lunes, 2 de febrero de 2026

Lógica frente al ruido: ejercicio cerebral gratificante

Fuente de la imagen: Tests de inteligencia. Sitio  book--post (M. Velasco, 2014)
Había pasado demasiado tiempo frente a la pantalla, atrapado en ese bucle infinito de programas televisivos de actualidad donde los rostros de siempre se turnan para sentar cátedra sobre cualquier asunto. Es una experiencia verdaderamente agotadora escuchar a esos "versados" tertulianos que pueblan las cadenas a todas horas; personajes que, con una soberbia inquebrantable, transitan de un tema a otro con una ligereza que asusta. Me sentí saturado por esa dinámica en la que "de todo saben y de nada entienden", lanzando proclamas que se contradicen en el mismo instante pero que se defienden con el volumen de la voz en lugar de con la fuerza de los argumentos. En medio de ese ruido ensordecedor, comencé a experimentar una crisis de identidad intelectual, preguntándome, con una mezcla de cansancio y cierta tristeza, si el problema residía en la propia mente. ¿Era posible que yo fuera el "burro" por no comprender la "profundidad" de sus análisis o por sentir que me faltaba el aire ante tanta vacuidad? Esa sensación de inferioridad provocada por el espectáculo televisivo me llevó a localizar una forma de medir las capacidades lejos de los focos, buscando una validación que no dependiera de la aprobación de un moderador, sino de la pura y simple lógica.

Decidí que la mejor medicina contra la presumible estupidez ruidosa era el silencio de un buen reto mental y me puse a rehojear el libro Tests de inteligencia (referenciado en M. Velasco, 2014)[1], que se convirtió en el aliado para demostrar que el entrenamiento cerebral es, además de necesario, beneficioso y gratificante. En lugar de escuchar opiniones vacías, me concentré en ejercicios de razonamiento deductivo y visualización de formas, enfrentándome a problemas que requerían una atención real y no una reacción visceral. Pasé los minutos navegando entre retos de manejo de símbolos, cálculo matemático y lógica gramatical, disfrutando de cómo cada pieza encajaba en su lugar. Fue un alivio comprobar que, cuando se trata de expresión verbal y análisis crítico, la mente todavía respondía con agilidad en la mayoría de niveles propuestos. Contar con pistas para los acertijos más espinosos y tener la seguridad de las soluciones al final del libro devolvió la paz mental que los tertulianos habían arrebatado. Al cerrar las páginas, comprendí que la verdadera inteligencia no necesita gritar para existir; basta con el ejercicio constante y la satisfacción de saber que, frente al caos de la opinión sin fundamento, siempre quedará el refugio de la razón. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[1] Velasco-Carretero, Manuel (2014). Tests de inteligencia. Sitio  book--post. Visitado el 2/2/2026.