domingo, 22 de septiembre de 2019

Aprendiendo a preparar un simientero

Por textos como “El huerto de Molière”, sabes que cuento con el asesoramiento agrícola de uno de los mejores expertos en huertos, Alonso, que a su dilatada experiencia como agricultor en los albores de la juventud, se une la trayectoria en huertos urbanos en el ámbito territorial de Málaga (España), si bien su perfil cuando menos es polifacético, con registros como el de actor, que además de haber participado como figurante en varias series televisivas andaluzas, es el “prota” de obras de teatro como la que te referencié en “Pronóstico reservado”. Pues bien. La semana pasada, aparte de sembrar coles, lechugas, guisantes, habas… me enseñó a preparar un "simientero" (también se dice "sementero", para describir a un terreno específico preparado ad hoc para la siembra de semillas), en este caso con la simiente de la acelga verde de penca blanca ancha-blanver. 
Te dejo unas instantáneas de cómo va evolucionando. Realmente no es muy complicado. El terreno se prepara y fertiliza en función de la simiente que se vaya a sembrar. Básicamente, creación de un entorno o ecosistema favorable para la germinación de la semilla y posterior crecimiento de la plantita, en nuestro caso tierra mezclada con estiércol de caballo y una capa de nutrientes asimilables por el futuro retoño vegetal. Una vez esparcidas las pepitas, se espolvorea el mantillo y poco más. Con el fin de proteger la gestación de factores climatológicos o agentes externos (pájaros, algunos insectos, viento, intensa lluvia…), durante la primera semana cubrimos el área con tela de saco y la humedecí periódicamente pero sin pasarme. Una vez conformada la planta, la siguiente fase consistirá en el trasplante. (Fuente de las imágenes: elaboración propia).

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