domingo, 2 de septiembre de 2018

Espíritu de yegua, blanca, ruana, cálida...

Hace ya más de una década, en el texto “Del trote al galope”, recordaba las continuas caídas de la ligera yegua blanca de mi infancia, ruana, sangre tibia, calidez... aquélla por la que lloré cuando mi padre la vendió, supuestamente por vieja. Todavía rememoro los tremendos golpes en mis costillas. También, podía haberme quedado en uno de esos batacazos, pero la vida prefirió mantenerme en su regazo. Montaba a pelo al animal desde que tengo retentiva y me encantaba el roce del viento en la cara, mientras pasaba del trote levantado al galope de aire asimétrico, próximo a las centenarias encinas de cualquier paraje de la hermosa, pero austera, serranía. En “Blanca escapulario” apuntaba el color de su crin y resto del pelaje.

Sí,  cabalgando a trote y a galope por la ribera del Guadalevín (afluente del Guadiaro), me acompañó en esos duros años, atenuando mis miedos y reconfortándome con sus resoplidos. Hace unos años un tiempo, les contaba a los promotores de “Equitación Río Grande”, cómo lloraba cuando una mañana ya no estaba en la cuadra. Tiempo más tarde mi madre me confesó que el progenitor la había vendido para rejoneo en la plaza de toros de Ronda. Volví a sumergirme en un hondo lamento. Por eso, cuando llegan estas fechas y se celebra la Goyesca, se me viene a la mente la remembranza anterior y busco en la plaza el espíritu de ese ser, que quiero pensar vuelve año tras año para entrelazarse con mi alma. 

Por lo demás, en relación a la fiesta, me gustan las costumbres, los ritos y todo eso, si bien, como te conté en “Toros galácticos”, mis sentimientos se contraponen. Tal vez va siendo hora de transmitirle al espíritu de la yegua, la búsqueda de otro lugar para perpetuar el recuerdo de ese animal que me ayudó tanto en los difíciles momentos de la niñez. En cuanto a la faena de los maestros y el resultado, éxito para unos, soledad y melancolía para otros. En sitios como El Sur, ABC, El País… tienes la reseña. Arriba te dejo copia de unas cuantas de las entradas (me gusta el diseño) que Emilio y Ana me gestionaron (Gracias). Deseo que las amistades y allegados, disfrutaran de la ciudad y de la serranía.