sábado, 31 de julio de 2010

Sicofantes

El otro día, me decía un miembro de un consejo de administración, que había declinado asistir a la última reunión porque para ser informado de temas que perfectamente se podían comunicar por correo electrónico, intranet de la organización o videoconferencia, prefería dedicar el tiempo a prioridades.

Ya, en el segundo café, se sinceró un poco más y me comentó que dicho órgano societario estaba regido por el “Sí bwana”, la obediencia, lo cual, en determinados casos, podría ser eficaz para los intereses del “señor” que dirige el cotarro, que generalmente coincide en la figura de consejero delegado o director general.

Pero ese enfoque o "estrategia de dirección" destruye las posibles propuestas de futuro y catequiza esas, de por sí, tertulias de los consejos en meros concilios para convenir y pactar lo previamente maniobrado en bambalinas por el ejecutivo de turno, destruyéndose toda posibilidad de escuchar otras opiniones o verdades enteras, nuevos planteamientos, propuestas y, si procede, decidir, como garantía de mejora y avance.

Al final, el presidente, consejero delegado, director general o comité de dirección, se rodea de sicofantes, transformándose la rectitud, honradez, honestidad o nobleza, en una sugestión o ambigüedad de sumisión del intelecto. Termino con las frases del personaje Héctor de la parodia "Troya", de Cruz y Raya:

“Y fue por una tontá. Iba en mi caballo y me miró feo”.
Más adelante, Héctor le sugiere a Aquiles:
“En vez de matarme de una vez, mátame de a poco a poco. Tú me vas dando disgustos por ahí; hablas de mí mal por ahí; te inventas las cosas, calumnias, de to lo que pillas y ya verás que en cuanto pueda, me salen granos y caigo enfermo”.
Te dejo el vídeo, subido a Youtube por kostabass.

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