lunes, 29 de junio de 2026

Salitre, páginas y una ración de entusiasmo

Fuente de la imagen: mvc archivo propio
Bajo el sol del reencuentro con el Mediterráneo, la relectura del libro de P. Ramírez (2025)[1] Si salieras a vivir...[2] ha cobrado un sentido casi físico, transformando las palabras en una experiencia sensorial casi completa. Mientras el salitre se secaba sobre la piel tras el primer baño del año —ese instante místico en que el frío del agua mañanera despierta cada terminación nerviosa—, me sumergí de nuevo en la pregunta que articula todo el trabajo: ¿Qué haría para tener un día pleno? Resulta significativo comprobar cómo la respuesta del networking de la psicóloga, que apuntaba a placeres tan básicos como pasear por la orilla del mar o tomar un café sin prisas, resonaba con la cadencia de las olas en la playa. En este escenario, el libro se convierte en un espejo, recordándome que, a pesar de que la vida diste mucho de ser perfecta, la actitud es el motor que decide el color de la jornada. Releyendo las páginas con los pies todavía hundidos en la arena, comprendí mejor que nunca que salir a «luchar por la ración de entusiasmo que nos toca» es una elección consciente y sencilla que comienza por permitirme disfrutar del presente, tal como la autora sugiere al rescatar esos gestos cotidianos que no cuestan dinero pero que lo valen todo.
Fuente de la imagen: Si salieras a vivir.... Sitio book—post (Velasco, 2025)
En este segundo "hojeo", la estructura dinámica y participativa del libro se sintió como una conversación entre amigos y amigas, facilitada por los esquemas y recursos visuales que imitan notas adhesivas. Y es que repasar los doce hábitos saludables que propone Patricia —desde la gestión de la ansiedad y la comunicación asertiva hasta el fomento de la autoestima y el autocuidado— bajo la luz del Mediterráneo, me permitió «afinar» los pensamientos con una serenidad que solamente el horizonte abierto puede otorgar. Es una herramienta práctica que me propone el entrenamiento emocional constante; diálogo que me enseña a decir «no» a lo que resta y a entregarme con amabilidad a lo que nutre, como el ejercicio físico o el tiempo de calidad con uno mismo. Al cerrar el libro, con la brisa marina aun refrescando la tarde, la lección quedó clara: un día cualquiera puede transformarse en algo guay si decido tomar las riendas de la conducta y las emociones. Finalmente, esta relectura playera ha sido como un recordatorio de que la felicidad es una práctica diaria que se entrena con voluntad y que, a veces, comienza simplemente decidiendo que hoy será un día pleno. Fuente de las imágenes: mvc archivo propio.
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[1] Ramírez, P. (2025). Si salieras a vivir… debolsillo.
[2] Velasco-Carretero, M. (2025). Si salieras a vivir.... Sitio book—post. Visitado el 29/6/2026.