miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Cómo será la enseñanza en 2030?

¿Acarrean los maestros, profesores, docentes... de hoy una obsolescencia programada? ¿Serán historia dentro de unos años las escuelas tradicionales de ladrillo y mortero? ¿Existirá un idioma de educación de ámbito global? Hace unos días, en el post “Educación y Mundo Real”, te comentaba los resultados del trabajo de investigación realizado por Gallup “Conectando la Educación con el Mundo Real”. Pues bien, a una muestra de la misma comunidad mundial WISE (la investigación se llevó a cabo entre el 3 y 30 de junio de 2014, a 645 participantes representantes de WISE, que comprende un universo de más de 15.000 personas), se les encuestó sobre esa y otras cuestiones, bajo el título “La escuela en 2030”. Para los promotores, las principales conclusiones del estudio indican que los sistemas educativos van a registrar cambios importantes. Las escuelas se convertirán en entornos interactivos donde las innovaciones en la tecnología y los planes de estudio transformarán el papel del docente y remodelará el paisaje de aprendizaje. Según WISE, la encuesta revela un fuerte consenso en torno a la idea de que la innovación es una parte integral del futuro de la educación. Un rotundo 93% de los encuestados dicen estar a favor de las escuelas que implementan métodos innovadores basados ​​en las nuevas estrategias educativas y los procesos creativos. Los encuestados predicen que las escuelas van a evolucionar para convertirse en redes de aprendizaje. Los recursos y las tecnologías en línea apoyarán peer-to-peer (de igual a igual), el diálogo y el intercambio, lo que facilitará un movimiento hacia el aprendizaje colaborativo. 

Según la encuesta, casi la mitad de los encuestados (43%) cree que el contenido será proporcionado principalmente por las plataformas en línea, mientras que sólo el 29% clasificó las escuelas de ladrillo y mortero como la fuente principal del conocimiento. Sin embargo, los participantes hacen hincapié en que la innovación se materializa de muchas formas, no sólo desde la óptica tecnológica. El 75% de los encuestados cree que los activos más valiosos en 2030 serán las habilidades personales e interpersonales. Sólo el 42% piensa que el conocimiento académico seguirá siendo valioso para el alumnado. Asimismo, el 83% de los participantes también cree que el contenido será más individualizado, lo que refleja las necesidades de cada estudiante. Otro hallazgo clave es la evolución de la función del profesor hacia “facilitador” de aprendizaje, más que conferenciante. Los encuestados también están de acuerdo en que la presencia física y la interacción humana seguirán siendo indispensables para la educación en el futuro. Finalmente, los encuestados se dividen ante la cuestión de la certificación y la evaluación; un 39% piensa que los títulos seguirán siendo el método más importante de la evaluación, mientras que otro tercio (37%) afirman que las certificaciones profesionales que evalúan las habilidades tales como la gestión, la colaboración o la creatividad, desempeñarán un papel más importante (fuente de la imagen: pixabay).

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel