jueves, 23 de agosto de 2018

Sí, sería bueno

Si eres follower de este sitio, conoces de sobra que básicamente estoy en las redes sociales virtuales como complemento al personal branding (cultivo de la marca personal - personal brand), en el aspecto profesional, en sitios como Linkedin y, en bastante menor medida, Facebook, Twitter, Pinterest... y los nuevos sitios virtuales experimentales que se me cruzan por medio o a los que me invitan a usar y opinar. Por textos como “Networking”, “Networking social”, “Tejiendo la Red”, “Argumentando mi networking”, “A estas alturas”, “Ladrones de Networking” o “Más allá del networking”… sabes que, en la medida de las posibilidades, me gusta interactuar, trabajando
la red de contactos (como diría Tom Lambert[1]). 

Así que ayer visitaba el muro de varios de los nuevos contactos profesionales en Facebook. Como agosto en mi país es un mes que muchos profesionales se lo cogen de vacaciones y, por derivación, realizan actividades varias, como correr por la playa, andar por la sierra o montar en bici, suben o cargan en sus sitios virtuales esos completos mapas que la actual tecnología posibilita, con la ruta seguida, los kilómetros, las calorías… Cantidad de información que el aparatito técnico (cámara web, reloj…) traslada al smartphone y puede que éste, a su vez, a través de la app de turno, deriva al “Gran Hermano” valioso big data individual que cruzado con otros paquetes de información, es “oro en paño” para "terceros". 

Hace unos meses, leía en el blog de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), un post titulado “La época de los regalos inteligentes”[2], donde se reflexionaba sobre esa tecnología de “última generación” que compramos o nos regalan y que nos obliga a conectarnos a la Red de Redes para obtener tropecientas “funcionalidades” facilitando el control del dispositivo por “vete tú a saber realmente quién” que con su data mining, clustering, text analytics… y sus plataformas mondrian, infografías… y herramientas tipo taleo Social Sourcing de Oracle, escrutan al detalle todos estos zettabytes de datos para su exclusivo beneficio empresarial, en el mejor de los casos (porque no quiero entrar en el presunto uso ilícito o criminal). 

Pocas dudas tenemos acerca de la utilidad de esa cada vez más usual interconexión digital de objetos cotidianos con Internet, pero, tal y como se apunta en el texto de la AEPD, “cada vez es mayor el número de dispositivos que nos rodea y que obtienen información sobre nuestra persona, sobre nuestros hábitos de vida y de consumo”. Coincido con la Agencia en que “sería bueno añadir la privacidad a los criterios con los que adquirimos un determinado producto o servicio; leer toda la información que nos facilita el fabricante antes de adquirir un producto, leer las cláusulas de privacidad antes de registrar nuestro producto y, en especial, prestar atención a la información que se nos facilita acerca de nuestros derechos y la manera en la que podemos ejercerlos" (Fuente de la imagen: pixabay). ¡Ah! Por supuesto que puedes citar este texto que te escribo hoy, pero no te olvides de ¿Qué cuesta referenciar la fuente?
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[1] Lambert Tom. (2000). Instrumentos clave para la gestión empresarial. Editorial Folio. Barcelona.
[2] https://www.aepd.es/blog/2018-01-10.html  Sitio visitado por última vez el 23/08/2018.