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En fin. A lo que iba. Ayer, como casi todos los viernes, almorcé en el restaurante Las Navas, donde trabaja David, profesional de la restauración. Lo conocí en el año 1999, cuando laboraba en otro establecimiento de la zona. Ya en aquellos tiempos era del Barcelona. Siempre que había alguna noticia sobre el club, se lo lanzaba. Así hasta la fecha. El hombre entiende de afición, pero, al igual que yo, poco de política, por lo que cuando el ya ex -presidente de su equipo insinuaba sus preferencias partidistas o nacionalistas, los dos nos desorientábamos, puesto que pensábamos que el Barcelona es un club que trasciende a Cataluña. Es, como el Madrid y otros clubes, universal. Por eso, concebíamos que su presidente, al igual que el presidente del Real Madrid o del gobierno de España, era de todos sus aficionados, no sólo de los que viven en Cataluña o comulgan con los pensamientos políticos del ex - presidente. ¡Que es deporte, jopé!
El hombre entiende de sentimiento futbolero, pero, al igual que yo (ahora que siguen sin escucharme los clientes, jefes y socios), cada vez más se pierde en esto de las valoraciones, la economía y las finanzas. Por eso, cuando escucha y ve en la tele lo de las pérdidas de su club, se hace preguntas del tipo ¿Cuánto vale Messi? Esta mañana, antes de concebir y escribirte este post, al leer el artículo de ayer, de Luis Martín, en El País, “Messi no vale nada”[2], me he acordado de la reflexión de mi camarero de los viernes, David. Con todos mis respetos al trabajo del periodista, esas preguntas ya las había escuchado de otros barcelonistas. Va este post por David, por mi otro amigo de la sensible infancia, que era y es del Barcelona, y por el resto de aficionados (foto de imágenes-gratis.com).
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[1] Velasco carretero, Manuel. El Mundial. 2006. Sitio visitado el 30/10/2010.
[2] Martín, Luis. Messi no vale nada. El País. 2010. Sitio visitado el 30/10/2010.