vuelta al PPF. 2010. Sitio visitado el 27/03/2017.
[4] ver texto Antes del rock fue Chuck. Velasco Carretero, Manuel. 2017. Sitio visitado el 27/03/2017.
[5] Ward, John. Unconventional Wisdom: Counterintuitive Insights for Family Business Success. Editorial Wiley. 2005.
[6] Traducido con mi inglés de los Montes de Málaga.
[7] A continuación te dejo un vídeo, subido a Youtube por Fundación Rafael del Pino, con unos comentarios, en inglés, de John Ward, sobre el arte de la continuidad de la empresa familiar, más allá de las buenas prácticas.

viernes, 19 de febrero de 2010

De vuelta al PPF

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Afanado anda el equipo, preparando un nuevo proyecto sobre protocolo familiar. Si eres uno de los sufridores seguidores de este blog, habrás detectado que es una línea de actividad que profesionalmente me ha motivado y conozco desde la década de los noventa del siglo pasado, siendo fustigador de algunos de los eslabones del procedimiento y del enfoque. En el postHijos de papá” (M. Velasco, 2006)[1], delimitaba el concepto y criticaba su acotación como sistema económico específico y el uso que determinadas escuelas de negocio hacen, desde la óptica comercial, de la "empresa familiar", como si lo que se aprendiera en sus aulas fuera distinto y especial. La formación es necesaria y muy importante, pero sólo es un eslabón más de todo el meollo[2]. Cuestión y formación aparte merece lo que[3] codifiqué como PPF, siglas de “Programación del Protocolo Familiar”. ¿Qué es el PPF? Es un proyecto de trabajo, de servicio de consultoría, encaminado a organizar la continuidad generacional en la empresa familiar. Su variante es el PPCE, que para que no lo confundieran con un determinado partido político, me aconsejaron cambiar las letras por PPE, “Programación del Protocolo de continuidad Empresarial”, para el resto de las empresas[4].

Según el Real Decreto 171/2007,[5] "la cultura del protocolo familiar, shareholders agreement, se encuentra ratificada en las prácticas económicas y de buen gobierno de las sociedades familiares de los países de nuestro entorno, en cuanto es considerada una garantía adicional para terceros, inversores y acreedores, además de para los propios socios, al dotar de previsibilidad el relevo generacional en la sociedad. En países de cultura anglosajona, existen acuerdos obtenidos, tras el análisis psicológico y emocional, que no se escriben en ningún documento, sin que se asumen y se transmiten de generación en generación, desde una óptica tradicional" El PPF es un programa de trabajo con hitos económicos, financieros, fiscales, mercantiles, jurídicos, organizativos, sociales, laborales, formativos, psicológicos y emocionales (toma nota), encaminado a armonizar las relaciones profesionales y empresariales de la familia propietaria de la empresa con la entidad en sí, como garantía de pervivencia y éxito a lo largo del tiempo de la actividad empresarial y propiciar la cohesión y los lazos afectivos entre los componentes de la familia.  No habrá dos protocolos iguales ni similares, porque no existe una empresa igual ni una familia igual[6].

Acordadas las pautas de actuación en relación a los papeles de los miembros en la empresa, así como los perfiles de los directivos, los derechos patrimoniales, el liderazgo, etc., se establecen las bases de comportamiento, relaciones y todo lo que se estime necesario para afianzar la continuidad del negocio, documento que se redacta y que se aconseja se haga público, no sólo en la página web, sino en registros públicos, como el Mercantil. Finalmente, dos puntualizaciones. La primera, reiterar que un PPF no es una actividad formativa que se resuelve con un máster, curso, seminario o jornada. Es mucho más que formación y se necesita una “consultoría singular”, altamente comprometida. La segunda, el trabajo no debe terminar con la elaboración, aprobación y publicación del acuerdo. Es sumamente importante la puesta en marcha y la tutoría del mismo por parte de un staff independiente, a modo de división "empresa familiar" (family business), sobre todo en las primeras fases de implantación, hasta que la cultura del protocolo arraigue firmemente en la estructura empresarial familiar. Que tengas de un reparador fin de semana (imágenes de gifsanimados.com). Imagen incorporada posteriormente, fuente: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2006). Hijos de papá. Sitio visitado el 19/02/2010.
[2] Si quieres otras notas sobre la cuestión, pincha AQUÍ. Sitio visitado el 19/02/2010.
[3] En el año 1993, en mi etapa de director de auditoría interna en el grupo empresarial Euromarket (ver post "Ni seguratas ni chivatos ni detectives", "¿A cómo tienes hoy el kilo de blog?", o el más reciente "Atención al cliente"). Sitios visitados el 19/02/2010.
[4] Puede que mi contacto Pepa, adjunta al departamento en esos tiempos, o el contacto Alejandro, director de Gestión de Activos de la agrupación, todavía se acuerden de aquellos informes.
[5] Real Decreto 171/2007, de 9 de febrero, por el que se regula la publicidad de los protocolos familiares.
[6] Por lo que olvídate del corta y pega o aplicar los casos estudiados en el máster del instituto de turno, tienes que arremangarte y con una brutal empatía, analizar a esa "familia" y a esa "empresa", escuchando los corazones de ambas figuras, diseñar un protocolo y someterlo a su aprobación, argumentando, incluso, cada palabra o signo de puntuación. 

jueves, 18 de octubre de 2007

Lo pasaban realmente mal

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En más de una ocasión he tenido la oportunidad de colaborar como profesional externo en empresas familiares de tamaño medio, encontrándome hábitos estructurales en diversas materias, desde puestos de responsabilidad ocupados por miembros de la familia que adolecían de formación, hasta retribuciones distorsionadas y desajustadas con la realidad del mercado[1], pasando por una inexistencia de políticas de conciliación de la vida empresarial con la vida personal.

O ciertos límites invisibles para la promoción de los ejecutivos externos, lo que implicaba que los directivos que no pertenecían a esa unidad familiar lo pasaban realmente mal y en muchos casos dimitían. Price waterhouse Coopers y el Instituto de la Empresa Familiar han realizado una investigación sobre capital humano en las empresas familiares[2], donde se desprenden estos pecados y otras debilidades de gestión. Imagen incorporada posteriormente; fuente: mvc elaboración propia.
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[1] Para el puesto que ocupaban los familiares.
[2] Leído en la pág. 35 de elEconomista de 17/10/07.

domingo, 14 de mayo de 2006

Hijos de papá

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
He leído en el suplemento Negocios dominical[1], de un diario local un reportaje sobre la empresa familiar, con un artículo acerca de la perpetuidad de este perfil empresarial y la afluencia de “hijos de” en las escuelas de negocio, así como los programas específicos de alguna de ellas sobre esta cuestión. En mi vida profesional he tenido dos experiencias de gestión en este tipo de organizaciones: en un grupo empresarial del sector de la distribución[2] y en un grupo constructor y promotor[3]. He aprendido mucho en esos dos estilos y costumbres directivas. En la primera organización, cuatro de “los hijos de” trabajaban en la empresa, uno de ellos bajo mi responsabilidad; en la segunda “el hermano de” dependía colateralmente, dentro del proceso de reestructuración que pretendía implantar. He procurado percibir siempre al profesional, su realidad actualidad, su potencialidad y su encaje en la cultura empresarial del negocio, pero sin dejar a un lado su situación personal o, en este caso, familiar. ¿Qué es una empresa familiar? Coincido con aquellas corrientes de pensamiento que van en la dirección de que es un asunto de participación en la empresa, ejerciendo el control en la gestión, con unos determinados valores y cultura empresarial y con perspectivas de continuidad en las generaciones futuras de la familia. 

Dice el redactor de la crónica periodística que en nuestro país el 65% del total de empresas son familiares y que el 25% de las empresas más grandes del país son familiares. Sí, un porcentaje altísimo de nuestro tejido empresarial son pequeños negocios, luego los datos van en sintonía. Ahora bien, lo que no estoy totalmente de acuerdo es que se coloque la teoría y la docencia específica, en torno a la idea de empresa familiar como sistema económico, en un lugar cardinal o preferente en la microeconomía y en la propia sociedad. Tiene su importancia, pero no más que otros contextos de gestión empresarial. Cierto que existen unas situaciones comunes, fundamentalmente convivencia de la familia en el negocio, profesionalización de la gestión y problemática de la sucesión; pero pregunto: ¿no existen dificultades en la convivencia igual o más graves en el resto de las empresas? ¿y problemas con la formación, el reciclaje y la cualificación profesional? ¿Cuántos ineptos pensamos se encuentran al frente de verdaderos emporios mercantiles, económicos y sociales? Me atrevería a afirmar en este foro que un porcentaje altísimo (por no decir 100% ) de los problemas que se le adjudican a la empresa familiar son inconvenientes de todos los negocios. 

Todavía en la empresa en general existen problemas de comunicación, transposición de papeles directivos, resistencia a la formación y al reciclaje, desconfianza en la delegación de funciones, celos, enfoques distintos de dirección, dificultad para separar la vida profesional de la familiar, etc. En cuanto a la temida máxima de que sólo el 15% de las empresas familiares llega a la tercera generación, lamentablemente no puedo ahora comparar este dato con el porcentaje del total de empresas y el porcentaje de las empresas que se cataloguen como no familiares, pero no me resisto a expresar la corazonada de que puedo llevarme una sorpresa, en el sentido del trágico final de muchísimas empresas, sean o no catalogadas “familiares”[4]. Estimo que en todas las empresas con idea de pervivencia en el futuro[5], deben diseñar la sucesión de sus líderes formales[6], de sus equipos troncales, incluso de sus asesores externos[9]. Por eso pienso que las escuelas de negocios[7] siempre han estado llenas de “hijos de” todo tipo de familias y que inculcar habilidades y crear valores interesa a todos, sean o no hijos de sus padres empresarios. 

Un amigo[10], me dijo hace unos años que lo de la “empresa familiar” es una buena idea de marketing para dichos negocios de formación[8] y que en todas las empresas de educación privada, regladas y no regladas, hay muchos “hijos de”, tengan o no programas o cátedras específicas. Sí me consta que algunas disponen de módulos específicos en cada uno de los master o cursos de especialización, por ejemplo, si yo, “hijo de mi padre y de mi madre” voy a realizar un master en Gestión de Empresas Inmobiliarias, en el programa me incorporan un módulo sobre la empresa familiar[11]. Saludos. P.D. Si hay alguna persona que pueda pensar que la tengo tomada con las escuelas de negocios, expreso que no es cierto. Admiro la aportación intelectual que este tipo de instituciones y los postgrados en la Universidad pública y privada traslada a los empresarios y personas que quieren incorporarse al mercado laboral en puestos de responsabilidad. Me quedé en los programas de doctorado en Dirección Estratégica de la Empresa (1990-1993) y en varios cursos de especialización en escuelas de negocios, pero tengo anotado en mi planificación formativa[12], realizar un master en Gestión Comercial y Marketing[13], [14].
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[1] Diario Sur. 4 de mayo de 2006.
[2] con una facturación anual cercana a los 100 millones de euros, 1991-1993.
[3] con una facturación anual que rondaba los 42 millones de euros, 2004-2005.
[4] Datos del Registro Mercantil –RM- y de Hacienda para aquellos negocios no obligados a inscribirse en el RM.
[5] Que el negocio supere al equipo que lo creó.
[6] Y, también los informales.
[7] y las universidades privadas de management.
[8] También me dijo para las organizaciones empresariales.
[9] Más de un caso me consta de empresas abocadas al cierre por el desgaje de varios profesionales externos.
[10] Profesor reconocido en una escuela de negocios del norte de España
[11] Sucesión, convivencia, etc.
[12] Para cuando ahorre algunos euros.
[13] Y cuando perfeccione mi inglés de los Montes de Málaga, cursar una especialización en comercio internacional o, como se dice ahora, global.
[14] Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu.