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miércoles, 12 de febrero de 2025

Escudo Protector para la Seguridad Alimentaria

Fuente de la imagen: Corazón de Jabato (M. Velasco, 2016)
El Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control, APPCC (M. Velasco, 2010)[1], es un sistema diseñado para garantizar la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria. Herramienta utilizada en industrias como la alimentaria y la cosmética para identificar, evaluar y controlar los riesgos que puedan comprometer la calidad y seguridad de los productos. A diferencia de las Buenas Prácticas de Fabricación, BBPPF (M. Velasco, 2010)[2], que establecen normas generales de higiene y calidad, el APPCC se centra en prevenir problemas específicos, analizando cada etapa del proceso de producción, desde la recepción de materias primas hasta la distribución del producto final, identificando aquellos puntos críticos donde pueden surgir peligros y estableciendo medidas de control para prevenirlos. El corazón del APPCC reside en la identificación de los llamados Puntos Críticos de Control (PPCCC), etapas específicas del proceso donde se pueden aplicar medidas para prevenir, eliminar o reducir un peligro a un nivel aceptable. Por ejemplo, la temperatura en una industria vinícola puede ser un PCC, ya que una temperatura anómala podría permitir la proliferación de organismos dañinos. 
Fuente de la imagen: Metodología APPCC (M. Velasco, 2010)
Una vez identificados los PPCCC, se establecen límites críticos que deben cumplirse para garantizar la seguridad del producto. Estos límites pueden ser físicos, químicos o biológicos, debiéndose ser monitoreados de forma periódica. Si se detecta una desviación de los límites críticos, se deben activar las acciones correctivas establecidas para evitar que el producto llegue en malas condiciones al consumidor. La implementación del APPCC requiere de un enfoque sistemático y de la participación de todos los miembros de la organización, siendo fundamental documentar todos los procedimientos, realizar auditorías periódicas y capacitar al personal para garantizar la eficacia del sistema. Los beneficios del APPCC son diversos, desde mayor seguridad alimentaria[3] a mejora de la imagen de la marca[4], pasando por la prosperidad de la calidad del producto[5] y el propio cumplimiento normativo (compliance)[6]. En síntesis, el APPCC es una herramienta que garantiza la seguridad alimentaria y la satisfacción del cliente, ya que las empresas pueden identificar y gestionar los riesgos, optimizando así su competitividad en el mercado. Fuente de la información: texto referenciado. Fuente de la imagen: rvs.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2010). Metodología APPCC. Sitio Consultores en la Red. Visitado el 12/02/2024.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2010). Norma UNE-EN ISO 22716:2008. Sitio Consultores en la Red. Visitado el 12/02/2024.
[3] Al identificar y controlar los peligros, se reduce el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.
[4] Demuestra un compromiso con la seguridad alimentaria y la calidad.
[5] El APPCC contribuye a la producción de productos de mayor calidad y más consistentes.
[6] El sistema APPCC es un requisito legal en muchos países y sectores..

miércoles, 8 de junio de 2022

Contra el desperdicio alimentario

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En “Legislando el no desperdicio de alimentos[1] te comentaba el Anteproyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario[2]. Pues bien, recientemente el Gobierno de mi país (GE), ha aprobado el Proyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, la primera regulación sobre esta materia que se promulga en España, con el objetivo de reducir el desecho a la basura de alimentos sin consumir y favorecer un mejor aprovechamiento de éstos[3]. La ley trata de fomentar buenas prácticas desde los productores primarios, en la fase de cosecha y recolección de los alimentos, hasta los consumidores, bien en el hogar o en bares y restaurantes, ya que el desperdicio de alimentos se produce a lo largo de todas las fases de la cadena.

Se establece que todos los agentes de la cadena alimentaria tienen la obligación de disponer de un plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio[4]. Para la donación de los excedentes de alimentos, los agentes de la cadena deberán suscribir convenios de colaboración con empresas, entidades de iniciativa social y otras organizaciones sin ánimo de lucro o bancos de alimentos[5]. Las entidades de iniciativa social que sean receptoras de donaciones deberán garantizar la trazabilidad de los productos donados mediante un sistema de registro de entrada y salida de los alimentos recibidos y entregados. Sólo podrán destinar estos productos a la donación, sin que en ningún caso puedan comercializarlos[6].

Otro aspecto que considero relevante es la transformación de los alimentos que no se hayan vendido, pero que mantengan sus condiciones óptimas de consumo, en productos como zumos o mermeladas, entre otros. Cuando los alimentos ya no sean aptos para el consumo humano, la preferencia de uso será, por este orden, la alimentación animal y fabricación de piensos; el uso como subproductos en otra industria ya como residuos, y la obtención de compost o biocombustibles. Igualmente, las empresas de hostelería tendrán la obligación de facilitar al consumidor que pueda llevarse, sin coste adicional alguno, los alimentos que no haya consumido[7]. Para ello deberán disponer de envases aptos para el uso alimentario, que sean reutilizables o fácilmente reciclables.

En relación a las buenas prácticas, se establecen medidas para que la administración pública y los distintos eslabones de la cadena eviten el desperdicio de alimento, como por ejemplo que los establecimientos comerciales dispongan de líneas de venta productos imperfectos o poco estéticos o la promoción del consumo de productos de temporada, de proximidad o ecológicos. Así mismo, la ley apela a incentivar la venta de productos con la fecha de consumo preferente o de caducidad próxima, de acuerdo a la jerarquía de prioridades de uso[8]. Y es que parece que la motivación de la ley responde al imperativo ético que tienen los poderes públicos de reducir drásticamente el volumen de pérdidas y desperdicio alimentario.

Para el legislador, el desperdicio de alimentos es consecuencia de un funcionamiento ineficiente de los sistemas alimentarios[9], perjudicando al conjunto de la sociedad, porque encarece el acceso a bienes de primera necesidad, malgasta recursos naturales escasos que se utilizan en la producción y el trabajo de agricultores y ganaderos, aumenta los residuos y el impacto ambiental, y lastra la eficiencia del sector productivo y su competitividad. Esta ley trata de orientar hacia un sistema de producción más eficiente, que enfoque al desarrollo de una economía circular. Para que la ley tenga éxito en la consecución de sus objetivos necesita de la implicación del conjunto de la cadena alimentaria y de la sociedad en general. Fuente de la información: GE. Fuente de la imagen: mvc.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Legislando el no desperdicio de alimentos. 2021. Sitio visitado el 08/06/2022.
[2] Durante el año 2020, los hogares españoles tiraron a la basura 1.364 millones de kilos/litros de alimentos, una media de 31 kilos/litros por persona.
[3] La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que se desperdicia aproximadamente el 30 % de los alimentos que se producen en el mundo, lo que equivale a unos 1.300 millones de toneladas anuales, y que casi la mitad de este despilfarro se produce en la fase de postcosecha y venta minorista.
[4] El objetivo es que las empresas de la cadena hagan un autodiagnóstico de sus procesos productivos, identifiquen dónde se producen las pérdidas de alimentos, fijen medidas para minimizarlos y se destinen a otros usos, para los que se fija una jerarquía de prioridades.
[5] En estos acuerdos se deberán recoger de forma expresa las condiciones de recogida, transporte y almacenamiento de los productos, entre otras cuestiones.
[6] Y deberán realizarla sin ningún tipo de discriminación entre los beneficiarios.
[7] Salvo en los establecimientos tipo bufé libre o similar.
[8] Se incentivará que los agentes de la cadena alimentaria ajusten las fechas de consumo preferente de sus productos hasta el máximo que garantice una adecuada calidad de los mismos y se promoverá la investigación y la innovación sobre la viabilidad de los alimentos para alargar la vida útil.
[9] Sus causas están relacionadas con errores en la planificación y calendario de cosecha, empleo de prácticas de producción y manipulación inadecuadas, deficiencia en las condiciones de almacenamiento, malas técnicas de venta al por menor y prácticas de los proveedores de servicios, y comportamiento inapropiado de los consumidores.

sábado, 12 de febrero de 2022

¡Marchando una de grillos!

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hace unos años, escribía M. Bonilla en El Español[1] que la Comisión Europea (CE), estaba dándole vueltas a la autorización para comer grillos[2], por su fuente de proteínas. Pues bien, recientemente ha autorizado la comercialización de grillos domésticos (Acheta domesticus) como nuevo alimento en la Unión Europea (UE), siendo ya el tercer insecto que ha sido aprobado con éxito para su consumo, siguiendo a las autorizaciones anteriores otorgadas para el gusano amarillo seco de la harina y para la langosta migratoria[3]. Por lo que ya mismo podemos vociferar: ¡Camarero, una tapa de grillos, por favor!

Según la CE, el grillo doméstico estará disponible en su totalidad, ya sea congelado, seco o en polvo[4]. Los productos que contengan este nuevo alimento estarán debidamente etiquetados para señalar cualquier posible reacción alérgica. Y es que en los últimos tiempos, la FAO[5] ha descubierto que los insectos son una fuente de alimento nutritiva y saludable con un alto contenido de grasas, proteínas, vitaminas, fibras y minerales, pudiendo facilitar la transición hacia un sistema alimentario sostenible[6]. Así que: ¡Marchando una de grillos! Fuente de la información: CE; fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Bonilla, Mer. Grillos, la comida del futuro. El Español. 2015. Sitio visitado el 12/02/2022.
[2] Insects as food and feed: what are the risks? 2015. Sitio visitado el 12/02/2022.
[3] Los insectos constituyen una parte sustancial de la dieta diaria de cientos de millones de personas en todo el mundo.
[4] Esta autorización fue refrendada por los Estados miembros el 8 de diciembre de 2021, tras una estricta evaluación de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria que concluyó que el consumo de este Insecto es seguro en los usos presentados por la empresa solicitante.
[5] Organización para la Agricultura y la Alimentación.
[6] En el contexto de la estrategia Farm to Fork, los insectos también se identifican como una fuente alternativa de proteínas.

martes, 12 de octubre de 2021

Legislando el no desperdicio de alimentos

Fuente de la imagen: archivo propio
Si eres follower de este sitio conoces mi interés por todo lo relacionado con el “desperdicio cero”. Textos como “El desperdicio alimentario en mi país”, “Devolviendo el plástico - Return the plastics”, “Estrategias para proteger la Tierra” o el explícito “Cero Desperdicio[1] son prueba de ello. Comprenderás que me alegren noticias como la reciente presentación por parte del Gobierno de mi país (GE) del Anteproyecto de Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario[2], concebido para producir una drástica reducción del desecho de alimentos sin consumir que acaba en la basura y fomentar su aprovechamiento[3]. La norma promueve actuaciones para evitar la pérdida de alimentos en toda la cadena alimentaria, desde la cosecha hasta el consumo, y plantea una jerarquía donde se prioriza la alimentación humana[4].

Indica el GE que tanto los alimentos que se aproximan a la fecha de caducidad como a la de consumo preferente indicada en la etiqueta pueden venderse, adquirirse y consumirse y no deben de acabar en la basura. La primera prioridad es que se donen a organizaciones sin ánimo de lucro o bancos de alimentos para que los consuman las personas que los necesiten. Los alimentos que no se vendan pero que estén en condiciones óptimas de consumo tendrán que transformarse en otros, como zumos, mermeladas o cremas. Cuando no sean aptos para el consumo humano, se plantea la posibilidad de que se usen como subproducto de la alimentación animal o fabricación de piensos, para la industria, para la obtención de compostaje o para la obtención de biogás u otro tipo de combustible.

Me gusta la propuesta de que los establecimientos de hostelería, como bares y restaurantes, tendrán que ofrecer a sus clientes la posibilidad de que se lleven, sin coste adicional, lo que no hayan consumido. Igualmente, aquellos productos con fecha de consumo preferente vencida, como el aceite de oliva virgen, que siguen siendo consumibles, deberán presentarse al consumidor de forma separada y claramente diferenciados del resto, con precios inferiores, o destinarse a la donación. Finalmente, las tiendas con una superficie superior a los 400 metros cuadrados, tendrán que habilitar un lugar para colocar los productos que estén en condiciones perfectas para el consumo, pero que tengan mala apariencia[5]. Fuente de la información: GE. Fuente de la imagen: archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. El desperdicio alimentario en mi país (2018), Devolviendo el plástico - Return the plastics (2021), Estrategias para proteger la Tierra (2019) o el explícito Cero Desperdicio (2019). Sitios visitados el 12/10/2021.
[2] España es el tercer país de la Unión Europea que va a legislar en materia de despilfarro alimentario, tras Francia e Italia, si bien lleva años haciendo campañas que apuestan por una alimentación sana, segura, sostenible y a buen precio.
[3] Los hogares españoles tiraron a la basura más de 1.300 millones de kilos de alimentos sin consumir, una media de 31 kilos por persona. Ante estos datos, el ministro ha explicado que la futura ley trata de atajar un triple desperdicio: económico, medioambiental y moral.
[4] La futura ley contempla incentivar la venta de alimentos de temporada, de proximidad, ecológicos y a granel.
[5] Parte de este texto se ha editado en el sitio gastropost, bajo el título "Prevención Desperdicio Alimentario".

viernes, 4 de junio de 2021

En pandemia estamos más tiempo en la cocina

Fuente del gráfico: pág. 733 del Informe de consumo alimentario en España 2020, editado por Alimentos de España
Por fin viernes y, según distintos medios de comunicación, el 40% de la población española ha recibido una vacuna y se prevé conseguir en esta semana el 20% con el ciclo de vacunación completo[1]. Dicen que los ciudadanos y ciudadanas mejor alimentados, afrontan en superiores condiciones la COVID-19 (obvio, por otra parte). Según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de España (MAPyA), la pandemia ha marcado, de forma ineludible, los hábitos alimentarios de los españoles el pasado año y ha generado un cambio en la foto fija del consumo. Al permanecer más tiempo en casa debido a las restricciones, el consumo se concentró en el hogar y disminuyó ostensiblemente en bares y restaurantes, donde suele tener mayor valor añadido, según el ministro. Los hogares destinaron un 14,2 % más de su presupuesto a la cesta de la compra en 2020 (79.348,25 millones de euros), representa en valor un 78 % del total, que no compensa la caída del 36,8 % en el gasto en bares y restaurantes (22.737,47 millones de euros), que apenas supone una quinta parte del total.

En el "Informe de consumo alimentario en España 2020"[2], presentado recientemente por Alimentos de España (AE), se registra que, en volumen, el consumo en hogares se incrementó el 11,2 % (31.878,71 millones de kg o l) y alcanzó una cuota del 91,7 % del total de alimentos, apenas el 8,3 % se realizó fuera del hogar (2.888,24 millones kg o l). El gasto per cápita (dentro y fuera del hogar) descendió a 2.383,49 euros en 2020, el 7,2 % menos que el año anterior, si bien el consumo en volumen creció el 2,1 %, hasta 19,1 kilos o litros más por persona. El MAPyA destaca que, como consecuencia de las restricciones debido a la Covid-19, al disponer de más tiempo para cocinar, los españoles han recuperado el menú tradicional y otros modos de preparación como los guisos o elaboraciones al horno. No obstante, las preferencias, al igual que en 2019, siguen siendo los cocinados rápidos y saludables como la plancha, los platos fríos sin cocinar o los hervidos, formas de preparación que guardan más el sabor y propiedades de los alimentos.

Entre los productos más consumidos en el hogar se encuentran en primer lugar los frescos, pero también aumentaron de forma considerable los "alimentos de fondo de despensa" como harinas, bases de pizza y masas de hojaldre, legumbre, azúcar, arroz o pasta. El consumo per cápita en el hogar subió un 11 %, hasta 689,52 kg o l, mientras que el gasto repuntó un 14 % y alcanzó 1.716,27 euros. Como en años anteriores, los productos frescos fueron también en 2020 los más consumidos dentro del hogar. Así, cada español ingirió una media de 99,7 kilos de frutas, 87,05 de patatas y verduras y hortalizas frescas, y 74 litros de leche. Este grupo de alimentos suma el 43,8 % del total de kilos consumidos, aunque en valor apenas alcanzan el 30%. Por el contrario, carnes y pescados, que apenas representan el 10,8 % del volumen de kilos de alimentos consumidos y no fueron de los grupos que experimentaron mayor crecimiento, suman la tercera parte del presupuesto de la cesta de la compra.

A lo largo de 2020 se constató un importante crecimiento en el consumo de alimentos de fondo de despensa como harinas y sémolas (47,6 %), bases de pizza y masas de hojaldre (28,1 %), legumbres (17,4%), azúcar (17%), arroz (11,2%) o pastas (9,6 %). Los aceites de oliva, ingrediente esencial de la dieta mediterránea, aumentó su consumo en un 16 %. Así mismo, crecieron significativamente productos relacionados con momentos de ocio o placer como los frutos secos, chocolates, café e infusiones. En cuanto a los canales de compra, aunque los supermercados y autoservicios se mantienen como los establecimientos preferidos por los consumidores y engloban el 47,6 % de las compras alimenticias, las tiendas tradicionales recuperan cuota de mercado y juegan un importante papel para la ciudadanía[3]. Se enfatiza en el empuje del fenómeno de la compra por internet[4], con un aumento del volumen de ventas un 61,5% a lo largo de 2020.

El Informe de Consumo Alimentario de 2020 incluye como novedad el análisis específico de los productos sin gluten y ecológicos. Los primeros apenas representan un 3,1% del volumen total de alimentos consumidos, pero tienen una gran importancia para las personas que no toleran esta proteína. En cuanto a la producción ecológica, actualmente supone el 3,6% de la demanda alimentaria, y es un sector en crecimiento que en el futuro tendrá un impulso importante por su carácter sostenible. En cuanto a la alimentación fuera del hogar, el incremento del consumo en el hogar no compensa el gasto no realizado en establecimientos, y el gasto per cápita, 667,22 euros es casi 400 euros menos que en 2019. De esta cantidad, 413,6 euros se destinan al consumo de alimentos y aperitivos y 253,6 euros en bebidas. Los cambios apreciados en este consumo como consecuencia de la pandemia son una reducción de las comidas y cenas fuera de casa, y la aparición de otros momentos y espacios de consumo como el aperitivo de antes de comer, las meriendas y el tiempo de antes de la cena.

Los alimentos más consumidos fuera de casa han sido pan (28 % de las consumiciones), carnes (20,8 %), verduras y hortalizas (20,2 %) y productos de bollería (16,4 %). El MAPyA cree que una de las consecuencias de que en los hogares se disponga de más tiempo para cocinar es una mayor elaboración de las comidas y la recuperación del menú tradicional con entrante, plato principal y postre, que en los últimos años había sido relegado por la tendencia al plato único. Además, el consumidor ha dado más importancia al origen de los alimentos, a preocuparse por adquirir productos frescos y de proximidad. Se empieza a prestar más atención a cómo se ha producido un alimento y, en 2020, ha aumentado el consumo de productos de mayor calidad, que son más propios de la restauración que de la cocina de los hogares[5]. Fuente de la información: MAPyA y AE. Fuente de la imagen: pág. 733 del Informe de consumo alimentario en España 2020, editado por Alimentos de España.
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[3] Por ejemplo llevando la compra a casa a los mayores o personas más vulnerables.
[4] Aunque apenas alcanza el 2,3 % de la cuota de mercado del comercio de productos alimenticios
[5] Se destaca también el funcionamiento de la cadena alimentaria durante los momentos de más dificultad del confinamiento y ha agradecido el esfuerzo de agricultores, ganaderos y pescadores dedicándoles la presentación del estudio.

martes, 25 de junio de 2019

Calidad dual de los alimentos europeos

De acuerdo con la legislación de la Unión Europea (UE), si la composición o características de una mercancía, supuestamente idéntica a la comercializada en otros Estados miembros, en la realidad es significativamente diferente que no pueden justificarse por razones legítimas y objetivas, podría confundir injustamente e ilegalmente a los consumidores. La Comisión Europea recientemente ha publicado los resultados de una campaña paneuropea de ensayos de productos alimenticios que indica que algunos productos tienen una marca idéntica o similar, pero una composición diferente. Si quieres acceder al documento, clickea AQUÍ. El estudio, realizado por el Centro Común de Investigación de la CE, describe la situación encontrada en los mercados de los diecinueve Estados miembros participantes[1] durante el período en que se llevó a cabo la encuesta[2]. La campaña de pruebas formaba parte de la respuesta de la Comisión Europea a la preocupación por los alimentos de calidad dual. Los productos se seleccionaron sobre la base de las sugerencias de los Estados miembros, a raíz de las denuncias presentadas a las autoridades o asociaciones de protección de los consumidores. 

Los ensayos se basaron en una metodología armonizada elaborada por el Centro Común de Investigación en cooperación con los Estados miembros[3]. Apunta la CE que el estudio evaluó 1.380 muestras de 128 productos alimenticios diferentes procedentes de 19 Estados miembros[4], concluyendo que, si bien en la mayoría de los casos, la composición coincidía con la presentación de los productos[5], el 9 % de los productos presentados como idénticos en toda la UE tenía una composición diferente: La parte frontal de su envase era idéntica, pero la composición era diferente. Otro 22 % de los productos presentados tenía una composición diferente: La parte frontal de su envase era similar, pero la composición era diferente. Asimismo, no existe un patrón geográfico coherente en relación con el uso de un mismo envase o similar para productos con composiciones diferentes. Además, la diferencia en la composición de los productos sometidos a ensayo no constituye necesariamente una diferencia en la calidad de los productos. Fuente de la información: CE. Fuente de la imagen: portada del informe. 
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[1] Alemania, Bulgaria, Chequia, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Letonia, Lituania, Malta, los Países Bajos y Polonia. 
[2] Noviembre-diciembre de 2018. 
[3] Esta metodología permite realizar muestreos, ensayos e interpretación de datos comparables en toda la UE. Se invitó a todos los Estados miembros de la UE a recoger información sobre la composición de los productos alimenticios seleccionados vendidos en sus mercados. Diecinueve Estados miembros de la UE presentaron información sobre 113 productos de marca y 15 productos blancos. Como primer paso, este análisis se basa en la información de las etiquetas de los productos y en la apariencia de la parte frontal del envase de los productos. El informe publicado hoy aportará una mejor base para el debate sobre la calidad dual en la UE. Sin embargo, son necesarios nuevos pasos e investigaciones para que la evaluación sea más representativa, y para comprender mejor el vínculo entre la composición y la calidad. 
[4] Sin embargo, la muestra no es representativa de la gran diversidad de productos alimenticios presentes en el mercado de la UE. 
[5] El 23 % de los productos tenía una parte frontal del envase idéntica y una composición idéntica, y el 27 % de los productos indicaba su composición diferente en distintos países de la UE con una parte frontal también diferente.

sábado, 27 de abril de 2019

Nueva norma de calidad del pan español

Panes tradicionales de "Panadería la Curruca"
Si eres follower de este sitio, te sonará que en más de una ocasión he referenciado directa o indirectamente a ese alimento básico que forma parte de la dieta tradicional de la piel de toro donde habito, el pan, del latín panis[1]. En “El precio del pan” pensaba que si mis ancestros levantaran la cabeza y percibieran el precio de los alimentos de primera necesidad, pollo incluido, seguramente se desorientarían aún más y recordarían tiempos difíciles de la historia del siglo XX. Si bien en el último cuarto de ese siglo el valor de la comida bajó bastante y Occidente lucha contra la glotonería, desechando grandes cantidades de sobras, según The Economist en The end of cheap food[2], se registran campañas donde los precios del trigo se han duplicado. Realizo la introducción anterior porque ayer, el Poder Ejecutivo (PE) de mi país aprobó un Real Decreto donde se establecen las normas básicas de calidad para la elaboración y comercialización del pan en España, normativa que sienta un precedente legal en las normas de calidad de los alimentos, al introducir una fiscalidad positiva, y que garantiza que los ciudadanos adquieran productos de calidad perfectamente caracterizados y etiquetados. La nueva norma mejora la competitividad del sector español del pan, garantiza la leal competencia entre industrias estableciendo las mismas condiciones a todos los productores, y facilita la innovación atendiendo las nuevas necesidades de los consumidores, avalando un alto nivel de calidad de los productos y mejora la información que reciben los consumidores, clarificando las denominaciones de venta, así como el resto de información voluntaria que pueden utilizar los operadores. 

Según el PE, la nueva norma de calidad del pan contempla requisitos más estrictos para considerar un pan integral, exigiéndose que el 100% de la harina empleada sea integral. Para aquellos panes integrales o de otros cereales que no estén elaborados de forma exclusiva con ese tipo de harinas, se tendrá que indicar el porcentaje de harina en el etiquetado. En el caso de pan de otros cereales, también se incluyen requisitos más estrictos, estableciéndose por ejemplo para el pan de centeno que sea elaborado solo con ese tipo de harina. También se define el pan multicereal. Igualmente, se concreta la definición de masa madre, que se preserva a un tipo de elaboración que limita el uso de levaduras industriales, y se establecen los requisitos para utilizar la denominación "elaborado con masa madre". También, se define la elaboración artesana del pan, en la que debe primar el factor humano frente al mecánico y los requisitos que se deben cumplir para poder incluir esta mención en el etiquetado de los productos. Además, se introduce una nueva definición del pan común, que incluye panes elaborados con otro tipo de harinas distintas a la del trigo, permitiendo así el uso de harinas integrales, de otros cereales, pero además, incluirá productos más beneficiosos para la salud, y muy demandados por el consumidor moderno, como son productos con salvado, etc. Así mismo, fruto de las negociaciones entre las distintas administraciones, se ha incluido una última medida que consiste en limitar la cantidad de sal que se puede emplear para elaborar el pan común[3]. Fuente de la información: PE; fuente de la imagen: elaboración propia.
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[1] Textos como ¿El agosto de las panaderías? o “Con el Curruco de la Curruca” son prueba de ello. Sitios visitados el 27/04/2019.
[2] The Economist. The end of cheap food. 2007. Sitio visitado el 27/04/2019.
[3] Finalmente, para el PE, esta nueva definición de pan común permite que a partir de ahora, se aplique un IVA reducido a muchos más productos que hoy en día se consideran de consumo habitual en los hogares, como son los panes integrales, los panes de otros cereales distintos al trigo y los panes elaborados con salvado. De esta forma y gracias a la ampliación de la definición de "pan común", se van a beneficiar del tipo de IVA reducido (4%) más tipos de panes que tenían actualmente un tipo del 10%.

miércoles, 4 de julio de 2018

El desperdicio alimentario en mi país

Fuente del gráfico: MAPyA
La tarde del martes la pasé hojeando los datos del Informe del consumo de alimentación en España[1], elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPyA), en el que se recogen los datos de consumo y gasto doméstico de los españoles en alimentación y bebidas, incluyéndose este año información detallada sobre el consumo fuera del hogar. ​Como complemento, el informe incluye los últimos datos disponibles del siempre triste desperdicio alimentario generado en los hogares españoles, así como información sobre los usos de los alimentos y los principales hábitos de compra. De acuerdo con los datos del informe, el gasto total de los españoles en alimentación durante 2017 ascendió a 102.584,72 millones de euros, lo que significa un incremento del 3,6% con respecto a 2015, correspondiendo el 80,4% a la compra de alimentos y el 19,6% restante a bebidas frías y calientes.

De sus datos se desprende que en 2017 los hogares españoles tiraron a la basura 1.229 millones de kilos de alimentos, lo que supone 23,6 millones de kilos semanales. Se constata una mayor concienciación de las familias en la lucha contra el desperdicio alimentario, ya que esta cifra supone una reducción del 5,7 por ciento respecto al período anterior, es decir, se tiraron a la basura 74,5 millones de kilos menos. El 87,5 por ciento del total de alimentos tirados a la basura se corresponde con alimentos desperdiciados por los hogares tal cual los compraron. Frutas, verduras/hortalizas y pan son los alimentos más desechados en cuanto a volumen total, si bien la mayor tasa de desperdicio corresponde a salsas, un 20,7 por ciento de lo comprado acaba en la basura[2].

El panel de usos evidencia los cambios y tendencias en el comportamiento del consumidor. En él se constata que los cambios y la simplificación del menú construyen un nuevo contexto en las comidas y en las cenas, donde la versatilidad es la clave en el consumo. También destaca la irrupción del desayuno salado, que ofrece un nuevo panorama competitivo para las categorías de desayuno tradicional, que deben adaptarse a la nueva realidad para poder crecer en el primer momento del día. El deporte gana relevancia en nuestra sociedad, y se convierte en una oportunidad de valor para el mercado, pues siguen creciendo las ocasiones de consumo entre los deportistas, así como las preparaciones rápidas y saludables.
Fuente del gráfico: MAPyA
En cuanto a los hábitos de compra, las encuestas del Barómetro del clima de confianza del sector agroalimentario indican que los consumidores siguen eligiendo los establecimientos donde comprar alimentos y bebidas en función de su cercanía, la calidad de los productos y los buenos precios aparte de ofertas. Se observa también un ligero aumento de la presencia de marcas del distribuidor en detrimento de las marcas de fabricante, aunque los consumidores ven el cambio generalmente como positivo o les resulta indiferente, y los consumidores no suelen dejar de comprar en un establecimiento porque éste haya eliminado determinadas marcas. Por otra parte se observa que la proporción de consumidores que elaboran listas de la compra se mantiene en valores similares a años anteriores, aunque se aprecia una tendencia ligeramente decreciente en lo que respecta a comprar sólo los productos incluidos en la lista.

Comparando el consumo dentro y fuera de los hogares, el 88,2% del volumen de alimentos y bebidas se consumen en casa, con sólo el 11,8% del total consumido fuera. Los alimentos que suponen un mayor volumen del consumo total son las verduras y hortalizas, con un consumo per cápita de 101,2 kg por persona y año, seguidas por la fruta, consumida principalmente en casa, con 96,4 kg por persona anuales, y en tercer lugar la carne fresca, con 42,6 kg/persona/año. En cuanto a las bebidas, el gasto total ascendió a 13.276,7 millones de euros, consumiéndose la gran mayoría, el 82,4% dentro del hogar. Entre las preferidas destaca el agua embotellada, con 81,95 l /persona y año, la cerveza con 42,04 l/persona y año, las bebidas refrescantes con 49,43 litros por persona anuales y el café, con 23 litros por cabeza en total.

Informa el MAPyA que el gasto total de los hogares españoles en alimentación ascendió a 67.490,78 millones de euros, lo que supone un incremento del 0,6 por ciento respecto al año anterior (2016). Por categorías, destaca la importancia de los productos frescos en la alimentación de los hogares, que suponen el 39,9% del volumen y el 43,8% del presupuesto total destinado a la alimentación. Se constata la importancia de productos como las frutas y hortalizas y las patatas frescas, junto con la leche y derivados. También crece el consumo de platos preparados (+4,8 por ciento), aceite de girasol (+21,1 por ciento), arroz (+1,1 por ciento), legumbres (+4,7 por ciento) y pastas (+2,9 por ciento), entre otros alimentos[3]
Fuente del gráfico: MAPyA
Respecto a los establecimientos de compra, el supermercado es el canal preferido por los consumidores, representando el 47,3 por ciento de las compras de productos de alimentación. Sin embargo, los hogares prefieren acudir al comercio especializado para adquirir productos frescos. La compra por internet de productos de alimentación se sitúa en el 1,2 por ciento del volumen de las compras totales de alimentación para el hogar; por tanto, se muestra como un canal con alto potencial de desarrollo. Los datos por Comunidades Autónomas, apuntan que el mayor consumo per cápita en el hogar se registró en ambos archipiélagos, Cataluña, Principado de Asturias, Galicia, Región de Murcia, Castilla y León y Aragón, todas por encima de la media nacional. En relación al gasto per cápita, País Vasco, Cataluña y Cantabria fueron las tres Comunidades Autónomas con mayores cifras, mientras que en el lado contrario se situaron Extremadura, Andalucía y Castilla-La Mancha.

En cuanto a la alimentación fuera del hogar, según MAPyA, durante el año 2017, más de la tercera parte del gasto total en alimentación y bebidas se realizó fuera del hogar. El gasto en alimentos, bebidas frías, bebidas calientes y aperitivos fuera del hogar ascendió a 35.094 millones de euros, lo que equivale a 3.896,6 millones de kg-litros y cerca de 8.327,5 millones de consumiciones en términos más generales. Teniendo en cuenta cada tipo de consumo, el comportamiento es muy diverso según el grupo de productos contemplado, pues la elección varía enormemente en función de la ocasión de consumo (comidas principales, entre horas, etc.), el entorno (solos, con amigos, con familia, con compañeros de trabajo), o el grupo de edad. Así, se puede destacar la buena evolución en general de bebidas frías como la cerveza y el agua, mientras que hay productos, como vinos y cavas, que durante el año 2017 pierden intensidad de consumo (Fuente de la información y de los gráficos: MAPyA).
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[1] En 2017. Si quieres acceder al documento, clickea AQUÍ. Sitio visitado el 04/07/2018.
[2] El 12,5 por ciento del desperdicio corresponde a los restos de platos cocinados en el hogar. Los platos base legumbres, los platos base carne y las sopas, cremas y purés son las recetas que más terminan en la basura.
 [3] Sin embargo desciende el consumo de otros alimentos como el aceite, los mariscos y moluscos frescos, los pescados y las hortalizas frescas y alimentos básicos de alimentación como el azúcar o el pan.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Primando I+I en el Mediterráneo

Fuente de la imagen. mvc archivo propio
Recientemente se ha presentado en Madrid (España), la iniciativa PRIMA[1]. Según el comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas, el programa desarrollará soluciones innovadoras, eficientes y sostenibles para la producción y suministro de alimentos y de agua en el Mediterráneo. PRIMA agrupa a 11 países europeos (Alemania, Chipre, Croacia, Eslovenia, España, Francia, Grecia, Italia, Luxemburgo, Malta y Portugal) y a 8 países ribereños del Mediterráneo (Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Marruecos, Túnez y Turquía). Cuenta además con el importante respaldo de la Unión Europea y está abierta a la participación de otros países interesados, especialmente de la Unión por el Mediterráneo y de los países asociados al programa de investigación e innovación de la UE, Horizonte 2020.

El programa cuenta con un presupuesto de 494 millones de euros para los próximos siete años, de los que España aportará 30 millones de euros. En total, 274 millones de euros los aportarán los países participantes, mientras que la Unión Europea contribuirá con 220 millones adicionales. PRIMA impulsará una ambiciosa agenda científica y de innovación para afrontar los retos relacionados con el agua y la alimentación en el Mediterráneo, enfocada en particular en los sistemas agrícolas sostenibles, la cadena de valor agroalimentario para el desarrollo local y la gestión sostenible de los recursos hídricos. Esta iniciativa internacional abre vías de colaboración entre los países en igualdad y beneficio mutuo con el objetivo de hacer frente a los grandes retos comunes en el Mediterráneo. Fuente de la información: MEIyC.
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[1] Partnership for Research and Innovation in the Mediterranean Area.

sábado, 26 de noviembre de 2016

¡Popeye el marino soy… Pi Pi!

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
¡Vaya cantidad de lluvia que ha caído esta noche en Málaga! En fin. Cambiando de tercio, puede que te suene la expresión ¡Popeye el marino soy… Pi Pi! y su hábito de comer espinacas, aunque Dana Larsen escribía en alternet.org, What's In Popeye's Pipe? que en las décadas de los años veinte y treinta del siglo pasado, espinacas era el sobrenombre de marihuana[1]. Igualmente, parece que el contenido en hierro no es tanto como se insinuaba continuamente en los dibujos animados, todo ello debido a una coma mal puesta en un dato, que erróneamente multiplicaba por diez la proporción del elemento en la verdura[2]. Sea lo que fuere, el caso es que en aquellos tiempos de anemia, consecuencia de la escasez y la penuria que padecía el pueblo americano, supongo que algún efecto positivo tenía el personaje en la difusión del consumo de espinacas. 

Pues bien, esta semana que ahora está terminando, he estado imitando al marino de los dibujos, puesto que el “hortelano Alonso" (ver “El huerto de Molière[3]), nos obsequió (Gracias), con una generosa provisión de spinacia oleracea (nombre científico). Arriba te dejo una imagen de la frondosa caja de verdura (fuente de la instantánea: elaboración propia). Y como por el texto “Sonchus oleraceus de cena[4], sabes que me atrevo con todo tipo de vegetales comestibles, obviamente la espinaca ocupa una posición privilegiada en mi dieta. Te la referenciaba brevemente en “Consejos culinarios[5], como sustancia para calmar los nervios. Además, la utilizo como sustituta de la acelga a la hora de ”ensamblar garbanzos[6] y, en síntesis, me gusta de “todas las hechuras” culinarias. 

Lo que no hay lugar a dudas es que propiedades nutricionales tiene “por un tubo”, desde cantidad de fibra, hasta vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. Pero no todo son parabienes, ya que el ácido oxálico, combinado con minerales, forma el oxalato, que depositado en nuestras articulaciones puede hacer que las personas con gota, artritis, artrosis… “vean las estrellas” y se acuerden en más de una ocasión de la dichosa cancioncita que no me quito de la cabeza, ¡Popeye el marino soy… Pi Pi! y de las estrellas de los golpes del marino. A continuación te dejo uno de los muchos vídeos que circulan en Internet, éste con el capítulo “Yo como mis espinacas”, cortesía de TVnear. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Incluso había una canción sobre el referente.
[2] Lo explica Hamblin en la revista médica BMJ, bajo el título Fake! Sitios visitados el 26/11/2016.
[3] Velasco Carretero, Manuel. El huerto de Molière. 2012. Sitio visitado el 26/11/2016.
[4] Velasco Carretero, Manuel. Sonchus oleraceus de cena. 2015. Sitio visitado el 26/11/2016.
[5] Velasco Carretero, Manuel. Consejos culinarios. 2011. Sitio visitado el 26/11/2016.
[6] Velasco Carretero, Manuel. ensamblar garbanzos. 2014. Sitio visitado el 26/11/2016.

viernes, 19 de agosto de 2016

Más vale tarde...

