martes, 11 de junio de 2013

Ya no trabaja aquí

Me contaron que habían llamado a uno de los teléfonos de referencia que les di y una voz les trasladó secamente: “Ya no trabaja aquí”.  Mi mente rumió un “Jaque mate” a la acción comercial pretendida (si te gusta la esgrima, puedes utilizar: Touché). Cavilé que habría sido un desinformado o desinformada de las últimas incorporaciones que todavía no hubiera recibido el dossier corporativo de la institución o una charla sobre lo divino y humano de la cultura corporativa. Luego, les entregué una tarjeta de visita (no nado en la abundancia pero tarjetas tengo de todas clases y tamaños) y les sugerí que volvieran a intentarlo y preguntaran por tal persona, para confirmar o no el presunto rumor propagado.

Pero esa situación me hizo reflexionar acerca de la contestación en sí. Probablemente es una máxima que se está haciendo habitual, por la cantidad de personas que han sido finiquitadas o no renovadas y que han engrosado la lista de parados de mi país. Seguro que la atención telefónica de muchas empresas tiene que decir el enunciado en más de una ocasión a lo largo de la jornada laboral. Tal vez, se debería pensar otro texto más proactivo, por ejemplo: 

“Ha finalizado con éxito la colaboración en los distintos proyectos en los que participaba”

No sé. Algo que ponga en valor el trabajo realizado por la persona que ya no está y enaltezca su perfil en la justa medida. Claro, prefiero la frase “Ya no trabaja aquí” que este otro falso testimonio de más calado o daño: “Fue despedido”. Pero esa es otra historia (Fuente de la imagen: sxc.hu).

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