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viernes, 31 de julio de 2026

Meritocracia de atrezzo

Fuente de la imagen: mvc realizada con el recurso Notebook
El procedimiento administrativo de las ofertas públicas de empleo actual sujetas al filtro previo de los servicios públicos de empleo, en mi ámbito territorial de actuación (España en lo general, Andalucía en lo autonómico y Málaga en lo provincial), cuando te toca la "supuesta" lotería algorítmica, muestra una pulcritud formal intachable: convocatorias públicas estructuradas al milímetro, "éticos" algoritmos de empleo derivando perfiles con "presumible" imparcialidad[1] y una comisión evaluadora que escucha tus explicaciones con estudiada amabilidad durante la entrevista final. Todo el camino discurre bajo el envoltorio de una meritocracia modélica que puede culminar en un correo electrónico redactado con la más exquisita cortesía burocrática, prometiendo futuras prioridades mientras tu expediente queda depositado en una lista de reserva. Detrás de esa impecable escenografía reglada emergen matices inquietantes, mensajes entre líneas desvelados en los filtros preliminares que anticipan la naturaleza artificial del trámite. Desvalorizar de un plumazo la experiencia acreditada en organismos públicos análogos o de rango superior, dudar de tu compromiso alegando la brevedad temporal del contrato o desestimar el dominio técnico demostrado son indicios inequívocos de un guion preconcebido. La certidumbre de haber actuado como un mero figurante destinado a validar el proceso se confirma al examinar la terna de aspirantes que llegan a la final[1], donde suelen convivir la proximidad territorial, la cercanía al color político de la corporación y la figura del candidato maduro arrastrado por el sesgo del edadismo (en mi caso). Presiento que en más de una ocasión las normas formales se ejecutan con rigor absoluto sólo para dotar de cobertura legal a una decisión tomada con anterioridad, convirtiendo la igualdad de oportunidades en un simple revestimiento estético.

Y es que he percibido en mis propias carnes y contrastado con otros sufridores y sufridoras (se está conformando una asociación de damnificados), que experimentar este tipo de situaciones una y otra vez genera una honda tristeza y una frustración comprensible en aquellas personas que, confiando en los Poderes del Estado, invierten tiempo, ilusión y preparación en cada oferta pública, en cada baremación curricular, en cada entrevista telefónica, virtual o presencial, confiando en la posibilidad real de aportar su talento al servicio de esa comunidad local, provincial, autonómica o estatal. Constatar que la competencia técnica, la trayectoria demostrable y el conocimiento preciso de las funciones terminan postergados frente a condicionantes invisibles resulta demoledor para cualquier profesional. Este calvario no constituye un suceso aislado, refleja una realidad persistente en los procesos de selección donde el verdadero mérito cede su espacio a la conveniencia política, los contactos territoriales o los prejuicios vinculados a la edad. Trasladar este testimonio pretende servir de apoyo y reconfortar a todas aquellas personas que retornan a sus casas portando una carta de agradecimiento perfecta en lo formal, pero cargando con la certeza amarga de haber protagonizado una escenificación burocrática. Resulta preciso recordar que el valor, la capacidad y la experiencia acumulada jamás quedan determinados por el veredicto de un tribunal presuntamente condicionado por inercias ajenas a la excelencia curricular y la proyección futura del perfil al puesto y al área. Mantener intacta la dignidad laboral y la propia estima técnica supone la mayor resistencia frente a una estructura administrativa que presumiblemente disfraza de transparencia imparcial lo que demasiadas veces representa un mero trámite figurativo y desalmado. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Al ver la composición de las personas finalistas seleccionadas por el algoritmo, entre las que, supuestamente, la comisión de evaluación debe seleccionar a la finalmente elegida, surge la duda razonable de si en algún momento, imperceptiblemente, "alguien" (un humano u otra máquina manipulada por un humano) introduce una etiqueta, criterio atributo u orden informática que condiciona a dicho algoritmo en favor de determinados candidatos o colectivos para esa oferta determinada, por no hablar de la propia selección manual adicional que pueda realizarse. ¿Cómo se solventa esta situación? Solicitando una auditoría informática de todo el sistema durante, por ejemplo, el último año.

martes, 8 de diciembre de 2015

¿Quién ganó el debate?