Fuente de la imagen: rvs/2016
Está la ciudad donde habito un tanto revolucionada por las fiestas, con motivo de la Feria de Agosto. A pesar de la crisis que desde hace años nos ahoga, hasta cierto punto es comprensible la insurrección salerosa y chispeante que nos envuelve, puesto que, además de la justificación propia de la festividad, se encuentra la triste realidad de mi ámbito territorial de actuación, donde la única “industria” que tira del pertrechado carro económico es el turismo y las economías de escala que genera, por lo que, de alguna forma, la feria ayuda a la promoción de la zona. Los actuales precios del sector turístico malagueño se encuentran soportados en un brutal ajuste en los gastos de personal y, en menor medida, en los reducidos márgenes de algunos de los empresarios[1], y ¡cómo no! a costa de la, también, bajada de tarifas de los proveedores de productos y servicios, unido a las desgracias de otras zonas del globo terráqueo, tradicionalmente turísticas. 

Todo ello propicia un año más una avalancha de respetados turistas que inundan las playas de la Costa del Sol. Esa es la realidad, por muchos partos mentales de la política de tres al cuarto que padecemos y que pretende apropiarse de esa relativa "buena nueva" que supone el alud turístico, a lo "pokémon go". Por otro lado, ya he escrito en el blog sobre este evento local. Textos como “Feria de Málaga”, “Sinceras y profundas”, “Por ellos”, “Disciplinas de valor” o “La fuerza de la ciudadanía[2] son buena prueba de ello, por lo que no voy a ser pesado en el tema[3]. En el crepúsculo matutino de este viernes estival y penando por el desorden alimenticio en estos días de feria, sí me apetece escribirte acerca de los desajustes en la alimentación y de las repercusiones que estos desacoples en la dieta apalean mi organismo.

Y es que este año me siento mejor físicamente, tal vez porque se han abreviado los viajes al exterior de “mi zona física de confort”[4] y debido a la reordenación de los hábitos alimenticios durante la semana. El problema radicaba en que esas mal planificadas y desordenadas comidas en las estaciones de trenes o en los aeropuertos, perjudicaban seriamente al cuerpo serrano que me ha dado la Naturaleza. Realmente, esos diez o quince días de viaje al mes deterioraban seriamente mi aspecto físico, es decir, la masa corporal, junto a la tensión arterial así como la psicomotricidad. De un tiempo a esta parte, sacrifico "economía" por "salud" y créeme que compensa, puesto que actividad profesional, si se confía en uno mismo, motivante o menos motivante, interesante o tediosa, siempre se tendrá, pero con la salud no se juega. 

Claro, para llegar a esa reflexión han tenido que pasar unas décadas, si bien, recurriendo al refranero, “más vale tarde…” Termino reflexionando acerca de la importancia de las divisiones de recursos humanos (gestión de personas) de las empresas, por un lado en la concienciación en practicar buenos hábitos alimenticios cuando se viaja y, por otro, en la compensación adecuada de los gastos de viajes relacionados con la alimentación y el ejercicio físico. A continuación te dejo el vídeo, subido a Youtube por Máster de Emprendedores, sobre una ponencia impartida por Ana Moreno, acerca de la alimentación saludable para emprendedores (El dibujo estilo manga que acompaña al post, lo ha realizado el querubín - Gracias - a partir de una imagen de mi niñez).
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[1] Los decentes, que los hay y no de los touroperadores y otros intermediarios, que siguen ganando dinero "a espuertas".
[2] Velasco Carretero, Manuel. Feria de Málaga (2009), Sinceras y profundas (2010), Por ellos (2011), Disciplinas de valor (2014), La fuerza de la ciudadanía (2013). Sitios visitados el 19/08/2016.
[3] Basta ir a la feria y vivirla.
[4] Que es la provincia de Málaga.

sábado, 2 de julio de 2016

Consejos alimenticios para estar mejor

Fuente de la imagen: pixabay
Ya estamos en el mes de julio, comenzando de lleno el periodo estival. En esta ocasión me encuentro casi igual que los últimos años a nivel de peso, pero más fuerte físicamente, tal vez porque estoy intentando comer un poco mejor, a lo largo de la semana laboral. Vamos a ver qué tal me comporto en el verano y no me dejo llevar por los “picados” entre comidas y esa cervecita o ese vinito. Y es que los hábitos alimenticios, buenos y menos buenos, influyen sobremanera en el cuerpo.

Hace unos meses, K. Daum escribía en Inc. 9 Healthy Eating Tips That Will Make You Feel Better at Work[1], que traducido[2] es algo así: “9 consejos alimenticios saludables que le harán sentirse mejor en el trabajo”, sobre las recomendaciones de Scott Nash, Ceo de MOM's[3], acerca de cómo la alimentación saludable me puede hacer más exitoso. Nash piensa que mental y físicamente las personas sanas, con un equilibrio entre vida y trabajo, propician una sociedad más feliz y exitosa.

Los consejos de Scott van desde “comer calorías, no bebérselas”[4], hasta “leer la etiqueta” para detectar los alimentos peores para nuestra salud, pasando por “elección de productos integrales”, que me hacen sentir más lleno durante más tiempo, “combinar el desayuno y el almuerzo”[5] o “cerrar los ojos por un minuto al día y visualizar el comer bien, en buen estado, y sentirse saludable”. Te dejo un vídeo subido a Youtube de por MOM's (Fuente de la imagen: pixabay). 
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[1] Daum, Kevin. 9 Healthy Eating Tips That Will Make You Feel Better at Work. Inc. 2015. Sitio visitado el 02/07/2016.
[2] Con mi ingles de los Montes de Málaga.
[3] Sitio visitado el 02/07/2016.
[4] O lo que es lo mismo: “no hay nada como el agua para calmar la sed”.
[5]  “Utilizar platos pequeños en las fiestas”, “Planificar y preparar la comida de la semana”, “Resistirse a tomar determinados alimentos en la tarde/noche"...