viernes, 3 de abril de 2015

Ataque a la hipocresía

Si eres follower de este sitio, conocerás mis sentimientos religiosos. Asimismo, mi extinta madre, católica y apostólica, me enseñó tolerancia con el resto de las religiones. Por otro lado, me gustan determinadas tradiciones como la reflejada en los rituales de la Semana Santa en mi país, en general, y en mi ámbito territorial de actuación (Andalucía) en particular. Además de la incuestionable belleza de los pasos, me deleito observando todo lo que rodea a esta liturgia, en especial a las personas y personajes que pululan por rededor, se encuentren participando en la ceremonia o contemplando los distintos oficios religiosos.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, esa reflexión visual se está volviendo agria o incómoda, puesto que cada vez con más intensidad percibo hipocresía a raudales en ciertos individuos que pasean ataviados o participan activamente en el referido culto, portando banderas de moralidad, religiosidad, ética, catolicismo y cristiandad. Estos señores y señoras, cuando vuelven a sus oficinas, negocios, empresas, despachos, escaños, salas de vistas, aulas, estrados, platós… sintiéndose exonerados, perdonados y purificados, presiento que vuelven a poner sus botas de hierro en el pescuezo de los desheredados que mediatizan, explotan, controlan, dirigen, martirizan...

En relación a este tema, hace unas semanas leía a Juan Vicente Boo, corresponsal de ABC en el Vaticano, escribir sobre que “el Papa afirma que el mejor ayuno de Cuaresma es pagar salarios justos y completos, no en negro”. Siguiendo a Boo, parece que el Santo Padre, “en un vigoroso ataque a la hipocresía”, advirtió que no se pueden utilizar ni la asistencia a misa, ni la comunión, ni las limosnas a la Iglesia como excusas para no pagar salarios justos. Sugiero que leas lo escrito por Juan Vicente en su artículo. No tiene desperdicio. Realmente, nada de este Papa tiene desperdicio (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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