martes, 31 de julio de 2012

Cuestión de moralidad

Existe un creciente malestar en el pueblo llano, por los recientes casos de jubilaciones e indemnizaciones millonarias que hemos tenido constancia, ya sean de altos directivos de entidades financieras o de jueces altos funcionarios de órganos del estado.

Creo que más por la cuantía en sí, es por la caradura de proponerla, solicitarla o recibirla cuando la actividad directiva, ejecutiva o institucional del susodicho individuo ha sido un morrocotudo desastre o se ha incurrido en acciones éticamente cuestionables.

Lo que parece que no hay lugar a dudas es que el periodismo de investigación y la información facilitada por los medios de comunicación, tienen parte de la culpa de que conozcamos algo algunas migajas de lo que ha estado pasando, generando una corriente de malestar, influencia y denuncia que hace que, por ejemplo, el Poder Judicial posponga su decisión respecto a la indemnización de Divar su anterior presidente (ABC, El País).

Sin embargo, el estudio de los profesores de Warton, Wayne Guay y John Core, y de Harvard, David Larcker (leído en Knowledge Wharton: "What Happens When the Press Blasts Your CEO for Excess Compensation? Apparently Not Much"), concluye que la virulenta prensa en líneas generales no afecta a la gratificación inmoderada de estos puestos.

Evidentemente, estos investigadores dispondrán de información técnica que corrobore sus conclusiones, pero recopilada y analizada en 2006 o años anteriores, por lo que intuyo que, a la vista de la oleada de indignación que recorre España, si realizaran el estudio en 2012 y en mi país, el resultado sería distinto (fuente de la imagen: sxc.hu).

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