viernes, 24 de julio de 2015

Ahuecar la mente

A veces, cuando estoy saturado profesionalmente, la mente se vuelve como más floja o lenta y el rendimiento es inversamente proporcional a la acumulación de trabajo. En esos casos y si me doy cuenta, procuro desactivar la situación reclasificando los temas nimios, sobrantes o redundantes, a la cola de lo pendiente, de forma que la mente se pueda concentrar mejor en los asuntos que demandan toda la energía que me queda. 

Ahora bien. ¿Cómo realizar esa reclasificación y ahuecar la mente? Pues aplicando un sistema lo más racional y pragmático posible que en esos momentos de agobio separe el grano de la paja, cuestionándome la importancia de cada uno de los frentes abiertos, así como los niveles de calidad y de resultado que debo obtener. Obviamente, estas preguntas deberían estar respondidas en el escandallo preliminar, con lo que sólo tendré que refrescar el binomio preguntas-respuestas de cada proyecto u objetivo para proceder a su redistribución (Fuente de la imagen: pixabay).

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