sábado, 31 de marzo de 2012

Miedo al miedo

En la sobremesa de ayer, después de atender las noticias en España, escuché a dos contactos charlar sobre el miedo laboral instalado en nuestra sociedad, ya sea a perder un trabajo o a no encontrarlo, y el conocimiento y la gestión que de ese miedo hace el empresario o el gobierno, respectivamente.

Mientras recordaba el sudor de mis manos y el apresurado latir de mi corazón de la niñez, cuando presentía que el profe de turno me iba a preguntar y tendría que luchar una vez más con mi acentuada tartamudez, me pregunté si alguna vez he sentido ese tipo de miedo a estar en el paro.

Escriben los entendidos que sentir miedo puede ser bueno. ¿Quieren decir que el miedo a perder el trabajo puede salvarme de perderlo verdaderamente? ¿O el miedo a seguir en el desempleo posibilitará que encuentre un trabajo? Creo que la ansiedad constante que sienten los trabajadores y los desempleados, a medio plazo  hace más daño que beneficio.

Probablemente, la tensión al tener miedo active el sentido de supervivencia que todos llevamos dentro y nos haga resistir o luchar con más ahínco. Pero también puede que nos empuje a salir corriendo, a quitarnos de en medio. Ambos caminos no son ni negativos ni positivos. Depende.

Pienso que tenemos que poner a laborar todas nuestras capacidades, para controlar, reducir y extenuar esa sensación de miedo. Parafraseando a Luis Muiño, del texto suyo que hojeé hace unos años, “Perder el miedo al miedo”, el miedo a perder el trabajo o a no encontrarlo nos preserva de esos riesgos pero, a la vez, limita nuestras posibilidades.

Y sigo apoyándome en las reflexiones de Muiño para escribirte que ser feliz laboralmente consistiría en perder el miedo al miedo y manejar esa emoción, de forma que nos posibilitara ser circunspectos, ocurrentes y previsores, pero, a la vez, nos permitiera subsistir soberanamente, ya sea en el tajo de la producción o en el destajo del desempleo.

Te dejo el vídeo publicitario, “Pierde el miedo”, subido a Youtube por coachontologico, que he localizado vía el contacto Umberto. Finalmente, para perder el miedo, hay que ser conscientes de nuestras capacidades y posibilidades, ser flexibles, adaptables, abiertos al cambio, reorientar nuestros pasos, cuando sea necesario, para retomar el camino de nuestra vida, y confiar en nosotros mismos.

2 comentarios :

  1. El miedo es el peor enemigo. Gracias por dar ideas para vencerlo. Saludos.

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  2. Gracia a ti, Daniela, por la visita y aportación. Me alegro de ayudarte.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel