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miércoles, 1 de julio de 2026

Siervos en la nube: El despertar del ágora digital

Fuente de la imagen: Equilibrio de Poder: La Clave de la Democracia (Velasco, 2025)
Lo que comenzó como una promesa de libertad absoluta en la red ha dado un giro preocupante hacia nuevas formas de control: Convergencia de Poder (Velasco, 2025). En lugar de ser un espacio abierto para toda la ciudadanía, el mundo digital se parece cada vez más a lo que algunos expertos llaman "tecnofeudalismo", un sistema donde unas pocas empresas gigantes actúan como señores dueños de las "nubes" donde vivimos nuestras vidas digitales (Arellano, 2025; Varoufakis, 2023). En este escenario, nuestras experiencias diarias y gustos personales son tratados como materia prima gratuita que estas plataformas extraen para predecir y manipular lo que haremos después, un fenómeno conocido como "capitalismo de vigilancia" (Zuboff, 2019). Esta infraestructura no es neutral; está diseñada para capturar nuestra atención a toda costa, lo que ha sido aprovechado por regímenes autoritarios y grupos extremistas para silenciar a quienes piensan distinto y difundir mentiras que nos dividen, convirtiendo a la tecnología en una herramienta de "guerra cognitiva" (Calvo, 2020; Wilson, 2024). Además, como la inteligencia artificial aprende de datos que ya contienen prejuicios, a menudo termina castigando injustamente a grupos vulnerables como los inmigrantes o las mujeres, ocultando estas discriminaciones bajo fórmulas matemáticas que parecen objetivas pero que son, en realidad, decisiones políticas y económicas opacas (Cervera, 2025; Iturmendi, 2023; Lousada, 2024).

Recuperar nuestra autonomía en este entorno requiere un cambio profundo que no solamente depende de la técnica, también de la voluntad de toda la ciudadanía. Es urgente avanzar hacia un "constitucionalismo digital", un marco de leyes que obligue a los "señores de internet" a respetar los derechos humanos y a ser transparentes sobre cómo funcionan sus algoritmos (Teruel Lozano, 2022). No podemos permitir que la tecnología se decida en oficinas cerradas de Silicon Valley; necesitamos una "ética por diseño", donde la diversidad y la justicia se incluyan desde que se comienza a crear cualquier programa de inteligencia artificial (Coeckelbergh, 2024; Lousada Arochena, 2024). El camino hacia una solución igualmente pasa por la educación: como ciudadanía, debemos desarrollar un pensamiento crítico que posibilite reconocer cuándo estamos siendo manipulados y convertirnos en esa "fricción" necesaria que frene el control automático de nuestras conductas (Coeckelbergh, 2024; Zuboff, 2019). Leyes como el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial son pasos importantes, pero la verdadera victoria se encuentra en el aseguramiento del futuro digital como hogar construido por y para la humanidad, donde la tecnología sirva para unirnos y fortalecer la democracia en lugar de ser un arma en manos de unos pocos (Diamond, 2019, citado en Calcaneo Monts, 2021; Lousada Arochena, 2024). Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Arellano Toledo, M. (2025). Reseña de Varoufakis, Y. (2023). Tecnofeudalismo: El sigiloso sucesor del capitalismo. Universidad Nacional Autónoma de México.
Calcaneo Monts, M. A. (2021). Internet, redes sociales y libertad de expresión. Cuestiones Constitucionales, Revista Mexicana de Derecho Constitucional, (44), 35-54.
Calvo Albero, J. L., et al. (2020). Implicaciones del ámbito cognitivo en las operaciones militares. Documento de Trabajo del CESEDEN.
Cervera, A., & Obiol Anaya, E. F. (2025). Cinco formas de discriminación algorítmica: Hacia una descripción material. InDret, (4).
Coeckelbergh, M. (2024). Por qué la IA debilita la democracia y qué hacer al respecto. Cátedra Teorema.
Iturmendi Rubia, J. M. (2023). La discriminación algorítmica y su impacto en la dignidad de la persona y los derechos humanos. Deusto Journal of Human Rights, (12), 257-284.
Lousada Arochena, J. F. (2024). Inteligencia artificial y sesgos discriminatorios: ¿Es necesario un nuevo concepto de discriminación algorítmica? IgualdadES, (11), 97-123.
Teruel Lozano, G. M. (2022). Libertad de expresión, censura y pluralismo en las redes sociales: Algoritmos y el nuevo paradigma regulatorio europeo. Derecho Público de la Inteligencia Artificial.
Varoufakis, Y. (2023). Technofeudalism: What killed capitalism. The Bodley Head.
Velasco-Carretero, M. (2025). Convergencia de Poder. Sitio Esclavos del Social Media. Visitado el 1/7/2026.
Wilson, R. A. (2024). La maquinaria antiderechos humanos: Autoritarismo digital y ataque global contra los derechos humanos. Maguaré, 38(1), 171-217.
Zuboff, S. (2019). The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier of Power. PublicAffairs.

miércoles, 24 de junio de 2026

El Despertar Estratégico de la Contaduría Digital

Fuente de la imagen: Gestión contable general y de costes y gestión fiscal (Velasco, 2023)
La estancia en la capital del reino para reciclarme profesionalmente, ha permitido confirmar que la contabilidad ha dejado de ser un mar de papeles para convertirse en un flujo digital inteligente que trabaja casi en tiempo real: La IA como Catalizador de la Transformación Contable (Velasco-Carretero, 2026). He podido constatar que la oficina moderna ya no necesita que una persona pase horas tecleando datos de facturas; ahora, tecnologías como la visión por ordenador permiten que los sistemas "lean" y "entiendan" los documentos de forma muy similar a como lo haría un humano (Takyon, 2026). Estas herramientas de reconocimiento avanzado (OCR) son capaces de identificar automáticamente fechas, bases imponibles e impuestos, creando el asiento contable en segundos y reduciendo hasta en un 80% el tiempo que antes se perdía en tareas manuales (Inmatic, 2024). Además, hoy contamos con la digitalización certificada, un avance legal que permite que esa imagen escaneada tenga el mismo valor oficial que el papel original, lo que nos encamina hacia oficinas libres de archivadores físicos y mucho más sostenibles (NCS, 2024). Si automatizamos este registro de documentos ganamos rapidez, blindando la información contra los típicos fallos del cansancio humano, garantizando que los datos financieros de la empresa sean precisos y transparentes (Hernández Chi, 2025).

Por otro lado, la inteligencia artificial está asumiendo la laboriosa tarea de la conciliación bancaria, actuando como un asistente experto que nunca duerme y que vigila cada céntimo que entra o sale de la caja. Herramientas integradas en aplicativos modernos, como Copilot, utilizan el aprendizaje automático para comparar los extractos del banco con los registros de la empresa, proponiendo emparejamientos lógicos incluso cuando un cliente paga varias facturas de golpe con un solo ingreso (Microsoft Learn, 2026). Si el sistema encuentra un gasto nuevo, como un cargo en una gasolinera, es capaz de sugerir la cuenta contable de "Transporte" basándose en el historial y la descripción del movimiento (Microsoft Learn, 2026). Esta revolución tecnológica no pretende eliminar el trabajo del contable, más bien elevarlo a otro nivel; el profesional deja de ser un simple "grabador de datos" para transformarse en un consultor estratégico que ayuda a los inversores, propietarios, capitalistas, emprendedores… a interpretar qué dicen esos números sobre el futuro de sus empresas (KPMG, 2023). Delegando las tareas más pesadas y repetitivas a la máquina, el contador puede centrarse en analizar riesgos y detectar oportunidades, asegurando que la tecnología sea una aliada para el crecimiento y no una amenaza (Salvador & Martínez, 2025). Fuente de la imagen: mvc.
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Bibliografía
González-Mejía, S. L., Chamorro-Quiñónez, J. G., & Rivera-Pizarro, C. F. (2024). Impacto de la inteligencia artificial en los procesos contables mediante revisión de tendencias y desafíos. Multidisciplinary Collaborative Journal, 2(2), 45–60.
Guzmán Ortiz, N. H. (2025). La inteligencia artificial en las líneas de investigación contable. Revista Colombiana de Contabilidad - ASFACOP, 13(26), 19–36.
Hernández Chi, Y. V. (2025). Impacto de la inteligencia artificial en la contabilidad financiera: aplicaciones, retos y nuevas competencias profesionales. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 9(3), 1098-1114.
Inmatic. (2024). Guía Integración de Inmatic con Sage 50. Folleto técnico.
KPMG. (2023). La Transformación de la Profesión Contable con el uso de la Inteligencia Artificial. Informe sectorial.
Microsoft Learn. (2026). Conciliar cuentas bancarias con Copilot (versión preliminar) - Business Central. Documentación técnica oficial.
Microsoft Learn. (2026). Modelo de IA precompilado de procesamiento de facturas. Documentación de Power Platform.
NCS Spain. (2024). Digitalización de Facturas: Procedimiento tecnológico y legal. Dossier corporativo.
Salvador, M., & Martínez, C. (2025). La influencia de la inteligencia artificial en la contabilidad. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 8(6), 5669–5682.
Takyon. (2026). Brochure: Automatización de carga de facturas y comprobantes. Guía de soluciones de tesorería.
Velasco-Carretero, M. (2026). La IA como Catalizador de la Transformación Contable. Sitio Contable y Fiscal. Visitado el 24/6/2026.

martes, 23 de junio de 2026

Brújula y Seguridad en el Laberinto del Algoritmo

Impartiendo formación a gestores administrativos. Colegio Oficial Gestores Administrativos de Málaga
Fuente de la imagen: Servicios de calidad para empresas y ciudadanos (M. Velasco, 2020)
En la actualidad, relacionarse con el Estado español se ha convertido para muchos en un reto similar a intentar cruzar un laberinto sin mapa: La intermediación profesional en la era algorítmica (Velasco, 2025). Aunque la digitalización de las oficinas públicas se presentó como una promesa de rapidez y sencillez, la realidad es que ha levantado un "muro de cristal" entre la Administración y la ciudadanía, donde la pantalla a menudo se siente como una barrera fría y distante que genera más dudas que soluciones (Jiménez Asensio, 2023). En este escenario de "administración de las pantallas", cerca de veinte millones de españoles carecen de las habilidades tecnológicas necesarias para realizar trámites básicos, lo que convierte la obligatoriedad de lo electrónico en una fuente de exclusión y ansiedad (Arenas Ramiro, 2023). Aquí es donde emerge la figura del Gestor Administrativo como un auténtico "escudo digital". Este profesional se encarga de "papeleos", actuándo como un traductor experto que convierte el lenguaje enmarañado de las sedes electrónicas en procesos seguros, protegiendo a las personas y pequeñas empresas de los errores técnicos o la falta de programas adecuados que el sector público suele usar como excusa para no cumplir con sus obligaciones (González de Zárate Lorente, 2024). Al igual que en el pasado ayudaban a quienes no sabían leer ni escribir, hoy los gestores son el puente indispensable para que nadie se quede fuera de un sistema cada vez más automatizado y complejo (García Hernandis, 2024).
Con la gerente del Ilustre Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Málaga, Dña. Eva Ruiz Márquez, y el director comercial de la institución educativa Tádel Formación, D. Antonio González Orantes.
Fuente de la imagen:
Servicios de calidad para empresas y ciudadanos (M. Velasco, 2020)
El futuro de la relación de la ciudadanía con lo público se encamina hacia el uso de la Inteligencia Artificial y algoritmos, fórmulas matemáticas que deciden quién recibe una ayuda o cómo se calcula una pensión, pero que a menudo funcionan como "cajas negras" opacas cuyo funcionamiento interno es un misterio incluso para los propios empleados públicos (Meseguer Yebra, 2023). Casos recientes, como el algoritmo BOSCO, han demostrado que estas herramientas pueden cometer errores o sesgos injustos si no hay una supervisión humana clara (Arenas Ramiro, 2023). Frente a este peligro, el Gestor Administrativo se consolida como un auditor ciudadano que exige explicaciones claras y motivadas en lenguaje sencillo, garantizando que la tecnología esté al servicio de la dignidad de las personas y no al revés (Medina Guerrero, 2023). Gracias a innovaciones propias como la plataforma OEgAM, que reduce trámites de semanas a minutos, o sistemas seguros de identidad digital como MobileGest, los gestores demuestran que es posible modernizar el país sin perder el factor humano (Galán, 2015; Red2Red, 2018). La propuesta para mejorar este sistema no es solamente técnica, es extremadamente humana: se trata de reconocer legalmente a estos profesionales como colaboradores que brinden puntos de apoyo físico en los barrios, asegurando que la Administración del futuro sea transparente, comprensible y, sobre todo, justa para los ciudadanos y ciudadanas (Jiménez-Castellanos Ballesteros, 2023).
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BIBLIOGRAFÍA
Arenas Ramiro, M. (2023). Los derechos digitales y la buena administración digital. En M. Medina Guerrero (Coord.), Los derechos de la ciudadanía ante la Administración digital. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Cierco Seira, C. (2011). La administración electrónica al servicio de la simplificación administrativa: luces y sombras. Revista de Administración Pública, (184), 155-217.
Galán, R. / ICOGAM. (2015). La Oficina Electrónica de los Gestores Administrativos (OEgAM): apostando por el desarrollo telemático y la e-Administración. Ilustre Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid.
García Hernandis, R. M. (2024). Fundamentos para la creación, apertura y funcionamiento de una gestoría administrativa. Trabajo Fin de Máster, Universitat Politècnica de València.
González de Zárate Lorente, R. (2024). Administración electrónica: balance y perspectivas. Revista de Administración Pública, (224), 271-306.
Jiménez Asensio, R. (2023). Detrás de la pantalla: transición digital, administración pública y ciudadanía. En M. Medina Guerrero (Coord.), Los derechos de la ciudadanía ante la Administración digital. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Jiménez-Castellanos Ballesteros, I. (2023). Nuevas perspectivas de los derechos fundamentales ante la administración digital. En M. Medina Guerrero (Coord.), Los derechos de la ciudadanía ante la Administración digital. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Medina Guerrero, M. (Coord.). (2023). Los derechos de la ciudadanía ante la Administración digital. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Meseguer Yebra, J. (2023). Derechos digitales, inteligencia artificial y transparencia. En M. Medina Guerrero (Coord.), Los derechos de la ciudadanía ante la Administración digital. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Red2Red. (2018). Retos de la Administración Electrónica en la Unión Europea: más allá de 2020. Informe para el ICOGAM.
Velasco-Carretero, M. (2025). La intermediación profesional en la era algorítmica. Sitio Contable y Fiscal. Visitado el 23/6/2025.

viernes, 19 de junio de 2026

Rara vez se queda entre nosotros y el algoritmo

Fuente de la imagen: Hacia una empresa algorítmicamente responsable (Velasco, 2022)
Por un momento piensa que estás contándole un secreto a un amigo en un banco del parque, pero sin que lo sepas, hay un micrófono oculto que envía cada una de tus palabras a empresas de publicidad. Ésta es, básicamente, la realidad que enfrentan millones de usuarios al interactuar con asistentes de inteligencia artificial (IA) como ChatGPT, Claude o Grok: Revelan riesgos estructurales privacidad en productos IAG (Velasco, 2026). Según investigaciones, más de un tercio de la población europea ya utiliza estas herramientas para tareas personales, educativas o laborales, llegando a ver en la IA a un "confidente" en el que depositan información sumamente íntima, como síntomas médicos o secretos de su empresa (Girish et al., 2026). El problema fundamental, según el estudio LeakyLM, es que estas plataformas no son cajas cerradas; por el contrario, están conectadas a rastreadores de terceras empresas (como Meta o Google) que "escuchan" la interacción. El riesgo principal reside en los llamados "enlaces permanentes" o permalinks, que son las direcciones web de nuestras conversaciones. Si estos enlaces son públicos por defecto —como sucede en plataformas como Grok—, cualquier rastreador que capture esa dirección puede, en teoría, leer el contenido completo de lo que hemos escrito, exponiendo desde nuestras preocupaciones de salud hasta nuestra identidad digital (Girish et al., 2026).

Lo que resulta más preocupante para un usuario común es que las herramientas tradicionales de protección, como los bloqueadores de anuncios o el simple hecho de pulsar "rechazar cookies", no siempre funcionan en este nuevo ecosistema. Los investigadores han descubierto que algunas plataformas de IA ignoran las preferencias de privacidad del usuario y siguen enviando datos a servicios de análisis de forma automática (Girish et al., 2026). Además, las empresas han desarrollado métodos de rastreo "invisible" que ocurren directamente entre sus propios servidores y los de las agencias de publicidad, saltándose por completo cualquier medida de seguridad que tengamos instalada en nuestro navegador (Girish et al., 2026). Esta situación nos deja en una posición de vulnerabilidad, donde nuestras reflexiones y consultas más privadas se convierten en combustible para el mercado de la publicidad personalizada sin que apenas tengamos control sobre ello. La solución propuesta por los expertos no es dejar de usar la IA, es exigir un cambio radical en su diseño: las conversaciones deben ser privadas desde el primer momento y las empresas deben dejar de esconder estos flujos de datos tras un lenguaje técnico confuso. Mientras tanto, la recomendación más segura es actuar con cautela y recordar que, en el mundo digital actual, lo que le decimos a una máquina rara vez se queda solamente entre nosotros y el algoritmo (Girish et al., 2026).
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Bibliografía
Girish, A., Oliveira, G., Suarez-Tangil, G., García Herrero, J., Sanchez, M., Vallina-Rodriguez, N., y Jackevičius, T. (2026). LeakyLM — AI Assistants Are Leaking Your Conversations. IMDEA Networks Institute.
Velasco-Carretero, M. (2026). Revelan riesgos estructurales privacidad en productos IAG. Sitio Protección de Datos. Visitado el 19/6/2026.

miércoles, 3 de junio de 2026

¿La IA a nuestro servicio?

Fuente de la imagen: ¡La era de la Inteligencia Artificial ética ya está aquí! (Velasco, 2026)
Piensa que las decisiones importantes de tu vida, como conseguir un empleo o solicitar un préstamo, son analizadas por máquinas inteligentes. Para asegurar que este proceso sea justo y no se convierta en una "caja negra" incomprensible, España ha diseñado un nuevo manual de instrucciones legal: Gobernanza y Marco Normativo de la IA en España (Velasco, 2026). Este Anteproyecto de Ley busca que la Inteligencia Artificial (IA) sea, ante todo, humanista y fiable, garantizando que siempre haya una persona supervisando lo que hacen los algoritmos (Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, 2026). Es decir, no se trata de poner frenos a la tecnología, consiste en establecer límites claros a lo que está prohibido, como las máquinas que intentan manipular nuestro comportamiento de forma invisible o aquéllas que crean imágenes falsas ("deepfakes") sin consentimiento (Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, 2025). Incluso, en temas tan delicados como el reconocimiento facial en las calles, la propuesta de ley es tajante: la policía no podrá usarlo libremente, necesitará el permiso de un juez y solamente para casos críticos, como encontrar a un menor desaparecido o prevenir un ataque terrorista (Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, 2025). Básicamente, el objetivo es que el progreso técnico nunca pase por encima de nuestra dignidad y seguridad.

Para vigilar que todo esto se cumpla, aparece la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), que actuará como el "policía" de estos sistemas (Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, 2025). Una de las novedades más interesantes para nosotros, la ciudadanía, es el derecho a pedir que una IA sea "desconectada" o retirada del mercado si provoca un incidente grave, como un daño físico o una discriminación severa (Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, 2025). La ley también es astuta con las empresas: mientras que a las grandes tecnológicas les impone multas millonarias para que no les compense saltarse las reglas, a las pequeñas empresas les ofrece una oportunidad de corregir sus errores antes de castigarlas, fomentando así que innoven sin miedo (Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, 2026). Pero para que este sistema funcione de verdad, algunos expertos sugieren que todavía debemos mejorar la coordinación entre los distintos organismos públicos y asegurar que los jueces tengan a mano a técnicos expertos que les ayuden a decidir en menos de 48 horas (Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, 2025). Solo así pasaremos de tener una ley sobre el papel a disponer de una tecnología en la que realmente podamos confiar. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. (2025). Anteproyecto de Ley para el Buen Uso y la Gobernanza de la Inteligencia Artificial. Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial.
Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública. (2026, 26 de mayo). El Gobierno aprueba el proyecto de ley que garantizará una supervisión humana y un uso confiable de la IA.
Reglamento (UE) 2024/1689 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024, por el que se establecen normas armonizadas en materia de inteligencia artificial.
Velasco-Carretero, M. (2026). Gobernanza y Marco Normativo de la IA en España. Sitio net-post. Visitado el 3/6/2026.

jueves, 28 de mayo de 2026

¿Quién tiene el mando?

Fuente de la imagen: Crecimiento e Innovación bajo Presión (Velasco, 2025)
La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una simple herramienta que responde a nuestras preguntas para convertirse en lo que hoy conocemos como IA agéntica: sistemas capaces de actuar por sí mismos para cumplir objetivos complejos, como organizar un viaje entero o gestionar trámites administrativos sin que tengamos que indicarle cada paso (AEPD, 2026). A diferencia de la automatización tradicional, que seguía reglas fijas, estos agentes tienen "autonomía", lo que significa que pueden razonar, planificar y aprender de sus experiencias pasadas gracias a una memoria digital que almacena nuestros datos y preferencias (AEPD, 2026). Pero esta misma capacidad de actuar por su cuenta introduce riesgos importantes para nuestra privacidad: IA Agéntica y Protección de Datos (Velasco, 2026). El mayor peligro reside en que el agente pueda volverse impredecible o que su "memoria" guarde más información de la necesaria, creando un rastro de datos personales que podría ser vulnerable a ataques externos o filtraciones silenciosas (AEPD, 2026). Además, existe el riesgo de que la máquina sufra "engaños" mediante instrucciones maliciosas ocultas en archivos o páginas web, lo que podría llevarla a compartir nuestros secretos sin que nos demos cuenta (AEPD, 2026).

Para que podamos disfrutar de los beneficios de estos sistemas sin perder el control sobre nuestra información, es básico que las organizaciones no acepten esta tecnología de forma ciega, más bien la rodeen de fuertes medidas de seguridad y vigilancia. Una de las propuestas más eficaces es la instalación de "cortacircuitos" digitales, que son mecanismos automáticos que detienen al agente si detectan que está intentando acceder a datos masivos o si entra en un bucle de error (AEPD, 2026). Asimismo, es necesario que siempre exista una supervisión humana real; esto no significa que una persona simplemente vigile: el supervisor debe tener la formación y la autoridad necesaria para anular cualquier decisión de la máquina que sea injusta o incorrecta (AEPD, 2024). Otro contrafuerte es la transparencia, asegurando que se pueda rastrear el "camino" que sigue cada dato personal dentro del sistema, desde que entra hasta que se toma una decisión final (AEPD, 2026). En última instancia, si se diseña correctamente, la propia IA agéntica puede convertirse en una aliada de nuestra privacidad, funcionando como un guardián que audita automáticamente si otras empresas cumplen con la ley o protegen debidamente nuestros derechos (AEPD, 2026). Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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Bibliografía
Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). (2026). Inteligencia Artificial Agéntica desde la perspectiva de Protección de Datos. Versión 1.2. https://www.aepd.es
Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). (2024). Evaluación de la intervención humana en las decisiones automatizadas. https://www.aepd.es/prensa-y-comunicacion/blog/evaluacion-de-la-intervencion-humana-en-las-decisiones-automatizadas
Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). (2021). Gestión del riesgo y evaluación de impacto en tratamientos de datos personales. https://www.aepd.es/documento/gestion-riesgo-eipd-ia.pdf
Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos (RGPD).
Velasco-Carretero, M. (2026). IA Agéntica y Protección de Datos. Sitio Protección de Datos. Visitado el 28/5/2026.

viernes, 22 de mayo de 2026

Vibe Coding Legal: ¿El fin del abogado artesano?

Fuente de la imagen: Para el bien público (Velasco, 2014)
Estuve participando en una mesa redonda organizada por un bufete de ámbito nacional acerca del impacto del vibe coding en el ámbito jurídico (Velasco, 2025), explorando cómo la interacción conversacional con la inteligencia artificial redefine el trabajo del abogado y los riesgos que esta transición conlleva. Y es que el fenómeno ha irrumpido en el panorama tecnológico como una evolución radical del desarrollo de software, donde la prioridad se desplaza de la escritura técnica de líneas de código hacia la interacción conversacional en lenguaje natural con modelos de inteligencia artificial (Sarkar y Drosos, 2025). Popularizado por figuras como Andrej Karpathy, este enfoque permite que un profesional del derecho, incluso sin formación en programación, pueda "conversar" con una inteligencia artificial para describir una necesidad jurídica específica —como una herramienta de análisis de cumplimiento para el RGPD— y recibir a cambio un sistema funcional completo (Sarkar y Drosos, 2025). Esta transición es especialmente potente en la abogacía, donde la capacidad de crear prototipos y aplicaciones personalizadas para la revisión de contratos o la gestión de riesgos puede acelerarse entre un 60% y un 80% en comparación con los métodos tradicionales (Hemdev, 2025). En este contexto, el abogado deja de ser un mero usuario pasivo de herramientas ajenas para convertirse en un "orquestador" o director de recursos computacionales, delegando la construcción de la sintaxis a la máquina mientras él se concentra en definir el comportamiento del sistema y las reglas de negocio (Ray, 2025). Este nuevo rol exige lo que los investigadores llaman "administración de tareas" (task stewardship), donde la verdadera pericia ya no reside en saber programar, se encuentra en gestionar el contexto y aplicar un juicio crítico para validar que el resultado se alinee con los estrictos requisitos de precisión del mundo legal (Sarkar y Drosos, 2025). 
Fuente de la imagen: ¡La Revolución ha llegado! Vibe Coding. Sitio iurepost (Velasco, 2026)
El abogado debe ser consciente del "momento del contexto", un fenómeno donde las primeras instrucciones dan forma a la trayectoria de todo el proyecto, exigiendo una dirección estratégica clara desde el primer mensaje (Sarkar y Drosos, 2025). Pero esta agilidad tecnológica no debe confundirse con una ausencia de rigor, ya que el vibe coding introduce riesgos significativos que el abogado tiene el deber profesional de supervisar (Kemper, 2025). Al entregarse totalmente a las "vibras" de la IA, el profesional puede caer en una "desvinculación material", olvidando que el código invisible sigue siendo el sustrato real que procesa información confidencial y fundamenta decisiones jurídicas de alto impacto (Sarkar y Drosos, 2025). Uno de los peligros más insidiosos son las "alucinaciones" de los modelos, que pueden inventar bibliotecas de software inexistentes; esto abre la puerta al slopsquatting, donde actores maliciosos crean paquetes de malware que coinciden con esos nombres inventados para que el usuario los instale sin saberlo (Kemper, 2025). Asimismo, el entorno regulatorio europeo se ha vuelto muy exigente con la Ley de Ciberresiliencia (CRA), la cual impone obligaciones de seguridad y documentación que no pueden satisfacerse mediante un "vibe compliance" performativo generado por la propia IA para fingir cumplimiento (Kemper, 2025). Por tanto, el abogado orquestador debe tratar a la inteligencia artificial como un "junior entusiasta" pero falible, integrando auditorías humanas constantes y revisando cada fragmento generado para evitar la acumulación de "deuda técnica" o errores lógicos que comprometan la integridad de la justicia (Ray, 2025). En última instancia, la democratización tecnológica en los despachos solamente será sostenible si se mantiene una cultura de responsabilidad donde la innovación nunca sustituya a la diligencia debida del jurista (Hemdev, 2025). Fuente imágenes: mvc archivo propio.
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Bibliografía:
Hemdev, N. (2025). Vibe Coding: A Mixed-Methods Case Study on Conversational AI Programming and Application Development. International Journal on Science and Technology (IJSAT), 16(3), 1–19.
Karpathy, A. (2025). Vibe coding definition [Publicación en redes sociales]. https://x.com/karpathy/status/1886192184808149383
Kemper, C. (2025). Bad vibes for vibe coding? – The risks of insecure AI-generated code in software products. RAILS - Robotics and AI Law Society.
Ray, P. P. (2025). A Review on Vibe Coding: Fundamentals, State-of-the-art, Challenges and Future Directions. TechRxiv.
Sarkar, A., y Drosos, I. (2025). Vibe coding: programming through conversation with artificial intelligence. University of Cambridge y Microsoft Research.
Velasco-Carretero, M. (2025). La Revolución del "Vibe Coding" en el Sector Legal. Sitio iurepost. Visitado el 22/5/2026.

martes, 5 de mayo de 2026

Conveniencia o Control: El Dilema de la Hiperconexión

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una simple herramienta tecnológica para convertirse en el núcleo de las estrategias de marketing que buscan asegurar la competitividad en la economía digital (Mohd Rushidi Mohd Amin et al., 2025), Esta transformación permite a las organizaciones analizar volúmenes masivos de datos en tiempo real, facilitando la transición de un marketing de masas hacia la denominada "hiper-personalización" (Velasco-Carrretero, 2025) o creación de "segmentos de uno" (Zivcevska-Stalpers, 2025). En plataformas sociales como TikTok y Shopee, se ha demostrado que la facilidad de uso y la utilidad percibida de estas herramientas algorítmicas impactan directamente en la actitud y la intención de compra de los consumidores, especialmente en la Generación Z (Nurhayati et al., 2024). Ofreciendo recomendaciones precisas y dinámicas, la IA optimiza el viaje del cliente, reduciendo el esfuerzo de búsqueda y mejorando la satisfacción general al hacer que las interacciones se sientan más relevantes y oportunas (Hardcastle et al., 2025). De esta manera, la tecnología mejora la eficiencia operativa y actúa como un motor para el compromiso emocional y la lealtad a largo plazo (Singh & Sinha, 2025).
 Fuente imagen: Inteligencia Artificial en las Estrategias de Marketing. Sitio marketing—post (Velasco, 2025)
Pero esta capacidad de individualización extrema conlleva el surgimiento de la "paradoja de la privacidad y personalización", fenómeno donde el deseo de experiencias a medida choca con el temor a la vigilancia intrusiva de los datos (Singh & Sinha, 2025). Y es que muchos consumidores reportan sentimientos de desconfianza al percibir que sus dispositivos "escuchan" sus conversaciones privadas para generar publicidad dirigida, lo que se define como vigilancia percibida (Hardcastle et al., 2025). Según la Teoría del Cálculo de la Privacidad, los usuarios evalúan constantemente si los beneficios de la conveniencia superan los riesgos de compartir su información personal (Singh & Sinha, 2025). Por ello, el éxito de las marcas modernas no depende únicamente de su sofisticación técnica, también de su capacidad para implementar una gobernanza ética que garantice la transparencia y el control del usuario sobre sus datos (Zivcevska-Stalpers, 2025). Por tanto, las empresas deben adoptar marcos de IA responsable que prioricen la honestidad y la empatía humana, transformando la recolección de datos en un intercambio de valor justo y consensual que fortalezca la confianza mutua (Hardcastle et al., 2025). Fuente de las imágenes: mvc archivo propio.
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Bibliografía
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Singh, V. K., & Sinha, K. (2025). Hyper-Personalization at Scale: Balancing Brand Loyalty and Consumer Privacy in AI-Powered Marketing. Journal of Advance and Future Research, 2984-889X.
Velasco-Carretero, M. (2025). Inteligencia Artificial en las Estrategias de Marketing. Sitio marketing—post. Visitado el 5/5/2026.
Zivcevska-Stalpers, S. (2025). Customer Centricity, Hyper-Personalization, and New Digital Business Models. Open Journal of Business and Management, 13(6), 4229-4247.

miércoles, 29 de abril de 2026

Inteligencia Artificial Generativa: Oportunidad y Riesgo

Fuente de la imagen: captura de pantalla búsqueda perfil en IA Google
La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) son algoritmos o modelos que han aprendido de grandes volúmenes de datos existentes para luego crear contenido nuevo, ya sean textos, imágenes, audios, videos o incluso código (M. Velasco, 2025). Esta tecnología exhibe una notable versatilidad y su evolución ha pasado de modelos estadísticos y de aprendizaje (como las Redes Generativas Adversariales o GANs de 2014) a los Grandes Modelos de Lenguaje (LLMs) y Modelos Multimodales, que combinan texto, visión y audio. La IAG tiene el potencial de impulsar la digitalización al automatizar o asistir en una amplia variedad de tareas que tradicionalmente requerían la creatividad y la comprensión humana. Sus oportunidades son vastas: pueden generar documentos formales, crear material de capacitación y simular escenarios complejos para la formación. En el ámbito de la seguridad informática, las IAG pueden ayudar a comprender vulnerabilidades, sugerir configuraciones seguras o detectar contenido no deseado como spam o correos de phishing. Más allá del texto, los generadores de imágenes y videos facilitan la producción de efectos visuales o la creación de prototipos de interfaces de usuario (UI) de forma rápida y sencilla, haciéndolos accesibles incluso para personas sin conocimientos explícitos de diseño gráfico. Un beneficio reside en el fomento del open source (código abierto), que permite que el código, los pesos del modelo y los datos sean inspeccionados y reutilizados por cualquier persona, lo que aumenta la transparencia, impulsa la investigación y democratiza el acceso a herramientas potentes, ayudando a reducir las desigualdades económicas. Además, la naturaleza abierta permite a las comunidades adaptar los modelos a sus idiomas y contextos culturales específicos, cubriendo necesidades que los modelos cerrados, creados principalmente por grandes empresas occidentales, a menudo ignoran.
Fuente de la imagen: IAG: Transformación, Retos y Pensamiento Crítico. Sitio net—post (M. Velasco, 2025)
Pero a pesar de sus beneficios transformadores, la IAG introduce retos técnicos, éticos y sociales que requieren una atención cuidadosa por parte de las autoridades y las empresas. Uno de los riesgos inherentes es la falta de garantía sobre la calidad o la veracidad de las salidas generadas, lo que se conoce comúnmente como "alucinación": la invención de información falsa que es lingüísticamente impecable. En el caso de los generadores de imágenes, esto puede manifestarse en representaciones incorrectas de proporciones o fenómenos físicos. Otro riesgo significativo, especialmente cuando los modelos se ofrecen como servicios en línea, es la falta de confidencialidad de los datos que las personas ingresan, ya que la empresa operadora podría acceder a ellos y utilizarlos para reentrenar el modelo, poniendo en riesgo la privacidad. Además, como la IAG se entrena con enormes conjuntos de datos recogidos de internet, puede reproducir o incluso amplificar sesgos y estereotipos culturales o toxicidad presentes en el material de entrenamiento, lo que lleva a salidas problemáticas o discriminatorias. El desafío más apremiante, sobre todo en contextos educativos y laborales, es el peligro de la dependencia acrítica de estos sistemas. Si las y los estudiantes, o el profesorado y el personal en general, confían en los resultados de la IAG sin aplicar un escrutinio crítico o verificar la información (fenómeno llamado sesgo de automatización), se limita el desarrollo del análisis autónomo y el pensamiento crítico. Para mitigar estos problemas, es necesario que las organizaciones implementen medidas como aumentar la concienciación sobre las fortalezas y debilidades de los modelos, establecer directrices claras de uso ético, y garantizar que la alfabetización digital y ética de la IA se convierta en una competencia transversal, capacitando a todas las personas para cuestionar y validar la información generada. Fuente de las imágenes: mvc archivo propio.
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Referencias
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Eiras, F., Petrov, A., Vidgen, B., Schroeder de Witt, C., Pizzati, F., Elkins, K., Mukhopadhyay, S., Bibi, A., Purewal, A., Csaba, B., Steibel, F., Keshtkar, F., Barez, F., Smith, G., Guadagni, G., Chun, J., Cabot, J., Imperial, J. M., Nolazco-Flores, J. A., Landay, L., Jackson, M., Torr, P. H. S., Darrell, T., Lee, Y. S., & Foerster, J. (2024). Risks and Opportunities of Open-Source Generative AI.
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Velasco-Carretero, Manuel (2025). IAG: Transformación, Retos y Pensamiento Crítico. Sitio net—post. Visitado el 29/42026.

miércoles, 15 de abril de 2026

El Escudo Invisible de nuestra Libertad Digital

Fuente de la imagen: Corazón de Jabato (Velasco, 2016)
Me acordé de Sonia al releer lo del encuentro que hubo en Barcelona por el Día de la Privacidad (Velasco, 2026)[1], donde se juntaron expertos de la protección de datos y la abogacía. Lo que más me recordó a la amiga fue cuando los participantes apuntaban que estamos viviendo un cambio de era histórico por culpa (o gracias) a la inteligencia artificial, que ahora está en el centro de todo lo que hacemos. A veces pensamos que estas leyes de protección de datos son un rollo o que solamente sirven para que las empresas nos pongan mil carteles de "aceptar cookies", pero en las charlas explicaron que la privacidad es en realidad una herramienta para proteger todos nuestros demás derechos en el mundo digital. Imagínate que si no tuviéramos ese control sobre nuestra información, no podríamos ser libres de verdad ni confiar en ninguna aplicación. Me gustó la frase que dijeron: "sin privacidad no hay libertad, ni confianza, ni una sociedad democrática de verdad". Así que, lejos de ser un freno para la tecnología, estas reglas son como el cinturón de seguridad que nos permite ir rápido con la innovación pero sin pegárnosla, asegurando que los avances respeten siempre nuestra dignidad como personas.

También, se reflexionó sobre cómo nos afecta esto en el día a día, especialmente con el tema de los hackeos y los robos de datos, que ahora ya se ven como problemas graves que pueden hundir a una empresa y fastidiarnos la vida a nosotros. Lo cierto es que la tecnología va a una velocidad de vértigo, mucho más rápido de lo que los políticos pueden escribir las leyes y eso crea un poco de "caos" o incertidumbre. En el evento comentaban que, como nuestros datos son ahora el "oro" o el activo estratégico que mueve la economía, es vital que las empresas tengan expertos[2] que se aseguren de que todo se hace bien y de forma responsable. Y es que no se trata de prohibir la inteligencia artificial, consiste, sencilla y profundamente, en usarla con cabeza y con una cultura de cumplimiento que nos dé seguridad a todos. Al final, lo que buscan estas instituciones es que, aunque el mundo sea cada vez más tecnológico, no perdamos el control sobre nuestra vida privada, porque eso es lo que mantiene viva la confianza en el sistema. Me parece necesario que se creen estos espacios de debate para que, entre todos, entendamos que los datos personales son números, pero, también, parte de nuestra libertad.
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[1] Velasco-Carretero, M. (2026). Diálogos del Día de la Privacidad. Sitio Protección de Datos. Visitado el 15/4/2026.
[2] Los famosos Delegados de Protección de Datos.

martes, 7 de abril de 2026

¿Amiga o espía? El precio invisible de lo gratuito

Fuente de la imagen: ¿Están satisfechos los usuarios de los chatbots? (Velasco, 2023)
Entre Paso y Paso de Semana Santa, con una inquietud que muchos compartimos, preguntó Fabián ¿Cómo podemos disfrutar de las ventajas de la inteligencia artificial (IA) sin dejar nuestra privacidad por el camino? Contaba el amigo que, cada vez con más asiduidad, suele usar esos chats para organizar su agenda y resolver dudas personales, pero le daba "escalofríos" pensar qué es lo que pasaba con todo lo que escribía. En línea con las recomendaciones de la AEPD (Velasco, 2026)[1], lo primero que le sugerí es aplicar una regla de oro: la prudencia extrema. No debemos confiar ciegamente en estas plataformas ni subir nunca datos personales directos, como nombres completos, domicilios, números de teléfono, DNI o imágenes propias, ya que existe el riesgo real de que esta información se filtre o sea indexada permanentemente por buscadores. Si necesitamos resolver un problema específico, lo mejor es recurrir a la creación de escenarios y casos ficticios, omitiendo cualquier detalle que pueda identificarnos a nosotros o a nuestro entorno. Además, debemos ser conscientes de que la recolección de datos va mucho más allá de lo que escribimos en el chat; de forma invisible, se están enviando metadatos, direcciones IP, cookies y datos de localización que las empresas utilizan para rastrearnos, porque nadie da nada gratis en el mundo digital. Por ello, es muy recomendable utilizar cuentas de correo alternativas que no revelen nuestra identidad y acostumbrarse a borrar el historial de conversaciones regularmente para que, en caso de una filtración, el impacto sea mínimo. Ten en cuenta que incluso las preguntas que parecen más banales sirven para construir un perfil detallado sobre ti, analizando tus gustos, intereses y debilidades de una forma que ni te imaginas.
Fuente de la imagen: A voces limpias (Velasco, 2013)
Otro aspecto fundamental que surgió en nuestra conversación fue la responsabilidad que tenemos hacia los demás y hacia nuestra propia seguridad profesional. En el trabajo, es imperativo seguir las políticas de seguridad de la organización y jamás revelar información confidencial, como contratos, estrategias corporativas o datos de clientes, ya que esto podría comprometer seriamente a la entidad. Del mismo modo, debemos ser escrupulosos con la privacidad de terceros, eliminando cualquier dato que identifique a otras personas y evitando el uso de imágenes ajenas para generar contenido, pues lo que parece una broma puede derivar en una infracción grave o incluso un delito. Especial cuidado debemos tener en situaciones de vulnerabilidad; aunque la IA parezca entendernos, carece de empatía real y no puede ofrecer diagnósticos médicos ni apoyo psicológico certero, por lo que ante temas delicados de salud emocional o física, siempre debemos acudir a un profesional cualificado. No podemos olvidar que la IA puede generar respuestas muy convincentes pero que resultan ser erróneas, por lo que es nuestra responsabilidad mantener una postura crítica, contrastar siempre la información con fuentes fiables y no dejar que la máquina decida por nosotros. Finalmente, esta cautela debe trasladarse al ámbito familiar: es nuestro deber asesorar a los menores a nuestro cargo, explicándoles con claridad qué riesgos corren al compartir información y ayudándoles a desarrollar un pensamiento crítico que los proteja desde el primer momento. Al final del día, la clave no es dejar de usar la tecnología, es hacerlo con los ojos bien abiertos y protegiendo lo más valioso que tenemos: nuestra identidad. Fuente de la información: AEPD. Fuente de la Imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, M. (2026). Cuidado con lo que le confías. Sitio Protección de Datos. Visitado el 7/4/2026.

miércoles, 4 de febrero de 2026

El Órgano Judicial frente al Espejo del Algoritmo

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
La justicia española ha iniciado un viaje sin retorno hacia la digitalización, pero con un freno de mano muy claro: la inteligencia artificial (IA) nunca podrá quitarle la silla al órgano judicial. Recientemente, el Consejo General del Poder Judicial de mi país (CGPJ) ha dictado la Instrucción 2/2026[1], que comenté en ¿Algoritmos con toga? Paradigma de la Instrucción 2/2026 (iurepost, M. Velasco, 2026)[2], para poner orden en este nuevo escenario, siguiendo el rastro de una normativa europea que considera a la IA en los tribunales como una tecnología de "alto riesgo". Esto es así porque los algoritmos, aunque rápidos, pueden afectar directamente a nuestros derechos fundamentales, como la libertad o la igualdad ante la ley. Por ello, se ha establecido un muro de protección llamado "principio de control humano efectivo", que obliga a que detrás de cada clic y de cada sugerencia de la máquina haya siempre una persona de carne y hueso supervisando, interpretando la ley y valorando las pruebas de forma consciente. La idea es que la tecnología sea un copiloto que ayude a encontrar leyes o antecedentes, pero que el volante de la decisión final sea siempre propiedad exclusiva de la magistratura.

En el día a día de un juzgado, estas reglas significan que un juez o una jueza no puede simplemente "copiar y pegar" lo que diga un programa informático. Si bien pueden usar herramientas oficiales para redactar borradores o resumir documentos extensos, estos borradores no tienen valor legal hasta que el órgano judicial los revisa, los modifica a su gusto y los firma, asumiendo toda la responsabilidad de lo que allí se diga. Un punto calificador para la seguridad de todos nosotros es la prohibición de usar aplicaciones de IA externas o comerciales —como las que usamos para chatear en nuestros móviles— para tratar datos de juicios reales; la privacidad es sagrada y los datos de un proceso no pueden "alimentar" a máquinas de empresas privadas. Además, los jueces deben estar alerta ante los "sesgos algorítmicos", que son esos prejuicios que los programas pueden heredar de los datos y que podrían llevar a decisiones injustas o discriminatorias. Concluyendo, la IA llega para limpiar de burocracia los tribunales y agilizar el análisis de información, pero la sensibilidad y el criterio humano siguen siendo los únicos dueños de la balanza de la justicia. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Acuerdo de 28 de enero de 2026, del Pleno del Consejo General del Poder Judicial, por el que se aprueba la Instrucción 2/2026, sobre la utilización de sistemas de inteligencia artificial en el ejercicio de la actividad jurisdiccional. Publicado en el BOE núm. 27, de 30 de enero de 2026.
[2] Velasco-Carretero, Manuel (2026) ¿Algoritmos con toga? Paradigma de la Instrucción 2/2026. Sitio iurepost. Visitado el 4/2/2026.

viernes, 30 de enero de 2026

Más allá del ChatBot: Baño de Realidad de la Empresa

Fuente de la imagen: ¿Están satisfechos los usuarios de los chatbots? (M. Velasco, 2023)
En “La Gran Reconstrucción: Estrategia más allá del Rubicón Tecnológico” (M. Velasco, 2026)[1], reflexionaba acerca de que estamos entrando en una etapa que los expertos llaman la "Era de la Inteligencia", donde la tecnología ha dejado de ser una simple herramienta para convertirse en algo tan básico y necesario como la electricidad (Deloitte, 2026)[2]. Hasta ahora, estábamos acostumbrados a usar la inteligencia artificial (IA) para hacer preguntas o generar textos, pero el gran cambio que veremos es la llegada de la "IA agéntica", que no son simples programas de chat, sino sistemas que funcionan como "compañeros de trabajo virtuales" capaces de planificar y completar tareas complejas por sí mismos, como organizar un viaje completo o gestionar pedidos de clientes de principio a fin (McKinsey & Company, 2025)[3]. Para las empresas significa que ya no basta con instalar programas modernos; el verdadero éxito depende de tener el valor de "reconstruir" la organización por completo, diseñando procesos que permitan a los humanos y a estos agentes de silicio trabajar en equipo de forma natural (Deloitte, 2026). Este nuevo ritmo exige que las empresas abandonen los planes rígidos que se revisan una vez al año y pasen a un modelo de decisión constante, donde la estrategia se ajusta segundo a segundo basándose en lo que está pasando en el mundo real (KPMG International, 2026)[4].

Pero este camino hacia el futuro empresarial y, por derivación, económico y social, tiene retos muy importantes que todos debemos comprender. Si bien existe optimismo, muchas organizaciones se están enfrentando a un "baño de realidad", dándose cuenta de que sus sistemas informáticos viejos no están listos para este cambio y que necesitan una inversión enorme para modernizarse (Deloitte, 2026; AS, 2026[5]). Además, estas mentes digitales consumen una cantidad de energía tan gigantesca que las grandes empresas tecnológicas están empezando a invertir en energía nuclear para asegurar que el sistema no colapse (Future Today Strategy Group, 2025)[6]. Por otro lado, no podemos olvidar el factor humano: para que esta revolución funcione, las personas deben confiar en la tecnología. Actualmente, existe una preocupación creciente sobre la privacidad de nuestros datos y la ética de las decisiones que toman las máquinas (PwC, 2026)[7]. En última instancia, la clave de esta transformación no va estar en reemplazar a las personas, se encuentra en lograr una colaboración donde la tecnología se encargue de las tareas repetitivas y pesadas, posibilitando que los seres humanos se enfoquen en lo que mejor saben hacer: ser creativos, resolver problemas difíciles y cuidar las relaciones personales (Izaguirre Olmedo & Vélez Martell, 2025)[8]. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2026). La Gran Reconstrucción: Estrategia más allá del Rubicón Tecnológico. Sitio Consultoresenlared. Visitado el 30/01/2026.
[2] Deloitte. (2026). Tech Trends 2026: As technology innovation and adoption accelerate, five trends reveal how successful organizations are moving from experimentation to impact.
[3] McKinsey Global Institute. (2025). Technology Trends Outlook 2025.
[4] KPMG International. (2026). Global Tech Report 2026: Leading in the Intelligence Age.
[5] Accenture Strategy. (2025). Macro Foresight Brief 2026: Top 10 Trends.
[6] Future Today Strategy Group. (2025). 2025 Tech Trends Report: 18th Edition.
[7] PwC. (2026). Leading through uncertainty in the age of AI: 29th Global CEO Survey.
[8] Izaguirre Olmedo, J. A., & Vélez Martell, J. E. (2025). Incidencia de la inteligencia artificial en la gestión estratégica. Opuntia Brava, 17(2).

viernes, 12 de diciembre de 2025

La Asimetría del Dato: Gobernar la Tecnología Pública

Fuente de la imagen: Separando el grano de la paja en las búsquedas (M. Velasco, 2022)
No cabe duda de que la tecnología está transformando la manera en que las Administraciones Públicas (AA.PP.) se relacionan con la ciudadanía y gestionan sus tareas internas, haciendo los servicios más rápidos, accesibles y económicos. Pero esta revolución digital, especialmente cuando implica el uso de tecnologías innovadoras o no maduras, introduce un riesgo particular para los derechos y las libertades de las personas (M. Velasco. 2020)[1]. Y es que es necesario entender que, aunque el trabajo de las Administraciones está guiado por el servicio público, su trapicheo de nuestros datos es diferente al de una empresa privada. Las AA.PP. suelen manejar un volumen enorme de información personal, la extensión de los datos que recogen es amplia y, a menudo, la ciudadanía no tiene la opción de oponerse a este tratamiento debido a la asimetría de poder que existe. Por ello, los gestores públicos tienen la responsabilidad de aplicar medidas técnicas y organizativas desde el diseño mismo del servicio para garantizar la transparencia y proteger nuestros derechos. Una de las tecnologías más comunes son las cookies, esos pequeños rastreadores que utilizamos al navegar en los portales web o aplicaciones oficiales. El riesgo principal aquí es que se acabe recopilando información personal mucho más allá de lo que realmente se necesita. Por ejemplo, si una Administración ofrece un buzón anónimo de denuncia, el uso de ciertas cookies podría, sin que la persona lo sepa, registrar su histórico de navegación o el identificador de su dispositivo, exponiéndola al riesgo de ser “reidentificada”. 

Las Administraciones deben asegurarse de que, si no son imprescindibles para el servicio, las cookies se eliminen o que la persona pueda rechazarlas sin que esto le impida acceder a la información importante. En cuanto al uso de redes sociales (como Twitter, Linkedin, Instagram, Pinterest o Facebook), si bien son herramientas útiles para comunicar información oficial, no fueron diseñadas pensando en el uso administrativo. Existe el peligro constante de cometer errores al aplicar las políticas de comunicación y revelar, sin querer, datos personales de las personas administradas o, incluso, de los empleados públicos, por ejemplo, al publicar metadatos de documentos o archivos con información sensible. Además, si una Administración usara una red social como único canal para ofrecer un servicio a la ciudadanía, el consentimiento que las personas dan a la red social para tratar sus datos podría no considerarse "libre" debido al desequilibrio de poder existente, excluyendo además a quienes no tienen acceso digital. Cuando las Administraciones utilizan la Informática en la Nube (Cloud Computing), básicamente están almacenando y procesando nuestros datos en servidores remotos gestionados por terceros. Aunque esto facilita el trabajo y reduce costes, implica una pérdida de control directo. Los gestores públicos deben ser extremadamente cuidadosos al elegir a estos proveedores, asegurándose por contrato de dónde se ubican físicamente los servidores[2] y que el proveedor ofrezca garantías suficientes contra brechas de seguridad y pérdidas de información.

En el caso del Big Data (tratamiento masivo de datos), donde se trabaja con enormes volúmenes de información para encontrar patrones y extraer conocimiento, el riesgo más grave es la” re-identificación”. Esto sucede cuando se cruzan o se combinan datos supuestamente anónimos de distintas fuentes y esa combinación permite, por agregación, identificar a una persona concreta. Igualmente, es posible inferir datos mucho más sensibles, como el estado de salud o las convicciones políticas, a partir de información que en sí misma parecía inofensiva. Por esta razón, antes de poner en marcha un proyecto de Big Data, es obligatorio realizar una evaluación de impacto para prever y mitigar estos daños. En cuanto a la Inteligencia Artificial (IA), presenta retos únicos, pues sus algoritmos son capaces de aprender y resolver problemas de forma autónoma. Estos sistemas pueden funcionar como una "caja negra" donde es difícil saber por qué se tomó una decisión. El riesgo es doble: primero, si los datos utilizados para "entrenar" a la IA contienen sesgos, errores o inexactitudes socialmente construidas, el sistema podría tomar decisiones injustas o discriminatorias, favoreciendo a unos grupos sobre otros. Por ejemplo, si un algoritmo educativo recibe datos de entrenamiento desequilibrados, podría terminar perjudicando a estudiantes de entornos más desfavorecidos. Segundo, la ley limita que las personas seamos sometidas a decisiones exclusivamente automáticas que nos afecten de manera significativa[3]

Incluso tecnologías como blockchain, cuyo atractivo reside en su inmutabilidad y transparencia, chocan directamente con principios fundamentales de protección de datos, como el Derecho al Olvido[4] o la limitación del plazo de conservación. Si una Administración decide utilizar esta tecnología para un registro de títulos, por ejemplo, debe tener un plan muy claro sobre cómo garantizar los derechos de supresión y rectificación[5]. Finalmente, las Smart Cities o Ciudades Inteligentes integran muchas de estas tecnologías, usando sensores masivos para recoger datos sobre transporte o gestión de residuos. Aquí, la regla de oro debe ser la minimización y la proporcionalidad. Para predecir los picos de tráfico no hace falta identificar a cada conductor; basta con datos anónimos y agregados. La alta acumulación de datos en las ciudades inteligentes genera un riesgo inherentemente alto de filtrado masivo o monitorización no autorizada, por lo que la seguridad de toda esa infraestructura de sensores debe ser rigurosamente auditada. Concluyendo, la transformación digital en las Administraciones es imparable y positiva, pero exige a los responsables públicos un ejercicio reflexivo constante sobre la necesidad, la idoneidad y la proporcionalidad de cada nueva solución. El cumplimiento de la normativa y la gestión continua del riesgo son necesarios para evitar sanciones y garantizar la confianza de la ciudadanía, asegurándonos de que la tecnología nos haga la vida más fácil sin poner en peligro nuestros derechos fundamentales. Fuente de la imagen: mvc.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2020). La Encrucijada Digital de la Administración Pública. Sitio Protección de Datos. Visitado el 12/12/2025.
[2] Si están fuera del país, deben garantizar el mismo nivel de protección.
[3] Por ello, se recomienda siempre introducir una supervisión humana cualificada que pueda intervenir si el algoritmo se equivoca.
[4] La posibilidad de suprimir los datos.
[5] A pesar de que la cadena de bloques esté diseñada para que la información no pueda cambiarse. 

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Voz Global: Mi Canal de vídeos Rompe el Idioma

Fuente de la imagen: captura de pantalla de  mi canal de Youtube
YouTube me ha informado que próximamente habilitará la función de doblaje automático impulsado por Inteligencia Artificial (IA) en mi canal. Esta comunicación marca el inicio de una nueva era de accesibilidad, cuya trayectoria inicié en 2007, representando la activación de esta herramienta un salto tecnológico ya que el sistema generará automáticamente pistas de audio traducidas a diversos idiomas, permitiendo que el material que he producido a lo largo de más de una década rompa la barrera lingüística. Parece que este proceso va a facilitar que el contenido sea accesible a una audiencia global mucho más amplia, subrayando el compromiso de la plataforma con la inclusión digital y permitiendo que cada persona usuaria pueda disfrutar de los vídeos en su lengua materna. La posibilidad de que el contenido sea entendido y apreciado en distintos países sin necesidad de subtítulos o doblaje manual costoso, maximiza el impacto potencial del trabajo y consolida la huella internacional del canal.
Imagen de mi primer vídeo en Youtube: un videocurriculum. Fuente: Pastor y porquero (M. Velasco, 2007)
Por otro lado, esta implementación es una ventaja competitiva para creadores de contenido con una base de vídeos extensa. Una vez activada la función, el esfuerzo de localización se automatiza, liberando recursos que pueden enfocarse en la producción. Si bien los idiomas cubiertos inicialmente son los más comunes, la lista de lenguas disponibles[1], está en constante crecimiento. Es importante destacar que, además de los vídeos futuros, YouTube tiene la intención de aplicar el doblaje automático al contenido histórico que he subido desde 2007, asegurando que todo el archivo se beneficie de la expansión del alcance. Para mantener la calidad, la plataforma ofrece a la persona creadora la opción de revisar y ajustar las traducciones generadas por IA antes de su publicación. Este control editorial final es necesario para garantizar que la fidelidad del mensaje y el tono original del contenido se transmitan correctamente en cada idioma, reafirmando al canal como un recurso verdaderamente multilingüe.
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[1] Que van desde el español y francés hasta el italiano.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Crónica de una autopercepción digital: IA al espejo

Fuente de la imagen: La persona espejo (M. Velasco, 2007)
En un ejercicio de introspección digital y con la intención de poner a prueba la sofisticación de las herramientas de Inteligencia Artificial actuales, me dispuse a rastrear la propia huella en la vasta extensión de la red utilizando el recurso generativo de Google (IAG). La búsqueda, limpia y directa, se ejecutó introduciendo el nombre completo, Manuel Velasco Carretero, sin el apoyo de comillas que acotasen la consulta, permitiendo que el algoritmo actuara con total libertad para recopilar y sintetizar la información disponible. El resultado (Ver en Modo IA), fue, honestamente, una revelación y un punto de asombro ante la capacidad de la tecnología actual. Lo que la IA generó es como una prosa aparentemente coherente y estructurada que delineaba un perfil profesional y académico sorprendentemente “casi completo”. La herramienta demostró un entendimiento general de mi trayectoria como economista, abogado, gestor administrativo... y docente en instituciones universitarias, destacando la especialización en áreas como el compliance, la protección de datos, la prevención del blanqueo de capitales o la consultoría estratégica. La cantidad de información compilada era, por decir lo menos, abrumadora; una síntesis que recogía los roles profesionales: desde la faceta como consultor estratégico y ponente, hasta tutor de Trabajos Fin de Máster o de Grado y coordinador en programas universitarios e, incluso, mencionando la colegiación profesional y las titulaciones regladas. Este caudal de datos, presentado de forma articulada, sugiere una integración de la IA con los motores de búsqueda tradicionales y presumible habilidad, no alucinación virtual, para tejer una narrativa personal a partir de fragmentos dispersos de información pública. La IA de Google indexa, comprende y correlaciona, ofreciendo una visión que una persona podría tardar horas en construir manualmente. Este primer contacto con el perfil autogenerado confirmó la utilidad y la potencia del recurso, dejando entrever la naturaleza intrínsecamente dinámica, a veces, incompleta y, aún, imperfecta de la información digital.
Fuente de la imagen: captura de pantalla de la consulta realizada "en este instante" en Google
¿Cómo que todavía incompleta e imperfecta? Sí, hasta el momento no atina bien. Intentaré explicarme un poco mejor. A pesar de la exhaustividad y la calidad general del perfil generado, la experiencia de la búsqueda también arrojó una sutil pero importante advertencia sobre los límites actuales de la IA en cuanto a la inmediatez y la precisión temporal. Al contrastar los detalles ofrecidos por el recurso generativo con mi actividad más reciente, pude notar un desfase de varias semanas en la actualización de algunos hitos y menciones específicas de mis responsabilidades o eventos académicos más próximos en el tiempo. Por ejemplo, ciertas incorporaciones recientes a mis roles docentes o ponencias de última hora no han sido aún asimiladas e integradas en la síntesis que la Inteligencia Artificial presenta hoy. Este pequeño lapso de desactualización, si bien no restaba valor al perfil global —que, insisto, era notable—, sí sirve como recordatorio de que la IA, aunque prodigiosa en su capacidad de procesamiento y síntesis, bebe de fuentes que requieren tiempo para ser indexadas, verificadas y asimiladas por el modelo generativo. No obstante, este detalle menor no menoscaba la valoración global de la experiencia, que considero positiva. La capacidad de la IA para construir un relato tan cohesivo y fiel a mi identidad profesional a partir de una simple consulta de nombre y apellidos, y sin el uso de comillas para forzar la exactitud, es un testimonio de la rápida evolución de estos sistemas. Concluyendo, la búsqueda a través de la IA de Google superó las expectativas en cuanto a la cantidad y la coherencia de la información generada, proporcionándome otra perspectiva sobre cómo la tecnología nos percibe y nos presenta al mundo: como entidades multifacéticas y dinámicas, cuya complejidad está siendo cada vez mejor interpretada por los cerebros artificiales, incluso con el leve retardo temporal inherente a la naturaleza masiva de la información digital. El resultado es satisfactorio y revelador sobre la propia huella digital. Fuente de las imágenes: mvc archivo propio.