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Tarde llego esta mañana a la cita. La culpa la tiene el debate de los candidatos a las elecciones españolas del 20 de diciembre y que tuvo lugar en los medios de comunicación de A3Media. En “Conciencia moral[1] reflexionaba sobre la cognición honesta de la política televisada de mi país. Pues bien, anoche tuvo lugar el, catalogado por el grupo de comunicación que lo organiza, debate decisivo, #7dElDebateDecisivo, y reconozco que, por mi parte, esperado. Me gustó la actuación del moderador Vallés y percibí un tanto desdibujada a Pastor. En cuanto a los políticos, Soraya hizo lo que pudo ante el papelón que su jefe le asignó (y no me valen excusas generacionales ni de ningún otro tipo). A Rivera lo vi nervioso o “todo a cien”. Sánchez me pareció mejor que otras veces aunque en la tónica de “cuesta abajo y sin frenos”. Por último, Iglesias, al que todas las encuestas dan como ganador, tal vez por su línea argumental y su emotivo minuto final, sudó la camisa en sentido literal. Eché de menos a Herzóg[2] y a Garzón y, ya puestos, podría haber sido un debate a ocho[3]. En fin. Sobre gustos no hay nada escrito, si bien creo que ganó la democracia en España.

En referencia a las relaciones entre los participantes en el debate, en líneas generales éstos se alinearon con lo propuesto en el Código Ético para Políticos, iniciativa de la Cátedra Ethos de la Universidad Ramón Llull: respeto mutuo, cuidado en el empleo del lenguaje, actitud abierta al diálogo de algunos de ellos y, en menor medida, al acuerdo razonable sobre determinadas cuestiones de Estado. También detecté consideración respetuosa de la vida privada de cada uno de ellos. Asimismo, verificando lo escrito en ese código sobre las relaciones de los políticos con los medios de comunicación social, dicen que se ha respetado la autonomía de A3Media y de sus profesionales, Ana Pastor y Vicente Vallés, sin sometimiento de los mismos a coacción, interferencias o presiones, unido a un uso del lenguaje adecuado en los medios de comunicación, aunque no evitaron siempre la demagogia, la manipulación o, en algún caso, la falta de honestidad. Finalmente, sería de recomendar que los candidatos rectificaran aquellas informaciones emitidas por éstos en el debate y que no se ajusten a la realidad. Mucho pedir ¿Verdad?. Si quieres verlo íntegramente, clickea AQUÍ (Fuente de la imagen. mvc archivo propio).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Conciencia moral. 2015. Sitio visitado el 08/12/2015.
[2] Un detalle por parte de la vicepresidenta saludar a Andrés en la entrada de la corporación mediática.
[3] en las Elecciones Catalanas de hace unos meses La Sexta organizó un encuentro con formato a siete.

domingo, 4 de octubre de 2015

¿La moral por los suelos?

Fuente de la imagen: pixabay
En relación al postSí, ya, moral para rato[1], que en cuestión de horas se ha encaramado a la primera posición del “Trending topic blog últimos 7 días”, me traslada Antonio (Gracias) su coincidencia plena con la reflexión de que a la sociedad debe asignársele la mayor porción del quesito porcentual de responsabilidad, al encontrarse sus fundamentos básicos morales por los suelos.

Ciertamente, la actuación y responsabilidad moral del político español no puede evaluarse circunscribiéndose sólo a la acción específica como individuo social, es decir, ese gravamen provenido de sus actos en contextos ciudadanos, no debe analizarse desde un matiz estrictamente singular, sino valorando también la atribución que en sus actuaciones le corresponde a la sociedad española en la que convive. 

He ahí la trascendencia de salvaguardar una meditación sobre la ética y la moral labrada y ejercida por esta altanera y creída ciudadanía, así como la necesidad de examinar si dichas pautas de conductas sociales, amparando la corrupción y protegiendo al corrupto, son moralmente asumibles por mí y, por derivación, también soy corresponsable en la parte que me toque. 

Fíjate en esta cavilación porque presiento que en más casos de los que podamos imaginar, la ética y la moral de la sociedad ibérica no es la que pensamos que es[2], con independencia del reproche moral que como sujeto pueda efectuar sobre los mismos y su comparación con la bondad y lo que debería ser desde la moral. (Fuente de la imagen: pixabay).

Obviamente, para mí no es lo mismo el que no cobra el IVA[3] por necesidad, economía de supervivencia, que las presuntas acciones corruptas del exvicepresidente[4], pero ambas conductas son reprochables, aunque a la vista de la realidad que nos envuelve, sean aceptadas como normales por los "españolistos", lo que refleja sus topes mínimos de moral, por los suelos, y sus varas de medir.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Sí, ya, moral para rato. 2015. Sitio visitado el 04/10/2015.
[2] Desde la factura sin IVA como uno de los ejemplos más representativos de una lista que llega hasta la presunta corrupción de Rodrigo Rato, los EREs o los sobres de Bárcenas.
[3] O no paga el IVA.
[4] Eso es tema para otro post.

sábado, 3 de octubre de 2015

Sí, ya, moral para rato

Fuente de la imagen: pixabay
Las noticias sobre los presuntos manejos del otrora estrella de la economía y de las finanzas en mi país, Rodrigo Rato, extensamente recogidas en los medios de comunicación (ABC, El Mundo[1]), me hicieron reflexionar en la tarde de ayer sobre la moral objetiva de estos individuos, cómo se manifiesta en sus mentes esa tracción a la vez que elasticidad entre sus compromisos, reglas y meditaciones morales y sus conciencias como seres humanos, esa bifurcación entre deber de observancia y emancipación de conciencia. 

En el caso de Rato, me gustaría saber cuál es su argumentación ética que da respuesta a su actuación a lo largo de estas décadas de ejercicio político, institucional y financiero. Pero no quiero confundirme. Obviamente, estas personas tienen su cuota de débito político y, en su caso, penal, pero entiendo que a la sociedad en la que conviven, y de la que soy parte integrante, debe asignársele la mayor porción del quesito porcentual de responsabilidad, al encontrarse sus fundamentos básicos morales por los suelos. 

Por un lado, los valores morales de la sociedad española presiento que dejan mucho de desear, predeterminando juicios de mínimos, por debajo incluso de la legalidad imperante que el legislador de turno amasa, sobre lo que son acciones buenas y acciones malas. Por otro lado, precisamente la chulería e hipocresía de esa misma ley aplicable, incluyendo los controles del propio Estado. Esa presumible locución objetiva, positiva y vinculante de lo que la ciudadanía española tiene que hacer legalmente.

Instrucción normalizada de sus valores sociales, adrede no se expresa con suficiente claridad y precisión filológica, permitiendo el doble trato, los recovecos y las cloacas, dependiendo si el individuo es masa o élite, esta última llamada casta, término puesto de moda en España por políticos progresistas de nuevo cuño. Y después de estos párrafos concluyo: sí, ya, moral para rato tenemos, pero eso no es más que la punta del iceberg de inmundicia, fingimiento, falsedad, gangrena y podredumbre que nos aborda (fuente de la imagen: pixabay).
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[1] Sitios visitados el 03/10/2015.

domingo, 19 de julio de 2015

En nuestras cabezas

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En la canción Zombie, de The Cranberries, se pregunta ¿Cuál ha sido nuestro error? Realmente ¿Quién está equivocado? Sí, tal vez cuando tanta hipocresía, mentira, crueldad, violencia… causa silencio, somos nosotros los que debemos estar equivocados.

Y lo que está pasando, sólo está pasando en tu cabeza y en mi cabeza, porque no se nos ocurre otra explicación a tanto sufrimiento, tanta falsedad, tanta barbarie. Te dejo el vídeo Zombie, subido a Youtube y traducido por Yrsl25 (Fuente de la imagen: pixabay mvc archivo propio).

miércoles, 10 de junio de 2015

En un lugar y en un tiempo

Fuente de la imagen: aruba85 en pixabay
Después de mantener una sesión de trabajo con los compañeros y el coordinador clínico, camino del hogar, me acordé de la conversación de cuatro personas en el metro, horas antes, sobre la próxima
embestida de S. Díaz (frase atribuida a la responsable de Podemos en Andalucía, T. Rodríguez, que está estupefacta por la actuación de la presidenta en funciones de la Junta de Andalucía). La cantidad de improperios que escuché en unos minutos en el semi vacío vagón de tren, sobre la situación política que se vive en mi Comunidad Autónoma. Se nos va la fuerza por la boca, pensé. Tenemos lo que nos merecemos, recurrí. Ciertamente, algunos nos lamentamos de las míseras decisiones, hipocresías, renuncios... de nuestros semejantes, ya sea en la política, la justicia… y luego, a la hora de la verdad, escurrimos el bulto, agachamos la cabeza y nos confundimos en el rebaño borreguil. Igualmente pasa en la empresa. 

Ya sea en el desayuno, en los descansos o, incluso, en el wasap, enumerando las dificultades, conflictos y controversias y después, a toro pasado, encanta decir la consabida frase “Ya lo dije”. Pero ahí nos quedamos. ¡Bah! Un colaborador o colaboradora comprometido/a identifica los problemas, los analiza y, si procede, propone soluciones en los foros adecuados. Me gusta estar cerca de esas personas, me siento seguro entre esos líderes que crecen en el equipo donde se encuentran integrados y hacen que el grupo brille junto al proceso, a la actividad, a la empresa y al ámbito territorial y sectorial de actuación. Dice Pepe que es cuestión de confianza. Lleva parte de razón. Si confío en mí mismo, en mis capacidades e, incluso, identifico y asimilo las debilidades, sucederán cosas distintas y mejores alrededor. 

Tal vez deba comunicar de forma más abierta mis dudas, reflexiones y conclusiones sobre tal o cual tema, evaporando las agendas ocultas y propiciando confianza en los interlocutores para que, a su vez, ellos también dialoguen francamente y la energía que nos envuelva mueva montañas. Pero si me escondo ante la coacción o influencia negativa de los de siempre[1], no tendré derecho no ya a quejarme, sino a comer el cereal y a beber el agua que día a día, con incomprensible desprendimiento, el destino ofrece a este injusto ungido de este "inicuo mundo", que justo antes de encender la llama de la vida, "inviste" a unos y "maldice" a otros por el incomprensible hecho de "nacer en un lugar y en un tiempo determinado" (Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: aruba85 en pixabay.
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[1] Empeñados en socavar cualquier proceso de confluencia, acuerdo, avance o cambio.

viernes, 3 de abril de 2015

Ataque a la hipocresía

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Si eres follower de este sitio, conocerás mis sentimientos religiosos. Asimismo, mi extinta madre, católica y apostólica, me enseñó tolerancia con el resto de las religiones. Por otro lado, me gustan determinadas tradiciones como la reflejada en los rituales de la Semana Santa en mi país, en general, y en mi ámbito territorial de actuación (Andalucía) en particular. Además de la incuestionable belleza de los pasos, me deleito observando todo lo que rodea a esta liturgia, en especial a las personas y personajes que pululan por rededor, se encuentren participando en la ceremonia o contemplando los distintos oficios religiosos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, esa reflexión visual se está volviendo agria o incómoda, puesto que cada vez con más intensidad percibo hipocresía a raudales en ciertos individuos que pasean ataviados o participan activamente en el referido culto, portando banderas de moralidad, religiosidad, ética, catolicismo y cristiandad. Estos señores y señoras, cuando regresan a sus oficinas, negocios, empresas, despachos, escaños, salas de vistas, aulas, estrados, platós… sintiéndose exonerados, perdonados y purificados, presiento que vuelven a poner sus botas de hierro en el pescuezo de los desheredados que mediatizan, explotan, controlan, dirigen, martirizan...

En relación a este tema, hace unas semanas leía a Juan Vicente Boo, corresponsal de ABC en el Vaticano, escribir sobre que “el Papa afirma que el mejor ayuno de Cuaresma es pagar salarios justos y completos, no en negro[1]. Siguiendo a Boo, parece que el Santo Padre, “en un vigoroso ataque a la hipocresía”, advirtió que no se pueden utilizar ni la asistencia a misa, ni la comunión, ni las limosnas a la Iglesia como excusas para no pagar salarios justos. Sugiero que leas lo escrito por Juan Vicente en su artículo. No tiene desperdicio. Realmente, nada de este Papa tiene desperdicio (Fuente de la imagen: sxc.hu). Fuente de la imagen: mvc.
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[1] Boo, Juan Vicente. El Papa afirma que el mejor ayuno de Cuaresma es pagar salarios justos y completos, no en negro. ABC. 2015. Sitio visitado el 03/04/2015.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Interpretando lo accesorio

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Me disponía en la tarde de ayer a leer el tema de Derechos Reales, sobre la hipoteca inmobiliaria y anticresis, cuando de soslayo escucho, vía las ondas radiofónicas, la noticia del doblamiento del “accesorio” sueldo de Narcis Serra a la par que Caixa Catalunya disponía de 7.000 millones de “accesorias” hipotecas, la Cartera Hércules, como llamaban al accesorio paquete, concedidas sin control alguno. Según los peritos, más del 50% de los titulares de estas hijuelas hipotecas, disponían de ingresos inferiores a 20.000 euros anuales y un 10% del total no tenían un empleo, por no hablar que más de 5.000 hipotecas habían sido concedidas por un importe superior al valor de tasación de la vivienda. 

Corté la radio y, casualmente, los ojos enfocaron un texto accesorio o marginal, tildado “nota", de las ideas claves donde se recogía que tradicionalmente la accesoriedad de la hipoteca se ha venido caracterizando con la siguiente expresión: la hipoteca nace, vive y muere con el crédito. ¿Seguro? Pensé. Pero las frases hacían hincapié en una supuesta dependencia de la hipoteca respecto del crédito. ¡Ah! ¡Ya decía yo! Esa dependencia no era como mi imaginación quería concebir, sino que debe entenderse como una vinculación finalística, basada en la función de garantía de la hipoteca, que no se opone a la existencia de un cierto ámbito de autonomía, amparado fundamentalmente en su vida registral. 

No hay lugar a dudas que la hipoteca inmobiliaria (por cierto, también existe la hipoteca mobiliaria, que no debe confundirse con la prenda sin desplazamiento), es un derecho real en el que se estiman las notas de inmediatividad, reipersecutoriedad y eficacia u oponibilidad erga omnes típicas de todo derecho real. Pero también, como no podía ser de otra forma (si no, que se lo pregunten a los romanos, padres del actual ordenamiento jurídico español, concebido para los "españolistos" robagallinas), es un derecho real de garantía, y como tal cumple con una finalidad de aseguramiento de la satisfacción de un determinado crédito que ostenta su titular frente a un tercero (dueño o no de los bienes dados en garantía o hipotecados). 

Como consecuencia, cabe deducir que la hipoteca es un derecho accesorio del crédito garantizado, en cuanto que su efectividad viene ligada a la existencia del crédito, siguiéndole en todas las vicisitudes por las que éste pase. Sin embargo, como ya he dejado entrever anteriormente, esa llamada accesoriedad tradicional hay que matizarla bastante al analizar determinados aspectos de su régimen legal, como la posibilidad reconocida de constituir una hipoteca en garantía de un crédito futuro (curioso, una hipoteca que nace antes que el propio crédito que garantiza) o que la hipoteca no se extingue, al menos formalmente, pese a la extinción del crédito garantizado en tanto no se cancele su inscripción registral. 

Así que mi gozo en un pozo y seguro que los presuntos culpables de Caixa Catalunya, Bankia… también matizarán y argumentarán ante el órgano judicial sus accesorios pero, a todas luces, insultantes mangoneos, tarjetas black y otros rosarios de despropósitos de malos padres de familia. Pero no te sorprendas, esto es mi país, España, y el año que viene, año de elecciones, o sea, de presuntos, accesorios y artificiales bienes, promesas, mentiras y brindis al sol, aunque las señales de alarma, como el agujero de la Seguridad Social[1], siguen encendiéndose ante las hipócritas, irresponsables e inexpertas miradas de la clase política (Fuente de la imagen: sxc.hu). Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Leído en varios medios.

martes, 11 de septiembre de 2012

… y tal

Fuente de la imagen: PIRO4D en pixabay
Define el diccionario el adjetivo “tal” en el sentido que tiene características antes mencionadas o ya conocidas, como intensificador de las características de lo mencionado o señalando falta de determinación si refiere a personas o cosas. 
Te lo he transcrito porque ayer escuché un comentario que me hizo traer a la memoria la coletilla de algunas personas con esta palabra y no lo digo en recuerdo de Jesús Gil y su “y tal y tal” (incluso presentó un programa en Telecinco con esta frase). Imagino que en muchos casos, el interlocutor usa esta frase para dar importancia a lo previamente expresado, pero reconozco que no me gusta escuchar conversaciones donde el “…y tal” se repite continuamente. 

Igualmente, aquellos elogios que terminan con el “…y tal”, me hacen sentir más incómodo de  lo normal. Finalmente y en relación al elogio, siendo consciente que es más fácil piropear que recibir el piropo, si éstos son sinceros,  actúan como reforzamiento positivo y realzan una situación, un comportamiento o un impacto de algo en lo que se ha participado o ejecutado satisfactoriamente, entonces es bueno recibirlos, pero más importante es generarlos y emitirlos a terceros de forma pública (Fuente de la imagen: kipasa.es). Imagen incorporada posteriormente; fuente: PIRO4D en pixabay.

miércoles, 6 de junio de 2012

Falsos comentarios

Fuente de la imagen: Mentía como un bellaco (Velasco, 2009)
¿Cómo detecto la sinceridad de mi interlocutor en el networking diario? Percibo espuertas de adulación y escasez de franqueza en las redes sociales virtuales. Dichoso aquél que en todo momento sabe distinguir un comentario verdadero de uno falso. En ocasiones me cuesta diferenciar las adulaciones y las manipulaciones de los elogios y agasajos sinceros. El motivo no es otro que la falta de tiempo y de información para observar y meditar sobre las pautas de conducta del emisor. 

La viveza y agilidad que hoy imprime la tecnología en la actividad digital y física que realizo, dificulta ese oportuno análisis que dirima una y otra vez el sentimiento falso del verdadero. Pero la clave, como en las relaciones sociales tradicionales, sigue encontrándose en la distinción entre lo verdadero y lo falso en el social media que nos inunda por todos los lados (fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.

viernes, 30 de julio de 2010

Ésta será tu casa

Placa que guardo en mi casa como oro en paño y que me la dieron en marzo de 1998 en Úbeda, Jaén (España), como despedida de mi etapa en FACEP (Cecap Andalucía)
Hola, va siendo costumbre la expresión “día ajustado el de ayer”, pero así fue. Después de una fuerte sesión de trabajo multidisciplinar, a mitad de la mañana asistí al desarrollo en directo del programa de radio de Onda Cero en las instalaciones del Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Málaga, Sierras de Málaga y Pasas de Málaga[1], donde se habló de vino y fotografía, en relación al proyecto Alvinofoto. Después, más gestiones telefónicas, correos e informes. Me pasé por un restaurante a saludar a una persona que aprecio y por la tarde, caminando de nuevo por calle Larios (Málaga, España), me encuentro con otra persona que también estimo, que la conozco desde hace dos décadas y que, en algunos periodos, hemos tenido caminos profesionales similares, por no decir iguales. Venía cabizbaja y propuse tomar un café[2]. Después de un dilatado tiempo colaborando en una organización empresarial, donde a base de realizar un decente trabajo, atesoró un manojo de buenos contactos, se dedicó a la actividad profesional de su especialidad, acrecentando su red profesional, hasta el punto de ser un importante intangible. Posteriormente, se incorporó a una entidad de presunto prestigio en su ámbito local de actuación y aportó su cartera de contactos. Cuando empezó a difundir el nuevo modelo comercial entre su red, la mitad de ésta, desgraciadamente, conocía ya la estructura donde se había integrado, declinando participar en el nuevo proyecto. 

La otra cuarta parte no aceptó el condicionado mercantil: precios de los servicios profesionales muy ajustados, variables muy complicados y formas de pago de otras galaxias. El resto languideció. A los tres meses, su valorada red de contactos se había difuminado, por no decir espantado. Aguantó unos meses más debido a un proyecto que se le asignó y a dos proyectos que ella misma trajo. Al año, una vez cerrada la cuenta de resultados, por cierto, con beneficios, dejó el proyecto. Se fue a la calle sin derecho a paro y, sobre todo, con una red de contactos defenestrada totalmente. Por suerte, el Sol sale al día siguiente. Los que la conocemos, sabemos que no fue culpa suya, sino de las circunstancias que le tocó vivir y que fue afectada por el dicho "no es oro todo lo que reluce". Le hemos ayudado y poco a poco está renaciendo de nuevo. Sorpresivamente, muchos de sus contactos, al enterarse de su nueva situación, le están ofreciendo su nombre y su apoyo. Pero ¿Por qué estaba triste? Había sido despedida con la típica palmadita en la espalda y la presunta hipócrita frase “Ésta es tu casa”[3]Yo he vivido esas situaciones y en algunos casos constato que la frase es verdad. Si escrutas mi historial profesional, detectarás que he trabajado dos y hasta tres veces con empresas que la primera vez me trasladaron esa expresión. Si eres un sufrido lector de este blog, para refrescarte la memoria, te dejo una imagen de una placa que guardo en mi casa como oro en paño, que me la dieron en marzo de 1998 en Úbeda, Jaén (España), como despedida de mi etapa en FACEP[4]: “Manolo, ésta será siempre tu casa”. 

Cuando me he encontrado con un socio proactivo o representante de una de las ocho asociaciones de esa institución, créeme, me he sentido como en casa. Sin embargo, mi amiga conocía suficientemente su ex-organización como para percibir lógica hipocresía en el enunciado. Sabía que por detrás, probablemente, dirían lo que les interesara al equipo directivo decir para salvaguardar y  justificar su estilo de dirección ante su consejo, ya fuera en una nota de prensa o en un cuchicheo de pasillo. Reitero ¿Por qué estaba triste? El motivo de su tristeza se encontraba relacionado con lo que presuntamente pensaban dos ex-colaboradores suyos acerca del motivo de su partida. En mentideros de buena tinta le habían comentado que dichos individuos, a los cuales ella profesaba respeto y aprecio, iban diciendo que fue contratada por la entidad debido a su red de contactos y que esta telaraña profesional había sido un ¡bluf! Le daba igual lo que dijera la entidad, porque el sector conocía suficientemente a esa organización, pero le afectaba lo que supuestamente pensaban esas dos personas que ella quería. ¿Cómo intenté ayudarla? Si en verdad lo contado le afectaba, le trasladé que lo mejor era hablar con esas dos personas y, mirándoles a los ojos, expresarles lo que me estaba diciendo a mí, sobre todo en la parte que les implicaba a ellas directamente. Lo que pasara después, siempre sería bueno. Que tengas un reparador fin de semana. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Te dejo una foto de un instante.
[2] ¿Para qué están los amigos?
[3] Ella lo sabía. No te confundas
[4] Cecap Andalucía.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Negocios son Negocios

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace unos años, 2006, escribía materiabiz[1], que ante el aumento de las presiones sociales sobre estrategias y resultados corporativos, el famoso "negocios son negocios", estaba pasando de moda. Referenciaba el artículo "When Social Issues Become Strategic"[2], donde se argumentaba que en los últimos años se había presenciado un fuerte aumento de la presión social sobre las empresas. Mucho más que en los noventa, la opinión pública condicionaba las estrategias corporativas. 

