domingo, 18 de diciembre de 2022

Serranos y Cercanos

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
No ya por los foros doctrinales a los que procuro frecuentar, sea de turismo de proximidad (por ejemplo, ver “Turismo de proximidad y huella ecológica[1]) o comercio local (ver ¿Por qué fracasan tantas estrategias globales?[2]), sino también en encuentros y eventos (ver “Primicia mundial de la obra The Wine of Málaga[3]), el caso es que cada vez escucho con más asiduidad alusiones a lo local: producto próximo, servicio cercano, consumo de lo local… Creo firmemente que, si no transitamos los caminos de cumplimiento normativo y de sostenibilidad, la Humanidad será finalmente engullida consecuencia del brutal envite, que no aviso, a la Naturaleza vía uso excesivo de recursos naturales, desperdicios por doquier, consumo irresponsable y salvaje, clima belicoso, poderes públicos enfermos, política vergonzosa…

Volviendo a la promoción de “lo próximo” (textos como “De vueltas a lo local” o “Lo Local con lo Virtual[4]), en el fin de semana, sin desperdicio alimentario, he “cargado las pilas” con lo que denomino “suplementos energéticos serranos y cercanos”, a base de trozos de panceta de la dehesa (tradicionales barritas energéticas), pan de la serranía, vino de cepas serranas y aceite de oliva de olivos "arraigados" en la comarca donde nací. Recientemente, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de mi país (MAPyA), hacía un llamamiento a la responsabilidad del conjunto de la sociedad para evitar el desperdicio alimentario, que es un deber ético, y especialmente en momentos tan complicados como los actuales de subida de precios y de dificultades en el suministro de productos agrarios debido a la guerra en Ucrania.

La campaña "Aquí no se tira nada. Alimentos con 7 vidas"[5], se pone en marcha en el marco de la estrategia Alimentos de España para concienciar a la sociedad sobre el consumo responsable de alimentos la necesidad de reducir el desperdicio alimentario[6]. A lo anterior se une el impulso de la ley de prevención de pérdidas y del desperdicio alimentario, actualmente en tramitación parlamentaria y que se espera entre en vigor en la primera mitad de 2023, que es una norma pionera que se inspira en la justicia social, la protección de medio ambiente y el crecimiento económico. Se prevé que la reducción del desperdicio favorecerá la economía circular, sostenible, baja en carbono y más competitiva. Los datos del Informe del Desperdicio Alimentario en España 2021[7], señalan que cada español tiró de media a la basura 28,21 kilos/litros de alimentos[8]

La tasa de desperdicio en los hogares, sin embargo, es similar a la del año anterior, ya que se tiraron sin consumir el 4,2 % de los alimentos comprados[9]. El informe atribuye el descenso del desperdicio y el mejor aprovechamiento de los alimentos a un cambio de hábitos tras las restricciones que se produjeron en 2020 por la pandemia de la Covid-19[10]. La ley de prevención de pérdidas y del desperdicio alimentario tiene como objetivos regular el uso preferente de los alimentos para consumo humano, favoreciendo la donación, y tratando de concienciar a la sociedad sobre la necesidad de disminuir el despilfarro de alimentos. Para ello, la norma fomentará las buenas prácticas desde los productores primarios, en la fase de cosecha y recolección de los alimentos, hasta los consumidores[11]. Fuente de la información: MAPyA.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Turismo de proximidad y huella ecológica. 2022. Sitio visitado el 18/12/2022.
[2] Velasco Carretero, Manuel. ¿Por qué fracasan tantas estrategias globales? 2019. Sitio visitado el 18/12/2022.
[3] Velasco Carretero, Manuel. Primicia mundial de la obra The Wine of Málaga. 2022. Sitio visitado el 18/12/2022.
[4] Velasco Carretero, Manuel. De vueltas a lo local (2013), Lo Local con lo Virtual (2012). Sitios visitados el 18/02/2022.
[5] En la primavera-verano de 2021 se desperdició en España un 4,2 % de lo comprado, y en la primavera-verano de 2022 ha sido un 4,3 %
[6] Los datos correspondientes al periodo abril-septiembre de 2022 muestran que el volumen total de desperdicio alimentario en los hogares españoles ha descendido un 5 % respecto al mismo periodo del año anterior, con un total de 586,3 millones de kilos, pero este descenso se debe a una reducción en el consumo más que a una mejor gestión de los alimentos, ya que la tasa de desperdicio de los productos sin utilizar aumenta.
[7] Que elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
[8] Lo que supone la cifra más baja de los últimos cinco años y 2,72 kilos/litros menos que 2020.
[9] Una décima menos que en 2020. Se considera fundamental llevar a cabo labores formativas y de sensibilización de los ciudadanos para concienciar sobre la importancia de esta lucha, además de proporcionarles opciones que les permitan comportamientos más sostenibles. Por ello, la campaña que hoy se presenta apela al orgullo por los productos españoles, a valorar el esfuerzo de toda la cadena y a sacar todo el partido a los alimentos. En este sentido, ha animado a recuperar el valor de los alimentos y el trabajo de quienes los producen, porque lo que tiene valor no se tira.
[10] Con el final del confinamiento se cocina menos en casa y, de hecho, ha descendido el volumen de alimentos comprados para consumir en el hogar en un 7,2 %. Por el contrario, a lo largo de 2021 se recuperó el consumo de alimentos fuera del hogar, con un aumento del 10,4 %.
[11] Bien en el hogar o en bares y restaurantes, ya que el desperdicio de alimentos se produce a lo largo de todas las fases de la cadena. En este marco, los agentes de la cadena alimentaria deberán disponer de un plan de prevención de las pérdidas y el desperdicio que facilite el autodiagnóstico de sus procesos productivos, identifiquen dónde se producen las pérdidas de alimentos, fijen medidas para minimizarlos y se destinen a otros usos, para los que se fija una jerarquía de prioridades.