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miércoles, 26 de agosto de 2026

Mente y Máquina: Evolución de la Operatividad Digital


Fuente de la imagen: mvc realizada con el recurso notebook
La hiperautomatización (Velasco, 2026) consiste en un avance tecnológico que busca identificar y automatizar todos los procesos institucionales que sean factibles ejecutar de manera veloz y precisa (SAP, 2026). Este método integra diversas capacidades tecnológicas, como la Inteligencia Artificial (IA), que permite a las máquinas aprender de los datos, y la Automatización Robótica de Procesos (RPA), que se encarga de ejecutar acciones repetitivas en las interfaces digitales (IBM, 2026). Al unir estas herramientas con plataformas que requieren muy poca programación, las entidades logran que flujos de trabajo completos operen sin interrupciones manuales constantes, facilitando una agilidad institucional superior (Kokala, 2024). Las estadísticas indican que cerca del 85% de las corporaciones tienen previsto mantener o incrementar sus inversiones en esta área durante los próximos tiempos, pues se considera un requisito para la permanencia en el mercado actual (IBM, 2026). La meta principal de este enfoque es conectar sistemas antiguos con aplicaciones modernas, logrando que la información circule de forma constante entre los distintos departamentos de una organización sin necesidad de intervenciones humanas innecesarias (Quiñoy, 2023). Aplicando técnicas de análisis detallado sobre el flujo real de las actividades, las empresas descubren ineficiencias que antes pasaban desapercibidas, posibilitando que la tecnología se aplique de forma directa donde genera un valor operativo real (SAP, 2026). Asimismo, este esfuerzo coordinado ayuda a las instituciones a responder con mayor rapidez a las variaciones de la demanda de los usuarios, asegurando una operatividad que se ajusta a las exigencias de la era digital (IBM, 2026). Asimismo, la integración de motores de decisión avanzados garantiza que cada paso del proceso siga una lógica institucional coherente y transparente para todos los niveles de la organización (SAP, 2026).

No cabe duda que la adopción de estas herramientas inteligentes genera beneficios visibles en la productividad global, con incrementos que pueden alcanzar el 95% según estudios realizados por entidades de prestigio (Quiñoy, 2023). Pese a que existe una inquietud razonable sobre la ocupación de puestos de trabajo por parte de máquinas, se prevé que la tecnología también genere millones de nuevos roles laborales que demandarán habilidades intelectuales más complejas (Rella, 2023). Una posibilidad innovadora analizada por académicos es que un sistema automatizado asuma funciones de supervisión técnica en la gestión de proyectos complejos, encargándose de alertar sobre incidentes o actualizar registros de forma autónoma las veinticuatro horas del día (Lasso-Rodriguez y Winkler, 2020). Si bien el 61% de expertos de múltiples países considera que un robot puede cumplir funciones de gestión técnica, el liderazgo inspirador y la empatía humana permanecen como facultades exclusivas que las máquinas no pueden imitar (Lasso-Rodriguez y Winkler, 2020). La efectividad de estos sistemas inteligentes depende en gran medida de que la información utilizada sea de alta calidad y esté bien estructurada, ya que datos incorrectos pueden provocar que los algoritmos tomen decisiones erróneas que perjudiquen la rentabilidad (IBM, 2026). Delegando las tareas más agotadoras y mecánicas a los sistemas automatizados, los empleados pueden dedicar sus mayores esfuerzos a labores de carácter creativo y estratégico, mejorando así su satisfacción y bienestar en el entorno laboral (Rella, 2023). Finalmente, este planteamiento representa una ruta directa hacia la excelencia operativa donde la colaboración coordinada entre humanos y máquinas permite alcanzar las metas institucionales con una precisión y ahorro de gastos sin precedentes (SAP, 2026). Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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Bibliografía
IBM. (2026). ¿Qué es la hiperautomatización?. Recuperado de https://www.ibm.com/es-es/think/topics/hyperautomation
Kokala, A. (2024). Hyperautomation in Business Process Management: Integrating AI, RPA, and Low-Code Platforms. Research Paper.
Lasso-Rodriguez, G., y Winkler, K. (2020). Hyperautomation to fulfil jobs rather than executing tasks: the BPM manager robot vs human case. Romanian Journal of Information Technology and Automatic Control, 30(3), 7-22.
Quiñoy, L. (2023). Qué es la hiperautomatización y cómo transforma la gestión empresarial. APD.
Rella, J. (2023). Hyperautomation: Expanding Robotic Process Automation (RPA) with AI. GlobalLogic Practitioner Perspectives.
SAP. (2026). ¿Qué es la hiperautomatización? Definición, beneficios y ejemplos. Recuperado de https://www.sap.com/spain/resources/what-is-hyperautomation.
Velasco-Carretero, M. (2026). Hiperautomatización de Procesos. Sitio Gestión Empresarial. Visitado el 26/8/2026.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Despegue Mental

Fuente de la imagen: Excelencia interior. Sitio book—post (M. Velasco, 2025)
Llevaba un tiempo estancado en la meseta profesional. Los resultados eran sólidos—competente, confiable, incluso experto en mi campo—, pero sabía, íntimamente, que había un nivel superior al que la mente simplemente se negaba a acceder. La barrera no era tangible; no se trataba de falta de presupuesto o de carencia de habilidades externas, sino de ese silencio crítico que me asaltaba justo antes de las grandes presentaciones o al tomar las decisiones que definirían la carrera. He dedicado décadas a perseguir la excelencia exterior—los resultados trimestrales, el reconocimiento del sector, el ascenso esperado—, pero cuanto más presionaba, más fuerte resonaba el "saboteador interno" que Jim Murphy (M. Velasco, 2025)[1] describe. Esa voz era una sombra, susurrando dudas sobre mi valía o recordándome errores del pasado justo cuando necesitaba claridad. Comprendí entonces que el verdadero cuello de botella no estaba en la agenda de tareas, sino en la atención. Decidí que el nuevo proyecto profesional no sería un cargo o un bono, sino la maestría mental que desbloquearía ese potencial latente. El trabajo ya no es solamente hacer el trabajo, sino entrenar la mente que lo ejecute, asumiendo que el máximo rendimiento es el subproducto de una paz interior perfectamente calibrada.

El cambio comienza con una disciplina radical en la quietud. Adopté el concepto del ritual de rendimiento: una serie de visualizaciones y anclajes mentales que ejecuto sin falta cada mañana (por ejemplo, contactar contigo a través de estas notas). Procuro no visualizar el resultado final (el aplauso o la firma del contrato), sino el proceso de realizar la tarea con total fluidez, sintiendo la calma al manejar la presión. El verdadero punto de inflexión se presentó durante una situación de alto riesgo, cuando la vieja ola de pánico—el miedo al juicio, la vergüenza de una equivocación pretérita—intentó invadir la mente, apliqué inmediatamente la técnica de reencuadre: reconocí la emoción, la catalogué mentalmente como "interferencia" para restarle poder y reorienté todo el foco, sin vacilar, a la siguiente palabra que debía pronunciar. Ese acto de dominio mental permitió articular los argumentos con una claridad y una autoridad que nunca antes había manifestado. Salí de la sala con una serenidad profunda; no era la euforia del triunfo, era la certeza del dominio interior. Había desbloqueado un nuevo nivel, caracterizado por una libertad mental que garantizaba que, desde ese momento, la excelencia sería la manifestación natural de una mente en continuo entrenamiento y en perenne calma.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2025). Excelencia interior. Sitio book—post. Visitado el 3/11/2025.

miércoles, 28 de mayo de 2025

Intersección entre Ámbito Jurídico y Salud Mental

De izq. a drcha: Paula Valdivia, Psicóloga del CIMI Sierra Morena de Córdoba, de Meridianos; Eugenio Castillo Verdugo, Jefe del departamento de Justicia Juvenil de la Delegación Territorial de Justicia, Administración Local y Función Pública en Málaga; Aurora Contreras, Psicóloga Clínica SIMA; Natalia Montufo, Psicóloga SIMA y el que te escribe actuando de moderador. Fuente de la imagen: Abogacía de Málaga
El pasado 27 de mayo, el Ilustre Colegio de la Abogacía de Málaga, a través de su dedicada Sección de Diversidad Funcional, organizó un evento que se ha convertido en una cita ineludible: la III Jornada de Derecho y Salud Mental, colaborando la Federación Salud Mental de Andalucía. Este encuentro, que consolida un espacio de reflexión profunda y necesaria tras el eco positivo de sus ediciones anteriores, se celebró en un formato dual, accesible tanto de manera presencial como online, permitiendo la participación de un amplio espectro de profesionales comprometidos. La jornada desplegó un programa denso y apasionante, abordando cuestiones de vital importancia en la intersección del ámbito jurídico y la salud mental. El objetivo era claro: promover un conocimiento especializado y un avance hacia una justicia que comprenda y sea sensible a la salud mental. La sesión de mañana arrancó tras la inauguración a las 9:30 h. Un punto central del debate fue El proceso penal con personas con problemas de salud mental, un tema delicado y fundamental que fue expuesto por Ignacio Flores Pradas, Catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Pablo de Olavide. Tras una breve pausa, la agenda se sumergió en la Ejecución de medidas de seguridad y medidas alternativas de cumplimiento. Esta mesa, de 11:00 a 12:45 h, reunió a voces expertas como Inmaculada Giráldez Ramírez, Jurista del Hospital Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla; Ana Belén Rivera, Psicóloga del CIS Málaga; Jorge Ruiz Morales, Psicólogo del Servicio de gestión de penas y medidas alternativas de Málaga; y Beatriz González, Psicóloga de la asociación Afesol Salud Mental. Su diálogo arrojó luz sobre los desafíos prácticos de la aplicación de la ley en contextos de salud mental.
Fuente de la imagen: cartel anunciador III Jornada Derecho y Salud Mental
La adaptación del sistema judicial a las necesidades de las personas con diversidad mental ocupó el espacio de 12:45 a 14:00 h, bajo el epígrafe Ajustes del procedimiento judicial, contando con las valiosas aportaciones de Torcuato Recover, Coordinador de la Red de Juristas de Plena Inclusión, y María Isabel Vallejo, Facilitadora judicial de Plena Inclusión Andalucía. La tarde dedicó un foco especial a una población particularmente vulnerable: los menores. De 16:00 a 17:30 h, se abordó El menor con problemas de salud mental en el proceso penal, participando Mar Fernández, Letrada de la Administración de Justicia del Juzgado de Menores de Málaga; María Teresa Soriano Villanueva, Fiscal de la Audiencia Provincial de Málaga, Sección de menores; y Carolina Macías Reyes, Abogada. La jornada continuó explorando la situación de los jóvenes infractores con problemas de salud mental o adicciones de 17:30 a 18:30 h, tratando El cumplimiento de medidas por menores infractores con problemas de salud mental / adicciones, mesa redonda que tuve el gusto de moderar y que contó con la participación de Eugenio Castillo Verdugo, Jefe del departamento de Justicia Juvenil de la Delegación Territorial de Justicia, Administración Local y Función Pública en Málaga; Aurora Contreras, Psicóloga Clínica SIMA; Natalia Montufo, Psicóloga SIMA; y Paula Valdivia, Psicóloga del CIMI Sierra Morena de Córdoba, de Meridianos. En esta sesión, se destacó la importancia de un protocolo de coordinación entre administraciones con competencias en materia de Justicia y Salud, paso básico para garantizar un enfoque integral. Esta III Jornada tuve el honor de clausurarla a las 19:15 h, dejando tras de sí un camino iluminado para seguir trabajando por una "justicia más justa y humana"[1].
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[1] Esta construcción retórica significa la aspiración a un sistema judicial que cumpla con la legalidad de manera estricta, pero que también lo haga con una profunda consideración por la igualdad y la dignidad de las personas, buscando resultados que sean legalmente correctos, éticamente deseables y socialmente beneficiosos, implicando un llamado a la mejora continua y a la humanización de las instituciones judiciales y sus prácticas.

lunes, 26 de febrero de 2024

Leer mucho y mal o el rol de Sofómoros

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En el fin de semana pasado he estado rehojeando el texto de M. J. Adler y C. V. Doren (1972), “Cómo Leer un libro (How Read a Book)[1]. Se escribe en la reseña que "Sofómoros" era el nombre que los antiguos griegos daban a las personas que habían leído mucho y mal. Ciertamente, leo para conocer, entretenerme o para informarme, pero no sé si leo bien. Mi mente, a veces, se queda con un mogollón de palabras de una página, a modo de malla, matriz matemática o lienzo incomprensible a primera vista, no entendiendo qué hace con los datos, porque en algunos casos me devuelve la información de manera estructurada, entendible y oportuna (en el momento adecuado), pero en otros, los más, la rumia a destiempo, cuando le da la gana.

