sábado, 21 de septiembre de 2019

A la porra los algoritmos de los buscadores

Invitado por Miguel Ángel (Gracias), parte de la mañana del viernes la pasé en un desayuno donde se reflexionó sobre posicionamiento en buscadores, algoritmos y todo lo que rodea a la optimización de nuestra información en Internet, SEO (del inglés search engine optimization). Después de escuchar debatir a los expertos en estas lides, me preguntó el anfitrión qué opinaba. Tras una breve síntesis, concluí con las siguientes frases: “Que se vayan a la porra los algoritmos de los buscadores” (traducido para el amigo Smith: That search engine algorithms go to the baton). "Procuremos transmitir información veraz de interés y generar contenidos de calidad adaptados a los distintos formatos virtuales que puedan interesar a colectivos específicos o usuarios objetivo". Me explico un poco más a continuación. 

Si eres follower de este sitio, sabes que desde 1994 ando practicando en esto de Internet (ver, por ejemplo, lo comentado en “Que nos pille confesados”, con la primera dirección de correo electrónico que configuré). También, aquella Navidad de 2002 cuando intenté vender varios millones de kilos de aceituna aderezo a través de las redes sociales virtuales (social media) de entonces (contado en “Innovar comercialmente”), o los tímidos movimientos en la campaña de ADSL de 1999 (ver “El profesional, la imagen y el slogan”). Tiempo de investigación a base de "prueba y error", porque, salvo algún que otro "gurú" americano (y mi inglés es de los "Montes de Málaga"), expertos, lo que se dice "expertos" ninguno en mi país (solo los advenedizos, temporeros y cantamañanas de turno).

En la primera década de este siglo, me centré en el análisis de la blogosfera en general y la gestión de blogs en específico, experiencia que he procurado contarte en textos como “La mejor competición de Bitácoras” o ¿Blogger basura? Recuerdo el periodo 2005-2007, en el que martirizaba mis depauperadas neuronas intentando averiguar cómo trabajaban los buscadores de entonces. Reconozco que algunos de los sitios en los que practicaba (entre los que se encontraba este), consiguieron decentes flujos de visitas, pero cuando pensaba que había averiguado el “algoritmo” de turno, al poco tiempo “mi gozo caía en un pozo” y, cautivo del misterioso diseño de la fórmula, "vuelta a empezar" para, mas tarde, "volver a caer" y, de esa forma, sucesivamente. 

Así que a principios de esta década decidí pasar a la fase que titulé “ansiolítica” y que consistía en “pasar tres pueblos” de los algoritmos y centrarme en ti, tanto en lo metafórico como, en este caso (porque me estás leyendo ahora mismo), literal, en la línea de lo que se explicita en “Acerca de”: día a día plasmar mi esencia escribiéndote, "aunque nadie lo lea; o, lo que es peor, aunque alguien acabe leyendo" lo que, por distintos motivos o razones, interpreta inadecuada o, simplemente, no quería que leyera. Me han comentado "expertos" que, supuestamente, a mi posicionamiento puede afectar negativamente, incluso, tanta referencia de fuentes y linkeos, cuando "citar" lo considero una acción básica y, a la vez, fundamental. ¿Descarada utilización de las fórmulas para condicionar las búsquedas y barrer hacia determinados intereses privados? 

De esta forma, si, por ejemplo, el algoritmo de turno penaliza que el jueves referencie la experiencia formativa en materia de ciberseguridad en el sitio IUROPOST, bajo el título ¿Por qué la Ciberseguridad en un despacho?, dirigiéndome específicamente a los colectivos profesionales jurídico, económico, compliance… y el viernes, pensando que este tema también podría ser interesante para otros sectores económicos, incluso para el público en general, decido “tunear” el texto del jueves y publicarlo aquí con el título “Ciberseguridad en los despachos”, pues lo hago, tan contento y "pasando" del supuesto castigo por textos similares (que no autoplagiados, porque específico la fuente en el texto reescrito). Fuente de la imagen: MMilustrates en pixabay.

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel