En el marco de la impartición de la asignatura
Derecho Administrativo Turístico, del
Grado en Turismo de la
Facultad de Turismo de la
UMA, y bajo el método “docencia participativa” (M. Velasco, 2024)
[1], en esta semana me estoy centrando en el reparto de competencias en materia de turismo (M. Velasco, 2010)
[2], con especial atención a materias vinculadas y su incidencia en la Estrategia de Turismo Sostenible. Y es que el sector turístico en España, especialmente en Andalucía, se encuentra en un momento crucial que exige un análisis profundo del reparto de competencias. Esta distribución entre las distintas administraciones públicas (AAPP) —desde el Estado hasta los municipios— define cómo se manejan los recursos, impactando directamente en la calidad y sostenibilidad de la experiencia turística, otorgando el ordenamiento jurídico competencias estatales que se centran en la promoción y regulación del turismo a nivel nacional, mientras que las comunidades autónomas y los municipios juegan un papel vital en la promoción de sus propios recursos turísticos y en la adaptación de las políticas a sus realidades locales. Este sistema descentralizado posibilita a cada comunidad desarrollar iniciativas que reflejen su identidad cultural y los intereses de sus comunidades. La importancia de esta estructura se vuelve evidente al observar cómo las decisiones tomadas en un nivel administrativo pueden influir en la estrategia general del turismo sostenible en el país, puesto que una gestión eficiente de las competencias permite una cooperación fluida entre las AAPP
[3].
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Fuente de la imagen: mvc archivo propio |
En este proceso, la participación activa de los municipios se traduce en un fuerte apoyo a las fiestas de interés turístico y en la formulación de políticas que fomenten un turismo responsable y de calidad. Al empoderar a las comunidades locales, se promueve un tipo de turismo que beneficia a los residentes y al entorno, creando un ciclo virtuoso que contribuye a la sostenibilidad económica y social. Adicionalmente, la interrelación entre las competencias asignadas y las materias vinculadas, como la cultura, el medio ambiente y la infraestructura, es fundamental para la formulación de una estrategia que apueste por la sostenibilidad. Por otra parte, alineando estas materias en el marco de la Estrategia de Turismo Sostenible, se fomenta un desarrollo turístico más cohesionado, que busca atraer visitantes, preocupándose por el legado que deja en los destinos. Así, el respeto por el medio ambiente y la promoción de la cultura local se convierten en ejes centrales. En definitiva, el reparto de competencias en materia de turismo es una cuestión administrativa pero, también, un imperativo para conseguir un turismo que sea motor de desarrollo, cuya rentabilidad se mida en términos económicos y en la calidad de vida que proporciona a las comunidades y la preservación de su rica herencia cultural. La colaboración entre los distintos niveles de gobierno se hace imprescindible para construir un futuro turístico que sea sostenible, inclusivo y que posicione a España como un destino atractivo y, sobre todo, un modelo de gestión responsable y consciente de su entorno. Fuente de la imagen: mvc archivo propio.
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[3] Básico para la elaboración de estadísticas confiables y la planificación estratégica.