lunes, 30 de septiembre de 2013

Requiescat in pace

Vía el muro de Javier en Facebook, llegué ayer al artículo de Nuria Triguero en diario Sur “El concesionario de coches de lujo y motos Guarnieri entra en concurso de acreedores” (por cierto, hasta ahora el asesor ha sido Rubén Candela y el administrador concursal nombrado por el Juzgado Mercantil de Málaga es Bartolomé Cantarero). 

Parece que desde hace un tiempo el concesionario de la marca alemana pasaba por una delicada situación empresarial, debido a la continua caída de ventas que registraba desde que empezó la crisis. ¡Y pensar que en la década de los noventa del siglo pasado me aconsejaron que enviara el curriculum vitae a Guarnieri para el puesto de jefe de administración!

La noticia me dejó ensimismado durante un buen rato, pensando nuevamente en la paulatina desaparición de la clase media en España. Dice el Gobierno que estamos saliendo de la crisis. Con todo el respeto, miro el número de parados y la pobreza que lo va envolviendo todo y “no me lo creo” ¡ojalá me equivocara! Pero aunque fuera cierto, cabe preguntarse: ¿A expensas de qué? A costa del desmantelamiento de lo público, con la excusa de los recortes y que no hay presupuesto, estrangulamiento de lo privado, con la soga impositiva y con el subterfugio de que hay que pagar los colosales agujeros financieros originados por "los otros", y, en síntesis, exterminación del estado del bienestar tal y como lo conocemos.

Escribe José Ángel Miyares Valle en “LA CLASE MEDIA SE DESVANECE CARGANDO CON LA CRISIS SOBRE SUS HOMBROS”,  la opinión de Juan Velarde, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid, en el sentido que “Occidente debe su prosperidad a muchos factores y, entre ellos, a la generalización de una clase media, siendo ésta la base de la democracia, del bienestar y del buen funcionamiento de los Estados”.

Por tanto, y partiendo de la reflexión de Valverde, si eliminamos a la clase media, nos estamos cargando a la propia democracia. Espero no escuchar pronto el epitafio latino “Requiescat in pace” (R.I.P) a la actual forma de organización política, pero las acciones y omisiones de nuestros representantes en todos los ámbitos de poder, no ayudan, precisamente, a regenerar la estructura de relaciones económicas, políticas, sociales, éticas y morales de mi país (fuente de la imagen: sxc.hu). 

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