lunes, 7 de noviembre de 2016

Sugestionado, estimulado y sobrecogido

Hace unos años, 2011, en “Robotización 2.0”, reflexionaba sobre la capacidad de los robots en la destrucción de puestos de trabajo, apuntando que la clave podría encontrarse en el diseño de máquinas robóticas que se comportaran como seres humanos. En el tema de los androides volví a incidir en 2016 en dos ocasiones. La primera en “Humano Vs Robots”, donde apuntaba algunas de las ideas que Tyler Cowen, desgranaba en su artículo Humans are more valuable than the smartest machine. And they always will be. La segunda este verano, “Yo, profesional robot”, a partir del artículo de Tino Fernández y Alba Casilda en Expansión, “Profesiones de siempre que no caducarán y serán demandadas”.

La introducción anterior viene a colación porque el fin de semana pasado terminé de hojear el texto que me prestó Paco (Gracias), Rise of the Robots: Technology and the Threat of a Jobless Future[1], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga, es algo así como “Aumento de los robots: la tecnología y la amenaza de un futuro sin empleo”, esmerada exploración de Martin Ford que me ha sugestionado, estimulado y sobrecogido a la vez. Parece como si el autor hubiera viajado al futuro y detectado que se sigue generando valor o riqueza, pero a costa de atenuar sustancialmente la necesidad de fuerza laboral tal y como la tenemos conceptuada en el presente.

Dogmatiza Martin que la actual revolución tecnológica es desemejante de las preliminares, puesto que sus efectos afectarán a casi todos los trabajadores por igual, en algunos casos concluyentemente. ¿Por qué? La posible respuesta se encuentra en que ningún humano puede competir con los costos de la automatización, que caen incesantemente. Los programas (software) ahora pueden desde conducir coches hasta realizar ensayos de laboratorio. Por supuesto, casi cualquier trabajo que implica estar sentado frente a una pantalla y manipular información está amenazado.

También, el autor pronostica otra cuestión aún más turbadora que la anterior. Al concentrarse los beneficios de esta “nueva economía” en unos cuantos, los robots debilitarán el principal motor del crecimiento: la demanda de la clase media. Como el trabajo se vuelve cada vez más económico en relación con las máquinas, el poder adquisitivo disminuirá, lo que, a la vista de los síntomas económicos que estamos padeciendo con esta crisis que nos ahoga, puede que esté pasando desde hace unos años (fuente de la imagen: pixabay). 

Ante ese panorama ¿Qué hacer? Ford no cree que el progreso tecnológico pueda ser detenido, pero tampoco piensa que sería deseable intentarlo. Una posible solución que propone el autor es que, como la economía moldeada por la robótica va exprimiendo cada vez más nuestras retribuciones económicas por el trabajo que realizamos, para alejar una involución de impredecibles consecuencias se debería pagar a cada adulto un ingreso básico mínimo o lo que se empieza a denominar "dividendo del ciudadano". A continuación te dejo un vídeo, subido a Youtube por Singularity Lectures, con una conferencia del autor sobre el tema de su libro.

[1] Ford, Martin. Rise of the Robots: Technology and the Threat of a Jobless Future. Editorial Basic Books. 2016.

4 comentarios :

  1. Todavía hay personas que llaman a este acontecimiento la Nueva Revolución Industrial, y no tiene nada de Revolución ni de Industrial.

    Por muchos puestos de trabajo que creen los nuevos proyectos relacionados con la robótica o los drones, por ejemplo, ambos vienen a sustituir la mano de obra de las personas, y la cuestión es que el planeta Tierra está limitado espacialmente, y cada vez somos más viviendo en el mismo, y los puestos de trabajo son realizados por máquinas, incluso en la agricultura que siempre ha demandado gran cantidad de mano de obra, ya existen tractores autónomos que trabajan las 24 horas al día recogiendo cultivos y drones que son capaces de cubrir grandes superficies de terreno detectando plagas o ahuyentado aves.

    Tecnología si, pero deshumanización del empleo, ...no nos queda otra

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  2. Gracias, José Moreno Díaz, por la aportación, aquí y en el hilo de Linkedin.

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  3. Me encantan todos estos estudios tan parciales de la realidad. ¡Que viene el lobo! Bueno, ¡que viene la automatización!.
    Vamos a prescindir de la realidad que la historia se encarga de demostrarnos una y otra vez y vamos a pensar solo con lógica.
    Si las empresas grandes de producción automatizan todo su sistema, producirán mucho y tendrán un gran margen de beneficio. Pero si resulta que la gente no gana dinero ¿quién les va a comprar el producto? Se hunden solas y os aseguro que eso no va a pasar.
    Además, estamos hablando solamente de grandes empresas de producción. Pero hay millones de otros empleos que no serán sustituidos por robots tan fácilmente. Fontaneros, electricistas, montadores de cocinas, camareros, cocineros, artistas, actores, músicos, creativos, seguridad, vendedores de tiendas, expertos de marketing y comunicación, creadores de eventos, inventores, diseñadores y un largo etc de profesionales.
    Eso sin contar con las nuevas profesiones que llegan, mucho de mantenimiento, gestión de big data, expertos en sistemas e informática, conductores de drones y otros muchísimos puestos que actualmente no existen o existen en pequeñas cantidades.
    Cada gran cambio en la humanidad ha traído avances y mejoras en la vida y la sociedad en general. ¿Porqué nos creemos tan especiales y pensamos que esta vez sera diferente?

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  4. Gracias, Rida, por la aportación. Saludos. Manuel.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel