viernes, 30 de junio de 2006

¿Fulanito en el trullo?

He estado unos días fuera de onda en cuanto a la actualidad local y creo que no me he repuesto todavía del palo de la selección de fútbol. Esta mañana he bajado al centro de Málaga y he tomado un café con un amigo. Me dice: 
¿Sabes que fulanito está en el trullo por lo de Marbella? 
¿Qué? La de vueltas que da la vida. 
¡Cómo, presuntamente, se lo montan unos y cómo, presuntamente, espían las culpas otros! 
Aunque hay que decir que la Justicia sigue su curso y eso levanta la moral a aquellas personas, empresarios, directivos y profesionales de cualquier sector que procuran realizar su trabajo conforme a la Ley.

Me gusta pensar que tarde o temprano, por muy podrido o intoxicado que continúen ciertos estratos de la economía y la política, la justicia regenera ese tejido social. Me llamaréis idealista o iluso, pero me gusta filosofar que el bien vence al mal. 

Es más. Cavilo que en contra de lo que se pueda pensar, recursos como Internet van a hacer más difícil esas bolsas de fraude, extorsión, chantaje, intimidación, etc. tradicionales, ya que la información va a circular de forma distinta y los afectados, llámense clientes, bancos, proveedores o trabajadores, van a tener la posibilidad de estar interconectados y transferir indicaciones, avisos, revelaciones, etc. substanciales para la defensa de sus intereses, al tiempo que aúnan esfuerzos para el restablecimiento de la legalidad. 

Y por mucho que se pretenda ahogar esa Voz con variopintas estrategias de exclusión social y comunicativa, junto con otras complejas técnicas de desinformación, el enjambre de minúsculos portadores de verdad, propiciará que la Verdad prevalezca.

Por ejemplo, cualquiera puede abrir un blog o cincuenta, cualquiera puede escribir palabras sinceras, denunciar o aplaudir, y no hace falta que realice una campaña de difusión de su página Web para recibir visitantes, no, sus contadores de RSS, suscripción o visitas empezarán a subir como la espuma, porque la colectividad está necesitada de personas que cuenten, al menos, su verdad y colaboren, con su granito de arena, a ennoblecer la vida empresarial y, por derivación, dignificar a la propia sociedad. 

Y al coadjutor de una de las varias tramoyas inmobiliarias existentes, le recuerdo el castizo refrán: 
“Cuando las barbas de tu vecino veas pelar… pon las tuyas a remojar”
(Formato de texto modificado. Imagen incorporada posteriormente; fuente del dibujo: sxc.hu).

martes, 27 de junio de 2006

No más fraude informático

Salvo situaciones plenamente justificadas, no me gustan los artículos, textos, historias, etc. por entregas. Voy a hacer una excepción con el post “La incertidumbre del navegante”. La lectura de M. Villalba en ABC acerca de la primera campaña contra el robo de la identidad y el fraude «on line», organizada por el Ministerio de Industria, el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco), la Asociación de Internautas (AI) y la empresa Panda Software, me ha redirigido a la página web nomasfraude.es, que sugiero visitéis si todavía no lo habéis hecho (Imagen incorporada posteriormente; fuente: sxc.hu).

Para prostitutas y rufianes

Fuente de la imagen: nemoelguedes en pixabay
Me dice Koldo que como continúa siendo un manazas informático, me traspasa el trabajo de insertar esta ancestral receta vaticana: "OMELETTE DE NARANJAS, PARA PROSTITUTAS Y RUFIANES. Receta medieval de la cocina vaticana. Ingredientes: 6 huevos, 2 naranjas, 1 limón, 2 cucharadas de azúcar, 2 cucharadas de aceite de oliva y sal. Elaboración: Exprime las naranjas y el limón. Bate los huevos, agrega el jugo, el azúcar, y sal a gusto, y cocina el omelette en aceite de oliva, como una vulgar tortilla a la francesa. Se sirve caliente. Para que no me aten una rueda de molino al pescuezo y me arrojen al fondo de mar, me justifico documentalmente: Johannes Bockenheim (o Buckehen) era el cocinero del Papa Martín V y en la década del 1430 escribió un libro de cocina corto pero original, recientemente editado por Bruno Laurioux . 

Este alemán, quien vivía en Roma, escribía como un profesional, con brevedad telegráfica y poco detalle; sin embargo, era especialmente cuidadoso en especificar el consumidor a quien estaba orientada cada receta, fichadas según clase social -desde prostitutas a príncipes- o según nacionalidad: italiano, francés, alemán de cualquier provincia, y así en adelante. No vemos por qué este omelette, que no contiene carne ni más condimento que el azúcar, debería ser particularmente adecuado para bribones. "Es la carne --según la clerecía montaraz de la época-- y enfoguecida por los condimentos", la que inflama las pasiones y nos lleva a pecar. 

Cabría preguntar por las estadísticas, por estamentos sociales, de los pecados de gula y lujuria, pero vuelvo al sujeto del tema: Este omelette puede ser paladeado sin correr el riesgo de caer en deslices morales. Ya que las naranjas medievales eran más bien ácidas, sugiero una moderada mezcla de naranjas y limones. El azúcar y la acidez del jugo evitarán que los huevos se fijen totalmente, así que esta receta es más bien una crema tipo natillas, que puede ser un inusual y muy placentero postre". (Gracias Koldo). (Formato cambiado con posterioridad. Fuente de la imagen: sxc.hu y elaboración propia. Título cambiado; el anterior era: "Omelette de naranjas para prostitutas", pero se consideró demasiado largo para un post). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: nemoelguedes en pixabay.

viernes, 23 de junio de 2006

El Mundial

Fuente de la imagen: archivo propio
En mi vida he tenido la suerte de disfrutar de amistades sinceras y proactivas, pero cuando era pequeño, esta estrella era más substancial, dado que el niño suele estar un tanto desabrigado o perdido en la mar de sinsabores que puede llegar a ser la niñez y los verdaderos amigos suelen actuar unas veces de brújula y otras de timón. Tenía un amigo que era del FC Barcelona y otro que era del Real Madrid. Los dos me preservaban de socarronerías y bufonadas de terceros con una bravura digna de destacar, recibiendo ambos, en más de una ocasión, una buena tunda.

Mi familia no nadaba en la abundancia, apoyar en las labores del campo era una necesidad para muchos niños, unido a otras contrariedades de la infancia (tartamudez, tardía escolarización, inadecuados planes de estudios, alejamiento del núcleo de población, escasas relaciones personales, la vara de almendro del maestro, timidez, etc.), generaban al niño nuevas trabas y dificultades de convivencia e integración en los escasos días de escuela rural.

Pero allí estaban mis dos amigos. Provenían de lo que entonces se decía “buenas familias”. Eran insuperables jugando con el balón y cuando participaban en un partidillo informal, exigían que Manolo también debía ser elegido en el reparto previo al encuentro (yo era rudo con los pies). Cuando, por ejemplo, las palabras me salían entrecortadas y alguien, chico o grande, se reía, allí estaban ellos. En fin, recuerdos hay como para llenar 100 blogs. El Real Madrid entonces estaba fuerte, no hacía mucho de sus copas de europa seguidas y el plantel de jugadores era interesante. El Barcelona no estaba como el Madrid pero ahí andaba el equipo, procurando hacerse un hueco. Descubrí que lo que me gustaba no era tanto el Madrid o el Barcelona como esa pandilla de amigos de la que formaba parte.

Sentados en la orilla del río Guadalevín, un día me preguntaron de qué equipo era ¡Tierra trágame! El azúcar de la breva que acababa de comerme activaría la energía de mis neuronas y respondí: “Del Atlético de Madrid”. En un partido que había escuchado en la radio, un gol de un tal Luís Aragonés, había enfebrecido al locutor que narraba el evento. Luego me enteré que ese gol estuvo a punto de darle al Atlético la que hubiera sido su primera Copa de Europa, frente al Bayern de Munich. Imagino que esa vivencia fue la que utilizó mi subconsciente para salir del apuro y resolver la situación emocional de un plumazo.

Pasaron muchos años hasta que volví a decir que era del Atlético. Fue cuando bajó a segunda. Diego me regaló una insignia con el escudo. Luego subió a primera y me olvidé de nuevo. Ahora veo dirigir a Luís y jugar a Torres, pero también a Raúl, Pujol, Casillas, Pernía, Sergio Ramos, Xavi, Iniesta, Xabi , Cesc, Davil, Cañizares, etc. y mi corazón recuerda a mis amigos de la infancia. He disfrutado en el primer partido del Mundial y he sufrido en el segundo. Quiero que llegue a la final pero no voy a ser cruel si no pasan de octavos. Incluido su entrenador, siento que es un equipo mentalmente joven, con ilusión y que ya nos ha transportado muy lejos. Hoy me siento de la Selección. ¡Sí, Sí, Luís, ya me has llevado a Berlín! (Formato del texto modificado posteriormente. Fuente de la imagen: elaboración propia).

Hablar en público

Manuel Velasco Carretero (izq.) junto al periodista Antonio San José en la tertulia de "Las Mañanas de Cuatro". Imagen incorporada con posterioridad a la redacción del post.


Decía Juan Antonio Vallejo-Nájera (el tito de Colate, novio de Paulina Rubio), que a los españoles nos inculcan desde la niñez el pánico a hacer el ridículo y nos resulta difícil liberarnos de este complejo. Un cúmulo de situaciones favorecieron que desde pequeño tuviera dificultades en la expresión, sobre todo cuando había terceros. Poco a poco, con la ayuda de los amigos, algún que otro profesor en el instituto (gracias por su paciencia) y mi instintiva cabezonería por para superar ese contexto personal, posibilitaron que pudiera encadenar varias frases completas, sin entrecortarme encasquillarme. 

Ya en la facultad le tenía cogido el truquillo y cuando aventuraba alguna palabra que se me iba a encajar, procuraba dar un circunloquio que, en muchos casos, terminaba en fracaso rotundo. Decía mi profesor de químicas del instituto, que le apodábamos Falconeti: "Manolo, me sorprendes, lo mismo dices una genialidad que al segundo rebuznas una chorrada" (Ya no estás por aquí; eras buena gente, profesor). En el trabajo, tuve la suerte de convivir desde el principio con personas, primero en el restaurante, luego en el bufete de economistas y abogados. Hablaba poco pero, sin ser consciente de ello, era una esponja escuchando a los demás.
Manuel Velasco Carretero (de espaldas) junto al periodista Antonio San José en la tertulia de "Las Mañanas de Cuatro", dirigida por Concha García Campoy (drcha.). Imagen incorporada con posterioridad a la redacción del post.
Un-día un cliente necesitaba un profesor de economía y empresa y le dije:“Encarna, puedo hacerlo”. Imagino que las circunstancias (cercanía del inicio del curso, que le habían fallado ya dos aspirantes, etc.) obligaron a la buena de Encarna a elegirme, no sin antes advertirme el carácter provisional del puesto (precavida la mujer). Bueno, tiempo habrá en este blog de escribir las innumerables anécdotas sobre el referente; sólo expresar que ahí empezó un nuevo reto que también ayudó en la superación de mis límites.

Ya en la década de los noventa, los puestos de trabajo que tuve la suerte de disfrutar, me obligaron a conseguir unos mínimos niveles de expresión y ¡hasta hoy! Sin embargo, el destino te pone siempre en nuevas encrucijadas. Hace unos meses actué de ponente de un estudio de viabilidad de centro comercial abierto. Los socios de la consultora que me contrataron conocían mi trayectoria profesional desde hace años y el trabajo era interesante. Los prolegómenos sin problemas (salvo la última fase que me pilló en Granada y había dificultad en conciliar las agendas).

Llegó el día de la conferencia. Todo parecía ir a las mil maravillas. El equipo organizador y de protocolo funcionando a pleno rendimiento. Los altos representantes de la administración pública local, provincial y regional no fallaron, ídem con los representantes de las organizaciones empresariales, sindicales y sociales. El aforo de la sala a rebozar.

Manuel Velasco Carretero (izq.) junto al periodista Antonio San José en la tertulia de "Las Mañanas de Cuatro", dirigida por Concha García Campoy (dcha.). Imagen incorporada con posterioridad a la redacción del post.


Pero había algo que me estaba afectando sin darme cuenta. El lugar donde se desarrollaba el evento y el tema del que trataba la ponencia me traían recuerdos de una época en la que habité en esa zona, de los familiares que habían vivido allí y de su historia en sí. Llega el momento en que tengo que iniciar la conferencia y veo entrar a mi querido hermano en la sala. Me embargó una emoción que me trasladó de golpe a esa etapa en la que difícilmente podía articular palabra en público.

Puede que la mayoría de los asistentes no detectaran mi calvario interior (un advenedizo, me llamarían), pero los que me conocen me preguntaron después ¿Qué te ha pasado Manolo? En cuestión de segundos tuve que sobreponerme de ese pescozón que te da de vez en cuando el destino. Ver a mi querido hermano mayor allí fue la gota que colmó mi vaso de emociones, humedeció mis ojos, oprimió mi garganta y resquebrajó mi firmeza y tenacidad con evocaciones del pasado.

Para Lina Sotis, el lenguaje es la primera cosa a través de la que se puede adivinar con bastante seguridad cómo es una persona. Hablar bien en público puede garantizar buenas notas en la escuela, abrirse paso en la vida, buenos puestos de trabajo, ocupar lugares honoríficos y, en síntesis, una condición necesaria en la escalera del triunfo continuo. Coincido con Gregorio García Maestro, en que la técnica más importante para hablar en público es ser uno mismo y no imitar o intentar ser otro. También, escuchar con atención es necesario y, por supuesto, ponerse en el lugar del otro, tener un pequeño guión mental y estar sereno. Saludos.

jueves, 22 de junio de 2006

El sensible camino de las licitaciones

Me ha pedido un amigo que contribuya a la redacción de la documentación técnica para adjuntarla a la oferta que opta a una licitación de servicios de consultoría en reingeniería de procesos, de una empresa municipal. 

Si bien he sido promotor y receptor de licitaciones de obras civiles y conozco todo el protocolo, nunca he colaborado en componer, presentar y optar a una licitación, por lo que agradezco la oportunidad de participar en este trabajo.

No obstante, a la vista de la lectura pausada del pliego de condiciones y las preceptivas llamadas a aquellos contactos de mi networking que pueden asesorar, me han surgido unas incertidumbres equilibradas acerca de todo el proceso, generándome un sentimiento de indefensión y de tristeza.

Quiero ser por naturaleza optimista, por lo que evito la palabra “imposible” y le digo a mi amigo que va a ser “muy difícil”. 

Técnicamente creo que damos la talla con creces en cuestiones de reingeniería de procesos y mejora continua. 

Disponemos de un equipo de colaboradores/as que tienen experiencia en este tipo de trabajo.

Asimismo, las comunidades de profesionales en las que participamos nos van a nutrir de aquellos otros perfiles que sean necesarios para sacar adelante este tipo de proyectos. 

Por otra parte, la empresa que va a licitar tiene dilatada experiencia en colaboración con la administración local en servicios de consultoría. 

Finalmente, como no tengo abuela, diré que desde 1998 he bregado directa e indirectamente con este tipo de objetivos empresariales y me siento muy cómodo con estos retos.

Sin embargo, leo y leo el pliego de cláusulas técnico - administrativas y percibo como si el documento me enviara un mensaje cómico-trágico, pero no dispongo de poderes paranormales, por lo que nos quedaremos sin descifrarlo. 

En fin, son sensaciones que difícilmente pueden explicarse pero voy a procurar trasladaros algunos de esos estremecimientos.

Veréis, analizo la redacción y pienso que o bien se tiene una concepción desatinada de lo que es este tipo de trabajo de análisis de procedimientos o bien es un traje a medida para un determinado y preconcebido perfil de consultor, muy muy muy especializado vertical y profundamente en el sector de la reingeniería y, a la vez, en el sector de actividad específico de la empresa en cuestión. 

Me pregunto nuevamente: ¿qué significa o qué es la reingeniería de procesos?

Por otro lado, es como si se pidiera qué se va a hacer y cómo se va a hacer (e incluso los resultados que se van a obtener). 

No. Mire usted. Le voy a decir qué es lo que se debe hacer pero el cómo es mi “saber hacer”, mi diferencia competitiva y ahí no quiero entrar.

Se define el perfil del equipo de trabajo, de acuerdo, pero acotando de una forma expatría dicha silueta profesional, que es lo que me despista sobremanera. 

Más adelante, se matiza en los criterios objetivos que se apreciará un alto porcentaje de la puntuación total la experiencia en el sector en específico. 

Francamente, estos piquetes son excesivos y totalmente absolutistas, por no decir excluyentes.

Existen otros aspectos de la licitación que me generan dudas más que razonables acerca de la bondad profesional en la concepción de proyecto, pero que no voy a insertar para no alargar este post. 

Revisaré mis pensamientos en cuanto a la reingeniería de procesos, la mejora continua, la reingeniería financiera , etc. no vaya a ser que me encuentre sensiblemente desfasado.

En fin. Colaboraré en la redacción de la oferta, propondré que se diga “qué es” lo que se va a hacer y seamos excesivamente rácanos en decir “cómo“ . 

A vosotros os trasladaré el resultado de la licitación y si nos la conceden o si no nos la conceden y el por qué, por lo menos que aprendamos todos de esta experiencia. Ahora me voy a comprar 2 pechugas de pato, deshuesadas, un melón y un Muga joven, para cocinar pechuga de pato a la crema de verduras, con melón, que me ha recomendado Koldo para hoy. Saludos.

(Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu).

viernes, 16 de junio de 2006

¡El que calla, otorga!

Recientemente, Transparency International ha presentado un informe sobre la corrupción mundial, que muestra los sectores y los países más perturbados por esta monstruosidad. 

En referencia a España, el Informe Global de la Corrupción 2006 menciona casos relacionados con el sector inmobiliario, siendo Marbella un buen ejemplo, si bien, desgraciadamente proliferan en todo el país. 

Me he estremecido al escuchar en algún medio de comunicación la frase “corrupción masiva”, aunque a estas alturas no debería extrañarme.

Es triste que en la mayoría de los casos las actuaciones policiales y judiciales revelan lo que desde hace tiempo era conocido por los vecinos y la ciudadanía en general, pero lo verdaderamente chocante es que diversas organizaciones llevan años denunciando lo que sucede y hasta hoy la justicia no ha actuado. 

Dice José Luís García, de Greenpeace, que es evidente que hay grandes urbanizaciones, puertos y polígonos industriales que suelen ir asociados a pelotazos urbanísticos e intereses económicos.

Según Jesús Lizcano, de Transparency International, las dificultades mayores para destapar los casos de corrupción radican normalmente en conseguir pruebas fehacientes e irrefutables a nivel judicial que puedan, no sólo desmontar el sistema, sino sancionar a los promotores.

 Hoy día la ingeniería financiera, mercantil, etc. y la facilidad para deslocalizar las operaciones económicas, vienen a facilitar a los corruptos la ocultación y el enmascaramiento de sus actuaciones, dificultando a la justicia la detección, localización y la obtención de pruebas judiciales.

Para José Luís García, el problema es que los ayuntamientos se financian fundamentalmente por el urbanismo, con lo cual hay que cambiar el sistema para que los ingresos lleguen por otro lado. 

Además, la construcción destruye el único territorio que tienes y los recursos naturales, contribuyendo al beneficio de unos pocos. Una urbanización de mil casas da ingresos mientras se construye, porque son segundas y terceras viviendas donde la gente no deja dinero, produciendo sólo molestias de tráfico y contaminación.

Se podrían arreglar las cosas si existiera transparencia, siendo trascendental la denuncia ciudadana, expresiones públicas de rechazo, etc... 

Que todos sepan lo que está sucediendo. El presidente de Transparency Internacional es claro: 
"lo mejor que pueden hacer los ciudadanos, en el caso de que conozcan la existencia de corrupción e incluso quiénes son sus responsables, es denunciarlo ante las autoridades administrativas o judiciales para que puedan ponerse en marcha lo antes posible las actuaciones correctoras o sancionadoras respectivas. Este tipo de actuaciones no hay que verlas como de traición o de chivatazo, sino como de ayuda a la sociedad y a los posibles damnificados por dichas actuaciones corruptas".
¡El que calla, otorga!

(Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu).

martes, 6 de junio de 2006

Imprudencia temeraria

Fuente de la imagen: jarmoluk en pixabay
He visualizado los medios digitales y he leído la presunta estafa de dos entidades filatélicas. De nuevo me he acordado de mi profesor, D. Manuel De Haro Solano, nacido en Ronda, alto ejecutivo del Banco de Bilbao, Censor Jurado de Cuentas, Doctor en Ciencias Económicas y profesor titular de la asignatura Dirección Financiera de quinto de Empresariales. Veinticinco trabajos de análisis de la actualidad nos hizo redactar este buen hombre en su asignatura (gracias a mi compañera de grupo por el exquisito y laborioso trabajo de documentación). Uno de los estudios estaba relacionado indirectamente con la indefensión de los pequeños inversionistas ante las bolsas de fraude y corrupción. Sus clases eran prácticas, duras y metálicas (tenía que hablar con un micrófono especial cerca de su garganta) Sirva este post como tributo a tu memoria, Manuel. 

También he refrescado el curso sobre “Productividad y Crecimiento Económico", organizado por la Fundación de Cajas de Ahorros y dirigido por D. Victorio Valle, impartido en Málaga en septiembre del año pasado. En específico, una ponencia sobre las nuevas entidades de financiación “on line” y los presuntos riesgos que podía correr el pequeño inversor. A una pregunta concreta de una participante, el ponente respondió que, ante la duda, invirtamos sólo la cantidad económica que, a unas malas, nos pueda devolver el Fondo de Garantía que la Administración dispone para estos menesteres. Finalmente, he tenido presente algunos de los últimos e importantes fiascos financieros a inversores y consumidores que salieron a la luz pública (Gescartera, Opening, etc.).

Donald D. Rugg (reconocido experto en fondos de inversión y otros productos financieros), nos decía ya en el año 1986 que existen nueve razones principales por las cuales los inversores, y en especial los pequeños, toman con frecuencia decisiones imprudentes: 1. no logran desarrollar una estrategia acertada; 2. asumen riesgos excesivos o insuficientes; 3. hacen una mala selección de sus inversiones; 4. no escogen el momento oportuno para actuar; 5. la diversificación de sus inversiones no es adecuada; 6. pagan altos costes de transacción; 7. tienen malos asesores; 8. no logran controlar sus emociones, en especial la avaricia y el temor; 9. pagan demasiados impuestos. Casi veinte años después, la mayoría de estas razones siguen estando de rabiosa actualidad. El pequeño y típico inversor no dispone de los conocimientos, el tiempo o el deseo necesarios para evitar caer en tales errores. 

Mi tía, mi hermano, mi suegra, mi cuñado, etc. tiene unos ahorrillos y se cree la historia de la multiplicación de los panes y los peces y del rédito fácil que he contado (o chantajeo emocionalmente a mis personas mayores). Yo, el sabelotodo aprendiz de financiero (o de economista, o de administrativo, o de mando intermedio, mercantil, etc.) en mi ámbito social de actuación administro o asesoro colateralmente, sin responsabilidad y sin preparación (o con una cara muy dura), ingentes capitales; ésta puede ser una de las muchas formas de iniciar la historia piramidal. Y ahí tenemos a esa tremenda bolsa de presuntos estafados ¿más de 400.000? ¿tantos sellos había?, ¿cubre el Fondo de Garantía esta situación? La historia puede repetirse una vez más (y en este caso sería gescartera multiplicado por diez). Las finanzas también tienen sus ciclos en su cara oscura ¡cuánta razón tenías Manuel! Textto basado en "Decisiones imprudentes"[1] (Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen. sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: jarmoluk en pixabay.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Decisiones imprudentes. 2006. Sitio visitado el 06/06/2006.

lunes, 5 de junio de 2006

¿Por qué no confías en tu jefe?

Dice Jeffrey Pfeffer que “el 60% de los empleados no confía en su jefe”, entrevista realizada por Borja Vilaseca en suplemento Negocios del diario El País, 4 de junio de 2006. 

Por si es de interés, voy a extraer algunos de los comentarios e ideas que realiza este profesor de Comportamiento Organizacional de Standford Business School (Saint Louis, 1946).

La administración excepcional de los recursos humanos en las organizaciones es la nueva y más sólida ventaja competitiva, sin embargo, ahora mismo la mayoría de los trabajadores se sienten oprimidos por sus jefes. 

Las empresas que no gestionan adecuadamente sus recursos humanos están perdiendo un montón de ventajas que les podrían hacer más productivos.

Para Pfeffer, lo más importante es que haya confianza entre el jefe y sus trabajadores. Es el pilar de las organizaciones, sin embargo, el 60% no confía en su superior. 

Por su experiencia, sabe que muchas personas odian su trabajo precisamente porque sus jefes abusan verbalmente de ellos. Tan sólo se les dice lo que tienen que hacer. 

No se les está permitido tomar decisiones. Se les trata como a críos y se sienten miserables. En este tipo de situaciones, todos pierden.

En referencia a la conciliación de la vida laboral y personal, expresa que el problema más común es que las personas se pasan demasiado tiempo en el lugar de trabajo, pero ese tiempo no lo pasan eficientemente. 