En las páginas, Adler y Doren me invitan a leer, aprender mediante el descubrimiento a través de los libros, desde Homero a Sartre, construyendo mi propio edificio intelectual, averiguando de qué trata cada libro que cae en mis manos, interpretarlo y, claro que sí, también criticarlo. Todo ello siguiendo orientaciones constructivas, desde técnicas de lectura rápida a cómo tomar notas. Termino con la frase que apunta la edición, atribuida a Francisco Bacon: “Hay libros para probar, otros para tragar y otros, muy pocos, para masticar y digerir”. La cuestión radica en la distinción entre raciones, picoteo o degustación y saboreo pleno. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Cómo leer un libro”.
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[1] Mortimer J. Adler; Charles Van Doren (1972). Cómo leer un libro. Ed. Debate.

lunes, 26 de diciembre de 2022

¿Con solo desearlo?

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
En el fin de semana navideño he estado rehojeando el texto de Ramón Campayo, “Desarrolla una mente prodigiosa”[1]. Piensa este campeón y plusmarquista mundial de memorización que con solo desearlo puedo desarrollar y mejorar la mente hasta límites insospechados. Para ello deberé acceder a un método eficaz y disponer de un guía.

Define Campayo le mente como la facultad que tienen cada una de mis células para poder pensar, razonar, memorizar, imaginar, aprender, sentir, elegir… Por su parte, la memoria es la capacidad mental que permite guardar o retener una información o conjunto de datos, estando intrínsecamente relacionada con el aprendizaje.

El libro supuestamente está dirigido a estudiantes que esperan obtener un rendimiento del 100%, y a todo el que desee multiplicar su fuerza mental. Parte de este texto también se ha editado en el sitio book—post, bajo el título “Desarrolla una mente prodigiosa”. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Campayo, Ramón. Desarrolla una mente prodigiosa. Ed. Edaf. 2004.

lunes, 29 de mayo de 2017

Como una mariposa

Fuente de la imagen. rvs
Si eres follower de este sitio, igual te suena que en alguna que otra ocasión, las mariposas han hecho acto de presencia. Textos como ¿El revoloteo de la crisálida? o “Europa sin miseria”[1], con imagen incluida (que vuelvo a utilizar esta mañana para acompañar a este texto), son prueba de ello. Pues bien, durante el fin de semana pasado, a sugerencia de Antonio (Gracias), he estado hojeando el libro de Judah Pollack y Olivia Fox Cabane, The Net and the Butterfly: The Art and Practice of Breakthrough Thinking[2], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “La red y la mariposa: el arte y la práctica de pensamiento revolucionario”. 

Y es que, ante la pregunta de cómo se me ocurren ideas excelentes cuando reciclo la basura o podo el jardín, Oliva y Judah responden que mi cerebro funciona generalmente en modo lineal, sintonizado en clave planificadora o estratégica, haciendo cosas, generado por lo que denominan RAE[3]. Sin embargo, mi parte innovadora surge del modo creativo, generado por lo que llaman RMP[4], que no es otra cosa que un puñado de regiones del cerebro que trabajan conjuntamente, activándose cuando estoy dormido u ocupado con actividades rutinarias. El RMP se activa en el sueño o cuando mi RAE está ocupado con tareas básicas, como lavar los platos usados en la cena.

Comentan los autores que el modo creativo en mi cerebro es como una mariposa, hermoso y errático a la vez, difícil de atrapar y altamente valorado como resultado. Si quiero capturarlo, necesito una red. Gracias a los descubrimientos recientes en neurociencia, hoy pueden constatar esos relámpagos de progreso creativo e inducirlos a través de una serie de prácticas específicas, puesto que resulta que hay un patrón oculto en la generación de todas estas ideas de avance aparentemente aleatorias. Intentan Olivia y Judah que aprenda a dominar las habilidades que transfigurarán mi cerebro en un generador coherente de ideas[5]. 
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[1] Velasco Carretero, Manuel. ¿El revoloteo de la crisálida? (2010), Europa sin miseria (2012). Sitios visitados el 29/05/2017.
[2] Judah Pollack y Olivia Fox Cabane. The Net and the Butterfly: The Art and Practice of Breakthrough Thinking. Editorial Portfolio. 2017.
[3] Red de acción ejecutiva.
[4] Red de modo predeterminado.
[5] A continuación, te dejo un vídeo, subido a Youtube cortesía de Talks at Google, con una disertación de los autores acerca del texto referenciado.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Relajación = Más Productividad

