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jueves, 13 de junio de 2013

¿Bullying o Mobbing?

Fuente de la imagen: geralt en pixabay
Agradable tarde profesional la de ayer, en compañía de personas comprometidas en la consecución de un mundo económico y, por derivación, social mejor[1]. A la vuelta, esperando en la parada del autobús, me encontró un ex-colaborador de un frustrado proyecto emprendedor de hace unos años y en el que siguió un tiempo posterior. Después de escucharle, se me vino a la cabeza la similitud con el acoso escolar que sufre la infancia, pero traducido al entorno laboral. 

También conocido como hostigamiento escolar o por su término inglés bullying (fuente: Nansel y otros[2]), el acoso escolar consiste en cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es la emocional, registrándose mayoritariamente en el aula y patio. Y en el trabajo tenemos lo que los psicólogos catalogan como mobbing y que ya te comenté colateralmente en el postVacío[3]

Es sorprendente la similitud entre las dos acciones: acoso escolar, acoso laboral. Concluí que el hostigador o ejecutor del asedio en el trabajo es peor que el matón del patio del colegio, puesto que el segundo, siendo censurables sus acciones, el responsable es su entorno social (padres, tutores…), por lo que no se le debe asignar al primero ese calificativo, ni tampoco alimañas o sabandijas, puesto que también estas últimas son seres sin maldad. Mejor, los innombrables (fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: geralt en pixabay.
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[1] No sabía que había tenido impacto la frase que encabeza este blog: “La garantía de una sociedad justa se encuentra en una economía responsable” (Gracias).
[2] Nansel, T. R., Overpeck, M., Pilla, R. S., Ruan, W. J., Simons-Morton, B., & Scheidt, P. Bullying behaviors among U.S. youth: Prevalence and association with psychosocial adjustment. Journal of the American Medical Association. 2001.
[3] Velasco Carretero, Manuel. Vacío. 2008. Sitio visitado el 13/06/2013.

sábado, 25 de mayo de 2013

Bofetadas por doquier

Fuente de la imagen: magnetme en pixabay
Espero que la futura ley de emprendedores que se está cocinando en mi país (el gobierno español la echó a la sartén el viernes) y que tengo mucho interés en estudiar, haya sido sensible con aquellas personas que, “adultos/as mayores”, se han visto obligadas a establecerse por su cuenta, o las mujeres profesionales y empresarias, maltratadas del mercado, que a duras penas mantienen el tipo, ya que a la bofetada del machismo reinante, se une la de la crisis. 

Ayer estuve cerrando una cita para la semana que viene con una profesional del Derecho. Apuntaba la dirección de su despacho cuando me dijo que coincidía con su domicilio particular. Para tener un poco de empatía, le dije que la crisis nos afectaba a todos, a lo que me respondió: “Bueno, la crisis y también la familia: tres hijos de distintas edades. Tener el despacho en casa me posibilita llevar adelante los distintos frentes profesionales y personales de forma distinta y mejor”. Indudablemente, a la mujer le es difícil conjugar la actividad profesional con la familiar. 

Según un estudio desarrollado por Mckinsey en 2007[1], el 54% de las ejecutivas sénior consultadas no tenían hijos, en comparación con el 29% de los ejecutivos. Mientras algunas madres trabajan medio tiempo o se aíslan del mundo laboral por completo, son muy pocas las que permanecen en actividades aplastantes muy competitivas en sectores tales como Estrategias, Finanzas, Operaciones o Comercialización, itinerarios laborales habituales para ascender (Fuente de le imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: magnetme en pixabay.
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[1] The Economist. The mommy track. 2012. Sitio visitado el 25/05/2013.

jueves, 21 de agosto de 2008

Tragedia

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
La contacto de networking, Ana, publica un comentario en su página web, "Ni una víctima más, por favor", sobre los casos de violencia doméstica que se están padeciendo en estos días. Cierto, Ana, es un tema que nos preocupa especialmente y coincido en que debemos dedicar mucha más atención y recursos, tanto humanos, como económicos. 

Dice un amigo que es una cuestión de "cultura" y que de nosotros depende que nuestros hijos e hijas piensen distinto, en un futuro de convivencia mejor que el presente que vivimos[1]. Otra gran tragedia que, probablemente, ya habrás tenido constancia, es el grave accidente, ayer, en el aeropuerto de Barajas[2]. Desde este sitio, traslado mis condolencias a los familiares. Tristes momentos.
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[1] Dibujo "Mujer maltratada con un bastón", de Goya; fuente: Wikimedia Commons
[2] Madrid, España. Ver noticia en El PaísABCCNN. Sitios visitados el 21/08/2008. Por lo visto, el aparato dejó de fabricarse en 1999 y en enero de este año se le había realizado una revisión completa. 

viernes, 20 de julio de 2007

Consecuencia fatal

Fuente de a imagen: mvc archivo propio
Falsa bondad de consecuencia fatal[1]. Sobran más palabras. 
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[1] Vídeo clip del grupo de hip-hop "Falsa Alarma", subido a YouTube por eljadeone. Sitio visitado el 20/07/2007.

domingo, 12 de noviembre de 2006

El maltrato profesor-alumno

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Mi incorporación al colegio fue más bien tardía. Después de un breve paso por la escuela de la Indiana (cerca de donde vivía mi tía Anita), se ve que mi tío Rafael, autodidacta él, tenía bastante influencia en la familia y dijo: El niño a la escuela de D. Manuel. Y así fue. Me trasladaron a otro centro rural, situado en la Estación de la Indiana. Venía D. Manuel todos los días de Ronda, con su seiscientos, que lo aparcaba siempre en el mismo sitio. Era un maestro de costumbres fijas, como la utilización diaria de una vara, de las de antes, de madera de avellano, construida, probablemente, por artesanos en las profundidades del Infierno. En manos de D. Manuel, la vara ocasionalmente servía como herramienta didáctica, para señalar el punto exacto del Valle de los Caídos o donde nació D. Pelayo. Junto con la tiza, el borrador y la regla, frecuentemente la vara de avellano era utilizada como proyectil, lanzado desde su estrado hasta cualquier punto de la austera, hambrienta y acongojada clase, por muy recóndito que estuviera el punto elegido, el impacto era certero.

 Eso sí, siempre, siempre, siempre, la usaba para tañer y, sobre todo, redoblar en nuestras azoteas. Se ve que otra de sus costumbres o gustos era la Semana Santa, porque no hacía más que tamborilear la música de los distintos pasos en las crismas del alumnado. ¡La letra con sangre entra!, decía, pero por más que repicaba en mi cabeza, mi tartajeo no se quitaba, todo lo contrario, se acentuaba. Eran otros tiempos, lo sé. Entonces, al menos en el campo donde me crié, se estilaba la regla y la vara en la escuela y la correa, el látigo, la soga de la mula o el espino en las casas (por poner unos ejemplos). Por eso, ahora, cuando veo a una madre darle un tortazo a su hijo en la guardería, o las imágenes de violencia a un profesor de instituto, o la humillación en una pandilla de niños, algo dentro de mí se remueve y la sensación de tristeza e impotencia me hace llorar. Pero lo anterior no es excusa para no practicar el raciocinio, argumentación, entendimiento, información, con nuestros hijos.

Sé que no es la panacea, pero, por ejemplo, a mí me viene muy bien programas como Súper Nani o libros como: Duérmete Niño[1], Enséñale a aprender[2], Cómo ser mejores padres[3], Cómo desarrollar la creatividad de los niños[4], Guía para entender a tu hijo, del Centro Yale de Estudios Infantiles[5], Momentos Clave en la vida de tu hijo[6], etc. Procuro practicar las ideas, rituales y prácticas que, estimo, pueden ser proactivas en el desarrollo afectivo y de relaciones de mi retoño, aún sabiendo que en el exterior, posiblemente, se va a encontrar todo lo contrario. Con esta orientación y tutoría, ¿le estaré perjudicando en vez de beneficiando? Siempre queda esa incertidumbre. En el corto plazo, algo podría afectarle, coyunturalmente, dependiendo de la convivencia con sus docentes, sus amistades... Pero en el largo plazo, creo que, globalmente, le va a beneficiar en su acercamiento al perfil de individuo social ¿Redundancia? Tal vez, pero, en todo caso, inevitable.

El otro día le decía a un familiar[7], que para mí los docentes son como los médicos, ambos trabajan con vidas humanas. Cierto que el cirujano, si se equivoca, condiciona la vida del paciente y el error se detecta al instante. Pero la equivocación de un maestro también es muy susceptible, lastimosa y delicada en la vida de su paciente, perdón, de su alumno y, probablemente, si el error es reiterado y profundo, no sólo afectará gravemente a la vida del niño, sino, también, a la sociedad futura en la que esta persona se encuentre integrada. Mi corto entender acerca de estas graves y sensibles vicisitudes sociales, me hace distinguir que el origen del desajuste se encuentra en la familia (y no al revés) y el desmadre posterior no es responsabilidad sólo de la familia, sino, también, de la escuela, siendo la Sociedad en que vivimos, integrada por todos nosotros, causante subsidiaria de todo este neurálgico desequilibrio educacional[8].
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[1] Dr. Eduard Estivill y Sylvia de Béjar, edit. Plaza y Janés.
[2] Mª Luisa Ferrerós, edit. Planeta Prácticos.
[3] Reynold Bean, edit. Debate.
[4] Reynold Bean, edit. Debate.
[5] Linda C. Mayes y Donald J. Cohen, edit. Alianza Editorial,
[6] T. Berry Brazelton, edit. Plaza y Janés.
[7]  Profesor de instituto, delante de su hija, estudiante de medicina
[9] Formato modificado con posterioridad. Fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada posteriormente; fuente: ¡Ahí va el niño perdío! Sitio visitado el 12/11/2006.

jueves, 28 de septiembre de 2006

Maltrato a los animales

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Me acaba de llegar la noticia de la canción Juan Lado Cagón, del grupo Lyvon y el videoclip realizado por Yolanda, la cantante de la banda[1].

No me he resistido a trasladaros esta información, aún a riesgo de que algunos de vosotros ya os haya llegado por otros medios.

La letra es una manifestación de repulsa contra Juan Lado, vecino de Aguiño (Galicia, España), que apaleó brutalmente a su perro[2].
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[1] Leído en 20minutos. Sitio visitado el 28/09/2006.
[2] Te dejo el vídeo, subido a Youtube por lyvonmusicband.