viernes, 21 de agosto de 2015

El fin del Poder

El presunto parecido del águila con Varufakis es casual y no buscado. Fuente de la imagen: pixabay.
Leía ayer en varios medios la dimisión de Alexis Tsipras (El Mundo), porque parece ser ha traicionado sus principios, al verse abocado a aprobar las medidas económicas impuestas por Alemania en contra de las instrucciones dadas por el pueblo griego. El cayado y la honda, poder con el que Alexis y su partido fueron investidos por sus compatriotas, hartos de tanta dureza y ascetismo germano y con un inmenso sentimiento de cambio hacia un futuro distinto, se difumina en un plis plas. El ya dimitido líder griego se ha encontrado con unos gigantes filisteos (financieros teutones, mercados globales, activismo interno, campañas manipuladoras de comunicación…) a los que no puede derrotar con los débiles utensilios de modesto pastor de ovejas (Fuente de la imagen: pixabay).

Hace unos meses, en el post “Discutidas Leyes del Poder”, te referenciaba el libro "Las 48 leyes del poder", de Robert Greene, edición de Joost Elffers, donde narra las leyes que se deben seguir para actuar con inteligencia, engaño, paciencia y liderazgo ¿Como cualquier líder? sin perder el respeto de aquéllos que lo rodean. Pues bien. En la nota de 2012 "Demasiados conductores" te referenciaba el libro de Moisés Naím The End of Power: From Boardrooms to Battlefields and Churches to States, Why Being In Charge Isn’t What It Used to Be[1], que traducido con mi ingles de los Montes de Málaga es algo así como “El fin del Poder: Desde las salas de juntas a los campos de batalla y desde las iglesias a los Estados ¿Por qué ejercer el poder ya no es lo que solía ser?”, donde apunta la tendencia que definirá nuestro tiempo: "el fin del poder", más difícil de ejercer y más fácil de perder.

Para el investigador y columnista Naím, el poder, aquello que ejercemos sobre los demás que les lleva a comportarse de manera que no se habrían comportado si no existiera esa influencia nuestra hacia ellos, se encuentra de capa caída, ya no es lo mismo que antaño, al ser más fácil de conseguir, pero más difícil de usar y todavía más fácil de difuminarse, lo que probablemente ha sufrido en sus propias carnes Alexis. Esta declinación o crepúsculo posibilita la ocupación de ese espacio libre por otras instituciones, colectividades, frecuencias y grupos de influencia. Hasta aquí todo parece interesante. Sin embargo, según Moisés, ese enflaquecimiento del poder también posibilita vulnerabilidad de la sociedad y pasto de individuos beligerantes, oscuros, manipuladores, sectarios… resucitando fantasmas del pasado que se creían enterrados por siempre jamás, lo que puede pasar en Grecia ante la egoísta, interesada y fría mirada de Alemania y la obscena complicidad de la Unión Europea.

[1] Naim, Moisés. The End of Power: From Boardrooms to Battlefields and Churches to States, Why Being In Charge Isn’t What It Used to Be. Editorial Basic Books. 2014.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel