martes, 31 de mayo de 2016

El efecto empalagoso de los excesos

Andaban enfrascados los dos presuntos directivos charlando acerca de las prácticas relacionales de algunos de sus empleados, pasándose cuatro pueblos con esa política, a priori buena, pero que estaba generando un preocupante rechazo en el resto del personal. La conversación la escuché mientras esperaba a Esteban en la amplia cafetería de un céntrico hotel de la capital del reino. Por educación no me metí en la conversación, pero créeme que me hubiera gustado trasladarles lo que hace unos meses conocí en el trabajo de investigación de Ingo Zettler (de la universidad de Tübingen) y Jonas W.B. Lang (de la universidad de Maastricht ), Employees’ Political Skill and Job Performance: An Inverted U-Shaped Relation? que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así como “La habilidad y la política de empleo del rendimiento de los empleados: ¿una relación en forma de U invertida?”, al que llegué vía el artículo de Matt Palmquist en Strategy-Business, Can Networking at the Office Become Too Much of a Good Thing?, que traducido con… es algo así como ¿Las redes sociales virtuales en el lugar de trabajo se han convertido en algo demasiado bueno?

Según los investigadores, los colaboradores que han amasado un importante capital relacional o político, que les permite mercadear favores, persuadir a los reguladores o jefes, relacionarse con las personas adecuadas… se encuentran extremadamente dotados para desempeñar mucho mejor sus tareas. Sin embargo, la influencia de los miembros se comporta siguiendo el principio too-much-of-a-good-thing (el efecto empalagoso de algo a priori bueno), en el sentido que un exceso relacional es contraproducente, al percibirlo el resto de trabajadores como algo negativo. Efecto similar se le asigna a los que no tienen ningún atributo relacional que practiquen con sus compañeros. El equilibrio se encuentra en las personas con habilidades relaciones/políticas promedio. Concluyen que no existe una fórmula que defina el papel relacional en la empresa, debiendo considerar la posibilidad de integrar alguna medida de evaluación de la ambición relacional, “networkingiana”, de sus potenciales colaboradores en sus cuestionarios y pruebas, para posibles incorporaciones, ya que parece que hay un fuerte vínculo entre bajo, medio y alto nivel de habilidad de networking y el rendimiento en el puesto de trabajo (Fuente de la imagen: pixabay).

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