sábado, 26 de noviembre de 2016

¡Popeye el marino soy… Pi Pi!

¡Vaya cantidad de lluvia que ha caído esta noche en Málaga! En fin. Cambiando de tercio, puede que te suene la expresión ¡Popeye el marino soy… Pi Pi! y su hábito de comer espinacas, aunque Dana Larsen escribía en alternet.org, What's In Popeye's Pipe? que en las décadas de los años veinte y treinta del siglo pasado, espinacas era el sobrenombre de marihuana (incluso había una canción sobre el referente). Igualmente, parece que el contenido en hierro no es tanto como se insinuaba continuamente en los dibujos animados, todo ello debido a una coma mal puesta en un dato, que erróneamente multiplicaba por diez la proporción del elemento en la verdura (lo explica Hamblin en la revista médica BMJ, bajo el título Fake!). Sea lo que fuere, el caso es que en aquellos tiempos de anemia, consecuencia de la escasez y la penuria que padecía el pueblo americano, supongo que algún efecto positivo tenía el personaje en la difusión del consumo de espinacas. 

Pues bien, esta semana que ahora está terminando, he estado imitando al marino de los dibujos, puesto que el “hortelano Alonso" (ver “El huerto de Molière”), nos obsequió (Gracias), con una generosa provisión de spinacia oleracea (nombre científico). Arriba te dejo una imagen de la frondosa caja de verdura (fuente de la instantánea: elaboración propia). Y como por el texto “Sonchus oleraceus de cena”, sabes que me atrevo con todo tipo de vegetales comestibles, obviamente la espinaca ocupa una posición privilegiada en mi dieta. Te la referenciaba brevemente en “Consejos culinarios”, como sustancia para calmar los nervios. Además, la utilizo como sustituta de la acelga a la hora de ”ensamblar garbanzos” y, en síntesis, me gusta de “todas las hechuras” culinarias. 

Lo que no hay lugar a dudas es que propiedades nutricionales tiene “por un tubo”, desde cantidad de fibra, hasta vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. Pero no todo son parabienes, ya que el ácido oxálico, combinado con minerales, forma el oxalato, que depositado en nuestras articulaciones puede hacer que las personas con gota, artritis, artrosis… “vean las estrellas” y se acuerden en más de una ocasión de la dichosa cancioncita que no me quito de la cabeza, ¡Popeye el marino soy… Pi Pi! y de las estrellas de los golpes del marino. A continuación te dejo uno de los muchos vídeos que circulan en Internet, éste con el capítulo “Yo como mis espinacas”, cortesía de TVnear.

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