Fuente de la imagen: pixabay
Hace casi siete años, en el texto “Objetivos por contexto”[1], te referencié el artículo de Ellen Joan Pollock, publicado en businessweek, How I Got a Grip on My Work week[2] (Cómo conseguí controlar mi semana de trabajo), sobre la esencia del programa Getting Things Done (GTD), de David Allen: extraer todo de la cabeza, despejar las obligaciones y acomodarlo en un método o sistema honesto y en el que confiar, lo que permitirá realizar una selección consciente acerca de cómo emplear el tiempo y los recursos, evitando que los proyectos se amontonen y, por derivación, estresarse y no avanzar lo suficiente. 

Pues bien, el fin de semana pasado he estado re-hojeando el libro de Allen, Getting Things Done: The Art of Stress-Free Productivity[3], que traducido[4] es algo así como “Conseguir resultados: el arte de la productividad libre de estrés”, donde el autor propone el método apuntado por Pollock, GTD, para desocupar la mente, organizar los proyectos, determinar el próximo paso que hay que dar en cada uno de los frentes y fructificar toda la capacidad de la mente en cuestiones ciertamente trascendentales, al tiempo que me libero de ese estrés producido por la falta de un método organizativo eficiente.

Me gusta la premisa de Allen, por otro lado bastante simple pero a la vez profunda: mi capacidad de ser productivo es directamente proporcional a mi capacidad para relajarme. Y es que en el mundo que me toca vivir, se registra de manera exponencial un aumento de la comunicación y de la responsabilidad; las estrategias que desplegué ayer para seguir navegando en este maremágnum sencillamente hoy no funcionan, recordándome el autor que la gestión del tiempo es inútil a cada minuto de interrupción continua, por lo que para conseguir hacer cosas debo “relajarme”[5] (Fuente de la imagen: pixabay).
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Objetivos por contexto. 2009. Sitio visitado el 05/09/2016.
[2] Pollock,  How I Got a Grip on My Work week. businessweek. 2009. Sitio visitado el 05/09/2016.
[3] Allen, David. Getting Things Done: The Art of Stress-Free Productivity. Penguin Books. 2002.
[4] Con mi inglés de los Montes de Málaga.
[5] A continuación te dejo un vídeo, subido a Youtube por TEDx Talks, con una ponencia de David sobre la productividad libre de estrés.

sábado, 30 de enero de 2016

El entrenador de cerebros

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Hay días en los que ante la avalancha de llamadas, wasaps, encuentros, emails… a duras penas me mantengo a flote. Menos mal que la cabeza sigue navegando en ese maremágnum. Supongo que si conozco la manera como “carburo” y soy capaz de regentar o administrar adecuadamente mi mente, la navegación será mejor. Obviamente, deberé colaborar con mi cabezota, no guerrear contra ella, activar en los momentos ajetreados esa función ejecutiva que habita en las entrañas cerebrales, promoviendo la minimización de los peligros y la maximización de las satisfacciones. En la tarde del viernes estuve escuchando la conferencia de Estanislao Bachrach[1], conocido como entrenador de cerebros, sobre Mitos y Verdades del Cerebro en el Trabajo. 

Me gusta la reflexión que Estanislao realiza en su libro “En cambio”[2], en el sentido que con mi mente puedo cambiar mi cerebro, es decir, que con mi “actividad mental” puedo “estimular la modificación de conexiones neuronales existentes o la creación de nuevas conexiones neuronales”. Según Bachrach, puedo alterar y cambiar mi hardware, puesto que el cerebro no envejece con la edad; sólo envejece porque lo use mal o porque lo deje de usar. Si mantengo mi cerebro activo, estaré menos viejo y si camino treinta minutos todos los días, a los setenta tendré un cerebro de cincuenta. Bueno, no me enrollo más. Aquí va la conferencia de Estanislao. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Te dejo el vídeo a pie de post, subido a Youtube por Asuntos Públicos, a partir del minuto 6:20
[2] Bachrach , Estanislao. En cambio. Editorial Sudamericana SA. Buenos Aires. 2014