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El corazón visual del monumento es su imponente frente escénico, una estructura de 17,5 metros de altura que destaca por el uso de mármol de Macael y elegantes columnas corintias (Muñiz, 2013). Este escenario, flanqueado por las puertas valva regia y valva hospitalia, albergaba un programa escultórico dedicado a deidades como Ceres, Júpiter y Proserpina, reforzando el vínculo religioso de la ciudad con su economía agrícola (Álvarez 2006). El complejo incluía además una orchestra pavimentada en mármoles cromáticos y un peristilo ajardinado posterior para el esparcimiento de los asistentes (Barroso, 1996). Tras siglos de abandono debido a la oficialización del cristianismo, solo los restos superiores del graderío —conocidos popularmente como «Las Siete Sillas»— permanecieron visibles entre los sedimentos (Barroso, 1996). No fue hasta las intervenciones de Mélida en 1910 y la reconstrucción dirigida por Menéndez-Pidal en la década de 1960 que el edificio recuperó su fisonomía (VV.AA., 2006). Actualmente, el teatro trasciende su condición monumental al ser la sede del Festival Internacional de Teatro Clásico, permitiendo que un espacio diseñado hace dos milenios siga vibrando como un escenario vivo para la cultura universal (Barroso, 1996).
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Bibliografía
Álvarez Martínez, J. M. (2006). La presencia romana en Extremadura. En Nosotros. Extremadura en su patrimonio. Barcelona: Lunwerg Editores.
Barroso, Y., & Morgado, F. (1996). Mérida, Patrimonio de la Humanidad. Conjunto monumental. Mérida: Consorcio de la Ciudad Monumental Histórico-Artística y Arqueológica de Mérida.
Muñiz, G. (2013). El oro blanco. Revista Historia de Iberia Vieja, (103).
Velasco-Carretero, M. (2026). Viña Puebla Crianza. Sitio vinopost. Visitado el 3/7/2026.
VV.AA. (2006). Monumentos artísticos de Extremadura (Vol. II, 3ª ed.). Mérida: Editora Regional de Extremadura.