Hasta el punto en que tal vez la supervivencia misma de muchas compañías dependía de la forma en que resolviera las demandas provenientes de la sociedad. Después de lo sucedido[3], pienso que la cínica frase ”business are business” sigue de máxima actualidad, pasaporte que vale para todo. El mundo de hoy implora empresarios, ejecutivos, que honren con su saber hacer a los valiosos y naturales vínculos humanos, que sean fieles a lo más ancestral y substancial de nuestra condición como personas[4].
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[1] materiabiz. Triste y solitario final para un viejo latiguillo corporativo: business are busines. Clarin.com. 2006. Sitio visitado el 25/12/2009.
[2] McKinsey Quarterl. When Social Issues Become Strategic. Sitio visitado el 25/12/2009.
[3] Con Air Comet y la CEOE - Confederación Española de Organizaciones Empresariales. Sitio visitado el 25/12/2009.
[4] Imagen de recursosgratis.com. Fuente imagen: mvc.

sábado, 7 de febrero de 2009

Quizás

Fuente de la imagen: Punto de reflexión (M. Velasco, 2007)
Quizás debería haber aplazado el viaje. Esta semana he estado en la capital del reino andaluz. Mientras esperaba que me atendieran, mis ojos observaban estupefactos la cantidad de apretados expedientes de entidades privadas conocidas en mi andar por ciertos sectores empresariales, rotulados con título de esos que, desde hace un tiempo, las administraciones utilizan para que se las considere progres e integradas en la “aldea global”. Lo positivo, creo, fue que todavía me recordaban de mis relaciones de antaño. Lo negativo, pienso, que el presunto buen hacer en esa etapa, por parte del equipo que coordiné, como que se había esfumado o enterrado por el paso de los días o por intereses no loables. Uno de los interlocutores ya me había catalogado dentro de lo que llama jauría de representantes empresariales, que, según él, van a lo que van. Quería expresarle que existen directivos y empresarios que intentan pensar y actuar de forma distinta, pero desistí de argumentar. 

Me puso ejemplos concretos: fulanito, mucho cargo y mucha defensa del sector, pero sus proyectos los primeros; los tres menganitos, a tener cuidado: unos mafiosos; y así. Todos van a lo mismo. Destrozado estaba. Percibiendo mi decaimiento, cortésmente me abrió una pequeña ventana a la esperanza. Lo agradecí, pero no se lo expresé. De vuelta, en el tren, seguía resistiéndome a dar la razón a aquellas personas que me dicen una y otra vez que todo es materialismo, codicia, destrucción y pisoteo al prójimo antes que te destruya a ti; que la religión, la política, incluso la cultura o la educación, son puras herramientas de gestión y control del contrario, del grupo, del colectivo, de la sociedad, de la masa. Quizás tengan razón. No sé. Seguiré luchando, junto a ti, por un mundo distinto para nuestros hijos. Ahora que lo pienso, quizás hice bien en no aplazar esa experiencia (imagen del MEC). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: mvc archivo propio.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

De los nuestros

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Consecuencia de los preparativos para la inauguración esta mañana en Málaga (España), de un proyecto cultural, anoche me acosté bastante tarde, hace unas horas, diríamos. Así que, medio dormido, empiezo a levantarme. Antes de pasar a la, espero, reconfortante y reparadora ducha, te dejo la opinión de antesdeayer de Gabilondo, subida a Youtube por aperturastelevision, acerca de los últimos exabruptos políticos y lo que trasluce. Te podrá caer mejor o peor este periodista, pero sus comentarios no pasan desapercibidos: "... porque los ciudadanos también somos de los nuestros".

miércoles, 7 de julio de 2004

Hipocresía y Sinceridad

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
“La sinceridad es un jarro de agua fría, pongámosla un poco al baño maría…”[1]. Después de escuchar y leer las declaraciones que los políticos en minúscula han parido en los últimos días, intentando vanamente hacer "Política" con mayúscula, así como las manipulaciones, medias verdades y mentiras que siguen inundando las inocentes mentes de la Sociedad, con perenne sed de paz, me refugio en el ensayo de Juan Cruz, “Contra la Sinceridad”[2], donde intenta buscar el verdadero valor de esta palabra, a menudo perdido entre tópicos y contradicciones, recuperando su importancia desde el análisis de valores como la naturalidad, la bondad, el respeto, la verdad y la confianza. Sugiero su lectura pausada.

“Todo hombre es sincero a solas. En cuanto aparece una segunda persona, aparece la hipocresía” (R.W. Emerson). Utilizamos esta palabra de “forma generosa”, mejor digamos “ligera” y, por supuesto, “gratuita”; de hecho es una de las palabras más citadas. Viene del latín y cuando nació fue para definir lo que aún no estaba corrompido. Según Cruz, es un término ante el que todos sentimos la necesidad de autodefensa, lleno de aristas, no es inocente, no existe por sí misma. Cuando se habla de sinceridad, siempre se está revistiendo de educación e hipocresía. El que presume de ser sincero se va del lugar del crimen satisfecho de su fechoría, pero siempre se irá con una carta en la manga de su propia y henchida satisfacción; no se esperará nunca el mohín traicionado de la persona que deja atrás, naturalmente, herida con su confidencia. 

“Casi todos los grandes capitalistas y nobles improvisados se hacen muy devotos. Acaso, como los antiguos criminales, sienten la necesidad de acogerse a lo sagrado” (J. Benavente). En economía y en política el sinónimo de sinceridad es transparencia, a la que están obligados los políticos y las empresas: presupuestos transparentes, acuerdos transparentes, político transparente, proceso transparente, etc. En ciertas y contadas orbitas organizativas, se respeta mucho al ejecutivo que no adorna sus criterios o conocimientos, que es sencillo, dice verdades y, generalmente, suele tener razón. “La franqueza es siempre excelente en los ascetas que se entregan a la meditación, pero con las gentes que desean fortuna y con los reyes es siempre funesta” (Pantchatantra).

Allá en el verano de 1999, la dirección de un grupo empresarial donde colaboraba nos pidió ayuda para elegir un nombre comercial a un nuevo proyecto, relacionado con servicios de informática, internet y las comunicaciones en general. Reuní al departamento de telecomunicaciones, en pleno proceso de reorganización, un manojo de buenos informáticos y telecos (José Antonio, Carlos, Diego, Miguel Ángel, Javi, Raúl, etc.), todos mentalmente jóvenes y muy preparados, y nos fuimos a una marisquería, La Peregrina, a una comida de trabajo, una tormenta de ideas, ayudado por un Montespejo, unos boquerones fritos, unos chopitos y unos mejillones al vapor. 

Todo excelente, salvo el ron Pampero al que nos invitó la casa y que a más de uno nos sentó regular, no por el ron, sino por el uso indebido que hicimos de su contenido; en parte la indisposición se entiende, ya que dedicamos más de seis horas a la creatividad empresarial y comimos poco[3]. El caso es que primeramente el equipo vendimió nombres del rico léxico malagueño, castellano y universal. Luego molturamos todos los términos y el mosto resultante fue natural, variopinto y con una alta concentración de azúcares. Recuerdo uno de los nombres que el equipo, de forma espontánea, echó a la tolva de la creatividad: remedios o soluciones “sinceras”. 

Dicha denominación, aunque no fue elegida finalmente, me indicó la necesidad de honestidad y profesionalidad en el sector en el que trabajábamos. Un equipo formado por jóvenes licenciados y diplomados en informática y en telecomunicaciones estaba enviando un mensaje meridianamente claro. Dice Juan Cruz que si los sinceros anuncian su sinceridad es que tampoco son totalmente sinceros ¿Qué esconderán detrás de su franqueza? Posteriormente, cuando colaboré en procurar reactivar un proyecto de red de consultoría, propuse la utilización del slogan “soluciones sinceras”, pero cuidando explicar la frase para que no generase interpretaciones inadecuadas. 

La definimos como aparente redundancia semántica o desajuste gramatical para acentuar la propuesta de soluciones empresariales con altas dosis de compromiso y empatía, soluciones que nacen después de escuchar el latir de la empresa cliente, conjugando profesionalidad y franqueza. “Gentes hay que van diciendo ser dueñas de la verdad / la verdad no tiene dueño” (Antonio Machado). Termino con una advertencia de Cruz, cuando nos dice que no confundamos sinceridad con la palabra verdad. “La verdad adelgaza, pero no quiebra. La verdad anda sobre la mentira como el aceite sobre el agua” (Miguel de Cervantes en El Quijote). Formato de texto mejorado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu mvc.
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[1] Frase supuestamente atribuida a Emilio Lledó, si bien existe doctrina que la observa proveniente de nuestros ancestros.
[2] Cruz, Juan. Contra la Sinceridad. Ed. MR. 2000.
[3] Por cierto, pagamos a escote y no le pasamos la factura a contabilidad.