sábado, 7 de diciembre de 2013

Ojo avizor

Tuvo que venir el consejero empresarial Felipe González, abonado como otros muchos a la puerta giratoria, para decirnos aquello de “reforma o muere muerte” (El País: “Si no se reforma la Constitución se puede derrumbar todo lo conseguido”), para que el resto de la tropa, aprovechando ayer el cumple de la Constitución Española, expresara su opinión acerca de la reforma de la Carta Magna (El Mundo, ABC). 

Ni que decir tiene que, sin que sirva de precedente, coincido con el argumento del expresidente, pero dudo que los “líderes” del Poder Legislativo que se han subido al carro de la reforma, tengan claro qué reformar (El País: Reforma de la Constitución, pero ¿qué reformamos?). De acuerdo, reformemos, pero ¿Las actuales condiciones de alarma social y económica son las idóneas para una reforma de calado? A todos, recordarles lo que hace unos meses estudié en el marco de la disciplina “Historia y Fuentes del Ordenamiento Jurídico Español”, en cuanto a los límites y el control de la reforma constitucional.

Antes de seguir, que quede claro que la Constitución española no establece límite alguno de carácter material. Todos los preceptos constitucionales pueden modificarse si se sigue el procedimiento de reforma adecuado. No existen, pues, cláusulas de intangibilidad como en otras constituciones europeas. Sin embargo, determinadas modificaciones de ciertos preceptos podrían constituir cambios de tal envergadura que, en realidad, se estaría modificando el propio régimen constitucional, bien en su esencia, bien en sus rasgos definidores.

Nuestra Carta Magna dispone expresamente de otro tipo de límites a la reforma, no materiales, en su artículo 169, que establece que no podrá iniciarse la reforma constitucional en situaciones de anormalidad constitucional, como los estados de alarma, excepción o sitio, en los que razonablemente no puede darse el sosiego y el debate necesarios para realizar una modificación de la Constitución con todas las garantías. Así que ¡Ojo avizor! (Fuente de la imagen: post "Uno más o uno menos" y elaboración propia).

4 comentarios :

  1. Ponerla en manos de ésta, nuestra actual casta política, minada de chorizos y/o cuando menos encubridores, que solo piensan en su interés partidista, es peor. Como muestra un botón, véase la reciente elección de miembros del CGPJ. Necesitamos generosidad y amplitud de miras para afrontar un proceso como este.

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  2. Manué, te cuento lo que va a pasar:

    1. Como en el tema presupuestario, la casta de inútiles acordará lo que interese a sus intereses.

    2. Caso extremo de verse en la tesitura, someterán la reforma al pueblo llano, el cual, atemorizado, engañado, adoctrinado y manipulado, votará en consecuencia.

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  3. Gracias, Un Mundo abierto, por tu visita y aportación.

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  4. Gracias, Alberto, por tu visita y aportación.

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Hola. Gracias por la visita. Saludos. Manuel