¡Hay que olvidar esto! No se trata del número de horas que se dediquen, sino lo que se hace con ellas.

Finalmente, apunta que para motivar a los trabajadores hay que darles más autonomía laboral, más flexibilidad. 

Hay que aprender a confiar en ellos. Hay que darles la oportunidad de tomar decisiones. De esta forma, la empresa aprovecha al máximo sus cualidades y se genera un ambiente de mayor respeto. 

En síntesis, sugiero su lectura completa. Saludos.

(Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu).

Responsabilidad Social Corporativa

Fuente de la imagen: Hurca en pixabay
El viernes asistí a una jornada sobre Responsabilidad Social de la Empresa (RSE), patrocinada por la Junta de Andalucía y organizadas por la Diputación de Málaga, el Ayuntamiento de Málaga y la Euroventanilla. El programa interesante pero el desarrollo de las ponencias y mesas redondas podía haber sido distinto. Creo que el orden del día era muy denso para tratarlo sólo por la mañana. Me gustó la exposición de D. Antonio Hidalgo, de la Fundación San Telmo, del alcalde de Málaga, D. Francisco de la Torre y de D. Manuel Serrano, de la oficina de Calidad. Dña. María Gámez, Delegada Provincial de Innovación, Ciencia y Empresa no estuvo mal pero ha tenido intervenciones mejores (quizás por el reducido tiempo que dispuso). 

No estaba la Universidad de Málaga. Llevo escuchando a esta institución hablar de Balance Social y responsabilidad Social desde el año 1984. Uno de los cursos de mi programa de Doctorado sobre Dirección Estratégica (bienio 1991-1993) trataba precisamente de Responsabilidad Social de la Empresa. De hecho me encontré en la jornada a una antigua compañera del doctorado que me explicó que la catedrática y experta en RSE, colaboraba con uno de los ponentes. Pero no es suficiente la justificación. Dice el tríptico que acompaña a la documentación facilitada, que ser socialmente responsable no significa solamente cumplir plenamente las obligaciones jurídicas, sino también ir más allá de su cumplimiento, invirtiendo más en el capital humano, el entorno y las relaciones con los interlocutores. 

La inversión en tecnologías, prácticas comerciales respetuosas con el medioambiente, formación del personal y mejora de las condiciones laborales puede aumentar la competitividad y la productividad de la empresa. De verdad, estoy pensando seriamente en dejar esto de la consultoría estratégica y el outsourcing gerencial y buscar un trabajo de administrativo o de contable. Y es que estoy nuevamente desorientado o confundido con el presunto solapamiento de las Normas ISO, las Normas Medioambientales, las Normas de Responsabilidad Social (SGE21,etc.), la SA8000, la Foretica, la comisión europea, las Consultoras que te ayudan a certificarte en “responsabilidad social” (mi acompañante se mondaba de risa) etc. 

Como las mesas redondas no fueron tales, no pude aclarar mis dudas razonables o existenciales. Lean lo siguiente, no tiene desperdicio. Se expresa que "la RSE representa un enfoque de gestión adecuado al momento histórico y económico en el que nos encontramos. Representa el espacio de creatividad para las empresas en una economía globalizada, que sirve a grandes mercados de ciudadanos informados y exigentes en un entorno financiero y ecológico arriesgado". Y lo que viene ahora tampoco os lo perdáis: "En este espacio, donde el papel del legislador nacional se desdibuja y el poder de las corporaciones locales crece, la relación significativa es entre ciudadano y organización, a través de los mercados y la sociedad civil. La organización debe llegar a los ciudadanos en cuanto consumidores y en cuanto inversores, pero sobre todo ha de ganar su legitimidad en relación directa con sus interlocutores en cuanto ciudadanos". 

Lo dicho, que cada día que pasa me estoy volviendo más torpe. Primero escuchaba “ponga un certificado de calidad en su empresa”, más tarde “ponga un certificado de medioambiente en su empresa”, anteayer “ponga una fundación en su organigrama societario”, hoy “ponga un certificado de responsabilidad social en su empresa” ¿y mañana? Ah, ya sé, mañana escucharemos “ponga un certificado de empresa emocionalmente responsable” Interpreten ustedes. Estoy a favor de una RSE RESPONSABLE, pero no el presunto mercantilismo insolidario y enmascarado que percibo, a través de la cadena de negocio. Una sola pregunta a título de ejemplo ¿no es mejor unificar todos esos certificados con los que se bombardea a la PYME? Reducimos costes y ganamos efectividad y rentabilidad económico-social. Deseo estar equivocado y probablemente lo esté, pero hoy es lo que pienso.

No tenía pensado asistir a las jornadas sobre RSE de la semana que viene, pero hoy leo en el suplemento negocios de un diario local un artículo sobre dicho futuro evento, escrito por José Joya, director general de Roadmap, e igual me paso a ver si se me aclaran las dudas razonables acerca de la presunta “mercantilización” de la RSE. Joya era un alto directivo de NOVASOFT, personalmente no lo he tratado (alguna vez lo he saludado), pero sí tengo amigos que han sido compañeros suyos: José María Jurado, ex-director de ingeniería de NOVASOFT y ahora director general de Engrana.net, Miguel Ángel Romero, ex-director comercial de NOVASOFT y ahora director general de HRCS, etc. etc. 

Un último curioso y socialmente responsable apunte. Todos estos profesionales salieron en la misma fecha de NOVASOFT (finales de 2005). Conozco a José María, Miguel Ángel, etc. y me consta que son excelentes ejecutivos en su ámbito profesional de actuación, mentalmente jóvenes y muy preparados, por lo que es, como mínimo, un tanto extraño que esa buena hornada de directivos hayan salido todos juntitos y no se encuentren trabajando en una empresa tan importante según los medios de comunicación y la Administración Pública, NOVASOFT, aparentamente abanderada de la gestión profesional y el cuidado al clima laboral y emocional de sus colaboradores/as, entre otros muchos tributos de una gestión empresarial comprometida. En fin, misterios de la vida. Saludos (Formato de texto cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: Hurca en picabay.

sábado, 3 de junio de 2006

Ensalada de Vieiras

ENSALADA TEMPLADA DE VIEIRAS CON VINAGRETA DE TRUFA. 

Tiene a bien D. Koldo Iturrioz, del buen yantar, remitirnos esta receta de ensalada templada de vieras con vinagreta de trufa, para deleitarnos este fin de semana, con el siguiente y sincero comentario
“Esta delicadeza --insisto en cuestionar por qué somos tan cursis como para preferir el vocablo "delicatessen" cuando nuestro castellano es el más rico de los idiomas-- se la hurté, con malas artes, no podía ser de otra forma, a un monstruo de la gastronomía vasca, el "jaunak" Irazabalbeitia, gurú mayor de la Sociedad Gastronómica Olla-Gorra de Donostia….”
Ingredientes para cuatro personas: 16 vieiras grandes, 3 patatas, 1 tomate maduro, 50 gr. de trufas negras, 4 cucharadas de aceite de oliva, 6 cucharadas de aceite de cebollino, 3 cucharadas de aceite de avellanas, 1/4 de litro de caldo de ave, para cocer la trufa, 2 cucharadas de vinagre balsámico, 1 cebolleta, 1 ramo de perejil fresco, 1 ramito de tiras de cebollino, 1 pellizco de pimienta blanca molida.

Elaboración: 

Pelar las patatas, cortarlas en finas rodajas y hervirlas. 

Escurrir y dejarlas en maceración con el aceite de cebollino durante un par de horas. 

Hervir la trufa con el consomé durante unos ocho a diez minutos. 

Retirar y cortar la trufa en dados muy pequeños. 

Reservar el caldo. Escaldar el tomate, pelarlo, sacarle las semillas y cortar en brounoisse, finos dados. 

Cortar tiritas de cebollino y escaldarlas. 

Sacar las vieras de su concha, limpiarlas bien y dorarlas con aceite de oliva, la cebolleta y el perejil, picados. Salpimentar. 

Confeccionar una vinagreta con el consomé en el que hemos hervido la trufa, aceite de avellanas, vinagre balsámico sal y pimienta blanca molida. 

En cada plato trinchante, colocar las rodajas de patata en forma de media luna alrededor de medio plato. 

En la otra mitad, repartir los cuadraditos de trufa y de tomate y las tiras de cebollino. 

En el centro del plato, colocar las vieiras calientes y, finalmente, aderezar con la vinagreta.

Gracias, amigo Koldo por tu aportación

(Formato cambiado posteriormente. Fuente de la imagen: sxc.hu).