domingo, 25 de agosto de 2013

La paciencia de la honradez

Se pregunta José Juan Toharía en El País, “Por qué no se hunde España”: ¿Qué mantiene, pese a todo, en pie a la sociedad española, tan intensamente decepcionada con sus instituciones políticas, tan castigada por el desempleo y, por vez primera en decenios, tan desconcertada, tan pesimista y tan carente de liderazgos?

Opina Toharía que la respuesta se encuentra “en el buen hacer de muchas de las instituciones que integran el aparato estatal y también de las que componen lo que, para abreviar, cabe describir como sociedad civil”. Yo me centraría en la sociedad civil y, más concretamente, en el manojo de personas honradas que pululan por doquier, ya sean conservadoras, progresistas o liberales.

Decía Pedro Ruiz, ayer en La Sexta Noche, algo así como que la ciudadanía honrada, mientras va a trabajar o a buscar trabajo y paga sus impuestos, está empezando a cansarse de tanto desbarajuste político y económico.  Coincido con este artista (que no quiere que se le catalogue de presentador). Tal vez no sería tan desastroso que la honradez perdiera un poco la paciencia. 

En el post "Cultivando", reflexionaba que si el gobierno de turno no cultiva y defiende unas reglas del juego que consigan y mantengan una economía responsable como garantía de una sociedad justa, apaga y vámonos. No se entiende cosas tan básicas como, por ejemplo, dedicar treinta y seis mil millones de euros de nuestros impuestos en “salvar” al capital de la Banca, en vez de inyectarlo en la Educación del país. No te pongo más ejemplos porque los tienes todos en la cabeza.

Termino con la frase de Madre Teresa de Calcuta (Ver “Aspiración íntima”): 

“Si eres honrado y sincero, puede que algunos te engañen; de todos modos, sé honrado y sincero”.

Fuente de la imagen: sxc.hu.

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