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| Fuente de la imagen: Bajo el recuerdo del TRUENO (Velasco, 2012) |
Para entender el mundo actual, debemos conjeturar que ya no vivimos en un capitalismo tradicional, más bien en algo llamado "tecnofeudalismo" (Velasco, 2026), donde los mercados han sido reemplazados por inmensos "feudos digitales" controlados por unos pocos dueños de la tecnología (Varoufakis, 2023). A diferencia de las antiguas fábricas que producían objetos, estas nuevas potencias poseen el "capital de la nube", un sistema diseñado para conectarnos, modificando la conducta y capturar nuestra atención como si fuera una materia prima estratégica (Baruphakēs y Zumpulakēs, 2023). En este escenario, cada vez que usamos una red social o buscamos una dirección en el mapa, actuamos como "siervos de la nube", entregando nuestro tiempo y datos de forma gratuita para que los algoritmos se vuelvan más inteligentes y valiosos para sus dueños (Varoufakis, 2024). Esta relación de poder es tan insondable que algunos individuos han logrado construir imperios que desafían la soberanía de las naciones, controlando desde redes de satélites hasta los flujos de información que moldean la opinión pública global (Yüksel, 2025). Así, la economía ha pasado de buscar beneficios por vender productos a extraer "rentas digitales", cobrándonos a todos una especie de peaje invisible por el simple hecho de habitar y comunicarnos en estos espacios virtuales (Vaca, 2025).
Pero este sistema no es neutral y ha dado paso a lo que se denomina "colonialismo digital", un proceso donde las grandes corporaciones extraen datos de los países del Sur Global de la misma forma en que históricamente se extrajeron recursos naturales (Tello, 2023). Esta dinámica genera dependencia económica y tecnológica, erosionando las democracias al utilizar algoritmos que premian el escándalo y la polarización afectiva para mantenernos conectados por más tiempo (Vaca Pereira Roca, 2025). Ante esta situación, la propuesta para recuperar la autonomía no consiste en rechazar la tecnología, hay que abordarla con un "pensamiento complejo" que nos permita actuar como ciudadanía con derechos y no como simples usuarios pasivos (Osorio Amaya, 2026). La clave para el futuro reside en fomentar la soberanía tecnológica, lo que implica desarrollar plataformas de código abierto que pertenezcan a la comunidad y establecer alianzas entre países para proteger la producción científica y cultural frente al extractivismo de datos (Osorio Amaya, 2026). Y es que solamente mediante una educación que promueva una ética planetaria y el control social de las infraestructuras digitales podremos transformar estos feudos en espacios comunes que sirvan al bienestar humano y no solo a la acumulación de poder (Osorio Amaya, 2026).
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Bibliografía
Baruphakēs, G., y Zumpulakēs, M. (2023). On technofeudalism: What killed capitalism? An interview with Yanis Varoufakis. Economic Thought, 11(2), 25-30.
Osorio Amaya, J. C. (2026). Tecnofeudalismo y pensamiento complejo: Edgar Morin en resistencia epistemológica, social y cultural. Región Científica, 5(1), 2026528. https://doi.org/10.58763/rc2026528
Tello, A. (2023). Sobre el colonialismo digital. Datos, algoritmos y colonialidad tecnológica del poder en el sur global. InMediaciones de la Comunicación, 18(2), 89-110. https://doi.org/10.18861/ic.2023.18.2.3523
Vaca Pereira Roca, D. (2025). La batalla cultural en la era del Tecnofeudalismo. Revista Aportes de la Comunicación y la Cultura, (38), 85-94.
Varoufakis, Y. (2024). Tecnofeudalismo: El sigiloso sucesor del capitalismo. Deusto.
Velasco-Carretero, M. (2026). La Reconfiguración del Poder en la Era del Tecnofeudalismo. Sitio politi-post. Visitado el 10/7/2026.
Yüksel, Ç. (2025). Technofeudal Lord: Elon Musk and the Rise of a New Digital Empire. TRT World Research Centre.
